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Salazar
Salazar
Autor: Claudia Garcia

01.- Sueño.

last update Data de publicação: 2024-05-30 00:32:59

Ethan despertó y abrió los ojos dándose cuenta de que era un sueño, entonces vio a la rubia encima de él, la detuvo antes de que sus dedos tocaran parte de su cara.

—Pamela, lo sabes, no puedes tocar mi cicatriz. —dijo molesto.

Todavía sorprendido por haber impedido que sus dedos le tocaran, la sujeta por las muñecas y sin ningún descuido, la rubia no se explica cómo ahora está encima de ella.

Al girar tan rápido sobre la cama, que no es tan grande, ambos se miran, él la suelta, levantándose y poniéndose los bóxers y los pantalones.

—Lo, lo sé, lo siento, cariño. —dice dudando un poco.

Él sólo sacude la cabeza.

—Solo vete, no quiero pelear ahora. —le dice.

—Lo siento. —le dice mientras lo dice con cariño.

Ethan asiente, es un chico atlético de pelo corto castaño oscuro, es alto y tiene los ojos grises oscuros.

—Pamela solo quiero que entiendas y respetes lo único que te pido, por eso eres la única de Fancy que veo, y si lo vuelves a intentar, ya sabes lo que pasará. —le dice Ethan.

Pamela, alta, delgada, de ojos verdes y rubia, asiente, ya vestida simplemente con su camiseta de tirantes, vaqueros y zapatillas de tenis algo gastadas.

—Nos vemos entonces.

—No Pamela. —contesta al verla.

—Pero ya te dije que lo siento.

—Lo sé, te escuché, te buscaré ok, ahora regresa porque ya no deberías estar aquí. —le contesta.

Pamela niega con la cabeza y solo se va, cerrando la puerta.

Ethan solo llevaba puestos sus pantalones y ninguna camisa, se acuesta en la cama de ella descompuesto mientras pone su brazo sobre su frente y parte de sus ojos enojado porque ella lo intento.

Él no está enamorado de ella, la veía como una simple amiga, aunque ella pertenece al clan Fancy, sólo son amigos con derecho a roce.

Ethan solo la ve así a su mente llega el sueño que tuvo tratando de recordarlo lo más claro que pueda.

Está seguro de sentir unas manos en sus hombros, aunque está seguro de que eran a la luz de la luna porque se reflejaba un poco en su rostro.

Sigue recostado en su cama, sabe que solo fue un sueño porque notó que era una mujer sobre él, pero agudiza la vista, pero fue inútil porque se despertó.

Ethan solo sacude su cabeza respirando profundo deja de pensar se levanta para salir de su sencilla, desordenada y yo diría sucia habitación, antes de cruzar su puerta y aun teniendo su mano en el pomo de la puerta, pensando en su presente.

—Gastón, buenos días, ¿has visto a Elmo?

—Salazar buenos días creo que Elmo está en el mercado.

Ethan ya había girado el pomo de la puerta saliendo de su celda mientras con su camiseta en la mano por momentos parecía el caos en el pasillo.

Lo llaman Salazar un hermano de confianza o amigo luchador.

—Está todo tranquilo.

—Creo que sí.

—Hasta luego, Gastón. —dice Ethan.

Antes de ir directamente al comedor, que se encuentra en el pequeño mercado donde suelen desayunar, comer y cenar, decide dirigirse a la señora Lourdes, que es la cocinera.

—Buenos días, señora Lourdes.

—Joven Ethan, buenos días.

Lourdes, le entrega un plato listo con unos simples huevos con frijoles y su taza de café, estas últimas veces desde que ha dejado las peleas y teniendo deudas, no ha comido como quisiera, pero tener la ayuda de la señora Lourdes es lo mejor que le ha pasado.

—Gracias.

Al acercarse Ethan vio que Elmo estaba sentado en una piedra, al igual que había otros chicos sentados comiendo, tenía su plato de unicel con algo de comida y una taza de café de una olla.

—Elmo hola.

—Salazar, ven a sentarte. —le dice su amigo.

Ethan se sienta y ambos empiezan a hablar mientras desayunan.

—Sabes una cosa, si hay un nuevo mánager.

—Estás pensando en volver al ruedo.

Ethan niega con la cabeza porque Elmo, aparte de ser luchador, sabía desenvolverse en el ambiente conociendo varias cosas que pasaban en Yernimo.

—Ya no puedo seguir aquí, debo irme y la única forma de hacerlo es consiguiendo un nuevo mánager.

—Lo entiendo, muchos aquí están desesperados por eso mismo que busca Salazar, y por qué no te conviertes en gerente y entrenador, como lo fue Kerr Sousa, de él aprendiste todo.

—Siendo ese traidor.

—No digo que seas como él, sino que eres mánager y entrenador a tu manera.

—Crees que no lo he intentado, habla con el señor Frankie, dice que no hay posibilidad de serlo.

—No puede ser, yo no lo sabía, pero Salazar fuiste muchas veces ganador eso debe contar algo, porque no habría posibilidad de que fueras mánager, que más es lo que te dijo.

—Que ahora no es tan fácil ser mánager, que sólo se lo permiten a los nuevos, porque si yo lo hubiera solicitado enseguida, una vez que se fue Kerr tendría que haber ocupado su puesto como mánager y entrenador.

—Cierto, todo ha cambiado desde que llego el nuevo gerente, cambiando mucho de Yernimo.

—Ya lo veo y aunque no conozco a ese hombre ni quiero conocerlo, no me cae bien.

—Lo mismo que a muchos y ahora que harás, ya que no podres ser mánager tan fácilmente.

—Lo sé, amigo, pero ya me las arreglaré.

—Imagínate, si lo fueras, la mayoría nos uniríamos a ti.

—Yo también lo creo.

De repente aparecen por todas partes tanto chicas jóvenes como chicos.

—Ya sabes lo que pasa Elmo.

—No lo sabías Salazar, hubo una redada.

Ethan sacude su cabeza sorprendido mientras continúan su conversación, terminando su desayuno se encuentran caminando entre las pocas personas que se encuentran.

Los dos escuchan una variedad de voces de jovencitas que se mezclan con las de los hombres. De repente Salazar se gira un momento y la ve venir, no sola, sino con otra chica.

Elmo voltea hacia donde su amigo observa insistentemente, al notar a la persona que está mirando sacude la cabeza, ella está hablando, su amigo no le quita los ojos de encima.

—Sí, Salazar ha vuelto. —dijo Elmo.

En los pensamientos de Ethan, recuerdos iban y venían.

—Tranquilo chico, ella no es una sombra de tus sueños. —le dice su amigo al ver que Ethan no deja de mirarla.

Ambos siguen mirándola a distancia, hasta que ella desaparece de su vista.

Olivia estaba dentro de una camioneta blindada, sentada con otros chicos y chicas jóvenes, notó que debían tener entre 20 y 30 años, más o menos, había buena ventilación.

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Último capítulo

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