로그인- Sabes que no me enamoro. – aseguró.
- Sabes que un día esto sucederá. - Respondí.- ¿Y si es por Dothy? – se rió, mostrando los dientes perfectamente alineados y blancos en la boca con labios en medida, ni grandes ni pequeños.- Podría ser cualquiera menos Dothy.Sacudió la cabeza y no dijo nada. Me acosté, sintiendo su corazón latir. Francis era la persona que más amaba en el mundo después de mis padres y mi hermano. Una vez pensé que me gustaba más que nadie. Después de todo, mi familia no era fácil y cada uno vivía su vida de forma independiente, pero obedeciendo los preceptos y deseos de mi madre, si no querían ser masacrados.Pero Francis se preocupaba por mí. Tal vez porque su familia se preocupaba por él. Tuvo padres maravillosos que siempre lo pusieron primero.Su camisa estaba arrugada y su cuello olía a Dothy. Ha estado usando el mismo perfume toda su vida, así que me mantendría alejado de ese olor. Pero, ¿cómo escapar de Francisco?Francis era alto, fuerte, moreno y guapo. Su cabello era oscuro y siempre bien cortado. Solía dejarse la barba despeinada, pero cuando estaba de buen humor o en citas con chicas más exigentes, lo hacía a la perfección. Honestamente, me gustaba de cualquier manera y pensaba que era guapo en ambos sentidos.Francis era adicto a los tatuajes. El primero lo hizo cuando tenía 15 años y después de eso nunca paró. Dibujé y escribí cosas significativas para él y por supuesto yo estaba ahí, marcada en su cuerpo, con una tímida “V” perdida en medio de tantos deseos, nombres y letras. Lo bueno es que no había nombre ni inicial de niña, solo yo. Pero creo que si un día se enamorara de verdad, tendría que compartir su cuerpo con la primera letra o el nombre completo de la elegida.- ¿Por qué sólo "V"? Pregunté, sin levantar la cabeza de su pecho.- ¿De qué estás hablando? Me miro confundido.No me giré para mirarlo, seguía mirando el tatuaje:- ¿Por qué solo te tatuaste la V de mi nombre y no el resto?- ¿Después de cinco años decidiste reflexionar sobre ello y hacerte esta pregunta? Empezó a reír.- Me sorprendí pensando ahora...- ¿En mi?- No, en tus tatuajes, Francis.- Porque solo te mereces la "V". – dijo serio.Levanté la cabeza y lo miré, acostado, sin cuidado:- Después de 21 años de amistad, ¿merezco solo una "V" en tu cuerpo? Esto es decepcionante. Es bueno saber el profundo sentimiento y consideración que me tienes. – me burlé y me acosté en la almohada, girando hacia el otro lado.Subió el volumen de la televisión y escuché los gemidos de la película que estaba viendo. Cerré los ojos y me llevé la mano a la oreja.Sentí su brazo a mi alrededor y su cuerpo envuelto alrededor del mío. Me besó en la mejilla:- No creo que haya sido muy amable contigo.Negué con la cabeza en negación.- Estaba un poco enojado porque me sacaste de una habitación de motel con una mujer caliente como la m****a.- Prometo no volver a hacer esto, Francis.Me dio la vuelta para mirarlo y me miró:- Puedes hacerlo, Vi. Sabes que eres importante para mí, incluso cuando digo lo contrario.- Tan importante que solo merezco la “V”. Puede que ese ni siquiera sea mi nombre. Poder ser V de sinvergüenza, perra, Victoria, Viviane, Vanessa... Voyeur.- Sabes que es la V de Virginia.Lo abracé y le dije al oído:- Perdón por sacarte del motel. Aunque fuera con Dothy.- Estás disculpado. – aseguró.Nos quedamos así, abrazados, quizás demasiado tiempo para alguien que había tenido una ligera discusión hace unos minutos.- Al menos ser capaz de "conectar" con ella? Pregunté, tratando de romper el estado de ánimo.- Sí, un desgraciado.- ¿Cuántas veces sueles tener sexo en una noche con la misma mujer?- No hay parámetro. Depende de lo que siento por la persona.- ¿Mas de tres?- Por la noche, sí.- Lo máximo que hice fue 3 veces en la misma noche.- ¿Con Víctor?- Sí.- No hay manera de comparar... Las mujeres no son iguales, el deseo no es lo mismo. Pero rara vez lo hice solo una vez y me fui. Excepto cuando era adolescente. En las tres veces consecutivas que tuviste sexo con Vítor, ¿te viniste?Negué con la cabeza.- ¿Cuanto obtuviste?- Sólo en el primero.- ¿Dos sin sentir nada?- Lo sentí, pero no vine. Fue bueno, pero no lo suficiente para satisfacerme.- ¿No te burlaste de Douglas?- No. Por eso no quería continuar, ¿sabes? Yo tampoco soy un adolescente. No quiero tener que fingir que me vine nunca más si no lo hice.- ¿Lo has fingido muchas veces? preguntó, curioso.Asenti.- ¿Por qué, Vi?- Para terminar pronto.Se pasó la mano por el pelo corto de la cabeza, respirando hondo.- Las mujeres pueden fingir. Nosotros los hombres no. Si no tenemos interés o ganas, la verga no sube. No tienes que fingir que te gusta si no es así, Vi.- Pero puedo disfrutar sin venirme, Francis.- Eso serían caricias... Entonces te gusta, te gusta.. Y hasta puedes correrte ahora mismo, ¿sabes?Me quedé callado, tratando de entender su teoría.- Te has corrido sin penetración, ¿no?- Pocas veces. - Admití.- Vi, ¿por qué nunca me dijiste eso antes?- ¿Qué podrías hacer por mí? Pregunté, confundido. “Estoy más satisfecho con mis dedos que con lo que Douglas me ha dado hoy.Francis suspiró, un poco atónito:- A los veintiuno tendré que encontrar un hombre que te haga venir toda la noche. Yo no creo en eso.- ¿Qué tal un acompañante masculino para mi próximo cumpleaños? - se ríe.- Nada mal. Están entrenados para dar placer. Pagaré por cada vez que vengas. Y no pagaré hasta que suceda.Me reí:- Cobraré, Francis.- Te lo prometo... Disfrutarás toda la noche de tu cumpleaños, hasta el amanecer. Con y sin penetración.- Ya estoy deseando que llegue este día. Esperaba que fuera pronto, así que borré a Douglas de mi mente. ¿Cómo voy a mirarle la cara mañana cuando corra?- Sencillo, no corras más.- Mi madre me mataría.Sacudió la cabeza. Oímos sonar el teléfono del motel. respondió Francisco.- Sí queremos.Cuando volvió a colgar el teléfono, dijo:- Se viene nuestro desayuno patrocinado por Douglas Falco.Francis se levantó y fue al baño. Pronto hubo un golpe en la puerta y la abrí, recibiendo a la mucama, quien preparó el desayuno en la mesa. Tan pronto como ella se fue, miré todo: tres tipos de pan, mantequilla, crema agria, mermelada , galletas dulces y saladas, agua, café y leche caliente por separado, y jugo de naranja. No era el mejor café que he visto en mi vida, pero no estaba mal. De hecho, nunca había desayunado en un Motel, solo en un Hotel.Me senté, ayudándome con pan francés y jugo. La única comida garantizada en ese momento y libre de alergias. Francis entró con la toalla enrollada alrededor de su cadera como una falda y se sentó.- Dije que el café estaba bueno. - Dijo , mientras se servía leche y café.- Recuerda no tocarme con la boca después. - advirtió.Él rió:- ¿Porqué yo haría eso?- No sé... Por si te interesa besarme.Entrecerró los ojos y arqueó las cejas:- ¿Es eso una invitación, Virginia?- Por supuesto que no, Francisco. Estoy hablando de accidentalmente darme un beso en la mejilla.Él suspiró:- Maldición, eres difícil, Virginia.Me encogí de hombros y comencé a comer, ya que no había comido en mucho tiempo. La idea de la cafetería en el motel no era del todo mala.- ¿Qué le vas a decir a tu mamá cuando llegues conmigo, ya que no salimos juntas el día anterior?- La verdad... Que salí con alguien y luego te llamé para que me llevaras a casa.Él se rió:- Escucharé sus insultos. Por supuesto, Michelle pensará que pasamos la noche juntos, teniendo sexo.- No me importa lo que ella piense.- Pero me importa lo que ella diga, créeme.- ¿Por qué te importa ahora? Antes no me importaba.- Porque crecí. Y Michelle es muy cruel... Conmigo, contigo y con todos.- Francis, no quiero hablar de mi madre.- OK. No puedo esperar a ver el día en que rompa las escaleras a su habitación.- Ella ya amenazó. - Confesé.- Yo Estaba Seguro. ¿Qué afirmó ella?- Que ya tengo 21 años. Un día voy a conocer a alguien, salir con alguien en serio y nadie aceptará las escaleras para que subas a mi habitación.- ¿Qué respondiste? – preguntó con curiosidad.- Que cuando conozca a alguien y me enamore de verdad, si él quiere, yo mismo subo las escaleras.- ¿Y tu vas? Me miró profundamente.- Voy. - Lo aseguro. - No aceptaría que mi novio me hiciera esto, así que no se lo haré a él.- Pero somos verdaderos amigos. Nunca pasó nada entre nosotros. Me gustas como me gustaría una hermana si tuviera una.- El problema es que nadie cree eso, Francis. Y cuando digo nadie, quiero decir “nadie”, ni mi padre, ni mi hermano, ni siquiera Andréia.- Está bien, mis padres también están en esta lista.- Yo se. Tu madre siempre insinúa que salimos en secreto. Desde hace algún tiempo, se ha calmado un poco. Y finjo que está bien y no me importa. Porque si respondo cada una, me vuelvo loco.- No necesitamos demostrarle nada a nadie, Virginia.- Yo se. Por eso no me importan los comentarios. Sin embargo, si tengo novio, no quiero que piense que...- Entiendo. ¿Cuántos días no has comido? – me miró, irónicamente, mientras tomaba el tercer pan francés.- De la manzana que me diste y los dos algodón de azúcar. - Respondí.- ¿Te comiste los dos?- El idiota ni siquiera se comió el algodón. - Empecé a reír.- No creo. ¿Y tuviste que comerte el azul?- No. Ambos eran rosas. No estabas, no había azul.- Hmm... Ya terminé con esto... Ni siquiera dormiré esta noche. A menos que comamos esta noche.- Combinado.- Si tu madre te viera comiendo tres panes franceses, te haría vomitar después.- Lo bueno es que ella no lo sabrá. No es que comiera tres hogazas de pan, o que estuviera en el motel contigo.- ¿Como asi?- Déjame dos cuadras antes de casa. No quiero estresarme. Solo quiero mi cama. Y dormir.- OK. Miró el reloj. - Ahora vámonos porque tengo que trabajar en una hora. Y no dejaré que comas otro pan.Me tomó de la mano, alejándome de la mesa. Agarré mi bolso, me puse los zapatos y nos subimos a su auto.- Yo creo que quien trabaja en un Motel tiene muchas historias que contar, ¿no? Deben pensar que estoy loca o que soy una prostituta, porque entré con un hombre y salí con otro.- Loca eres... No es una prostituta. La mujer que no podía correrse más de una vez seguidas. Joder, eso es una gran broma para ti.Entre un cambio de pañales en el baño de mujeres y una rápida follada en el de hombres, comenzó nuestra canción. Ya estábamos completamente agotados cuando nuestros cuerpos se encontraron en la pista de baile.- Creo que el próximo año no bailaré Tu Amor. - Yo hablé.- ¿Porque? - él se rió.- Porque ya no soporto esta música de día y de noche. Yo también comencé a reír.- ¿Quién hubiera pensado que nuestra música sería la favorita de nuestros hijos?- Puedo apostar que todo esto es obra de Irina.- Ah, no tengo dudas. Me levantó, dejando su vientre entre nosotros.Lo miré a los ojos y sentí el mismo amor que cuando bailábamos la misma canción hace diez años, unidos por una voluntad completamente absurda.Alisé su nunca y dije:- Te amo, bombón de Francis.- Te amo, Vi hot... Y madre de mis tres hijos.Me reí:- ¿Te imaginabas que algún día pasaría todo esto?- Que te haría el amor sí... Porque ya lo hice con tus fotos.- Depravado... Pervertido.- Pero confieso que tenía miedo de tene
- Marcelus... Por favor, deja ir a mi chico. - Pregunté, en un hilo de voz.- ¿Por qué haría eso, hermosa Virginia? - él se rió. - Pero mátame una curiosidad: ¿es alérgico?No dije nada. Tomó el arma y apuntó al suelo:- ¿Quieres que se lo enseñe a Francisco? ¿O debería llamarlo Francisco? Hola Francis, ¿ese es tu apodo?- No. Se encogió de hombros mientras imitaba la voz del títere, haciéndolo volar en sus brazos. – Francisco es mi padre. - hizo la voz de un superhéroe .- ¿Dónde está Francisco? - preguntó Marcelo. “No puedo creer que se vaya a perder la mejor parte de la fiesta.- ¿Qué quieres, idiota? – preguntó michelle.- ¿Es por allí? Me apuntó con el arma. - Sólo eso. Podría verte... Después de todo, fue mamá quien hizo publicidad de la chica buena, ¿verdad?- ¿Crees que te saldrás con la tuya esta vez? - ella preguntó.- No... No soy como tú, Michelle. Te saliste con la tuya. Pagué por lo que hice. Perdí el derecho a practicar. ¿Adivina que? Me mudé a otro país para poder ejer
Francis estaba atendiendo a algunos clientes en el pueblo cercano ese día. Y tenía proyectos atrasados, lo cual era común. Estaba lista para terminarlos definitivamente, pero Francisco estaba muy agitado. Si no era suficiente para él correr por la casa, tenía a los perros ladrando. De hecho, este era su juego favorito: corría mientras las bolas de pelo intentaban atraparlo.Seguro de que no podía hacer otra cosa, invité:- Francisco, ¿qué te parece jugar en la plaza?- Sí, sí, sí... - Saltaba hacia la habitación, ya separaba unos muñecos, unos carritos y vestía su traje de superhéroe favorito .Lo ayudé a vestirse apropiadamente, ya que había puesto sus piernas en sus brazos y ya se estaba molestando. Pronto subimos al auto, con las manos llenas de bolsas de juguetes.- Mamá, pon nuestra música. – preguntó, tan pronto como encendí el auto.Me puse Tu Amor. Empezó a cantar enseguida. Pronto me escuché siguiéndolo. Sonreí, viéndolo en el espejo retrovisor inventando palabras al ritmo de
- Yo... yo traje esto. Michelle me mostró una margarita en su mano.- Yo... yo no estaba loco. Te vi... ¿Qué quieres?- Vine a traerte una flor. - Dijo ella, sin acercarse.- ¿Quieres darme una flor? – pregunté confundida. - ¿Tiene... veneno? ¿Leche?- ¿Crees que haría eso?- Creo... Quiero decir, estoy seguro.Michelle miró los regalos que estaban por todas partes en la habitación. Fue a la ventana y abrió la ventana, tirando la flor.La miré, quien dijo con aire burlón:- ¿Por qué querrías una simple margarita, verdad?Estaba tan cerca que podía oler su perfume. Un ligero temblor se apoderó de mi cuerpo:- ¿Qué quieres aquí? Vete... o llamaré a la policía.- ¿Que hice? ¿Qué vas a decirle a la policía?- Qué... Entraste sin permiso.- Soy tu madre, Virginia, te guste o no.- Nunca lo fue... ¿Por qué esto ahora? Dime de una vez lo que quieres de mí y sal de aquí.- Quiero ver al niño. Habló en un tono autoritario.- ¿Estas loco? Tú... No verás a mi hijo. Presioné a Francisco contra mí
El pediatra dijo:- Papá viene conmigo. Lo pesaré, lo mediré mientras usted y su familia pueden verlo todo. Mamá ahora se recuperará un poco y pronto estarán los tres juntos en la habitación. - Habló cariñosamente.Entonces vi a mi hijo siendo llevado en el regazo de un papi completamente tonto, que no le quitaba los ojos de encima ni un segundo. Sonreí, inmensamente feliz. A pesar del agotamiento físico, ya no tenía dolor. Porque la felicidad era tan intensa dentro de mí que no había lugar para nada malo.Antes de salir por la puerta, Francis dijo:- Te amo, Vi... Está bien. Te estaremos esperando... Los dos.- Los amo. – dije emocionada de agregar una “s”.Salió por la puerta y volvió:- Dom... ¿Vienes con nosotros?Dom se rió:- ¿Esto son celos?- No pensarás que voy a salir y dejarte con mi mujer, ¿verdad?Dom negó con la cabeza y fue con él.En cuanto dejé de ver a Francis y Francisco empecé a sentir dolor.- Necesito algo para el dolor. Sin ellos a mi lado no soy tan fuerte. - C
Sí, esa era nuestra canción. Y no podía ser nadie más que ella. Una vieja canción, que casi nadie escuchaba excepto en los bailes de primavera, pero solo nosotros dos sabíamos lo importante que era para nosotros. Y no solo por la letra... Simplemente porque un día tocó un momento importante que estuvimos juntos y cuando nos dimos cuenta, era parte de nuestro pequeño mundo de algodón de azúcar, visitas nocturnas entrando por la ventana, baladas...Nuestros cuerpos se encuentran, separados por mi enorme barriga, que llevaba a nuestro hijo.- Dime que todo está bien... Y que ella no te hizo nada malo.- Ya no puede hacerme daño, Francis.- “Solo quiero usar tu amor esta nocheNo quiero perder tu amor esta noche". - Dijo, acercándome lo más que podía a él, cantándome al oído.- Me encanta cuando cantas para mí, Francis. - Confesé.- Te amo Vi.- Es tan lindo escuchar a Tu Amor y no estar obligado a bailarlo porque es el baile de la primavera. - Empecé a reír.- Confieso que yo también lo







