FAZER LOGINValentina se le quedó mirando, sintiendo dolor al escucharlo hablar de sí mismo de aquella manera, pero sobre todo al ver cuánto sufría por lo que había vivido.Hacía apenas unas horas, Alexander le había dicho que le encantaría tener una niña tan hermosa como su madre. Ahora, en cambio, aseguraba que ella no podía tener un hijo suyo. Su pasado seguía afectándolo hasta el punto de hacerle creer que lo que había hecho lo convertía en alguien incapaz de formar una familia con ella.—Tal vez no lo esté ahora —dijo ella en un suave susurro.Alexander bajó la mirada y asintió con tristeza. No quería pensar en la posibilidad de tener un hijo mientras seguía cargando con aquellos recuerdos.—Sería lo mejor… —murmuró.Valentina suspiró y se acomodó a horcajadas sobre sus piernas. Tomó su rostro entre las manos y lo hizo levantar la mirada hacia ella.—Si no lo estoy ahora, no importa —dijo con calma—. Podremos intentarlo más adelante…Valentina se inclinó y le dio un beso corto y tierno en los
Alexander despertó a mitad de la noche, sudoroso y con la respiración agitada. Se incorporó de golpe en la cama y pasó una mano por su rostro mientras intentaba recuperar el control. Había tenido una pesadilla, aunque en realidad no era solo eso. Había vuelto a recordar algo del pasado que durante años había intentado dejar atrás y que, a pesar de todo, seguía apareciendo en los momentos menos esperados.Se quedó sentado unos segundos, mirando al frente, tratando de ordenar sus pensamientos y convencerse de que aquello ya había terminado. Pero el recuerdo seguía demasiado presente en su cabeza.Sintió el movimiento a su lado y giró la cabeza para mirar a Valentina. Ella seguía profundamente dormida, completamente ajena a lo que acababa de pasar. Alexander soltó un suspiro y se quedó observándola durante unos segundos antes de acercar la mano para acariciar suavemente su mejilla.—Contigo aquí, todo parece más fácil… —susurró con ternura.Después de unos segundos, se levantó de la cama
Después de que el médico se marchó, Valentina se quedó completamente en shock por la posibilidad que acababa de mencionar. Hasta ese momento había pensado en muchas cosas relacionadas con su salud, pero un embarazo no estaba entre ellas. Se quedó sentada sobre la cama, intentando asimilar lo que acababa de escuchar, mientras Alexander permanecía de pie frente a ella sin apartar la mirada.—Valentina, ¿estás bien? —preguntó Alexander.Ella respiró profundamente y finalmente levantó la mirada hacia él. Notó algo diferente en su expresión. Alexander parecía preocupado, pero también había cierto miedo en sus ojos. Tal vez estaba pensando que, si realmente estaba embarazada, ella podía negarse a tener al bebé debido a todo lo que estaba ocurriendo con la Bratva.Valentina bajó la mirada durante unos segundos y luego volvió a observarlo.—Si en serio estoy embarazada… —susurró, haciendo una breve pausa mientras pensaba en todo lo que podía cambiar entre ellos—. ¿Qué te gustaría, niño o niña
Alexander entró al baño y encontró a Valentina sentada en el suelo, con la cabeza inclinada sobre el retrete.—¿Valentina? —la llamó Alexander.Ella negó con la cabeza y bajó la palanca del retrete antes de mirarlo.—Sal, esto es asqueroso… —susurró con pesadez.Alexander suspiró y se inclinó hacia ella para acariciarle suavemente la cabeza, intentando reconfortarla.—¿Qué sucede, bonita? —preguntó en un bajo susurro.—Tengo muchas náuseas… He vomitado todo lo que había en mi estómago, incluso el té que me preparó Lucía… —susurró con la voz entrecortada.Valentina volvió a sentir aquella fuerte sensación en el estómago y rápidamente inclinó la cabeza sobre el retrete. Esta vez no salió nada, solo unas dolorosas arcadas que la dejaron todavía más débil.—Déjame sola, me veo horrible y me da vergüenza que me veas así —dijo Valentina mientras intentaba levantarse.—No te dejaré sola, y menos en este estado —dijo Alexander con seriedad—. Vamos.Alexander la cargó en brazos y la llevó hast
Anthony Solís estaba en su oficina revisando la propuesta de un proyecto que podía colocarlo en la cima del mundo de los negocios. Si todo salía como esperaba, incluso podría superar a Alexander Hart y, al mismo tiempo, acercarse cada vez más a su objetivo de convertirse en el próximo Pakhan de la Bratva Dragov.—Señor, tenemos todo listo para interceptar mañana a Valentina Luna —informó el jefe de su seguridad.Anthony levantó la mirada y una sonrisa apareció en su rostro. La cena con los Evans sería la oportunidad perfecta para apoderarse de Valentina y llevarla ante el viejo Pakhan. Si lograba entregársela, tendría una ventaja importante frente a los demás candidatos y podría ganarse su favor.Además, Anthony estaba convencido de que el viejo Pakhan no permitiría que una mujer como Valentina, a quien consideraba débil e inexperta en aquel mundo, terminara ocupando su lugar. Para él, todo comenzaba a salir exactamente como lo había planeado.—No quiero errores —advirtió—. Maten a cu
Samantha se quedó paralizada al escuchar las palabras de Alexander. Dio un paso hacia atrás sin apartar la mirada de él, esperando que en cualquier momento se arrepintiera de lo que acababa de decir.—Alexander… han sido años de terapia. No puedes simplemente dejar todo esto atrás. Cambiar de psicólogo ahora podría afectar el avance que hemos logrado —dijo Samantha, intentando mantener la calma.Alexander no respondió de inmediato. Su expresión seguía seria y la rabia todavía estaba presente en sus ojos, pero ya no parecía dispuesto a discutir con ella. Había tomado una decisión y no pensaba retractarse.—Tú misma lo provocaste. No puedo seguir teniéndote como psicóloga si ahora existe un conflicto de intereses entre nosotros —dijo Alexander con firmeza—. Sal de mi oficina.Samantha suspiró y apretó los puños. Durante años, su relación profesional había funcionado sin problemas y ni siquiera después de aquella noche en la que terminaron acostándose había permitido que eso afectara su







