Se connecterEl transcurso de los días pasaba con rapidez y el tiempo era inevitable. El cumpleaños de Amelia era en una semana más y los nervios de ambos crecía en buques gigantes ante la expectativa que traería aquel suceso.James como habian quedado en acuerdo de no hacer nada grande solo familia, habia reservado las mejores carnes para poder hacer una barbacoa y una torta pequeña para ellos. Le habia dicho a Amelia y sus suegros que no se preocuparan de nada, que él compraria todo y pese a que los papás de ella quisieron intervenir, él les explicó que su lobo no le permitiria nunca que alguien más pague las cosas que no fueran ellos.Las clases en la escuela de ella ya habían terminado y sus vacaciones comenzaban, por lo que ella permanecia más tiempo en la casa, dando vueltas intentando no ostigar a James con su presencia ya que aun mantenia el miedo de aburrirlo.Así que su nuevo pasatiempo era preocuparse del jardín. –Te colocaremos un lindo abono para que crezcas grande y fuerte –le hab
Una semana más pasó y la rutina entre ambos ya estaba más que establecida, los nervios cada día también crecian más ante la cercanía del cumpleaños de Amelia, pero se refugiaban entre ambos y conversaban las cosas sin problemas. Las caricias eran algo frecuentes, ya que desde aquel beso no habían podido quitarse las manos de encima en caricias inocentes aún, con respeto a ella sin querer presionar James simplemente aceptaba lo que ella quisiera darle.Avanzaba solo lo que ella permitia y con eso él era más que feliz.Las clases de Amelia igual ya estaban casi por terminar y era su último año escolar, así que ella igual estaba nerviosa por aquello. –¿Hemos tenido algun avance con el tema de contactar a Cassian? –preguntó James a su beta.–No, nada –suspiró Benjamín–. Nadie quiere dar nada sobre él.–¿Y el sujeto de la otra vez? –preguntó comenzando a frustarse–. ¿No ha vuelto a entrar en nuestra frontera?–Tampoco, fue como si desapareciera y no hemos vuelto a verlo. Su lobo gruñó d
Un mes pasó más rapido de lo que hubieran querido, las dinamicas se habian establecido y las rutinas eran las mismas cada día. Desayunaban juntos, él la iba a dejar al colegio, ella volvía caminando y finalmente en la noche cenaban. Los distanciamientos se habian terminado, la conexión de su vínculo era cada vez más fuerte y más aún porque la mayoría de edad de Amelia estaba a la vuelta de la esquina. Quedaban exactamente 30 días y ambos estaban igual de nerviosos por aquello, porque pese a que ahora llevaban una rutina y vivían juntos por razones totalmente ajenas a su vínculo, una vez que la esencia de ella madurara y se dejará ver todo sería completamente distinto.–¿Tienes pensado qué hacer para tu cumpleaños? –James preguntó mientras cenaban ese día.Amelia dejó de comer para alzar la vista y verlo, cayendo en cuenta que ya faltaba solo un mes. –La verdad no –admitió–. Lo habia olvidado por completo.–¿Cómo podrias olvidar tu mayoria de edad? –rió James consciente de lo olvida
Dos días habian pasado desde que Amelia vivia en la mansión, desde que llegó no había hablado con James sobre la situación, la verdad lo estaba evitando.En las mañanas se levantaba temprano, se arreglaba para ir al colegio y se escabullía en la cocina para recoger comida y poder llevar, no se quedaba a desayunar, pese a que sabía que él a esa hora ya estaba despierto porque la señora de la cocina se lo habia dicho el primer día.Pero queria evitar toda conversacion, aún no estaba lista para afrontar todo esto. Así que para ella lo mejor era evitarlo, llegaba de la escuela, comía rapido en la cocina y se encerraba en su cuarto.Y James sabía todo aquello, que ella lo evitaba a proposito, pero prefería darle su espacio. Entendía que toda la situación debía ser estresante para ella, más porque la sacó de su hogar y la trajo aquí, así que esperaría que ella estuviera lista para acercarse.Lo unico que lo calmaba, era que al menos ella no habia puesto objeciones sobre los guardías que anda
Amelia caminaba de un lado a otro dentro de su habitacion mientras mordisqueaba su dedo y pensaba como habia pasado todo esto en tan poco tiempo. Un par de horas atrás no hablaba hace años con su Alpha, luego fue a buscarlos para aclarar las cosas “que no resultaron muy bien”, pensó y ahora debía mudarse a la mansion donde cabe aclarar él vive. Soltó un pequeño quejido de frustración y volteó hacia su cama donde sus bolsos se encontraban.Sus padres habian hablado con ella y pese a que ella no quería vivir ahí más que nada por una especie de acto infantil, sabía que lo que se debia hacer era aquello ya que no era algo ligero lo que sucedia.Al fin y al cabo su vida posiblemente estaba en peligro. Un pequeño golpe en la puerta la sobresaltó y su madre entró con una leve sonrisa en el rostro. –¿Estás bien tesoro? –preguntó viendo sus dos bolsos. –Estoy nerviosa –admitió–. No sé cómo podremos estar bajo el mismo techo con todo lo que nos rodea.–Un día a la vez hija –su madre se ace
James observó fijamente a Amelia con su cabeza funcionando a mil por hora, la seguridad se había roto dentro de su manada ya que aquel extraño habia logrado entrar sin problemas y acercarse lo suficiente para llegar a ella. ¿Qué hubiera pasado si él no estuviera aquí? ¿Sí la encontraba sola?, tenía su seguridad, pero aún así, ahora el peligro era más que real. –¿Quién era? –Amelia preguntó confundida–. ¿Quién era esa persona por la que preguntó?James la recorrio con la mirada y la abrazó contra su pecho tomandola desprevenida, pero las emociones que lo recorrian en ese momento estaban sobrepasandolo. Necesitaba sentirla cerca, saber que aún estaba a salvo de los peligros. –¿James? –preguntó ella contra su pecho. No sabía que sucedía, quién era aquel hombre ó por qué él estaba actuando tan raro, pero sabía que algo andaba mal. –¿Qué sucede? –volvió a preguntar escuchándolo respirar pesadamente–. Hablame.–Tenemos que ir a la mansión –dijo ignorando sus preguntas–. Ahí estaremos b







