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Capitulo 25

Penulis: Orion
last update Tanggal publikasi: 2026-09-30 18:35:31

Julian se quedó paralizado al escuchar la histeria de Clarissa. Las palabras «prometida oficial» resonaron con fuerza dentro de sus oídos.

Frente a él, Clarissa lloraba desconsoladamente mientras apretaba el cuello de su camisa. Sin embargo, no fueron las lágrimas de Clarissa las que ablandaron el corazón de Julian, sino una amarga realidad que golpeó su mente: el proyecto de expansión inmobiliaria de la familia Ross.

La empresa de su padre se encontraba al borde del abismo y dependía en gran m
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  • Soy la madre del hijo del multimillonario   Capítulo 35

    El rascacielos de Valdés Corporation se alzaba imponente, atravesando el cielo de la ciudad de Milán. En la explanada de granito frente al vestíbulo principal, el rugido de los vehículos de los ejecutivos se mezclaba con el viento frío del otoño.Victoria se detuvo justo frente a las enormes puertas giratorias de cristal. Se volvió con elegancia y lanzó una mirada a Camilla, que se había quedado varios pasos atrás.La respiración de Camilla era entrecortada y superficial. El sudor frío le humedecía las sienes, haciendo que algunos mechones de cabello se le pegaran a las mejillas, pálidas como la cera.Victoria había rechazado deliberadamente la oferta del chofer de recogerlas frente a la boutique con la excusa de disfrutar del aire fresco de Milán, cuando en realidad su propósito era obligar a aquella mujer frágil a caminar cientos de metros mientras cargaba una montaña de cajas y bolsas de compras extremadamente pesadas.Con cada paso, el peso de las compras golpeaba directamente el

  • Soy la madre del hijo del multimillonario   Capítulo 34

    La hilera de boutiques de lujo de la exclusiva zona de la Galleria Vittorio Emanuele II estaba abarrotada. El suelo de mosaico reflejaba las siluetas de los visitantes de la alta sociedad, envueltos en abrigos de cachemira y cargando bolsos de edición limitada.Camilla caminaba con torpeza detrás de Victoria. Llevaba puesta la mejor ropa que tenía: un vestido de algodón marrón claro, con cuello, cubierto por un tejido de lana que le servía de abrigo.La prenda estaba limpia y olía bien, pero en aquel lugar su sencillo vestido parecía tan deslucido y llamativo como un retazo de tela entre montones de seda.Las miradas despectivas de algunos visitantes con los que se cruzaba le oprimían el pecho. La inseguridad aplastaba los últimos vestigios de confianza que le quedaban.A diferencia de Camilla, Victoria avanzaba como una reina. Su vestido color esmeralda, combinado con un abrigo de piel de zorro blanco, le daba un aspecto sumamente distinguido. Los tacones de sus zapatos resonaban sob

  • Soy la madre del hijo del multimillonario   Capítulo 33

    Camilla bajó con mucho cuidado los escalones de la escalera del segundo piso. Sus brazos rodeaban con firmeza el pequeño cuerpo de Gael, envuelto en una manta azul claro adornada con encaje.Cada paso que daba todavía le provocaba punzadas dolorosas en el abdomen, haciendo que su respiración se entrecortara de vez en cuando.Sin embargo, al ver lo despejada que estaba la mañana, Camilla se obligó a continuar. Un bebé de la edad de Gael necesitaba exponerse a la luz del sol matutino para fortalecer sus defensas, y ella no quería que su propio dolor descuidara la salud del pequeño.—Vamos a tomar un poquito de sol en el jardín delantero, cariño —susurró Camilla mientras contemplaba los grandes ojos de Gael, que parpadeaban con inocencia.Pero apenas sus pies tocaron la planta baja y se dispuso a dirigirse hacia la puerta de cristal que daba a la terraza del jardín delantero, una voz fría pronunció su nombre desde la sala de estar.—Camilla.Camilla se detuvo de inmediato. Giró la cabeza

  • Soy la madre del hijo del multimillonario   Capítulo 32

    —¡N-no, señor! —respondió Camilla apresuradamente, con la voz atascada en la garganta mientras luchaba por tomar aire, como si algo le oprimiera el pecho—. Por Dios, no quise decir eso... Simplemente no quiero faltarle el respeto a mi empleador. Mi posición en esta casa no es más que la de una cuidadora del pequeño Gael. Yo... conozco muy bien los límites que impone mi condición.Al escuchar aquella amarga afirmación salir de los labios de Camilla, la mano de Alejandro alrededor de su cintura comenzó a aflojarse lentamente. Sus ojos grises se oscurecieron, cubriéndose de una tenue capa de fría decepción.«¿Solo una relación entre empleador y cuidadora?», se burló Alejandro amargamente en el silencio de sus pensamientos.Alejandro sostuvo la mirada de aquellos claros ojos marrones que tenía enfrente, todavía temblorosos de miedo. Sin embargo, detrás de las rígidas palabras de rechazo de Camilla, una firme convicción se negaba a apagarse en su pecho.Aquella sensación... El impulso salv

  • Soy la madre del hijo del multimillonario   Capítulo 31

    —Señor, ¿qué está haciendo? —susurró Camilla, intentando no ponerse tensa. Sus ojos se abrieron de par en par mientras contemplaba el rostro de Alejandro, demasiado cerca de su abdomen.Alejandro no se apartó de inmediato. Sus ojos penetrantes se clavaron directamente en las pupilas marrones de Camilla, que temblaban intensamente. La comisura de sus labios permaneció inmóvil, sin revelar ninguna emoción evidente.—Estoy aplicando este ungüento herbal sobre tu piel —respondió Alejandro con su voz grave, extremadamente serena y profunda—. El hematoma de tus costillas inferiores se extiende hasta la curva de tu costado. Necesito tener una perspectiva clara para distribuir bien el medicamento.Camilla tragó saliva con dificultad. La sangre le ardía hasta las puntas de las orejas.—N-no... no me refería a eso, señor. ¿Por qué... por qué tiene que acercar tanto su rostro?Alejandro soltó un leve resoplido, una exhalación cálida que volvió a rozar la piel del abdomen de Camilla, erizándole l

  • Soy la madre del hijo del multimillonario   Capítulo 30

    Camilla contuvo la respiración y apretó con más fuerza los bordes de la manta, hasta que sus nudillos se pusieron completamente blancos. La mirada de Alejandro, tan cercana, hizo que de pronto sintiera que el espacio a su alrededor se estrechaba.Sin embargo, la vergüenza y la diferencia de estatus entre ambos seguían siendo una barrera que Camilla no estaba dispuesta a cruzar.—Señor Valdés... se lo ruego, no lo haga —susurró Camilla con voz temblorosa, negando con la cabeza mientras lo miraba suplicante—. Aprecio mucho su amabilidad, pero esto... esto es realmente inapropiado. Solo soy una cuidadora en esta casa. Permitir que me toque de esta manera sería un grave error. Por favor... deje el ungüento en la mesita de noche. Le prometo que me lo aplicaré yo misma más tarde.Alejandro no se movió. El hombre la observó en silencio, con una mirada fría e inquebrantable. Ni siquiera se le curvó ligeramente la comisura de los labios.—Eres demasiado terca, Camilla —murmuró Alejandro en voz

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