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Capítulo 41.

last update Fecha de publicación: 2026-02-17 13:15:55

—Uh… en realidad no tengo nada que ofrecerte —dije rascando mi frente—. Kryos dice que me pagarán como Luna, pero no me ha dicho cuándo. Dime cuál es tu precio y podemos negociar.

Él aplaudió con una enorme sonrisa, satisfecho de sí mismo.

—Quiero tener un favor tuyo que pueda pedir cuando quiera. Sin preguntas, sin condiciones.

Le arqueé una ceja.

—Eres consciente de que no puedo prometer eso, ¿no es cierto?

—Será algo pequeño que puedas hacer por mí después —dijo con demasiada inocencia.
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  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 279.

    Cornelius tosió y escupió un poco de sangre. Morgana no le dio tiempo de recuperarse. —Sí, sí, muy interesante tu historia con tu casi pareja... Ahora quiero que nos digas lo que realmente nos importa y que dejes de desviarte. ¿Por qué te pareció buena idea atacar nuestro reino? Cornelius levantó la mirada. —Este jodido reino planeaba atacarme y tratar de tomar mi trono. ¿Se supone que debía dejarle mi puesto a su anterior rey? La declaración vino acompañada de un corto silencio. Eso ya lo habíamos escuchado. Morgana entrecerró los ojos. —Interesante. Se acercó un poco más. —Ahora yo me pregunto... ¿De dónde sacaste esa información? Y esa era la verdadera pregunta. Cornelius no respondió. Su mandíbula se tensó. Había decidido que ya había hablado demasiado. Morgana siguió golpeándolo un poco más, pero Cornelius no volvió a decir una sola palabra antes de perder el conocimiento. Mi hermana soltó un gruñido de frustración. Edwin se acercó a ella y tomó una de sus manos

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    A pesar de la cantidad de lobos que había en las mazmorras, allí dentro reinaba un silencio sepulcral.Uno que solo se rompía de vez en cuando por el sonido seco de los golpes que mi hermana le daba a Cornelius.El idiota se negaba a hablar.Llevábamos horas intentando sacarle información y, hasta ese momento, lo único que habíamos conseguido eran insultos, amenazas y respuestas que no nos llevaban a ninguna parte.Morgana se limpió con el dorso de la mano una pequeña mancha de sangre que había quedado en su mejilla.—He quebrado a lobos más grandes y fuertes que tú, triste intento de rey —dijo con voz fría—. Podemos estar aquí por días, semanas, meses... Me es indiferente. Solo toma en cuenta que, mientras tú y tu ejército están bajo mis tiernos cuidados, tu reino y tu trono se encuentran desprotegidos.Quizá fue eso lo que finalmente lo obligó a hablar.O quizá simplemente había decidido que llevaba demasiado tiempo callado.Cornelius levantó lentamente la cabeza.—No pienso hablar

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 277.

    Cada metro costaba sangre, golpes y un esfuerzo que comenzaba a quemarme los músculos. Los mercenarios eran buenos. Pero nosotros llevábamos años preparándonos para enfrentarnos a lobos como ellos. Y no pensaba detenerme. Otro cayó bajo mis garras. Un sexto. Ya podía ver a Cornelius con claridad. Estaba detrás de ellos. No peleaba. No ayudaba. Solo observaba. Y entonces me percaté de sus intenciones. Miró hacia un lado. Después hacia el otro. Sus ojos recorrieron el campo de batalla. El número de sus guerreros estaba disminuyendo. La expresión de seguridad que había tenido hasta entonces desapareció poco a poco. Retrocedió un paso. Después otro. No. No iba a dejar que escapara. Apreté los dientes y me lancé contra el siguiente lobo. La pelea fue brutal. El mercenario era más grande que yo y consiguió atraparme por el hombro. Sus garras se hundieron en mi piel. Gruñí. Lo golpeé con la cabeza. No me soltó. Volví a golpearlo. Esta vez lo suficiente para hacerlo t

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 276.

    Pude ver su cara desfigurarse de furia y articular un «traidor». Me importaba una mierda.—Allí está el rey —dije, acercándome al dúo de la muerte. Ambos miraron brevemente hacia donde señalé—. ¿Pueden abrirme un camino?Morgana ni siquiera preguntó qué pensaba hacer.—Hecho.Arrojó, sin parpadear, un par de dagas que llevaba escondidas. Las hojas atravesaron el aire con un silbido y se clavaron en la frente de dos lobos que cayeron hacia atrás antes de que los que estaban a su alrededor siquiera entendieran qué había ocurrido.Edwin se movió de inmediato.Se colocó delante de ella justo cuando varios lobos intentaron lanzarse sobre ambos, bloqueando los primeros ataques mientras Morgana seguía sacando dagas de los lugares más absurdos de su ropa.Una de su muslo.Otra de su cintura.Una tercera apareció entre sus dedos como si hubiera estado allí todo el tiempo.Y todas encontraron un objetivo.—¡Ahora! —gritó Edwin.No necesitaba que me lo dijera dos veces.Me transformé en lobo y c

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 275.

    Edwin, Morgana y yo salimos del castillo y nos dirigimos hacia el lugar donde se encontraba escondido mi pequeño ejército.No tardamos demasiado en llegar. Los había mantenido ocultos por una razón: necesitaba que nuestros enemigos creyeran que éramos menos de los que realmente éramos. La sorpresa era nuestra mejor arma y no pensaba desperdiciarla.Antes de ir hacia la batalla, me detuve frente a ellos.—Escuchen con atención —ordené—. A partir de ahora, obedecerán las órdenes de mis hermanos además de las mías. Si alguno de ellos les indica moverse, cubrir una posición o cambiar de objetivo, lo harán sin cuestionarlo.Varias cabezas asintieron.No necesitaba explicarles qué ocurriría si alguien decidía ignorar una orden en medio de una batalla.—No se separen demasiado. Mantengan las posiciones y esperen nuestra señal.Después de asegurarme de que todos habían entendido, intercambié una mirada con Morgana y Edwin.No hizo falta decir nada más.Volvimos al plan original.Y así fue com

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 274.

    Que Kryos estaba vivo. Que Wen había conseguido escapar. Que alguno de ellos había encontrado una forma de sobrevivir. Pero Edwin no parecía estar mintiendo. Había estado allí. Los había visto caer y no parecía que pudiera haber hecho nada por ellos. Miré sus manos. Estaban temblando. Él tampoco podía soportarlo. —Yo he traído refuerzos de la frontera para sacar a Dromel de... Morgana finalmente me miró. Y en sus ojos no había esperanza. Eso fue lo que más me dolió. —Es mejor que abandonemos el reino mientras podemos —dijo. Me quedé callado. —¿Qué? —Sin Kryos... sin la Elegida... el templo no nos ayudará dándonos un ejército —Su voz se quebró, pero continuó hablando—. A quienes hayas conseguido no harán una diferencia a menos de que sean miles de lobos, hermano. Negó lentamente con la cabeza. —Debemos ir por nuestro pequeño hermano y dar por perdido el reino. Sentí que algo dentro de mí se rompía. —No. Morgana cerró los ojos. —Jason... —No. Esta vez mi voz salió m

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