LOGINVivian estaba de pie frente a su armario, mirando su ropa como si la hubiera ofendido personalmente.Sacó unos vaqueros.Luego otros.Después un vestido.Se colocó cada prenda frente al cuerpo antes de lanzarla sobre la cama.—No tengo nada que ponerme.Adrian, que estaba sentado en la silla cerca de la ventana, levantó la mirada de su teléfono.—Tienes un armario entero.—Lo sé.—Entonces, ¿cómo es posible que no tengas nada que ponerte?—Porque ninguna de estas prendas es cómoda ahora.Adrian se levantó inmediatamente.—Eso es lo que he estado intentando decirte.Vivian se giró.—¿Qué?—Necesitas ropa nueva.Ella entrecerró los ojos.—¿Por qué?—Porque estás embarazada.—Sé que estoy embarazada, Adrian.—Y sigues usando ropa ajustada alrededor del estómago.Vivian bajó la mirada hacia sí misma.Su estómago se veía exactamente igual que antes.Solo tenía unos dos meses de embarazo. Ni siquiera había una barriga visible todavía.—No tengo barriga.—Eso no importa.—Entonces, ¿por qué
Vivian estaba sentada en el sofá con las piernas estiradas frente a ella, mirando la televisión.Bueno, fingía estar mirando la televisión.Su atención seguía desviándose hacia las dos habitaciones de bebé recién decoradas en el piso de arriba.Todavía no podía creer que Adrian realmente hubiera hecho aquello.Dos habitaciones.Una para un niño.Una para una niña.Y ella solo tenía dos meses de embarazo.Vivian negó con la cabeza y tomó el plato de comida que estaba sobre la mesa.Apenas había dado unos cuantos bocados cuando Adrian entró en la sala.Sus ojos fueron inmediatamente al plato.Luego a Vivian.Y después otra vez al plato.—¿Por qué dejaste de comer?Vivian lo miró.—Porque estoy llena.Adrian frunció el ceño.—Apenas has comido.—Sí comí.—Eso no es comer.Ella puso los ojos en blanco.—Aquí vamos otra vez.Adrian se acercó y tomó el plato.—Necesitas comer más.—Adrian, no tengo hambre.—Estás embarazada.—Lo sé.—Y estás comiendo por dos.Vivian se quedó mirándolo.—No
A la mañana siguiente, Vivian se despertó con una sensación extraña.Durante unos segundos, lo olvidó todo.Luego recordó.Estaba embarazada.Vivian se puso una mano sobre el vientre y se quedó mirando el techo.Todavía le costaba creer que realmente hubiera un bebé creciendo en su interior.Un bebé.Su bebé.Sonrió levemente antes de levantarse de la cama.Al entrar en el baño, oyó la voz de Adrian desde la planta baja.—¡Vivian!Ella miró hacia la puerta.—¿Qué?—¿Estás lista?—¿Para qué?—Para ir al hospital.Vivian suspiró.Lo había olvidado por completo.—¡Ya voy!Se vistió rápidamente y bajó las escaleras.Adrian ya la estaba esperando.Parecía más nervioso que ella.Vivian lo notó de inmediato.—¿Por qué tienes esa cara?—¿Qué cara?—Como si fueras a hacer un examen.—No estoy nervioso.—Sí que lo estás.—No lo estoy.Vivian sonrió.—Está bien.Adrian tomó las llaves.—Vamos.---El trayecto en coche hasta el hospital fue sorprendentemente silencioso.Vivian miraba por la venta
Adrian entró en la habitación llevando una bandeja con el desayuno.Vivian estaba sentada al borde de la cama, mirando fijamente el suelo.Había estado pensando en lo que Stacy le había dicho desde que terminó la llamada.Tienes que decírselo.Sabía que Stacy tenía razón.Pero saber que tenía que decírselo a Adrian no hacía que fuera más fácil.Adrian dejó la bandeja sobre la mesita de noche.—Te he traído el desayuno.Vivian lo miró.—Gracias.Él sonrió.—Has estado callada desde ayer.—Es solo que estoy cansada.—¿Cansada?—Sí.Adrian se sentó a su lado.—¿Estás segura de que estás bien?Vivian asintió.—Sí.Él la observó durante unos segundos.—Sabes que eres pésima mintiendo, ¿verdad?Ella estuvo a punto de reírse.—¿Por qué dices que soy pésima mintiendo?—Porque no me miras a los ojos cuando mientes.Vivian apartó la mirada de inmediato.Adrian sonrió.—¿Lo ves?Ella suspiró.—Adrian...—¿Mmm?—Hay algo que tengo que decirte.Su sonrisa desapareció.—¿Qué ha pasado?—No ha pasad
A la mañana siguiente, Vivian se despertó sintiéndose inusualmente feliz.Se estiró en la cama y sonrió.Ayer había sido uno de los mejores días que había vivido en mucho tiempo.Incluso se sorprendió tarareando una melodía mientras entraba al baño.Por una vez, no tenía ganas de llorar.Empezaba a sentirse ella misma otra vez.Después de bañarse, Vivian entró en el dormitorio y empezó a buscar algo que ponerse.Abrió el armario.Entonces se detuvo.Había algunos paquetes de compresas en el fondo del armario.Vivian se quedó mirándolos durante unos segundos.—Espera...Cogió uno.—¿Cuándo fue la última vez que...?Dejó de hablar.Su sonrisa desapareció.Vivian se sentó rápidamente en el borde de la cama.Cogió el teléfono y abrió la aplicación para el seguimiento del ciclo menstrual.Comprobó las fechas.Una vez.Dos veces.Abrió mucho los ojos.—No.Volvió a comprobarlo.Se le había retrasado la regla.No unos días.No una semana.Dos meses.El corazón de Vivian empezó a latir más de
Vivian se sorprendió al día siguiente cuando Adrian la llevó al bar donde trabajaba antes de casarse.—¿Por qué estamos aquí? —preguntó Vivian, mirando por la ventanilla mientras la brisa del atardecer le acariciaba el rostro.—Para que actúes como solías hacerlo —dijo Adrian con una risita, como si ella supiera perfectamente por qué estaban allí y debiera dejar de hacerse la tonta.—¿Por qué...? —preguntó ella, sin dejar de mirar por la ventanilla.—Siempre cantas para los demás —dijo Adrian, terminando por fin la frase—. Pensé que hoy deberías cantar para ti misma.Vivian lo miró.No sabía qué decir.El bar parecía casi exactamente igual a como ella lo recordaba: las mismas mesas, el mismo pequeño escenario e incluso las mismas luces.Sonrió.—La verdad es que extrañaba este lugar.—Sabía que así sería.Ambos bajaron del coche y entraron.Ya había algunas personas allí.En cuanto Vivian entró, una de las empleadas la reconoció.—¿Vivian?Ella sonrió.—¡Dios mío!La chica corrió haci







