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Capítulo 26. ¡Buenas noches!

作者: A. N. Cruz
last update 公開日: 2022-03-26 07:24:48

POV: Amaia.

Despierto de mi letargo, cuando el agarre en mi cuello se afloja. Aprovecho la cobertura para llenar mis pulmones de oxígeno.

—Ahora no eres tan valiente, ¿no?

Escucho esa voz maliciosa taladrar mis oídos y abro los ojos, mientras recupero poco a poco mi respiración. Su mano se mueve de mi cuello a mis mejillas y aprieta con fuerza. Sus ojos desquiciados me observan divertidos y mi estómago se revuelve cuando siento su

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  • Sufrida   EXTRA 2

    AmaiaMe detengo frente a la puerta de la habitación con el corazón apretado y las manos temblorosas. Adam coloca sus manos en mis hombros y me aporta así la seguridad y la fuerza que necesito para poder dar el siguiente paso. —Todo está bien —me dice, en un susurro, cuando siente y ve mi angustia. Después de dos meses y medio esto me ha tomado… desprevenida. Sí, Ernesto estaba en coma y los pronósticos eran reservados, teniendo en cuenta el tiempo que ya había pasado y la poca actividad que se mostraba. Pero ya está despierto. Lo está desde anoche. Y a mí me ha tomado todo el día decidirme sobre lo que debo hacer. Sé la respuesta, la que se supone que no debería dudarse, pero después de todo lo que pasó es un poco difícil lidiar con las emociones que había estado reteniendo estas últimas semanas. Porque ya había soportado mucho sufrimiento, porque ignorar el gran elefante rosa en la habitación hacía que mi preocupación disminuyera solo un poco. En mi mente se arremolinan recuerd

  • Sufrida   EXTRA 1

    Meses después…Adam Silver.La sala de espera me pone nervioso, camino de un lado a otro sin saber qué hacer. Intento mantenerme tranquilo, pero es misión imposible. En este momento solo quiero arrancarme los pocos pelos qie me viene quedando en la cabeza y dejarme caer de rodillas al piso porque ya no soporto mi peso.Pero hay una personita que está al tanto de todos mis movimientos. Siento su mirada en medio de mi desesperación y me siento un poco tonto, cuando me doy cuenta que parezco un león enjaulado y debo estar asustándola.Sin embargo, Audrey sigue sentada en la silla de color amarillo chillón, con sus manitas apoyadas a ambos lados de su menudo cuerpo y las piernas columpiándose porque no logra alcanzar el suelo. Un vistazo a sus mechones rubios, a sus ojos azules preocupados, me hacen detenerme.«Vamos, Adam, contrólate». Me obligo a hacerlo, porque se supone que yo soy el adulto en esta sala y parezco un niño enloquecido.Me tomo un segundo para respirar profundo. Cierro m

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    Adam Silver.Nunca antes en mi vida tuve miedo. Irónicamente, en el mismo instante en que conocí a la mujer que amaría con todas mis fuerzas, aprendí lo que el miedo significaba, lo reconocí, lo hice mío y ahora vivo con él. Siempre.Amaia es ese espacio de paz en mis días, lo más importante que alguna vez tendré. Por eso me aterra. Por eso vivo con ese sentimiento constantemente. Por la responsabilidad. Por el apego. Por lo que ella me da y lo que recibe de mí, de vuelta.El tiempo ha pasado desde esas decisiones que tuve que tomar. No ha sido mucho, solo unos dos meses, pero sigo sintiéndome tan culpable como en aquel mismo instante. Porque eso pudo costarme su confianza, su amor o simplemente, su cercanía. Y aunque no hubo necesidad de luchar por ella, porque Amaia comprendió la situación, estaba y estaría dispuesto a todo con tal de recuperarla.Nuestra realidad ha cambiado mucho y, a pesar de que estamos conformes con la ruta que seguimos, somos conscientes de que cada día es de

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