FAZER LOGIN
Estaba a solo un par de semanas de mi boda, la habíamos planeado durante años y por fin ya casi era la señora Donnati.
Laureano era el amor de mi vida desde que nos conocimos el primer año de secundaria. Llevábamos seis años pensando que los agotadores tiempos de estudio cambiarían nuestra relación pero no fue así. La iglesia estaba reservada, el banquete estaba contratado y mi vestido hecho a medida había sido entregado un par de días atrás Ahora descansaba en una percha en mi armario. Era perfecto. Pasaba horas admirandolo cuando estaba en casa entre descansos de la universidad y los últimos preparativos de la boda. Era mucho más que solo un vestido. Soñaba despierta con ese día tan cercano que ahora parecía solo una fantasía. Me encontraba adormecida en ese sueño cuando una voz seca, severa y autoritaria me me despertó de golpe, no era una voz conocida y eso me alarmó más. Salí descalza asustada de mi habitación hasta el despacho de mi padre dónde provenía la voz. Nunca me entrometí en sus asuntos pero está vez era distinto. Escuché detrás de la puerta antes de abrir. — Tu decides Rossi, o pagas o pagas— la voz se escuchaba cada vez más amenazante. — Entiende por favor, ya no tengo nada que perder, mis cuentas están cerradas, el banco las congeló. Estoy a punto de perder hasta la casa— mi padre suplicaba. — No es asunto mío, tú sabías las consecuencias cuando acudiste a mí. — Puedes tomar mi vida si lo deseas, ya no tengo más que perder…— la voz de mi padre temblaba pero era decidida. — Si es lo que queda, lo haré… — ¡No! — entre gritando decidida a no dejar que eso pasara. Papá me miró con vergüenza en su rostro, pero ese hombre a quién no conocía me observo de pies a cabeza, confundido, aenazante, inquisitivo. — ¿Quién te creés para interrumpir?—pregunto con rabia — ¿Quien te creés tú para amenazar a mi padre en su propia casa? — ¿Con que es tú hija? — miró a mi padre con una ceja alzada. — Si, lo soy— afirme poniendo mis manos en mi cintura tratando de verme ruda. — Entonces…—suspiro— serás mía, ahora…tú serás mi garantía. — De ninguna manera, eso no es posible, puedes matarme si lo deseas pero no tendrás a mi hija Luca Lombardi— la voz de mi padre sonó más grave está vez. — Entonces está todo dicho, no puedes esconderte, la muerte te busca y no hay escapatoria — su amenaza fue imperativa. — Lo haré…— respondí sin pensar en más nada, deteniendo sus pasos cuando se retiraba. — No por favor pequeña — mi padre me suplicaba. — Enviaré un chófer por ti mañana— dijo sin mirarme siquiera y se retiró. Contuve mi postura hasta escuchar la puerta principal cerrarse y luego me desmorone. Mi padre me abrazó suplicando que no lo hiciera intento ponerse de rodillas para hacerlo pero no lo deje, Victor Rossi no solo era mi padre, era también alguien muy respetado y querido, poseedor de varias fábricas que ahora estaban en banca rota después de varios años intentando sostener el sustento propio y de muchos trabajadores, fue allí donde entró en juego esté hombre, de apariencia sobria, impoluta y magestuosa, pero lo era solo en apariencia y yo acababa de comprobarlo. — Papá…tranquilo, todo va a estar bien —tranquilice a mi padre pero quién necesitaba esas palabras era yo misma en realidad. Me encerré en mi habitación, lloré en silencio para no preocupar más a mi padre que seguía insistiendo en no dejarme hacer esa locura, y sí, lo era pero su vida valía cada sacrificio que tuviera que hacer. Lo peor vendría después, debía suspender la boda que tantos años llevaba planeado, para ser el capricho de un completo desconocido. Debía decirle a Laureano el amor de mi vida que ya no sería su esposa y esperar que lo entendiera aunque era imposible de hacer. Primero tenía que saber exactamente quién era Luca Lombardi, saber a quien realmente me estaba entregando como moneda de cambio. Busque en redes, no tenía, ni F******k ni I*******m, nada. Puse su nombre en el buscador y apareció apenas algo, hombre de negocios, CEO de empresas navieras y aeronáutica, alguien con mucho poder por lo que podía apreciar, pero no decía demasiado, era alguien de bajo perfil o por lo menos alguien alejado de la cotilla social. Era rico, sí, poderoso también pero no era quien para amenazar así a mi familia. Igualmente, no estaba dispuesta a provocar su ira y ver de lo que era capaz, preferí sacrificar mi felicidad antes que enterrar a mi padre.POV Helena Cerré los ojos mientras me besaba , las mariposas se instalaron en mi estómago revoloteando ansiosas. No debía besarlo, no debía sentirse bien…pero !Rayos!...se siente misteriosamente bien. Luca Lombardi el hombre que conocí tras una amenaza, el hombre frío y reservado que me había obligado a casarme con él, ahora me estaba besando con suavidad y pasión y lo peor de todo es que lo estoy disfrutando. Quitó sus labios de los míos y se apartó apenas lo suficiente para verme a los ojos. Con su mano aún en mi mejilla apoyada suavemente acariciando con su pulgar. Abrí mis ojos lentamente para encontrarme con los suyos, oscuros y penetrantes llenos de luces que parecían estrellas. Nos observamos sin palabras por un instante donde éramos solo él y yo, la multitud había desaparecido y el bullicio se había vuelto mudo. Intentamos comprender, buscar una explicación inexistente de la situación. Se suponía que nuestro matrimonio era un acuerdo, una forma de pago, algo que
POV Helena Estaba distraída viendo caftanes de terciopelo y seda exquisitamente bordados con hilos dorados y vestidos bohemios de llamativos colores, embriagada con el olor a café y especias que predominaba en las calles cuando alguien tomó mi mano entrelazando sus dedos a los míos. El corazón dio un brinco en mi pecho y la respiración se cortó por un segundo. El contacto repentino me había tomado por sorpresa alertando mis sentidos. Me giré instintivamente moviendo mi mano para intentar zafar del agarre imaginando cualquier cosa, creo mi mente corrió más rápido que mi impulso de quererme alejar.«Querían secuestrarme y pedir rescate luego, obviamente yo era una turista» pensé. Esa fue solo una de las tantas ideas que se formaron en mi mente. Imaginé todo tipo de escenarios menos esté. Mis ojos se encontraron con los suyos y respiré aliviada, una sonrisa se dibujó en mi rostro involuntariamente. Miré mi mano sostenida en la suya sin querer soltarla y luego a él, sus ojos oscuros
POV Luca La cabeza me explota, siento como si un tambor sonara dentro repicando constante. No recuerdo lo que sucedió anoche, no más allá de estar bebiendo como un loco en un bar. Al abrir los ojos está mañana el aire se sentía diferente en la habitación, pesado casi difícil de respirarlo. La luz del alba daba justo en la cama, me moví lentamente y al girar la vi. Helena se encontraba bebiendo su café perdida en el horizonte que se divisaba atreves de la ventana. Llevaba una bata y el cabello húmedo. Se veía tan hermosa como distante y triste. —Buenos días.—dije con la voz áspera aún tratando de despertar. No obtuve respuesta, solo una mirada fría. Caminé hasta su lado y serví una taza de café.—Veo que pediste el desayuno. —me alegré de que lo hiciera. Ella seguía distante, muda y sin brillo en sus ojos. —Perdón, lo siento.—me disculpe apenado por ser la causa de ello. Me observó un segundo aún sin decir nada. Comprendí que era mejor no decir más. Dejé la taza sobr
POV Helena.“Maldito idiota” pienso dando vueltas en la cama. Él duerme a mi lado, completamente borracho, con una sonrisa estúpida dibujada en su rostro. Cómo si nada hubiera pasado. Hasta dormido se burla de mi. Me giro sobre la cama dándole la espalda tratando de conciliar el sueño. La imagen de él entrando a la habitación acompañado de esa chica tomada de su brazo me invade, no quiere irse de mi mente por más que intento borrarla. Y me enfurece. ¿Porqué me molesta tanto? Esto es solo un compromiso que estoy obligada a cumplir por mi familia. Nada más. Cuando más molesta estoy, cuando más mastico la rabia para no explotar siento su mano en mi cintura, su tacto se desplaza suavemente por mi costado hasta envolverse completamente con su brazo alrededor de mi. Su pecho se pega a mi espalda y su respiración caliente y con aliento a alcohol pega contra mi cuello.Mi respiración se interrumpe por un segundo, dónde todo se detiene sorpresivamente para mi. Solo me quedo inmóvil, apre
—Y… ¿Si voy contigo?— su voz me detiene.—¿A dónde?—rio sorprendido ante la pregunta. —A tu reunión. —se encoge de hombros— Puedes decir que soy tú asistente. —Ni lo pienses.—le respondo cortante.—¿ Porqué no? Mírame, soy elegante, o eso creo… y también soy discreta, puedo quedarme en silencio y hacer como que llevo apuntes o algo así.—No tienes idea de cómo actuar como una asistente.—me burlo.—Claro que sí, muchas veces atendía el teléfono en la oficina de mi papá.—se jacta de eso. —No es lo mismo Helena.—respondo intentando no reír.—Vamos Luca…—suplica poniendo cara triste— prometo que me comportaré.—Debo estar loco —paso la mano por mi cabello a la vez que niego con la cabeza — Está bien. Pero te quedas en silencio, ¿Entiendes? —Si —se alegra igual que una niña pequeña que consigue lo que desea. —¡Callada Helena! ¿Entiendes?—Mhm…— aprieta los labios y pasa su debo índice y pulgar mimetizando el sellado de los labios. —Ya me estoy arrepintiendo—bajo la cabez
El sonido de los motores me relaja, no sé a qué se debe, pero siempre tiene ese efecto en mi. Desde pequeño he estado entre el cielo y la tierra, he pasado la mitad de mi vida volando. Cuando era solo un niño pequeño y tímido acompañaba a mi padre en sus viajes de negocios. “Debes aprender desde ahora, algún día todo recaerá en ti” me decía mientras yo veía a otros niños jugar sin preocupaciones. Helena estaba sentada en el asiento de al lado, mirando una revista de modas y chimentos que la azafata había dejado sobre la mesa. Realmente no la estaba leyendo, sólo fingía para no tener que hablar conmigo creo. No me molestaba. O eso me repetía.Me acomodo en el asiento e intento descansar un poco. Es imposible, su presencia me altera los sentidos, estoy en alerta todo el tiempo, siento su respiración en mi oído, su calor sobre mi pecho y sus manos abrazadas a mi. Estaba ebria y no lo recuerda, pero yo si. Podría haber aprovechado la situación, pero no lo hice. No soy ese tipo de hom







