Inicio / Romance / Sólo tú / Capítulo 38

Compartir

Capítulo 38

last update Fecha de publicación: 2025-05-13 03:31:55

Amelia lucía exquisita. Cada uno de los detalles de su vestido, el brillo en su cabello, el modo en que se movía por la sala, hacían que Marcus sintiera que el aire se volvía espeso a su alrededor. Era como si todo en el mundo se hubiera detenido, dejándole solo el peso de la presencia de ella. Había algo en sus ojos, en la manera en que le miraba, que lo desconcertaba, pero también lo atraía poderosamente. De alguna manera, parecía que toda la atmósfera a su alrededor palpitaba con una tensi
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Sólo tú    Capítulo 40

    —Hola, Isabel. Espero que estés disfrutando la estancia. Amelia se estrujó las manos con nerviosismo. Isabel notó el gesto y cubrió las manos de ella con las suyas, intentando transmitirle algo de calma. Era su boda, después de todo. Debería disfrutar el día. Isabel apretó los labios. Recordó la suya… y lo desagradable que había sido. No le gustaba pensar en ese día en particular, aunque todo lo demás —los preparativos, la emoción, incluso los nervios previos— lo conservaba con cariño. Nadie supo jamás que William se había presentado con ella, pero al ver su vestimenta en ese momento y al verlo rodeado de sirvientes, creyó que era uno de ellos. Le odiaba en ese momento. No, no a él. Pero si a la situación en la que la había puesto. Porque hasta donde Isabel había creído, él era un anciano con olor a rancio y mucho dinero. Bendito había sido el cielo en mandarle al mejor de los hombres.—Todo va perfecto, no te preocupes por los pequeños detalles que puedan salir de tus manos. Solo t

  • Sólo tú    Capítulo 39

    El camino a Hampshire había sido largo y agotador. Habían pasado un par de días en tránsito, y el cansancio se reflejaba en cada gesto de Isabel. Lady Grayson no lucía mejor. Días atrás había asegurado que, por ningún motivo, se perdería el evento del año —después del de su sobrino, por supuesto. Los empleados de la finca aguardaban su llegada con las habitaciones impecables y todo dispuesto para la boda del Vizconde de Linley. El carruaje se detuvo y, de inmediato, un criado colocó el escalón. William abrió la puerta y, antes de ayudar a las damas, no pudo evitar echar un vistazo al castillo. Marcus solía invitarlo a pasar unos días en ese lugar, lejos de la presión de Londres. William siempre lo había tomado a broma. Después de todo, si algo distinguía al conde de Pembroke era su capacidad para ignorar el estrés de la capital. Nunca había tenido la intención de complacer expectativas ajenas. Sin embargo, de haber sabido lo majestuoso que era aquel sitio, se habría dado la

  • Sólo tú    Capítulo 38

    Amelia lucía exquisita. Cada uno de los detalles de su vestido, el brillo en su cabello, el modo en que se movía por la sala, hacían que Marcus sintiera que el aire se volvía espeso a su alrededor. Era como si todo en el mundo se hubiera detenido, dejándole solo el peso de la presencia de ella. Había algo en sus ojos, en la manera en que le miraba, que lo desconcertaba, pero también lo atraía poderosamente. De alguna manera, parecía que toda la atmósfera a su alrededor palpitaba con una tensión que él no sabía cómo manejar. En cuanto ella entró en la habitación, la conversación que había estado sosteniendo con varios de los presentes se desvaneció en la nada. Nadie más importaba. Solo Amelia. No pudo evitar preguntarse por qué, después de tanto tiempo, ella estaba allí, frente a él. La mujer que había dejado una marca profunda en su corazón sin siquiera saberlo. La mujer por la que había guardado silencio durante tanto tiempo, sin tener el valor de expresarle lo que sentía. El mis

  • Sólo tú    Capítulo 37

    Amelia llegó a la mansión con el corazón apesadumbrado, sabiendo que lo que tenía que hacer no sería fácil. La mansión, imponente y llena de ecos de antiguas conversaciones, se erguía ante ella como un testamento de su propio fracaso. No sabía cómo iba a enfrentarse a William, o si siquiera tenía el derecho de hacerlo. Sin embargo, algo dentro de ella le decía que debía intentar, aunque fuera una vez más. Su intención original había sido hablar con William, explicarle, disculparse. Pero en el último momento, antes de entrar en el despacho donde él usualmente pasaba las tardes revisando documentos, su mente cambió. No era William quien la recibiría, o al menos no lo esperaba así. De pronto, la figura que vio en la puerta era Isabel, la esposa de William, quien la miró con una calma que a Amelia le pareció casi distante, pero cargada de una serena severidad. Isabel había sido amable con ella en el pasado, pero en este momento, el rostro de Isabel no expresaba lo que Amelia esperab

  • Sólo tú    Capítulo 36

    La mañana siguiente fue un nudo tenso en el estómago de Marcus. No durmió. No pudo. Desde el momento en que vio a Amelia llevársela, supo que la única persona con suficiente influencia y poder para salvarla era William. Pero también sabía que eso significaba enfrentarse a un dilema que ambos habían evitado durante años. Llegó a la mansión con el rostro endurecido y el paso firme. William lo recibió en su despacho, aún procesando el caos que había dejado la caída de Edward. Cuando vio entrar a su amigo, supo que no era solo una visita de cortesía. —Quiero que la saques de ahí —dijo Marcus, sin rodeos. William no preguntó a quién se refería. Ya lo sabía. —No —respondió con frialdad—. No lo haré. —William… —Ella fue su cómplice. No importa si lo hizo por amor, por miedo o por estupidez. Sabía con quién estaba y qué hacía. Debe enfrentar las consecuencias. Marcus lo observó, cruzando los brazos, conteniendo la frustración. —Tú sabes que Amelia no es como él. Sabes que el

  • Sólo tú    capitulo 35

    La calma en la mansión se rompe con un alboroto que nadie esperaba ver. Hombres uniformados recorren los pasillos con pasos firmes mientras Edward, altivo hasta el último momento, es finalmente apresado. Sus manos, acostumbradas a controlar, ahora están esposadas, y su arrogancia se desmorona ante la evidencia irrefutable de sus crímenes.—¡Esto es un error! —gruñe Edward, resistiéndose mientras los guardias lo conducen fuera de la biblioteca que tantas veces creyó controlar—. ¿Creen que hice todo esto solo? ¡No me llevarán sin que ella pague también!El silencio ensombrece la estancia, pero sus palabras despiertan curiosidad entre los nobles presentes.—¿A qué te refieres? —pregunta uno de los oficiales, deteniéndose.Edward sonríe con crueldad, disfrutando su último momento de poder.—No encontrarían mi nombre en ningún documento sin ayuda. Amelia estuvo conmigo en cada paso. Mi cómplice, mi confidente… ¿Y creen que escapará de esto tan fácilmente? ¡Que la lleven también ante la cor

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status