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TE AMO ALFA
TE AMO ALFA
Author: Diamond girl

CAPITULO 01: ENAMORADA

Author: Diamond girl
last update publish date: 2026-07-08 09:17:46

 —Ja, ja, ja, ja, ja... esposo mío... —río, escribiendo en su corazón el final de lo que alguna vez creyó que sería un cuento de hadas.

Aun así, no pudo huir del dolor que se formó en su pecho. Su omega lloraba desconsoladamente en su interior por el rechazo que su alfa le estaba mostrando.

Aquella risa sonó más como una burla hacia sí misma que hacia las omegas que tenía frente a ella. Nunca había sido una mujer dominada por sus emociones, pero su matrimonio había logrado sacar la peor versión de ella.

Había soñado toda una historia de princesas y reinos encantados, sueños que terminaron convertidos en una espesa bruma negra que congeló su corazón hasta hacerle imposible sentir a su loba.

Si alguna vez creyó que su matrimonio tendría un final feliz, estaba completamente equivocada.

Y lo que acababa de escuchar solo confirmaba aquella dolorosa realidad.

Tiempo atrás...

Camila era una omega fuerte, decidida y con los pies bien puestos sobre la tierra. Con tan solo diecinueve años se casó con el alfa que ella creía era el amor de su vida, el hombre con quien soñaba envejecer.

Pero, como toda historia tiene un final, su matrimonio terminó incluso antes de que ella pudiera entrar al castillo y conocer realmente a su supuesto príncipe azul.

Se casó profundamente enamorada, ciega ante todo lo que ocurría a su alrededor y sin notar los planes que la familia de su esposo tejía para separarlos.

Desde el primer momento en que puso un pie en la casa de su alfa supo que no era bienvenida. Sin embargo, jamás imaginó hasta dónde serían capaces de llegar con tal de destruir su matrimonio.

El día que lo conoció fue como vivir un sueño.

Amor a primera vista.

Los latidos de su corazón se aceleraron de una forma que jamás había experimentado. Su aroma penetró hasta lo más profundo de su ser, provocando que sintiera cómo su celo amenazaba con despertar.

Era un alfa de piel clara, ojos marrones intensos, inteligente, elegante y millonario. Para muchas omegas era el hombre perfecto.

Para Camila...

Era el amor de su vida.

Como estudiante de Derecho, Camila asistió junto a sus compañeros de aula a un campamento donde participarían en diversas actividades relacionadas con el cuidado del medio ambiente. La actividad tendría una duración de siete días.

Dos empresas patrocinaban el evento.

La primera era Center, una reconocida cadena de centros comerciales nacionales e internacionales.

La segunda era la firma de arquitectos Diseños Lison, propiedad de un joven alfa que hacía suspirar a cualquier omega o beta que lo viera.

Y Camila no fue la excepción.

Su presencia, elegancia y atractivo bastaron para que, sin darse cuenta, comenzara a enamorarse perdidamente.

—Buenos días, jóvenes. Acérquense, por favor. Se les informará la secuencia de las actividades y también se les asignarán los grupos —anunció una beta, encargada de la universidad y responsable de que todo se desarrollara sin inconvenientes.

Los estudiantes caminaban por los alrededores cuando escucharon el llamado. Poco a poco comenzaron a reunirse.

Algunos apenas podían mantenerse despiertos a pesar de estar de pie.

—Bien, ya estamos todos aquí.

La encargada revisó los documentos que llevaba entre las manos antes de continuar.

—Como ya mencioné, se les asignarán grupos. Ustedes son treinta estudiantes, por lo que se formarán seis equipos de cinco integrantes. Como también saben, hay dos empresas patrocinadoras; por lo tanto, tres grupos trabajarán con una empresa y los otros tres con la segunda. Tienen cinco minutos para entregarme la lista de integrantes de cada equipo y elegir a un coordinador.

Después de dar las indicaciones, caminó hasta uno de los grupos.

—Señorita Camila, usted no podrá ser coordinadora. Se le asignará otra función.

Las protestas no tardaron en escucharse.

Camila, en cambio, solo soltó una pequeña risa al ver lo dramáticos que podían llegar a ser sus compañeros.

—Otra cosa. El joven alfa Quisquén no podrá formar parte de la empresa Center.

Todo su grupo estalló en carcajadas al ver la expresión de cachorro regañado que puso el pequeño alfa, quien siempre estaba bajo la protección de Camila.

—¿Pero por qué, mis? Prometo portarme bien —protestó Eduardo.

—Joven alfa, usted ya conoce la respuesta. No hay lugar para reclamos.

La encargada respondió sin prestar demasiada atención a sus quejas.

—Mis, tengo una pregunta —intervino Camila, incapaz de resistirse a molestar un poco a su amigo.

—Dígame, señorita Camila.

—Si Eduardo no puede estar en la empresa Center... ¿puedo cambiarme yo también de equipo?

La expresión de Eduardo fue todo un poema.

Jamás esperó escuchar semejante propuesta.

—¡Claro que no! —respondió antes de que la encargada pudiera abrir la boca.

Camila lo ignoró por completo.

—¿Y usted qué dice, encargada?

La beta sonrió divertida.

—Sí puede, señorita.

El rostro de Eduardo pasó del alivio al horror en cuestión de segundos.

—¡Claro que no! —contestó Eduardo antes de que la encargada pudiera pronunciar una sola palabra.

—¿Y usted qué dice, encargada? —preguntó Camila, ignorando por completo la respuesta de Eduardo.

—Sí puede, señorita —respondió la encargada, divertida por la situación.

—¡Camila, ni se te ocurra! O haré que regreses caminando.

El rostro de Eduardo se iluminó, convencido de que había ganado.

—Eduardo, bebé, si quieres que tu princesa te castigue, entonces deja que me vaya caminando.

Aquellas palabras fueron suficientes para dejarlo sin argumentos.

—Tramposa... —murmuró indignado unos segundos después.

Todos soltaron una carcajada, sobre todo quienes conocían a la famosa "princesa".

Camila rio junto con ellos.

—Está bien, está bien... no te abandonaré.

Le encantaba molestarlo.

—Bueno, señor Quisquén, como usted no puede estar en la empresa de su padre, vamos hacia el otro lado. Pero antes entregue la lista a la encargada. Usted será el coordinador del grupo.

—¿Y por qué yo? —preguntó haciendo un puchero. Aún seguía resentido por la broma de Camila.

—Porque Camila no puede ser coordinadora —respondió una de las omegas del grupo.

—Exactamente, Eduardito.

Camila sonrió antes de adelantar el paso junto con los demás.

—Es injusto... —refunfuñó Eduardo mientras caminaba hacia donde estaba la encargada.

—Señorita, aquí está la lista.

Le entregó la hoja con los nombres de todos los integrantes.

—Perfecto, joven Quisquén. Ya sabe dónde debe dirigirse, ¿verdad?

—Aún no entiendo por qué...

Eduardo seguía con su berrinche. Cuando quería, podía comportarse como un verdadero niño. Quienes no lo conocían dudaban incluso de que fuera un alfa. Si no fuera por su aroma y porque tenía pareja, cualquiera habría pensado que era un omega.

La encargada negó con la cabeza.

—Joven alfa, vaya con su grupo.

Cuando Eduardo regresó, todos sus compañeros ya estaban reunidos.

Solo faltaba el representante de la empresa Diseños Lison.

—¿Cami, qué pasa? —preguntó al notar que nadie comenzaba las actividades.

—¡Eduardo! Ya llegaste.

Ella dio un pequeño salto por la sorpresa.

—Sí, llegué.

—¡Ja, ja, ja! Me asustaste, tonto.

—¿Entonces? Nada empieza.

—No, Eduardito. Estamos esperando al representante de la empresa. Después nos asignarán las actividades.

—Está bien... —respondió sin mucho entusiasmo.

Transcurrieron alrededor de diez minutos cuando una omega de piel morena y perfectamente uniformada, con el emblema de Diseños Lison bordado en el pecho, se acercó hasta ellos.

—Buenos días, chicos. Mientras esperamos al representante, iremos asignando las actividades. Ha tenido un pequeño inconveniente y llegará en unos minutos. Según el registro, ustedes son quince integrantes, ¿verdad?

Todos asintieron.

Una vez organizadas las tareas, comenzaron a llegar los demás representantes de la empresa, quienes serían los encargados de supervisar que todo se desarrollara sin inconvenientes.

—Cada equipo se identificará con un color. Los coordinadores, por favor, acérquense para escoger el suyo.

Los representantes obedecieron.

—Equipo Montenegro.

—Rojo.

—Equipo Purisaca.

—Azul.

—Equipo Quisquén.

—Amarillo.

—Perfecto. Ahora se les asignará un supervisor. El equipo rojo trabajará con la beta María Ayala. Equipo azul, conmigo...

La omega hizo una pequeña pausa.

—Equipo amarillo... esperen un momento, por favor.

El responsable de ese grupo aún no llegaba y las actividades no podían seguir retrasándose.

—¿No tenemos supervisor? —preguntó uno de los integrantes.

—Primero huérfanos de amor y ahora también de supervisor... —bromeó Eduardo, provocando varias risas.

—Huérfano tú. Yo tengo a mi omega a mi lado.

Su amigo respondió mientras abrazaba orgullosamente a su novia.

Eduardo soltó un largo suspiro.

Aunque su relación era tan estable como siempre, él era un alfa extremadamente cariñoso y consentido. Su pareja tampoco se quedaba atrás.

—Equipo amarillo, acérquense.

La voz de la omega hizo que todos dirigieran la mirada hacia ella.

—Mientras llega el supervisor asignado, el señor Lison estará a cargo de ustedes.

Nadie imaginó que aquella simple decisión cambiaría el destino de dos personas para siempre.

La puerta de la casa prefabricada de la empresa comenzó a abrirse lentamente.

El silencio se apoderó del lugar.

Todos fijaron su atención en la figura que aparecía al otro lado.

Para Camila...

Fue como comenzar a soñar despierta.

Por primera vez en su vida, sus ojos quedaron completamente atrapados por un alfa.

Su corazón comenzó a latir con tanta fuerza que apenas podía respirar.

Sin proponérselo...

Se enamoró.

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