ホーム / Fantasía / TE AMO ALFA / CAPITULO 05: CON CAMILA USURI NO SE JUEGA

共有

CAPITULO 05: CON CAMILA USURI NO SE JUEGA

作者: Diamond girl
last update 公開日: 2026-07-11 22:03:10

Mauricio era un alfa joven, atractivo y carismático. Omegas nunca le faltaban y, aun así, siempre despertaba solo.

Para él, el verdadero valor de una persona no dependía de su segundo género, sino de los lazos que construía con ella. Muy pocos lograban entrar en ese pequeño círculo de confianza y, entre ellos, estaba Camila, su amiga de toda la vida, una hermana elegida por el corazón.

Como era costumbre, una nueva omega ocupaba aquella mañana su habitación.

Decidido a evitar cualquier escena demasiado romántica, Mauricio salió de la cama y se dirigió directamente al baño.

No imaginó que, mientras se duchaba, una llamada entraría a su celular... y mucho menos que alguien más contestaría.

Cuando terminó de asearse y regresó a la habitación, encontró a la omega sosteniendo su teléfono.

Su expresión cambió de inmediato.

No le agradaba que tomaran sus cosas, y mucho menos sin pedir permiso.

Con educación, aunque sin demasiada paciencia, le pidió que se retirara.

La omega se marchó algo avergonzada.

Mauricio suspiró, tomó su teléfono y volvió a marcar el número desde el que habían llamado.

En cuanto contestaron, una sonrisa apareció en su rostro.

—Mila, dime.

Del otro lado de la línea, Camila seguía completamente metida en su personaje.

—¿Con quién me estás engañando?

Mauricio soltó una carcajada.

Conocía demasiado bien a su mejor amiga.

—Ay, Mila, Mila de mi corazón... Este alfa siempre te será fiel. Pero ahora dime, ¿a qué debo el honor de tu llamada?

Camila hizo un exagerado puchero.

—¿Ya no puedo llamarte solo para saludarte? Qué malo eres. Ya no me quieres porque ahora prefieres estar con una de tus omegas.

Luego giró hacia Eduardo.

—Eduardo, dile a Mau que ya no lo quiero.

El drama de Camila hizo reír a ambos alfas.

—Eduardo, ¿sigues soportando a la reina de los dramas?

Así saludó Mauricio a su amigo.

—Estamos en el campamento del que te hablamos hace unos días.

Camila seguía cruzada de brazos, fingiendo estar ofendida.

—Mauricio, alguien está intentando conquistar a Cami usando tus trucos baratos.

El interés de Mauricio despertó de inmediato.

—¡Oye! ¿Cómo que baratos? Mis técnicas son el resultado de años de práctica y experiencia.

Los tres estallaron en carcajadas.

—Ahora sí, cuéntenme el chisme completo.

Camila chasqueó la lengua.

—Qué chismoso eres.

—No te conozco.

—Eduardo, míralo. Ya no le cuentes nada.

Mientras más exageraba sus pucheros, más divertida parecía la situación.

Eduardo decidió intervenir.

—Primero responde una cosa. ¿Estás solo? Lo que vamos a contar es delicado.

—Sí. Ya se fue. Ahora hablen.

Eduardo aclaró la garganta con dramatismo.

—Bien. Había una vez un gatito disfrazado de león... y una leona disfrazada de ángel.

Mauricio arqueó una ceja.

—¿Y quién se supone que es ese gatito? No me digan que Mila volvió a dejar a alguien con el ego destrozado.

Eduardo sonrió.

—El dueño de la firma Diseños Lison.

La risa de Mauricio fue inmediata.

—¡No me digas que Mila rechazó a ese alfa tan orgulloso! Pobre de su ego.

Eduardo añadió entre risas:

—No solo lo rechazó. También está jugando con su cabeza.

—¡Ja, ja, ja! Mila, cada día eres más mala.

Ella levantó los hombros con total tranquilidad.

—Aprendí del mejor. ¿Qué culpa tengo? Soy una excelente alumna.

Mauricio llevó una mano al pecho con fingido orgullo.

—Definitivamente eres la mejor discípula que este humilde maestro ha tenido.

Las risas volvieron a escucharse al otro lado de la llamada.

Cuando lograron calmarse, Camila preguntó con curiosidad:

—¿Conoces a Lison, Mau?

La sonrisa de Mauricio desapareció un poco.

—Sí... Lo conozco.

Hubo un breve silencio.

—Muchos lo llaman "el alfa del 'lo quiero, lo consigo'".

Su tono ya no tenía el mismo humor de antes.

Conocía lo suficiente tanto a Camila como a Lison para imaginar que aquella historia apenas estaba comenzando.

Y, sinceramente, no estaba seguro de que pudiera terminar bien.

Los dos eran demasiado orgullosos.

Demasiado tercos.

Y ninguno acostumbraba dar un paso atrás.

—¿En serio? ¿Y por qué le dicen así?

—Bebé, ¿de verdad no lo sabes? La firma Lison es muy conocida.

Camila soltó un suspiro.

—La empresa sí la conozco, alfa tonto. Yo preguntaba por el apodo.

Hizo una pequeña pausa antes de continuar.

—Es la primera vez que conozco a su dueño y, sinceramente, me pareció un engreído y un irrespetuoso.

Su expresión volvió a endurecerse.

—Hasta se atrevió a besarme...

Rodó los ojos.

—Claro que se ganó dos buenas cachetadas.

—¡¿QUE HIZO?!

Dos voces gritaron al mismo tiempo.

Mauricio y Eduardo hablaron al unísono.

Camila dio un pequeño salto del susto.

Incluso su loba se sobresaltó.

—¡No griten! ¡Me van a dejar sorda, alfas tontos!

Su queja solo consiguió que ambos se preocuparan más.

Mauricio fue el primero en reaccionar.

—Repite lo último... esposa mía.

Camila fingió no entender.

—¿Esposa mía?

—¡Camila!

El grito de Mauricio hizo que Eduardo terminara doblado de la risa.

Le dolía el estómago de tanto reír.

Y Camila...

Ella no hacía el menor esfuerzo por dejar de provocarlo.

—¿Qué? Tú dijiste que repitiera lo último.

—Camila, yo no soy tu alfa Lison. Soy tu maestro, así que deja de hacerte la chistosa conmigo.

Camila soltó una sonora carcajada.

Cada vez que conseguía sacar de quicio a Mauricio, reía como una niña que acababa de hacer una travesura.

Eduardo no tardó en unirse a las risas mientras la rodeaba con un brazo.

—¡Mila!

—Está bien, está bien... ya basta, chamaco chismoso.

—No soy un niño —protestó Mauricio.

Camila siempre encontraba la manera de tratarlos como si fueran menores, aunque apenas les llevara unas semanas de diferencia. Con Mauricio lo hacía aún más porque sabía perfectamente cuánto le molestaba.

Y ella disfrutaba hacerlo refunfuñar.

—Yo aquí no veo a ningún adulto... Solo veo a un bebé que va de mamacita en mamacita.

Eduardo tuvo que cubrirse la boca para evitar que Mauricio escuchara la risa burlona que estaba a punto de escapársele.

—Eduardo... sé que te estás riendo.

El aludido ya no pudo contenerse y terminó riendo sin el menor remordimiento.

Mauricio soltó un largo suspiro.

—Ya, suficiente, Mila. Empieza desde el principio.

Camila dejó de reír y comenzó a contar lo ocurrido.

—Fue esta mañana. Fui a hablar con él y me dijo que quería quitar a Luz de su cargo solo porque había mencionado su nombre. Discutimos un poco... y terminó besándome.

Eduardo frunció el ceño.

—Pero las dos lo mencionaron porque él quería perjudicar a Luz.

Mauricio asintió.

—Quiso complacerte, pero perdió desde el principio.

Los dos lo miraron sin entender.

—No conoce a Camila.

Sonrió divertido.

—Ese alfa necesita tomar un curso intensivo de "Cómo sobrevivir a la omega Camila", impartido por este humilde servidor.

Camila bajó la mirada, algo avergonzada.

—Bobo...

A pesar de su respuesta, el recuerdo de aquel beso seguía apareciendo una y otra vez en su mente.

Y eso la confundía más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Eduardo volvió al tema.

—Por esa razón las dos perdieron el cargo. Compartiste el mismo castigo que Luz.

Camila asintió con tranquilidad.

—Era lo correcto. Las dos mencionamos su nombre. No iba a aceptar un trato preferencial cuando yo también participé.

Mauricio cruzó los brazos.

—Ahora lo entiendo.

Los dos esperaron que continuara.

—Lo besarte fue una reacción de orgullo. Heriste su ego y quiso demostrarte que no le eres indiferente.

Camila hizo una mueca.

—Pues qué mal recurso eligió.

Mauricio sonrió con picardía.

—Pero dime, esposa mía...

Hizo una pausa dramática.

—¿Te gustó el beso?

Las mejillas de Camila se tiñeron de rojo.

La oscuridad de la noche ocultó el rubor de su rostro.

Pero no pudo esconder el dulce aroma que desprendió su loba.

Eduardo soltó otra carcajada.

Camila carraspeó con evidente nerviosismo.

—No tuve tiempo ni de saborearlo.

Los dos alfas abrieron los ojos con sorpresa.

Ella sonrió con total naturalidad.

—La próxima vez lo besaré otra vez... y luego te cuento.

Los tres estallaron en carcajadas.

Sin embargo, en el fondo de sus corazones, los tres compartían el mismo presentimiento.

Aquella no sería la última vez que Camila y Lison terminarían besándose.

Solo esperaban que, cuando eso ocurriera...

No comenzara la tercera guerra mundial.

Entre bromas, recuerdos y anécdotas, la conversación se prolongó hasta cerca de la medianoche.

Hacía mucho tiempo que no compartían una noche así.

Cuando finalmente colgaron la llamada, cada uno regresó a descansar.

A la mañana siguiente, todos se encontraban desayunando cuando la beta Dalmis apareció acompañada por los representantes de las empresas que participaban en el campamento.

Su expresión era completamente seria.

—Buenos días, chicos.

El murmullo cesó de inmediato.

—Estamos reunidos porque anoche uno de los estudiantes asignados a la firma Lison incumplió el reglamento del campamento al permanecer fuera de su alojamiento hasta pasada la medianoche.

Camila levantó la mirada.

La sonrisa apenas disimulada de Lison bastó para que comprendiera lo ocurrido.

Él había señalado a Eduardo.

Un brillo travieso apareció en sus ojos.

"Muy bien, señor Lison... ahora aprenderá que con Camila Usuri no se juega. Mucho menos cuando se mete con mis bebés."

Así era como ella llamaba, con cariño, a sus amigos.

Dalmis continuó.

—El señor Lison envió una fotografía como prueba. La persona involucrada, por favor, póngase de pie.

Eduardo respiró hondo.

Luego se levantó lentamente, poniendo la mejor expresión de arrepentimiento que podía interpretar.

Camila estuvo a punto de reír.

Horas antes había recibido un mensaje del padre de Eduardo junto con la misma fotografía.

En cuanto la vio, comprendió que algo no cuadraba.

—Camila, ¿puedes decirme si esta imagen es auténtica? —le había preguntado el señor Quisquén por teléfono—. Me informan que Eduardo estuvo fuera hasta la madrugada.

Ella respondió sin dudar.

—Tío, eso es imposible. Estuvimos hablando con Mauricio hasta aproximadamente las once y media de la noche, no hasta la madrugada.

Los padres de Mauricio y Eduardo siempre habían sido como una segunda familia para ella.

Por eso los llamaba "tío" y "tía".

—Aun así, hija, estuvieron fuera después de las nueve de la noche y eso también incumple las normas.

Camila suspiró.

—Lo sé, tío. La responsabilidad fue mía porque yo lo llevé. Pero esa fotografía está manipulada.

Su tono se volvió completamente serio.

—Ya envié la imagen para que la revisen. En unos minutos recibirán la original.

—Está bien, hija. Lo aclararemos durante el desayuno. Cuídate.

—Sí, tío.

Después de la llamada fue directamente a buscar a Eduardo.

No solo quería contarle lo ocurrido.

También necesitaban preparar un pequeño plan.

Porque, si alguien había intentado perjudicar a uno de sus amigos...

Ella pensaba devolverle la jugada.

—Joven Quisquén —llamó Dalmis—. ¿Tiene alguna explicación?

Todo el comedor quedó en absoluto silencio.

Eduardo levantó la vista con expresión solemne.

Respiró profundamente antes de responder.

—Sí.

Hizo una pausa tan larga que todos quedaron expectantes.

—En la madrugada... fui al baño.

Durante unos segundos reinó el silencio.

Después, todo el comedor estalló en carcajadas.

Incluso el señor Quisquén, que ya había comprendido que el malentendido estaba prácticamente resuelto, terminó riéndose de la ocurrencia de su hijo.

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード

最新チャプター

  • TE AMO ALFA   CAPITULO 54: EL FINAL DE UN NOSOTROS

    Kevin sentenció la palabra divorcio como si fuera un castigo o quizás libertad, porque el amor no basta en un matrimonio.Luego miró a Camila.—Camila, deja de culparme. Yo no lo golpeé ni lo he tocado. ¿Por qué no preguntas cómo me siento yo? Con un Mauricio que un día dice sí y al otro no. Yo también tengo mis propios miedos, pero no por eso he dudado de lo que siento por él. Mientras que Mauricio actúa según cómo amaneció. Él fue quien me alejó, él me dejó claro que no puede seguir conmigo, fue quien me apartó de su vida. Yo también tengo sentimientos, no soy su juguete.—¿Te estás escuchando, Kevin? Estás culpándolo por tu error.—Sí, me escucho muy bien, y no lo estoy culpando por lo que él calló. Solo me dejó sin decir nada. Él también tiene culpa, solo se fue y no explicó nada. ¿Cómo querías que pensara lo contrario cuando todo estaba en su contra? Él también debería pensar en cómo me he sentido yo. Mientras se revolcaba con todo lo que tuviera vida en la universidad, yo viví u

  • TE AMO ALFA   CAPITULO 53: AMOR Y CULPA

    Mauricio había llegado temprano junto a los tortolitos, que derrochaban amor por todos lados.—Dejen de estar comiendo pan todo el día delante de un hambriento —la cara de Mauricio era de puro desagrado y Camila ni caso le hacía.—Ve, Mau, a molestar a otra parte.Tomó la mano de Kirian y se alejó a esperar a Mau a que terminara su entrenamiento, ya que en unos días jugaría.Mau la miró mal mientras la observaba alejarse.—No voy a amargarme —respiró resignado y también se alejó.Mauricio llegó junto a sus compañeros. Solo quería entrenar y nada más, quería acabar con ese juego y volver a su casa, recuperar a su familia, quizás.Respiró y miró al cielo como queriendo reclamar algo.—Mauricio —lo llamó un compañero.Él solo lo miró, como indicando que lo escuchaba mientras intentaba calentar.—¿Ya dejaste esa idea de dejar el equipo?Mauricio, con toda la paciencia que no tenía, no le dijo nada. Solo siguió, queriendo acabar con la conversación que para él era absurda.Su compañero se

  • TE AMO ALFA   CAPITULO 52: EL ÚLTIMO JUEGO

    Lo que ya está roto no se enmienda ni, aunque tengas la aguja y el hilo en la mano. Muchas veces, no es el color ni la aguja indicada.Mauricio se aferraba a lo que tenía y no quería soltar.—No quiero divorciarme —había pronunciado Mauricio antes de quedarse dormido en los brazos del alfa que amaba y odiaba en medidas iguales.Al día siguiente, Kevin se levantó temprano para hacer el desayuno para su familia. Esperaba que Mauricio despertara y pudieran hablar.Antes de todo, ya había llevado a su hija con su suegra. Ella ni siquiera preguntó; sabía que el matrimonio de su hijo dependía de un hilo. Ella misma pensaba que divorciarse no era una mala idea. Juntos solo se seguirían lastimando, y Kira ya empezaba a preguntar cosas que ninguno de los dos sabía cómo responder.Mauricio despertó sin ganas. Fue al cuarto de su hija y no la encontró. Solo se encontró con los ojos de Kevin, que lo miraban desde la cocina.—La llevé con tu madre.—Oh.—Come —le habló con voz neutra, sin darle ra

  • TE AMO ALFA   CAPITULO 51: MORIR EN PAZ O EN GUERRA

    Por el lado de Kevin, se quedó en silencio, mirando a la nada. Por primera vez se quedó pensando en su vida, en lo que pudo ser, en lo que tenía y en lo que ya no tenía. Porque, al parecer, su realidad era no tener nada. Su error lo perseguía. Antes había matado su relación; ahora estaba destruyendo su matrimonio y su familia.Tomó su camino de regreso. Esconderse no lo llevaría a nada. Con las manos en los bolsillos, regresó caminando. La distancia no era nada comparada con el vacío que sentía. No era odio ni amor. No sentía nada. Se sentía como un muñeco de papel, frágil y sin rumbo, llevado de un lado a otro por decisiones que ya no podía cambiar.Las lágrimas cayeron por sus mejillas. No fueron gritos, pero sí dejó caer todo su dolor, todo su pasado, todo lo que no podía cambiar. Sus arrepentimientos, sus años de soledad y aquella fantasía que había sido su matrimonio, un matrimonio que ya tenía fecha de caducidad.Llegó a su casa y se encontró solo.Ese sería su futuro.Mauricio

  • TE AMO ALFA   CAPITULO 50: CUANDO EL AMOR NO BASTA

    Las luces de las calles se iban prendiendo una a una, pero la luz del corazón de Mauricio no se encendía, no se calentaba. La culpa de no poder mostrar más seguridad en su relación lo mataba poco a poco y, con él, moría su matrimonio.Los ojos de Kevin, cuando él entendió que se podría romper el lazo, y la negativa plantada en su rostro, no había podido sacarlos de su mente. Él mismo se odiaba por haberse acostumbrado y por hacer parte de su vida aquel lazo. No era como que tuviera algún sentimiento o esperanza de tener algo con Camila.Él amaba a Kevin más de lo que quería aceptar. Lo amaba con miedo y con pasión, como nunca, quizás, un humano amaría a nadie.Pronto tendría un juego y no tenía ganas ni energía para presentarse. Le preocupaba su hija. Antes se quedaba con Kevin, pero no quería molestar a su hermana, que estaba a días, por no decir horas, de tener a su bebé. Y Camila estaba de luna de miel y con sus cuatrillizos. Ni de pensarlo, demasiada carga.…Quería gritar.Y si qu

  • TE AMO ALFA   CAPITULO 49: HASTA LUEGO

    El instinto es algo natural. No se programa; el cuerpo lo desarrolla a través de todo lo vivido.El miedo a volver a vivir aquello que ya pasaste, a culparte por acciones de los demás, nace porque tu cuerpo y tu mente aprendieron que todo era tu culpa.Camila había reaccionado al miedo innato que sentía ante la reacción de Iker. Había esperado de todo: gritos, reclamos, culpas, incluso insultos hacia su persona. Pero…Ella todavía no aprendía que Iker no era León, que él no se dejaría llevar por lo irracional. No había esperado verlo acercarse y abrazarla con el mismo amor de siempre.Iker la mantuvo entre sus brazos hasta que se quedó dormida, ya fuera por el cansancio o por la tranquilidad que él lograba transmitirle.Para cuando Camila despertó de nuevo, todos estaban en su habitación. Estaba tan abarrotado que parecía que ni uno más podría entrar.—¿Qué hacen todos aquí? ¡Ni el aire entra! —protestó, aunque estaba mucho más tranquila al comprobar que Iker seguía a su lado.Maurici

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status