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34. CURANDO A AMONET

Author: Bris
last update publish date: 2025-06-03 00:01:34

No puedo creer lo que acaba de pasar: ¡acabamos de hacer el amor con nuestra Luna! ¡Todavía tiemblo de placer! Mi Luna se ha quedado dormida en mis brazos. ¡Me ha dicho que me ama!

—Jacking, fue muy bueno lo que pasó —escuché a Mat en mi cabeza—. Pero nuestra Luna está muy confundida; estoy realmente preocupado.

—Mat, también estoy preocupado —le digo a mi lobo—. Por ahora, debemos dejar que Isis haga lo que quiera.

—Sí, pero sabes que no podemos permanecer siendo Alfa Supremo todo el tie
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  • TE PROHÍBO AMARME LOBO.2   194. EL FINAL DEL CAOS

    No puedo detenerme ahora. El retroceso en el tiempo amenaza con borrar nuestras existencias; tengo que revertir esta calamidad. Entierro, con todas mis fuerzas, el bastón en la tierra nuevamente, que vibra retumbando por las cuevas, que gimen como si estuvieran heridas de muerte. De mis cuernos de Alfa Supremo salen dos potentes rayos de electricidad, que se pierden en el firmamento. ¡Mangas verdes de energía emergen de la tierra que se abre bajo nuestros pies! ¡Otras mangas negras, repletas de energía, vienen a su encuentro desde el firmamento! El rayo que lanzo con mis cuernos de Alfa Supremo regresa a la tierra, hundiéndose en ella con un colosal estruendo, abriéndola con un ensordecedor rechinar. El sol se detiene un instante. Torbellinos de viento se desplazan. Una fuerte lluvia hace su aparición, desplazada por una tormenta de nieve y granizos. Rayos y centellas retumban, alumbrando todo a su alrededor. La tierra tiembla y se desgarra con un ruido quejumbroso, como si llorara. L

  • TE PROHÍBO AMARME LOBO.2   193. EL CAOS QUE DEJÓ ISFET

    La oscuridad envuelve todo. El silencio es abrumador, y puedo escuchar las respiraciones agitadas de todos a mi alrededor. Un trepidante rayo resuena, seguido de un retumbar apabullante de truenos que nos hace saltar asustados. Luces de colores crepitantes comienzan a danzar a mi alrededor. Los rayos y centellas rugen por doquier, creando un ruido ensordecedor. El aire arde con silbidos agudos por el roce, levantando el manantial de la vida en grandes remolinos impregnados de agua. De repente, una gran explosión retumba la tierra, arrojando grandes cantidades de lava a lo lejos. El cielo se llena de luces que giran a una velocidad supersónica, mientras bombas de energía recorren todo a nuestro alrededor. La atmósfera se carga de electricidad en toda la cueva. Como Alfa Supremo, conjuro sin parar, intentando conectarme con la cueva sagrada del tiempo y el espacio, dominando todo lo que me rodea. Sin embargo, me siento incapaz de someter a los elementos; todo mi poder ha sido práctica

  • TE PROHÍBO AMARME LOBO.2   192. EL CAOS QUE DEJÓ ISFET

    No podía creer lo que veía. Esos pequeños cachorros que no tenían ni una hora de nacidos estaban venciendo a la diosa desterrada, la bruja Isfet. Se movían como una sinfonía perfectamente orquestada; los hijos de Horacio y Julieta moldeaban sus burbujas de agua, que brillaban con un resplandor azul sobrenatural. El agua se cristalizó en el aire, formando lanzas de hielo tan afiladas como diamantes y tan frías que el vapor se condensaba a su alrededor.El cachorro de león de Neiti y Marcus rugió con una fuerza que sacudió los cimientos de la cueva, dirigiendo esas armas elementales con precisión mortal. Los pequeños de Bennu y Netfis añadieron su fuego ancestral, envolviendo las lanzas en llamas que ardían con colores imposibles. Isfet gritó de agonía cuando las lanzas atravesaron su forma oscura. Su energía maligna comenzó a drenarse, absorbida po

  • TE PROHÍBO AMARME LOBO.2   191. CONTINUACIÓN DE LA BATALLA

    Mi corazón palpita con fuerza mientras observo a mi pequeño confrontar a Isfet. Su figura, antes envuelta en obediencia oscura, ahora irradia una luz tan pura que hace retroceder las mismas sombras de la cueva. Sus ojos, llameantes como estrellas nacientes, reflejan no solo poder, sino una sabiduría ancestral que me estremece hasta el alma, algo extraordinario en un cachorro tan joven. —¡Pequeño, vuelve a mí! —le suplico a través de nuestra conexión mental, pero él permanece firme, inquebrantable. La energía que emana de su pequeño cuerpo es tan potente que hace vibrar las paredes de la cueva, destrozando por completo los restos del hechizo que antes nos aprisionaba. Isfet grita, desesperada, con furia y un miedo que jamás había mostrado, mientras lanza una descarga de magia negra tan densa que parece absorber la luz a su alrededor. Mi pequeño Alfa Sup

  • TE PROHÍBO AMARME LOBO.2   190. INDEFENSOS ANTE EL CAOS

    Mis sentidos se desmoronaban lentamente, como una espiral descendente que me llevaba a una oscuridad cada vez más profunda. Cada palabra de Isfet perforaba mi mente como agujas, deshaciéndome por dentro. Su risa resonaba como una sentencia final, como si no solo estuviera ganando la batalla, sino reclamando todo lo que había jurado proteger. —¡Jacking! —oigo la voz de Teka en mi mente, como un eco desesperado que lucha por no apagarse—. ¡No permitas que nos derrote! Quiero responder, pero mi conexión con Mat está rota. Sin él, soy solo una parte de lo que solía ser. Todo queda suspendido en esa dolorosa vulnerabilidad, hasta que una chispa, pequeña y luminosa, surge dentro de mí: el vínculo con mi Luna, con aquellos a quienes juré proteger, sigue allí, aunque tenue. Si algo queda de mí, debo usarlo. Todos luchamos, tratando de m

  • TE PROHÍBO AMARME LOBO.2   189. CONTINUACIÓN

    Mientras todos se concentraban en la batalla, sentí una ráfaga oscura venir hacia mí. Utukku, siempre calculador, me arrojaba energía corrupta tratando de debilitarnos de nuevo. Sin esperar un segundo, levanté mi brazo, convocando un muro de luz que absorbió el golpe con fuerza. Me percaté de que trataba de mantenerme ocupado. —Jacking —escuché a mi lobo Mat—, esto es una distracción. Estoy sintiendo que algo está pasando con la cueva del tiempo. ¡Alguien quiere trasladarnos en el tiempo, retroceder! —¿Estás seguro, Mat? —pregunté, sintiendo que ambos estábamos en la misma sintonía. —Sí, Jacking. Estamos conectados con esas cuevas —dijo mientras su voz se volvía urgente—. ¡Llama a todos y vamos! ¡Esa cueva está justo al lado de donde está nuestra Luna

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