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CAPÍTULO 117 — ¿DEBERÍA LLAMARLA CHLOE?El gestor preguntó cuál era la propiedad en cuestión y Chloe le envió de inmediato el enlace.—Ese edificio —indicó sin vacilar.La adquisición se procesó con rapidez mediante una sociedad, para evitar que su nombre quedara directamente asociado a la operación.Una vez que tuvo acceso a la documentación preliminar del inmueble, revisó los contratos de arrendamiento hasta localizar lo que buscaba:MADYSON BENNETT — CONSULTORIO 1205.Chloe mantuvo la mirada fija en el documento.Una sonrisa apareció en sus labios incluso antes de que terminara de asimilar lo que estaba haciendo.En su mente regresó el beso.La mano de Madyson sobre Julian.La forma en que había estado a su lado durante aquellos dos años.Y los celos ganaron la partida.Sin perder tiempo, llamó al administrador de la propiedad y preguntó qué contratos estaban próximos a vencer.Cuando escuchó el nombre de Madyson al otro lado de la línea, mantuvo un tono empresarial.—Ese no se ren
CAPÍTULO 116 — QUIERO COMPRAR UNA PROPIEDADEse día, Chloe intentó concentrarse en los documentos de Raymond que tenía frente a ella, pero era una batalla perdida. La imagen de Madyson besando a Julian se repetía una y otra vez en su mente.Finalmente, rindiéndose ante la distracción, abandonó cualquier pretensión de productividad. Abrió el navegador e ingresó el nombre completo de la psiquiatra en la barra de búsqueda.De inmediato aparecieron sus credenciales, publicaciones académicas, trayectoria profesional, una fotografía reciente, su edad aproximada y demás información.Sin darse cuenta, Chloe amplió la fotografía en la pantalla.Madyson era atractiva, tenía una carrera sólida y, para empeorar las cosas, lucía demasiado bien.Chloe se reclinó en la silla y cruzó los brazos.—Claro que tenía que ser bonita —murmuró.Cerró la pestaña de golpe.Sin embargo, aguantó menos de un minuto antes de volver a abrirla.Decidida a no quedarse con la duda, tomó el teléfono y marcó el número d
CAPÍTULO 115 — EL ABISMO DE LA DUDAJulian permaneció observándola tras lanzar la provocación que dejó el aire cargado de tensión.—Ahora sí dime que no eres mía.Chloe abrió la boca, dispuesta a responderle con la misma negativa automática de siempre. Sin embargo, esta vez las palabras se le atragantaron en la garganta.Después de haber irrumpido furiosa por el beso de Madyson, de haberle prohibido volver a tocar a otra mujer y de haber sido ella misma quien inició lo ocurrido entre los dos, decirle que no sentía ningún derecho sobre él resultaba demasiado absurdo, incluso para su propio orgullo.Evitó sostenerle la mirada y comenzó a arreglarse el vestido en un silencio sofocante.Por dentro, un torbellino de dudas la devoraba. Amaba a Julian con cada fibra de su ser, con una intensidad que la asustaba, pero la sombra de la desconfianza seguía interponiéndose entre los dos.Al final del día, él era un pilar indiscutible dentro de la familia de Alberth, mientras que ella no pasaba de
CAPÍTULO 114- NO PUEDES LUCHAR CONTRA ESO QUE SIENTESJulian se quedó completamente paralizado por esa confesión. —¿Soy tuyo? En el fondo, ella sabía que ya había dicho demasiado, pero en ese punto estaba demasiado enfadada y alterada como para dar un solo paso atrás. —Sí —afirmó sin dudar. Julian la sujetó del mentón mirándola fijamente a los ojos. —¿Y tú eres mía? Después de eso, se produjo una pausa helada en el aire, hasta que… —No —soltó ella. Julian quedó en auténtico shock ante la respuesta. Sin embargo, y de forma totalmente contraria a lo que Chloe esperaba, dejó escapar una risa. La contradicción de la situación era sencillamente absurda. —Eres imposible —murmuró sacudiendo la cabeza. Pero Chloe no estaba para risas ni juegos. —No vuelvas a besarla. —Ella me besó a mí. —Me da absolutamente igual. —Eso ya lo noté —ironizó él. Se miraron en silencio durante unos segundos eternos. Ninguno de los dos decía una sola palabra, pero la tensión ent
CAPÍTULO 113 - ¡PORQUE ERES MÍO!Chloe entró al edificio con la carpeta de documentos en las manos como la excusa perfecta. Mientras buscaba con la mirada los ascensores, sus ojos se desviaron hacia la cafetería del primer piso… y se le fue el color del rostro, porque lo vio.Julian estaba sentado a una de las mesas junto a la que definitivamente era Madyson.Se detuvo en seco.Él se veía completamente distinto a como se había mostrado con ella durante esos últimos días; lucía relajado, en calma.Madyson conversaba animadamente con él e incluso Julian soltó una pequeña risa por algo que ella comentó.A Chloe le molestó ver esa chispa en su rostro, pero lo que verdaderamente le desgarró el alma fue la evidente familiaridad entre ambos.Madyson sabía perfectamente cómo hablarle, y Julian se sentía cómodo a su lado.Fue en ese preciso instante cuando retumbó en su mente la frase de Harper: «Ella es la única responsable de que él siga aquí».De pronto, la psiquiatra estiró el brazo sobre
CAPÍTULO 112 — LA MUJER QUE ESTUVO AHÍPasaron unos días y Chloe mantuvo firmemente su decisión.No buscó a Julian en ningún momento y él tampoco volvió a perseguirla.En teoría, eso debería haberle dado paz; sin embargo, no se la dio.La realidad era que no había dejado de pensar en esa mujer desde que Harper se lo reveló: Madison.La psiquiatra.La persona que estuvo ahí, a su lado, cuando ella no pudo estarlo.Y, por encima de todo, el asunto del intento de suicidio la afectaba muchísimo más de lo que quería admitir.Saber que Julian había intentado quitarse la vida por ella la destrozaba por dentro, recordando cómo, en ese entonces, ella estaba criando sola a su hija, escondiéndose de Alberth y fingiendo estar muerta, mientras Julian se rompía en mil pedazos.Más tarde, por cuestiones de trabajo, necesitó localizarlo de manera urgente, por lo que llamó a su secretaria.—El señor Kingston salió —informó Eva.—¿Adónde fue?—Tenía una cita con la doctora Bennett.Chloe se quedó compl







