FAZER LOGINCAPÍTULO 115 — EL ABISMO DE LA DUDAJulian permaneció observándola tras lanzar la provocación que dejó el aire cargado de tensión.—Ahora sí dime que no eres mía.Chloe abrió la boca, dispuesta a responderle con la misma negativa automática de siempre. Sin embargo, esta vez las palabras se le atragantaron en la garganta.Después de haber irrumpido furiosa por el beso de Madyson, de haberle prohibido volver a tocar a otra mujer y de haber sido ella misma quien inició lo ocurrido entre los dos, decirle que no sentía ningún derecho sobre él resultaba demasiado absurdo, incluso para su propio orgullo.Evitó sostenerle la mirada y comenzó a arreglarse el vestido en un silencio sofocante.Por dentro, un torbellino de dudas la devoraba. Amaba a Julian con cada fibra de su ser, con una intensidad que la asustaba, pero la sombra de la desconfianza seguía interponiéndose entre los dos.Al final del día, él era un pilar indiscutible dentro de la familia de Alberth, mientras que ella no pasaba de
CAPÍTULO 114- NO PUEDES LUCHAR CONTRA ESO QUE SIENTESJulian se quedó completamente paralizado por esa confesión. —¿Soy tuyo? En el fondo, ella sabía que ya había dicho demasiado, pero en ese punto estaba demasiado enfadada y alterada como para dar un solo paso atrás. —Sí —afirmó sin dudar. Julian la sujetó del mentón mirándola fijamente a los ojos. —¿Y tú eres mía? Después de eso, se produjo una pausa helada en el aire, hasta que… —No —soltó ella. Julian quedó en auténtico shock ante la respuesta. Sin embargo, y de forma totalmente contraria a lo que Chloe esperaba, dejó escapar una risa. La contradicción de la situación era sencillamente absurda. —Eres imposible —murmuró sacudiendo la cabeza. Pero Chloe no estaba para risas ni juegos. —No vuelvas a besarla. —Ella me besó a mí. —Me da absolutamente igual. —Eso ya lo noté —ironizó él. Se miraron en silencio durante unos segundos eternos. Ninguno de los dos decía una sola palabra, pero la tensión ent
CAPÍTULO 113 - ¡PORQUE ERES MÍO!Chloe entró al edificio con la carpeta de documentos en las manos como la excusa perfecta. Mientras buscaba con la mirada los ascensores, sus ojos se desviaron hacia la cafetería del primer piso… y se le fue el color del rostro, porque lo vio.Julian estaba sentado a una de las mesas junto a la que definitivamente era Madyson.Se detuvo en seco.Él se veía completamente distinto a como se había mostrado con ella durante esos últimos días; lucía relajado, en calma.Madyson conversaba animadamente con él e incluso Julian soltó una pequeña risa por algo que ella comentó.A Chloe le molestó ver esa chispa en su rostro, pero lo que verdaderamente le desgarró el alma fue la evidente familiaridad entre ambos.Madyson sabía perfectamente cómo hablarle, y Julian se sentía cómodo a su lado.Fue en ese preciso instante cuando retumbó en su mente la frase de Harper: «Ella es la única responsable de que él siga aquí».De pronto, la psiquiatra estiró el brazo sobre
CAPÍTULO 112 — LA MUJER QUE ESTUVO AHÍPasaron unos días y Chloe mantuvo firmemente su decisión.No buscó a Julian en ningún momento y él tampoco volvió a perseguirla.En teoría, eso debería haberle dado paz; sin embargo, no se la dio.La realidad era que no había dejado de pensar en esa mujer desde que Harper se lo reveló: Madison.La psiquiatra.La persona que estuvo ahí, a su lado, cuando ella no pudo estarlo.Y, por encima de todo, el asunto del intento de suicidio la afectaba muchísimo más de lo que quería admitir.Saber que Julian había intentado quitarse la vida por ella la destrozaba por dentro, recordando cómo, en ese entonces, ella estaba criando sola a su hija, escondiéndose de Alberth y fingiendo estar muerta, mientras Julian se rompía en mil pedazos.Más tarde, por cuestiones de trabajo, necesitó localizarlo de manera urgente, por lo que llamó a su secretaria.—El señor Kingston salió —informó Eva.—¿Adónde fue?—Tenía una cita con la doctora Bennett.Chloe se quedó compl
CAPÍTULO 111 — YA SOBREVIVIÓ UNA VEZChloe estaba realmente mal.Y es que la abrumadora situación de tener que encontrar los libros espejo, sumada a la angustia de ocultarle la verdad a Julieta y a la constante presión de Isaac insistiendo en que debía alejarse de una vez por todas, la sobrepasaba.Sin embargo, no era solo eso lo que la carcomía por dentro: extrañaba a Julian.Haberle dicho todo lo que le dijo no había sido nada fácil, y ahora echaba de menos desesperadamente aquello que, aunque fuera poco, era lo que compartían.De repente, el estridente sonido del intercomunicador de su oficina la sacó de sus pensamientos.Ella presionó el botón y respondió:—¿Qué pasa, Eva?—Señora... —La secretaria sonaba sumamente nerviosa—. La señorita...La mujer no pudo terminar la frase porque la puerta de la oficina de Chloe se abrió de par en par.Harper estaba ahí.Lucía elegante, con el cabello suelto y su pronunciada barriga de embarazada, mientras fijaba una mirada llena de firmeza sobr
CAPÍTULO 110 — COMO DIGA, SEÑOR KINGSTONLa tensión entre Chloe y Julian llenó por completo el espacio, sumergiendo la habitación en un pesado silencio.Julian apretó los puños a los costados, sintiéndose profundamente enojado y dolido por dentro, pero, a la vez, impulsado por un ferviente deseo de no seguir arrastrándose.Con determinación, dio un paso firme hacia ella.—¿Estás segura?Chloe fingió una frialdad y dureza absolutas.—Sí.—¿De qué exactamente? —insistió él, encarándola.—De que ya es suficiente de que te metas en mi vida —sentenció Chloe sin titubear— y de que pretendas investigar cosas que simplemente no te interesan.Al escuchar sus palabras, Julian sintió un golpe devastador directo a su ego, pues, para él, se trataba de la vida de su propia esposa.Él no buscaba juzgarla, solo quería entender qué demonios estaba pasando.Sin embargo, comprendió que todo en esta vida tiene un límite y dio un paso atrás, distanciándose.—Está bien.Chloe parpadeó, descolocada por su re







