登入Una bendición en el horno. SOFÍA. ¿Q - Qué pasó, por qué me trajiste aquí ? —indago con un susurro trémulo. —Te desmayaste, cielo y tardaste mucho en despertar. —Dios, no es posible y en nuestra luna de miel, lo siento no quise estropearla. —Tranquila nena, primero tu salud. El sonido de una puerta que se abre nos interrumpe y es el doctor quien entra. —Señora Johnson, me alegra que haya despertado, soy el doctor Chassaigne, ¿Cómo se siente? —Hola, doctor, me siento mejor, ¿Ya me puedo ir? —Sofi, te hicieron unos análisis, el doctor viene a darnos los resultados . —Señora —habla el doctor—, por una parte como su esposo nos informó que ha estado bajo estrés, eso pudo haberse sumado a su desmayo, sin embargo, hay algo mucho más importante que también causó ese desmayo, más que el estrés —Dan echa su cabello hacia atrás, pasa la mano por su rostro, aprieta su mandíbula, evidentemente está preocupado y yo retuerzo mis manos por los nervios, por lo que él se da cuenta y
Me escanea de arriba abajo con su mirada lujuriosa . SOFIA. —Vamos dormilona, tienes que comer. Abro mis ojos y siento mis párpados pesados por el sueño, Dan no deja de darme besos y mordidas suaves por mi cuello, ronroneo como gata y se le escapa una risita que escucho muy cerca de mi oído. —Buen día, amor —mi voz raspa mi garganta. —Buen día, cielo, vamos, nos pasamos el desayuno. —¿Qué hora es? ¿Por qué dormí tanto? —No te quise despertar, ven para que comas algo —Me levanto con la sábana envolviendo mi cuerpo, mientras me escanea de arriba abajo con su mirada lujuriosa , porque todavía sigo desnuda, me hago la loca y voy directo al baño con Daniel pegado a mi espalda, con sus manos sujetando mis pechos y sus labios pegados a mi cuello. Cuando doy vuelta y quedo frente a sus ojos, tienen un azul profundo, se muerde su labio inferior y luego su labios se estira para formar una sonrisa de lado. Aprieta mi cintura y me pega a él para mostrarme lo activo que está a pes
¿Así que, quieres tomar el control, nena? SOFÍA. —¡La casa de la playa!, la hermosa casa de nuestro compromiso. —Me levanta en brazos, pego un grito y una carcajada. —¡Daniel! —Déjate llevar, nena —Es un poco complicado porque todavía llevo el vestido de novia puesto, pero a él no se le hace difícil, abre la puerta y una vez dentro me lleva hasta la habitación, una preciosa habitación decorada como aquella primera vez. Hay un camino de flores y luces que llevan a la terraza, una mesa decorada con pétalos de rosa, velas, bocadillos, champán, fresas, chocolate. . . —¿Te gusta? Te has quedado muda. —Yo, yo no esperaba ésto, no me imaginé que nuestra luna de miel sería aquí y me encanta, me trae hermosos recuerdos. —Se para frente a mi y me abraza, cruzo mis brazos por su nuca —Sabía que te iba a gustar. —su voz suena amortiguada porque tiene su rostro entre mi hombro y mi cuello, aspirando mi aroma. Nos abrazamos tan fuerte, con tanta pasión y juntamos nuestras bocas
Eso y mucho más siento por ti, mi amor. SOFÍA. Quedamos solos, los invitados pasaron al otro salón donde iba a ser la recepción, Daniel me rodea con un abrazo, colocó mis manos en sus hombros y me besa sin ninguna restricción, como si su vida dependiera de ello, ¡JESÚS! me desboca los latidos y si nos separamos es por falta de aire. —Ahora si eres completamente mía, nena. —susurra sobre mí boca. —Y tú completamente mío —Nos abrazamos y cierro mis ojos cuando sus cálidos labios hacen contacto con la piel de mi frente y luego con mis ojos, mi naríz y da un beso corto en mis labios. —Estás realmente hermosa, mi amor. —Y tú te ves, te ves, muy, muy guapo con ese traje —Lo observo de arriba a abajo no puedo evitar comérmelo con los ojos, él se da cuenta y levanta una ceja—. ¡Por mi madre! no quiero que te apartes de mí ¿De acuerdo? —Él muy pícaro sonríe. —¿A qué le temes? —Suelta una risita, la situación le divierte. —No quiero que ninguna resbalosa se te acerque. —Lo m
Te ves radiante, no puedo dejar de mirarte, amor SOFÍA. Apenas entramos comienza a sonar: «No puedo apartar mis ojos de ti» La canción es hermosa, tiene un ritmo que te hace sentir relajada y ahuyenta los nervios. Muy acertada Ling —¿Estás tranquila? —indaga, papá. —Sí. —sonrío. Sillas blancas, flores, telas que parecen nubes. Nuestros pasos son lentos por una alfombra roja que nos lleva hacia el altar, allá donde me espera el amor de mi vida cada vez la distancia se acorta y al llegar junto a él, nos quedamos como dice la canción no podemos apartar los ojos uno del otro. Sus ojos humedecidos, su boca ligeramente abierta, muestra el asombro y yo, yo estoy igual, él se ve tan hermoso que debería ser ilegal ¡JODER! ¡JESÚS BENDITO! Nos observamos desde la cabeza a lo pies, bajamos y subimos la mirada y tragamos grueso, de pronto siento un calor que se me ha alojado en mis orejas. Luego él habla. —Te ves radiante, preciosa, nena. No puedo dejar de mirarte, amor —La
Brillas, cariño, brillas. Palabras de un padre orgulloso. SOFÍA. —Pues te digo mi amor, con los preparativos de la boda, mi trabajo y el insaciable de mi prometido no sería extraño que la olvidara. —Su risa seductora y peligrosa inunda la habitación. Me atrae más hacia él, se hunde en mi cuello y comienza a succionar, a saborear. Santo Cristo, causa un escalofrío en mi nuca al mismo tiempo que siento el roce en mi piel de sus manos subiendo por mi espalda y luego baja lentamente hasta mi trasero, ahí afianza su agarre sus dedos se hunden en mi piel y puedo sentir que ya se ha endurecido de nuevo y suelto un suspiro, mis párpados caen al sentir su boca sobre la mía en un beso ardiente y profundo que me hace gemir fuerte, no me deja pensar ni reaccionar, solo me dejo llevar y como estamos sin nada de ropa no tardamos en hacernos uno de nuevo. * * * A un mes de la fecha me he estado haciendo esta pregunta: ¿Habrá alguna fórmula para dejar de pensar que puede ocurrir algo q







