LOGINEl auto de Horacio llegaba a casa, solo la pequeña luz del jardín iluminaba, generalmente cenaban fuera de casa por lo que asumió que estarían alistándose, o mejor aún, recién llegando de la peluquería, el auto de Aida se encontraba estacionado, pero el de sus hijos, no, ni ningún otro coche, no pensó en nada fuera de lugar. Avanzaba por el corredor, luces apagadas, eso significaría que tendría que esperarles para ver qué lugar seria el elegido para la cena, mientras subiría a su habitación, se cambiaría pronto dando tiempo a que llegaran todos.
Estaba a punto de subir por las escaleras, cuando las luces se encendieron quedando sorprendido.
- ¡Sorpresa! -. Todos al tiempo estallaron en aplausos y silbatos, Horacio no daba crédito a cada detalle, la casa había sido totalmente decorada, la amplia mesa con galletas, budines, chocolates, y el pastel, realmente hermoso, le habían hecho su cara con una gran gorra de su equipo preferido.
-Cariño…espero que cumplas muchos más- Aida, sonreía feliz.
- Hijo te amamos, esperamos que sean muchos años en unión de tu hermosa familia-. Horacio miró el paquete que su madre le entregaba, sus hijos vinieron corriendo de prisa – Eres el mejor papá del mundo, y por eso te amamos-.
-Gracias por todo el cariño, la verdad no lo esperaba, sí que fue una gran sorpresa, la artífice de todo, mi querida y amada esposa-.
-Soy la artífice predilecta-. Aida guiñaba sus ojos.
-Por cierto, cariño estás hermosa esta noche, tu cabello luce maravilloso-.
Mark entró en la charla –Gracias, es una obra de arte capilar-.
-Sin duda alguna, Mark; querido amigo que felicidad verte, vaya, que grande esta tu hija, es hermosa como tu esposa-.
-Gracias Horacio-. En ese momento la música ambientaba el lugar, les encantaba el pagode, la música y lirica brasileña, habían estado en Rio De Janeiro tan solo unos meses atrás, se habían tornado adictos a varios ritmos. En ese instante colocaron la canción de Raza Negra, la melodía inundó todo el salón, algunos bailaban abrazados É Tarde Demais.
-Bien, aquí tengo este regalo para el agasajado-.
-Oh, que sorpresa, me intriga-. Horacio tomaba de manos de Leila el estuche azul con pintas doradas, quitando el papel, sacaba del estuche, un hermoso reloj deportivo.
-Pero que hermosura-. Exclamaban todos.
-Es con mucho cariño, la verdad que me siento feliz y afortunada de que ustedes me traten como de la familia, son mi familia-.
-Sabes que te queremos Tía Leila, eres la favorita-.
-Uy, chicos que lindos, me van a hacer llorar-. Leila soplaba con fuerza para no dejar correr las lágrimas.
-Ahora tomaremos algunas fotografías-. La cámara era magia en las manos de Aida. En ese momento Horacio fue rodeado de todos, ella lanzaba varios flashes, captando los momentos de cada uno, sus fotografías podían decirse que eran cuadros vivos.
Todos avanzaron para la foto con el pastel, y algunas fotos más, luego las bebidas llegaron, vino, cocteles, algunos tragos para los ejecutivos de la compañía, todos hablaban y reían con verdadero desparpajo.
Llegó el momento de cantar el cumpleaños feliz, al finalizar las velas fueron todas apagadas, ahora el cuchillo hacia los honores en cortar la primera tajada para Horacio, pronto se dio aviso pasar al gran jardín interior, allí servirían la cena, una delicia el banquete que se había organizado.
Los padres de Horacio degustaban la ensalada de pollo y curry, el chef se había lucido sin duda alguna.
- ¿Aida, quien es el chef?
-Es Oscar, nuestro vecino, tiene un restaurant, ha estado en varios concursos, la verdad que es todo un maestro de la cocina-.
-Oscar en sus inicios trabajó con grandes chefs de renombre, pero abrió su cadena de restaurantes, son cálidos, acogedores, y su cocina es exquisita- Horacio concluyo mientras llevaba un bocado a su boca.
-Tendremos que aprovechar nuestro tiempo para visitarlos-.
-Madre mañana podemos ir a cenar, tengo libre-.
-Hija, no te preocupes, puede ser otro día, total nos quedaremos una semana más de lo previsto, no en vano hicimos varios kilómetros-.
-En ese caso, se quedarán en casa-. Argumentaba Keyla.
-Oh, no cariño, tu padre reservó en el Palace-.
- ¿Mamá, es en serio, que disparates son esos? Aquí hay dos recamaras de huéspedes con todo-. Horacio se quedó mirándoles, todos en la mesa se quedaron por unos segundos en silencio.
-Es nuestra aventura hijo, quisimos alojarnos en el Palace, tenemos una cortesía de Garrett, nos obsequiaron por cinco noches, dos adicionales, será revitalizador, sauna, sala de ejercicios, salón de baile, piscina, masajes, dos restaurantes, en fin, nos conquistaron con todo lo que nos ofrecieron-. George admitió que habían ahorrado para regalarse ellos también una luna de miel.
-Que admirable llegar a los años de casados que ustedes llevan- Leila admitió que era algo muy hermoso.
-Sí, es cuestión de que todos los días te empeñes en ser feliz-.
- ¿Y cuando vienen los malos tiempos qué? -. Keyla les miraba
-Cariño, tomarás su mano y los enfrentarás, porque siempre te empeñaras en ser feliz-. George abrazaba a su querida esposa Kat, como le decía por cariño.
-Estamos muy románticos esta noche-. Aida se colocaba en pie, y dio unos toques en la copa de cristal muy suaves, todos quedaron en silencio.
-Gracias a todos por estar aquí celebrando el cumpleaños de Horacio, cariño eres el mejor hombre del mundo, los años a tu lado han sido maravillosos, espero que lleguemos al final juntos de la mano, para alcanzar sueños, anhelos y ver el futuro maravilloso de nuestros hijos-.
-Horacio, feliz cumpleaños, quiero que disfrutes de todo lo maravilloso, me alegra tener un hermano como tú-. La voz de Keila se entrecortaba.
-Vamos Keila, la idea es no llorar, puedes humedecer el pastel y se ve exquisito-.
Todos soltaron una sonora risa, la emotividad inundaba a Katia.
-Hijo, estoy feliz porque tenemos el placer de compartir contigo, así que, en este día, queremos decirte feliz cumpleaños-. Horacio abrazó a su madre, quien le entregaba una caja de color verde, allí estaba su regalo, un hermoso suéter hecho por ella.
-Madre es hermoso, ya tengo la colección completa, el sexto con este, me encanta-
Aplaudieron al unísono, en ese momento Leila iba a colocar unas velas en el pastel, Horacio le detuvo.
-No soy de soplar velitas, no serán necesarias-.
-Horacio, pero es parte del festejo-.
-Querida jamás le ha gustado colocar velas en su pastel-. Todos se acercaban para cantar, ¡Apaguen la luz! -.
-Bien esa canción me encanta-. Leila guardaba la caja de velas, en otra oportunidad adornarían otro hermoso pastel.
Todos cantaron y luego estallaron los aplausos, Horacio tomando el cuchillo que le daba Aida partía el primer trozo de pastel, todos fueron ocupando su lugar en la gran mesa, los platos y bebidas llegaron, algunos bocados, rollos de jamón, una ensalada fría, pollo en pequeños trozos con salsa, salchichas con queso fundido, ensalada de frutas, y por supuesto filetes de carne en salsa de vino rojo.
Los músicos estaban listos para tocar algunos temas solicitados por Aida, eran unos portugueses que tenían un buen repertorio, entre ellas algunos temas de la banda brasileña Raza Negra.
Las horas pasaron mientras todos disfrutaban de la velada, la música, la cena, la charla que acompañada de unos vinos se extendía, poco a poco se fueron despidiendo hasta quedar solo la familia. Leila se despedía, aunque no madrugaría, tenía un almuerzo, y por la tarde unas compras para la oficina. Sería un fin de semana único, iría a acampar con un amigo y su familia, Keila también se despedía pues su Michael estaba allí, se tomaron muy románticos de la mano para avanzar hacia el auto, le abrió la puerta del coche y agitando su mano les dijo adiós.
Kat y George se tomaron unas fotos más.
-Perfecto, ya la programé así quedaremos todos-. Aida tomaba su lugar al lado de Horacio, inmediatamente el coro se escuchaba, tres, dos, uno, chin-chin-.
Sería una hermosa foto para el gran álbum que año tras año atesoraba piezas de arte como las llamaba Aida.
-Con esto de los teléfonos móviles, ya no se atesoran, pero sigo conservando la tradición-.
-Me parece bien cariño, hay ciertas tradiciones que son hermosas conservar, y esta es una de ellas-. Kat sonrió acariciando la mejilla de Aida. George se despedía de sus nietos al tiempo que tomaba los abrigos del perchero, y daban las buenas noches.
-Mañana nos veremos a la hora del almuerzo, en el hotel hay un restaurante magnifico, les encantará-.
-Hubiese preferido que se hospedaran con nosotros
-Estaremos bien, la verdad es que hace mucho tiempo atrás habíamos programado darnos este pequeño regalo -. Kat miró a George.
-La próxima vez nos quedaremos aquí, también es acogedor, cinco estrellas y lo mejor de todo, te sirven desayuno doble-. Horacio abrazó a su padre con cariño, su sentido del humor siempre magnifico.
Encendiendo el auto se marcharon rumbo al hotel, les esperaba una tina con burbujas. Mañana les aguardaría un nuevo día con muchas diversiones.
La cena fue animada entre risas, charlas y despedidas, todos se abrazaron con la inmensa promesa que un próximo evento los reuniría como familia, en medio de los malos momentos, divorcios, rupturas y bienvenidas, los lazos de sangre jamás se rompían.Kat y George fueron los últimos en despedirse junto a Keila, Michael tomaba los abrigos, Keila avanzaba en su embarazo, a última hora decidieron pasar en casa de Kat, cenarían y verían el nuevo año llegar.-Abuelos, debemos brindar antes que se marchen…no pueden escaparse-. Martin les extendía la copa, ellos no tuvieron más remedio que aceptar un nuevo brindis.Aida despedía a sus hijos al mismo tiempo que la señora Yanela con equipaje en puerta se comprometía regresar en enero a finales, pasaría con su hija y familia días maravillosos.Missy llamó a Aida para esperar su artículo final del cierre de año, ante lo cual tenía grandes expectativas sobre lo que escribiría.Le recordó que un año nuevo le esperaba, quizás con muchas sorpresas a
Entre los brazos de Albert la noche fue cómplice de aquellas locuras del amor. Las locuras de las caricias buscaban su ser interior, los besos que desmoronaban sus murallas.Y así la noche hizo su arribo para dormir uno en brazos del otro, ya vendría el nuevo día sin tantas preguntas, solo razones de amarse, buscando la felicidad no la perfección, sabía que no existía. En medio la noche Albert le contemplaba dormida, le besó la frente dejando que sus ojos le traicionaran con dos lagrimas que bajaron por sus mejillas, le abrazó contra su pecho, él era feliz después de mucho tiempo, ella era libre después de estar cautiva en una red.Horacio paseaba en la amplia terraza con una taza humeante de chocolate en la mano, quien lo diría…jamás le gustó, pero aquella noche era exquisito, cuando Aida lo hacía nunca quiso ni probarlo…ahora extrañaba esos momentos, le estaba marcando a su teléfono para confirmar la reunión del cumple de Kat Y George. No obtuvo respuesta, borraba las llamadas para
Jim y Emma estuvieron saliendo varias noches, alguna que otra Jim se quedaba hasta muy tarde, ante lo cual ella le dejaba quedar en el cómodo sofá de casa. Jim quería algo más formal, decidido a conquistarla y demostrarla que era formal y seria su propuesta, no se apresuró.Emma no pudo resistirse más a sus sentimientos, confesándole que le amaba, a veces era miedo y temor, pero quería darse una oportunidad.Una noche le sorprendió cuando colocaba en sus manos la llave de su casa. Entonces Jim sonrió para llenarla de besos, y abrazos. Él también tenía una especial para ella, la llave de su apartamento junto a la llave de su corazón.Le pediría se casara con él. Por ahora se irían a vivir juntos, ella le había dicho que aún no quería casarse, pero quería que se mudara, ante lo cual Jim sintió que avanzaban mucho más las cosas. Y así fue, las maletas no se hicieron esperar por mucho tiempo, al colocarcarles en la entrada ella se arrojaba a sus brazos para besarle, ante lo cual su sorpre
Mark le extendía su mano, al tiempo que le invitaba a tomar asiento.-Hola mamá…lo siento. No quería hablar hoy con papá por eso apagué el teléfono, esta mañana me llamó para decirme que estarían en el despacho del abogado, aún estoy molesto con él, solo te pido tiempo, un poco de tiempo-.Aida le miró con sus ojos un poco nublados. Le abrazó.-Perfecto hijo, lo entiendo, pero en casa te espera tu hermana, yo, la señora Yanela, abuela…. y te amo…aunque por lo que mis ojos ven estás bien-.-Si, mamá, acompañaré a Mauren a casa de sus abuelos, tendremos una pequeña fiesta, pero te prometo que iré a casa, y trataré a papá con respeto, no abriré viejas heridas-.-Gracias cariño-.-Aida…me alegra verte, el ámbar es un hermoso color-.-Pero que guapo que estamos-.-Iré a casa de mis padres, será una perfecta noche para olvidar viejos rencores, comer en familia, tomar unas copas, y reconciliar la vida…total de eso se trata, perdonar y pasar la página, no quiero que mis padres continúen solos
La abogada de Horacio quería cuanto antes dejar todo concluido, sería cuestión de solo unas semanas para finiquitar todo. Tenía prisa igualmente.-Pueden revisar los documentos, estos son los acuerdos que ustedes manifestaron, tómense todo el tiempo-.-Yo estoy dispuesto a darles un poco más de la cifra que se estipula a los chicos, en eso no tengo mayor problema, están estudiando aun, y para ti Aida, puedo darte pensión compensatoria-.Aida leía el documento detenidamente, las miradas se centraron en ella. La respuesta era clara.-El tema de los chicos está bien, pero no deseo pensión compensatoria, de hecho, no está causando el divorcio un desequilibrio económico, razón por la cual no la solicito-.-Bien entonces si no tienen alguna objeción pueden firmar, en un mes y medio estará la sentencia de divorcio, en realidad en su caso puede ser semanas, todo está en orden, han llegado a un acuerdo bueno para los dos-.-Estoy de acuerdo, la casa no me interesa, si Aida quiere vender, o seg
Aida se calzaba sus zapatos negros que hacían juego con su traje color ambar, tomaba la cámara y la guardaba en su bolso, las llaves estaban sobre el tocador, se quedó por algunos minutos mirándose al espejo, el día estaba frente a ella, tenia que presentarse al despacho de los abogados, eligió un perfume floral, lo aplicaba y pintó sus labios de rojo borgoña.Comenzaba a bajar las gradas y al llegar a la cocina, la señora Yanela le recibía con una sonrisa y su taza de café.Ciara entraba en aquel mismo instante.-Mamá, papá me llamó, quería hablar conmigo, dice que hoy firmarán, te acompañaría pero no quiero verlo, no por ahora…lamento mucho todo esto, será una triste navidad, es que quizás no tengamos ni un asomo de nada para este año-.-Está bien cariño, con el paso de los días, los tragos amargos sabrán mejor-. Le besaba y abrazaba junto a su pecho. Ciara no pudo evitar llorar.-Todo pasará, lo importante es que seguiremos juntos-.-Y…que piensas de lo que dije…sobre Derek-.-Cari







