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Capítulo 3 Preparativos

Penulis: Charlo
last update Tanggal publikasi: 2022-03-21 15:13:38

El fin de semana transcurrió sin muchas novedades, Horacio y Aida se habían tomado su día para almorzar, compartir y hacer compras, habían re diseñado su jardín por lo que estuvieron mirando plantas, lámparas, y demás motivos, los trabajadores llegarían en contados minutos, un nuevo juego de sillas, mesa, y techo serian la novedad, le colocarían unas luces para la noche y unas lámparas que la misma Aida las había hecho, eran hermosas, sinceramente nadie hubiera creído  en las toallas viejas de casa hechas ahora verdaderas obras de arte, bellezas que ahora decoraban el nuevo jardín

La noche llegaba en pleno, Aida y Horacio ya descansaban en la habitación, mientras leían sus respectivos libros, Aida ojeo su libro saltando algunos capítulos.

-Horacio querido, mañana debo dejar organizada la cena para nuestro aniversario-.

-No querida, ya tengo todo arreglado, no tendrás que hacer nada-.

-Señor Kent, que maravilla de noticia-.

-Sí, no quiero que hagas nada, solo colocarte tu hermoso vestido y festejar-.

-Bien, entonces será tan solo la familia, y Michael, el novio de Keila-.

- ¿Michael? -.

-Sí, nos los presentará esa noche, ya tan solo nos quedan unos días, creo que Leila vendrá a decorar el jardín-.

-Ya hablé con Leila corazón, todo está listo, bien mañana será otro día-.

Apagando las luces se abandonaron al sueño, otro nuevo día les esperaba, la oficina, compromisos, trabajo y demás.

El sol se colocaba por el balcón que había estado con las cortinas semi abiertas, Leila despertaba con algo de pereza, se estiraba y contorsionaba, no quería ir a la oficina, miles de cosas pendientes de unos artículos por darles cierre.

Ese día pasaría por la oficina de Horacio para buscar unos globos, jarrones que habían quedado en su oficina, sería solo pasar a buscarlos, el fin de semana era el aniversario por lo cual toda tenía que estar perfecto.

Leila era de un cabello negro liso, a media espalda en capas, ojos cafés claros muy claros, blanca, un metro sesenta y tres, coqueta, esbelta, sexy, se levantaba de golpe de la cama, estaba en un pequeño calzón, sin nada arriba.

Caminando al baño se dio prisa para la ducha, lavó su cabello, error que después se percató porque ahora tendría que secarlo a prisa.

Salía envuelta en su bata de baño, y procedió a secar el cabello de forma rápida, encendía la cafetera y seguía secando su cabello.

El teléfono sonaba insistentemente.

- ¿Si? Perdona… si…pensaba pasar por tu oficina para traerme los paquetes con todo, así puedo ir y dejar todo listo el sábado bien temprano, Aida estará ocupada en la oficina, Katia estará con ella ese día, será ¡sorpresa! -.

-Bien Leila, te tendré todo listo para cuando pases a buscar todo-.

-Gracias Horacio, nos vemos, espero que me brindes al menos un buen café-.

Leila colgaba la llamada mientras terminaba de cepillar su cabello, una vez lista quedó perfecta con la imagen que el espejo le transmitía.

Se colocó un vestido de botones al centro, a media pierna, con medias negras y unos botines negros, tomando su suéter rojo, estaba lista para la faena de trabajo.

Salía del edificio tomando las llaves a mano, encendía su auto colocando algo de música mientras aceleraba el paso, el tiempo corría y ella también.

Llegaba al edificio de tres pisos, parqueando sobre los puestos asignados a visitantes, en la recepción le saludaba Emma, quien le informaba que el señor Horacio la esperaba.

-Bien Emma, muchas gracias-.

Avanzaba por la gran sala de recibo, y subiendo el ascensor llegaba al tercer piso, al salir se dirigió a la amplia oficina, con unos ventanales magníficos.

-Horacio…algo tarde, aunque solo unos quince minutos, la verdad es que tenía hoy una enorme pereza de salir de la cama-.

-Pues tendrás que decirle adiós a la pereza que te embarga, quiero contratar alguna buena banda que toque unas dos horas, ya sabes de todo un poco, algo para bailar, para ser romántico, para divertirnos un poco-.

-Tengo unos amigos que tocan, jazz, hacen soul, algo de música brasilera, son unos magos-.

-Entonces comenzaran a sacar conejillos de sus sombreros y pañuelos-.

-Vaya que cómico Horacio…-

En ese instante la secretaria de Horacio entraba anunciando al señor Lewis, y dejó varias carpetas en el amplio escritorio, saludando a Leila, se retiraba a paso rápido.

-Pasa al señor Lewis a la oficina de Jim, el tendrá listo todos los documentos-.

-Sí señor Kent, así lo haré-

-Bien en que íbamos, en los conejos y los pañuelos saltarines, eso sería nefasto que Aida vea semejante espectáculo en nuestro aniversario-.

-Es en serio Horacio, son únicos, te encantarán-.

-Bien confiaré en tu buen juicio que no habrá sorpresas-. Horacio le sonrió, el perfume de ella le envolvía.

Leila se acercaba en ese instante, le acomodaba la corbata un poco.

-Así está mejor señor Kent-.

Horacio le entregaba varios paquetes en mano algunos otros serían llevados por su conductor hasta el auto de ella.

Horacio se acercaba para despedirse, el magnífico olor de su perfume era exquisito, Leila le sonreía con aquel brillo en sus ojos.

-Emocionante llegar a tantos años juntos, sin ningún tropiezo en camino, muchos no lo logran, o quizá a medias-.

-Si, en eso tienes razón Leila, no todos lo logran-.

- ¿Y cuál es el secreto?

-Vaya, enamorarse todos los días, detalles, miradas, algún vino, rosas, cenar en familia, ser compañeros, amigos, chocolate, y después ser tú mismo-.

-Que seductor chocolates, a mí nunca me regalan, solo flores-.

-Qué bueno por ti, por algo se empieza-.

Leila se acercaba junto a él logrando que sus ojos la miraran con interés, entre un gesto coqueto, pícaro ella miraba sus tentadores labios.

-No me invitaste ni un café-.

-Perdona, si gustas puedo solicitar uno ya mismo-.

-No, pero si tienes un vino lo aceptaría-.

-Aquí en la oficina imposible-.

-Entonces me lo quedas debiendo-.

Leila se acercaba para despedirse dándole un beso que rozó sus labios, Horacio le miró por unos segundos, tomando el resto de paquetes sus manos se rozaron un poco, los labios de Leila eran seductores, el continuaba hablando de detalles y demás. Sabía que Leila siempre le había mirado de aquella manera, aunque trataba siempre de no fijarse más allá de eso.

Ella pensaba en lo atractivo que era como hombre, de ojos profundos, serenos, sonrisa seductora, si no fuera casado, de seguro seria algún candidato a unas copas de vino en casa.

-Nos vemos en la fiesta, llegaré temprano, ¿Es para el viernes al fin? -.

-Sábado el viernes iremos con mis padres y los chicos a cenar, Keila y su novio, será algo muy íntimo-.

-Perfecto, entraré en tu casa para dejar todo decorado-.

-Es genial, toma una copia de la llave del jardín- Le extendió las llaves sus manos se rozaron de nuevo, esta vez ella le acarició sus dedos, mientras le contaba de lo hermoso que quedaría todo, sintió que un latigazo de electricidad corría en su espalda, casi que podía asegurar que Horacio no era indiferente a ella.

-Entonces nos vemos el sábado, si requieres algo, o necesitas pagar por anticipado a los músicos, llámame o ven-.

-Te llamaré-.

Tomando su bolso, se despidieron, ella le daba un sutil beso en la mejilla, Horacio le miraba ahora alejarse con paso sereno, volviendo en sí, tomaba en cuenta que su teléfono repicaba.

-Mamá…que bueno escucharte, si…estoy por salir a almorzar en una media hora, si están por aquí cerca, podemos ir juntos, Aida no podrá llegar a tiempo, estará en una reunión y tardará, por lo que si vienes entonces te invito-.

-Pasaremos por tu oficina hijo, tu padre está comprando algunas cosas para mañana, iremos a unos museos, galerías, quiere una nueva corbata-.

-Papá y su sentido de las corbatas-.

-Ya le conoces, siempre elegante-.

-Ni que me lo digas mamá-.

-Nos vemos hijo, te llamaremos cuando estemos en la recepción-.

-Aquí los espero-. Horacio colgaba la llamada, pero al mismo tiempo intentó marcarle a Leila, aunque desistía al momento.

-No creo que sea capaz de salir con alguna sorpresa-.

Aida escogía las fotos que estarían en portada, consultando su reloj se percataba que era hora de almorzar, estaba cerca del restaurante de su amigo Oscar, así que pasaría por alguna buena ensalada, con algún filete de pescado, tomando su bolso salía de la oficina, prefirió irse por las escaleras para caminar un poco, la mañana había sido algo atascada de fotos, elecciones, y demás, mientras caminaba algo distraída su mente dejó el lugar por algunos segundos, sus pensamientos iban lejos, muy lejos, le propondría a su esposo irse de vacaciones, como hace mucho tiempo no lo hacían, ¿Su última vez? Hace unos cuatro años atrás, Italia había sido un destino de tres semanas totalmente renovadoras, ahora las cosas habían cambiado un poco, lugares cercanos, nada fuera de serie, pero sentía que era hora de hacerlo.

Y…. ¿Si fuera una total sorpresa que ella le diera a Horacio? Lo haría, una sorpresa así era inevitable rechazarla, siempre eran bienvenidas.

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Komen (2)
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Natzumy Lee
A veces tienes un enemigo al lado tuyo, solo que tú corazón es bueno y no tiene maldad, que piensas que las personas son tan leales como tú lo eres........
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luci Marin
uisssh que amiga
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