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05. Ni a sol ni a sombra

last update Data de publicação: 2026-05-06 14:08:16

05. Ni a sol ni a sombra

El beso tomó a Layla por sorpresa y lo que al principio fue solo un roce, pronto se convirtió en algo intenso, salvaje. Nathan la atrajo más cerca hasta borrar cualquier espacio entre ellos. Sus labios se movían con hambre, con una mezcla desesperada y una ternura incapaz de describir.

El mundo de Layla se desvaneció, desbaratándose por completo. No había ruido, ni tiempo, ni razón. Solo la calidez del beso compartido y el temblor que le recorría la columna, el latido acelerado de su corazón. Nunca había sido besada de esa manera tan apasionada.

Ni en la vida real, ni en las películas. Esto superaba todo lo conocido…

Layla acarició sus labios, abrió los ojos solo para darse cuenta de que estaba en el set, a punto de grabar su escena. Pero no podía concentrarse; desde la noche que Nathan la había besado, no podía dejar de pensar en él.

Era como un maldito fantasma que no la dejaba ni a sol ni a sombra y no ayudaba que fuera el director y productor de su actual película.

Con discreción lo buscó con la mirada. Nathan conversaba con los camarógrafos como si ella no estuviera allí; su presencia no parecía afectarle, mientras que la suya estaba causando estragos en ella.

No podía concentrarse. Esta mujer no era ella.

—Layla, ¡Layla!

El grito de Livia consiguió arrancarla de sus pensamientos; se estremeció cuando Nathan dirigió la mirada hacia ella, por lo que se apartó de su camino de inmediato.

—Oye, ¿qué te pasa? —preguntó la joven—. Has estado actuando muy raro estos últimos días, no pareces la misma —musitó más bajito, solo para ellas.

Layla tragó en seco.

—Son ideas tuyas —replicó ella, tratando de recomponerse.

—No. Lo que me parece es que estás nerviosa por la boda. Estamos en medio de un rodaje de millones de dólares. ¿Parker, no pudo elegir otra fecha? —cuestionó ligeramente indignada.

—Livi…

—Es como si no tuviera ninguna intención de llevarte de luna de miel —continuó la joven.

«Más bien, no tiene ningún interés en casarme conmigo», pensó, mirando a Parker conversando con Hanna, sonriéndole como si ella fuera su futura esposa. Quizá eran esos sus planes, dejarla a ella plantada mientras convertía a otra mujer en su esposa.

No debería doler; después de todo, había aceptado la propuesta de Nathan, pero dolía. Ella sinceramente había llegado a sentir algo por ese pedazo de idiota.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —dijo de repente Livi, distrayéndola.

—Dime.

—¿Por qué siento que algo sucede entre Parker y tú?

Layla la miró sin responder.

—Llámame loca, pero desde la noche del compromiso siento que entre ustedes algo cambió. ¿Fue por la sorpresa que te tenía preparada? ¿Acaso no te gustó?

Layla volvió a mirar a Parker; si Livi tuviera una idea de la sorpresa que se llevó ese día, se moriría, pero antes se encargaría de que todo el mundo se enterara. Por eso no podía contarle nada.

Por suerte, por no llamarlo de otra manera, la primera llamada llegó. Layla no esperó una segunda y se alejó de Livi.

Sin embargo, su amiga no se olvidó del asunto y, al terminar las grabaciones, volvió al ataque.

—¿Vas a decírmelo?

—No pasa nada de lo que tengas que preocuparte, Livi. La boda será dentro de una semana y tú no puedes faltar, eres mi dama de honor —respondió con una sonrisa, solo para apaciguar a su amiga.

—Perdóname, pero siento que algo me estás ocultando —insistió, poco dispuesta a quitar el dedo del renglón.

—Mi problema no tiene nada que ver con Parker o la boda —dijo, dispuesta a contar lo último de su madre—. Mamá se ha comprado una camioneta del año; ya sabes lo mucho que ama gastar.

—Ama gastar el dinero ajeno, seguro usó tu tarjeta como siempre.

Layla se encogió de hombros.

—¿Hasta cuándo, Lay? —cuestionó Livi indignada—. ¿Hasta cuándo permitirás que tu madre te vea como un cajero automático? ¿Mientras ella tiene su dinero a salvo, está terminando con el tuyo?

Layla suspiró.

—Olvídalo, Livi, me iré al camerino. Parker me ha invitado esta noche a cenar a su casa —mintió; en realidad, había sido Nathan quien le había enviado el mensaje invitándola esa noche. Pero era algo que Livi no tenía por qué saber.

—Está bien, pero sabes que cuentas conmigo para todo. Si hay algo que pueda hacer por ti, no dudes en buscarme.

Layla lo agradeció y desapareció por los pasillos, encerrándose en el camerino. Su corazón latía desbocado; había sentido la mirada penetrante de Nathan durante todo el tiempo que duraron las grabaciones. Era como si quisiera marcarla; era una sensación que le asustaba de la misma manera en que le gustaba.

Para calmar sus ansias, se dio un rápido baño, se puso algo mucho más cómodo que sus vestidos de diseñador y se apresuró a la puerta. No llegó lejos; Parker le cortó el paso.

Layla se obligó a sonreír, cuando en realidad lo que quería era golpearlo hasta sentirse satisfecha y vengada.

—Hola, ¿a dónde con tanta prisa? —dijo Parker, tomándola de la mano, acariciando el diamante que le había entregado, pensando en si debía recuperarlo o dejarlo como premio de consuelo.

Layla negó.

—Quería verte, pensé que te habías marchado —dijo, aceptando el beso desabrido que Parker le dio. ¿Cómo no se había dado cuenta de su falta de interés? Sus labios se movían de manera mecánica sobre los suyos, sin chispa, sin emoción. Sin ese cosquilleo que le hacía desear más.

—No podría irme sin ti, cariño. ¿Qué diría la presa si te dejo sola?

—¿Quieres decir que haces esto por la prensa y no por mí?

—¡Oh, por Dios! No me malinterpretes, preciosa. Lo último que quiero es que tu imagen se vea dañada y menos por mi causa.

Layla se tragó el insulto por segunda vez. ¿Cómo podía ser tan cínico cuando era eso justo lo que quería? Lo estaba planificando muy bien, lo tenía todo fríamente calculado, pero le saldría el tiro por la culata; pronto iba a enterarse.

—Papá quiere vernos esta noche —preguntó Parker cambiando de tema.

Layla trató de disimular la sorpresa.

—¿Sabes para qué?

—No, no ha querido decirnos nada. Tendremos que ir a casa para saberlo.

Ella asintió.

⤝⤞

Nathan miró el vaso entre sus dedos, observó cómo el líquido ambarino formaba un pequeño remolino, moviendo los cubos de hielo dentro mientras enfriaba el whisky.

—No puedo creer que no te hayas negado a ese matrimonio, Nathan. Esa mujer, aunque tiene fama y éxito, no pertenece a nuestro círculo social. No es la mujer que Parker merece. Si mi hermana viviera…

—Si Lily viviera, tú no estarías aquí y yo no estaría obligado a escucharte, Ava —la interrumpió con sequedad.

—¡Nathan!

—Es la verdad, si acepté que te quedaras a vivir en esta casa, fue porque Lily me lo pidió y porque Bella estaba muy apegada a ti, eso es todo.

—¡Soy tu cuñada! —gritó indignada—. Soy como una madre para Bella.

—Pero no lo eres y, por tu bien, Ava, te pido que dejes de llenarle la cabeza de mosquitos a Bella en contra de Layla. Ella vendrá y será la nueva señora Coleman, te guste o no.

Lo que Nathan no aclaró era que no llegaría como la esposa de su hijo, sino como la suya…

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Comentários (6)
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Blanca Méndez
tu muy bien Nathan así se le habla a tu cuñada
goodnovel comment avatar
Blanca Méndez
Ava está enamorada del cuñado por eso le mete cosas a Bella
goodnovel comment avatar
Blanca Méndez
esa tal Ava es la que Lee mete en la cabeza cosas a Bella
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