FAZER LOGINBueno... como que golosa resultó... jajajaja, las leo
Capítulo 51 —Apellido...Durante el trayecto hacia la finca, Valentina permaneció con el rostro vuelto hacia la ventanilla. Los árboles y las construcciones se sucedían ante sus ojos sin que realmente los viera.Adrián conducía con una mano. Con la otra sostenía la de ella sobre la consola central.—¿Te encuentras bien? —preguntó después de varios minutos, aunque sabía que ninguna respuesta podía ser completamente cierta.—Sí —murmuró Valentina.Fue la única palabra que pronunció durante todo el camino.No lo miró ni apartó la mano. Por momentos, cuando algún recuerdo volvía a golpearla, apretaba los dedos de Adrián con una fuerza que revelaba todo lo que se negaba a expresar. Él correspondía a la presión sin pedirle que hablara.Valentina logró entrar en la finca, subir la escalera y llegar al dormitorio. Fue al dejar el bolso sobre una silla cuando toda la contención se derrumbó.El primer sollozo la dobló sobre sí misma.Adrián cruzó la habitación y la sostuvo antes de que sus pier
Capítulo 50 —El dinero inexistenteLa pregunta dejó a Evangelina inmóvil.El juez continuó observándola, esperando una explicación para la ausencia de cualquier pago a Valentina. El abogado de Evangelina acomodó los documentos frente a él, pero no intervino. La pregunta había sido dirigida a su representada y responder por ella solo evidenciaría que necesitaba ayuda para sostener su versión.—Valentina no recibiría dinero —contestó finalmente Evangelina—. Aceptó participar por razones personales.Valentina sintió que el desprecio le cerraba la garganta. Evangelina ni siquiera la miraba mientras le atribuía motivos, decisiones y una generosidad que jamás había ofrecido.—¿Qué razones personales? —preguntó el juez. La ambigüedad de la respuesta no pareció satisfacerlo.—Ella quería ayudar a una pareja que no podía tener hijos —explicó Evangelina—. Comprendía el dolor de desear una familia y aceptó colaborar sin obtener un beneficio económico.Valentina bajó los ojos hacia sus manos. Hab
Capítulo 49 —Bajo juramentoLa audiencia no sería un juicio.Santiago lo aclaró apenas entró en la sala donde Adrián y Valentina lo esperaban. Llevaba la carpeta bajo el brazo y una expresión menos sombría que antes, aunque todavía no parecía satisfecho con el resultado de su conversación.—Finalmente pude hablar con el juez —anunció mientras ocupaba la silla frente a ellos—. No aceptará escuchar únicamente a Evangelina. Considera que permitirle exponer su versión sin ofrecerles a ustedes la misma posibilidad sería improcedente.Valentina mantuvo las manos sobre el vientre.—¿Entonces rechazó su declaración?—No exactamente. Convocará una audiencia preliminar porque ambas partes solicitaron ser escuchadas. Será en su despacho, con un registro formal de todo lo que se diga. Estarán presentes Evangelina, su abogado, el fiscal, ustedes dos y yo.Adrián se inclinó hacia delante.—¿Pretendes sentarnos frente a ella?—Compartirán el mismo espacio, pero no será un careo —aclaró Santiago, advi
Capítulo 48 —El reclamoEl miedo regresó sin pedir permiso.Valentina continuó mirando el escrito que Santiago había colocado sobre la mesa. La petición de Evangelina ocupaba varias páginas, pero a ella le bastaron unas líneas para sentir que la seguridad construida durante los últimos días comenzaba a resquebrajarse.Su mano se cerró sobre el vientre.—Explícame exactamente qué está pidiendo —solicitó. La serenidad de su voz contrastaba con la presión que ejercían sus dedos sobre la tela—. No quiero suposiciones ni palabras destinadas a tranquilizarme. Necesito saber hasta dónde puede llegar.Santiago acercó el documento y señaló el primer apartado.—Evangelina no puede intervenir sobre tu cuerpo ni tomar decisiones médicas durante el embarazo. No puede exigirte estudios, elegir médicos, autorizar procedimientos ni tener acceso a tu información clínica sin tu consentimiento. Eso no cambia porque se presente como madre intencional.Valentina asintió, aunque la tensión no desapareció de
Capítulo 47 —Las firmasValentina fue la primera en declarar.Entró sola en la sala asignada para recibir su testimonio, mientras Adrián permanecía en otra dependencia para evitar que cualquiera pudiera afirmar que habían acordado sus respuestas. Santiago podía acompañarla como abogado, pero no intervenir salvo que alguna pregunta excediera el propósito de la declaración.El supuesto acuerdo de gestación descansaba sobre la mesa.Valentina evitó mirar la cláusula que establecía la entrega inmediata del bebé y concentró la atención en la última página. Su firma continuaba allí, debajo de un texto que jamás había leído.—¿Reconoce como suya la firma que aparece en el documento? —preguntó el funcionario encargado de tomar la declaración.—Reconozco la forma, pero nunca la coloqué en ese acuerdo —respondió Valentina. Mantuvo las manos entrelazadas sobre su vientre para que no advirtieran cuánto le afectaba contemplarla—. Nunca acepté gestar un hijo para Evangelina ni entregarle a mi bebé.
Capítulo 46 —Una mentira demasiado precisaValentina despertó con la mejilla apoyada sobre el pecho de Adrián y uno de sus brazos rodeándola por la cintura.Durante unos segundos permaneció quieta, desorientada por la claridad que se filtraba entre las cortinas. Después recordó la noche anterior, los besos, la patada del bebé y la forma en que habían terminado abrazados hasta quedarse dormidos.Levantó la cabeza y encontró a Adrián observándola.—No hagas ningún comentario —le advirtió mientras comenzaba a apartarse—. Todavía estoy intentando decidir cuánta vergüenza debería sentir.—Podrías decidir que ninguna.La sonrisa que apareció en el rostro de Adrián arruinó la seriedad de la propuesta. Valentina se sentó en el borde de la cama y recogió su ropa.—Para ti todo esto debe ser completamente normal.—Despertar contigo no tiene nada de normal.Ella dejó de moverse. Permaneció unos segundos con una prenda entre las manos, afectada por una respuesta que él había pronunciado sin el men







