Share

CAPÍTULO 3: EL HOSPITAL

Author: Aurora Love
last update publish date: 2023-04-19 22:49:02

Lizzie

Salgo corriendo de esa oficina antes de seguir pasando más vergüenzas. No puedo creer que le haya dicho que sí a ese sujeto, en realidad me cuesta trabajo comprender todo lo que sucedió en estas últimas horas.

Es la primera vez que pierdo un trabajo tan rápido, y al mismo tiempo, también estoy a punto de ganar una gran suma de dinero gracias a mi torpeza.  A tientas de que sea un asesino serial, le envío mis datos personales para que haga el fulano contrato.

De verdad creí que me estaba ofreciendo algo mucho más indecoroso, y aunque me parece de lo más extraña su propuesta, no pude decirle que no.

La llamada que recibí hace unos minutos antes de entrar fue el motivo principal por el cual decidí aceptar su loca propuesta. Y es que me acaban de llamar del hospital, al parecer mi abuela ha tenido un accidente.

Me tomo la libertad de pedir un taxi, esta es una situación de urgencia, además, si es verdad que me dará esa cantidad de dinero, bien podría darme ese pequeño lujo; solo por el bien de ella.

Por lo que me dijeron al teléfono, no suena nada bueno. Aparentemente había regresado de hacer las compras cuando se cayó por las escaleras dentro de la casa. Por fortuna, los vecinos escucharon el estruendo y la ayudaron de inmediato.

Le pido al taxista que vaya a toda velocidad, me encuentro bastante lejos y la ansiedad por saber qué fue lo que le sucedió no me deja en paz. Muerdo mi labio con insistencia sin siquiera darme cuenta y termino haciéndome una herida, la noto por el sabor metálico a sangre en mi boca.

—Hemos llegado señorita —anuncia el hombre.

Le pago lo poco que me queda y salgo disparada hacia la recepción en el área de emergencias. Si mi abuela se muere, no sé qué voy a hacer.

Intento no pensar en eso porque la sola idea de perderla hace que se me arrugue el corazón. Ella es el único familiar que me queda vivo, si se va, solo quedaríamos mi hermano y yo.

Sé que Eithan sufriría demasiado, y quizá eso lo termine alejando más de mí; en especial porque siendo desempleada y sin una carrera universitaria por concluir en un tiempo cercano, el servicio social lo apartaría de mi lado.

—Buenos días, estoy buscando a la señora Cristina García.

—Un momento por favor.

La señorita de la recepción se toma su tiempo, la miro con impaciencia mientras revisa en los registros de su computadora.

»Sí, está internada en el área de emergencia, pase por ahí dice señalándome el pasillo de la derecha.

Solo espero que esto lo cubra el seguro, de otro modo esos diez mil solo me alcanzarán para pagar la estadía en el hospital.

Llego corriendo solo para encontrarme con un montón de camillas de hospital, una simple cortina azul los separa para darles algo de privacidad. El cubículo de mi abuela es el 5B. Cuando logro verla, todavía hay un montón de médicos examinándola.

—¡Abuela! —exclamo.

Los doctores que la atienden voltean a mirarme con cara de pocos amigos. Mi grito perturbó a los demás pacientes.

—Niña, ¿qué haces aquí? Deberías estar en el restaurante… ¿y por qué estás así vestida?

—Ah… eso no importa, ¿qué fue lo que pasó?

Una de las enfermeras se aparta del frente y entonces veo con horror como sobresale una parte del hueso de su pierna, hay mucha sangre, su pierna no se ve nada bien. Cubro mi boca con las manos y trato de contener las ganas de llorar.

—¿Usted es su nieta?

—Sí señor.

—Su abuela se ha fracturado la tibia debido a la caída, por su edad y la gravedad del golpe, pues ha pasado esto —explica señalando el hueso sobresaliente.

Mi abuela hace una mueca de dolor, pero aparenta sobrellevarlo bien. Siempre ha sido una mujer fuerte, nunca le ha gustado demostrar debilidad.

—No es nada, tranquila Lizzie —dice ella.

—Tendremos que operarla de emergencia para acomodar el hueso en su lugar otra vez, le pondremos un sistema de tornillos para que vuelva a su posición inicial hasta que se repare por sí solo, deberá estar en reposo durante varios meses.

El doctor habla, pero yo ya no lo escucho, mi mente se ha ido lejos pensando en todo lo que voy a tener que costear con esto. Yo quiero lo mejor para ella, por supuesto, pero este accidente no lo cubre el seguro que tiene, ni siquiera el dinero que me dará ese hombre podría pagarlo.

»… ¿Señorita?

—Ah, sí, disculpe, ¿qué decía?

—Tiene que ir al quinto piso para hablar con administración para el pago de la operación.

—¿Ahora?

—Sí, mientras la llevaremos a cirugía.

Me acerco a la cabecera y le doy un suave beso en la frente, ella toma mi mano y la aprieta con fuerza, sé que está sufriendo, aunque no quiera demostrarlo.

—Todo estará bien Lizzie, no te preocupes por mí, quita esa cara y mejor vuelve al trabajo, no quiero que lo pierdas por mi culpa.

Suspiro y le regalo una sonrisa falsa.

—Está bien abuela, vendré a verte en un par de horas.

Salgo disparada de inmediato hacia el quinto piso. Tomo el ascensor pues, son demasiados pisos como para caminar.

Varias personas se suben después de mí, pero poco a poco se va vaciando hasta que quedo sola otra vez. Cuando salgo al lugar que marca el botón rojo, mi celular suena con un mensaje.

“Hola Elizabeth, este es el acuerdo para lo que te propuse en la oficina, revísalo y si estás de acuerdo, por favor fírmalo de inmediato. Stefan Marriott”.

He estado tan concentrada en lo de mi abuela que olvidé esto por completo.

Junto al mensaje hay un archivo adjunto, lo abro sin más, esperando ver una especie de hoja donde diga más o menos lo que tengo que hacer, sin embargo, no es lo que yo esperaba en lo absoluto.

Un enorme contrato de más de diez páginas para leer es lo que recibo en cambio.

—¿Este tipo está loco? ¿Quién hace un contrato de diez páginas solo para eso?

Deslizo hoja por hoja leyendo por encima lo que dice, no tengo tiempo para esto ahora. Llego hasta el final y lo firmo sin terminar de leer, ya lo hojearé después con más tiempo.

Le envió el documento firmado y un simple “Ok”.

No he terminado de llegar frente a la puerta de la administración cuando ya me está llamando.

—¿Ocurre algo malo con la firma? —pregunto apenas contesto.

—No, solo quería avisarte que debes reunirte conmigo en el hotel Double Tree, ¿lo conoces?

Por supuesto que lo conozco, ¿acaso cree que vivo bajo una roca? Es uno de los hoteles más lujosos y exclusivos de la ciudad.

—Sí, ahí estaré.

—Bien, mandaré a mi chofer por ti a la dirección que me diste.

—¿Qué? No, no puedes hacer eso, yo me iré en taxi.

—¿Leíste el contrato? Ahí dice muy claramente que dejarás que disponga para ti un transporte. Irá a recogerte antes porque primero debes estar… presentable. Te llevará a una boutique para que compres algo de ropa. También corre por mi cuenta.

Me quedo boquiabierta, no puedo refutarle nada porque en realidad no lo hice, no leí esa cosa.

—Ah… sí, está bien.

—Elizabeth, debe llegar temprano, necesitamos conocernos para que mi padre pueda comprarse la mentira, te advierto que es un hombre muy quisquilloso, sabe detectar mentiras, no nos va a creer tan fácilmente.

—Ok, ¿a qué hora pasará por mí?

Algo me dice que tendré que leer ese contrato de todos modos.

—Puedo hacerlo ahora mismo, ¿dónde estás?

—Ahora mismo no puedo, dame al menos una hora, pero no en mi casa —Me moriría si alguien lo viera por allá, además mi hermano llega del colegio al medio día—, búscame en la plaza Harriet Tubman, ¿la conoces?

—Por supuesto.

Cuelgo la llamada después de un par de palabras más con él. No sé si estoy preparada para esto, tengo la impresión de que este nuevo “trabajo” que acepté, no saldrá tan bien como espero. De hecho, estoy segura de que será un completo desastre.

Suspiro con pesadez y toco la puerta.

—Todo sea por ti, abuela.

La gente del área de administración se demora al menos diez minutos en asomarse por la ventanilla. La señorita que me atiende parece tener esa misma actitud que tienen todos los trabajadores públicos.

—Todavía no puedo darle un estimado porque hay que evaluar los costos de la cirugía, pero desde ya le digo que su seguro no lo cubre todo, ¿con qué desea pagar? ¿tarjeta, cheque?

—Ah… será con cheque, supongo. Envíeme los recibos por favor, tengo algo de prisa.

—Descuide, así se hará, antes de que le den de alta a la paciente.

Mi cabeza palpita del estrés, no tengo otra alternativa más que seguir con la loca propuesta de este hombre. Los millonarios tienen una forma muy excéntrica de ser.

Esta vez tomo el autobús, que me deja justo en la cuadra de la plaza. Como siempre hay mucha gente, el sol brilla intenso sobre mi cabeza; por suerte aun tengo mi gorra.

A los pocos minutos de haber llegado, un espectacular auto color negro aparece en la calle frente al monumento. De él, se baja Stefan Marriott.

Si antes ya lo había visto guapo, debo decir que ahora que lo detallo mejor, es mil veces más atractivo.

Camina hacia mí con una actitud de confianza que nunca había visto en un hombre, se quita los lentes de sol que trae y extiende su mano hacia mí.

—¿Vamos?

Continue to read this book for free
Scan code to download App
Comments (1)
goodnovel comment avatar
Verónica Iñiguez
está buenísima la historia, me encanta tu forma de redactar, se siente muy refrescante.
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • Un Contrato para Captar tu Corazón   CAPÍTULO 93: TUYO PARA SIEMPRE

    Stefan Los recuerdos de lo que pasó son difusos en mi mente. Cuando abro los ojos todo se ve muy diferente. Poco a poco, los flashbacks de esa noche azotan mi cabeza sin descanso. Todo me da vueltas, y la luz artificial del techo me hace arder la vista. —¡Ya despertó! —Escucho que alguien exclama a mi lado. Volteo para ver de quien se trata y lo primero que veo es a Lizzie con una gran sonrisa acercándose a mí. —Bienvenido de nuevo —dice con ternura. —¿Dónde estoy? —En el hospital. —¿Qué… qué pasó? —En ese momento me acuerdo de Eithan, el disparo, la sangre, y yo tratando de ayudarlo— ¡Eithan! —exclamo y me siento de un salto. Hacer eso solo me causa un intenso dolor en todo el cuerpo. —Tranquilo, no te esfuerces —me pide colocando una mano sobre mi pecho. Nonna se acerca a la cama donde me encuentro. Sus ojos están empañados por las lágrimas. —Ay mi niño, mi cannoli, creí que no ibas a sobrevivir. —¿Cómo está tu hermano? —pregunto a Lizzie. No me da buena espina el que n

  • Un Contrato para Captar tu Corazón   CAPÍTULO 92: EL FINAL DE LA PESADILLA

    LizzieAmbos caen al suelo. Ella se queda con el arma en la mano. Dejo a Stefan junto al auto y corro hasta deslizarme donde está él.El agua se mezcla con la sangre que sale y no puedo distinguir a quién le pertenece. Con las luces apuntando hacia los cuerpos me doy cuenta de que los dos están heridos, pero ella parece estar peor.—Lizzie —habla mi hermano.La sangre sale a borbotones de un costado de su cuerpo.—¡Eithan! ¡Eithan, por favor no te mueras! —chillo sin poder contener las lágrimas.Nunca creí que todo esto pudiese terminar así.—Ella… ella está… muerta —susurra con la voz entrecortada.A decir verdad, ahora mismo me importa muy poco lo que le pueda suceder a esa maldita mujer.—¡Lizzie! ¡Tenemos que… salir de aquí! —me pide Stefan con las pocas fuerzas que le quedan.Mis lágrimas se mezclan con las gotas de lluvia que caen del cielo. Ver la sangre de mi hermano saliendo sin parar y siendo arrastrada por la lluvia me pone los nervios de punta. Mis manos tiemblan, no sé có

  • Un Contrato para Captar tu Corazón   CAPÍTULO 91: HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS

    LizzieEl gatillo de un disparo al aire me hace detenerme en seco. Sacar a Stefan de esa prisión del horror no fue nada fácil. Eithan y yo tuvimos que esperar a que esa mujer saliera. Solo pude aguantar cinco minutos antes de abalanzarme como loca sobre la puerta.Ambos la vimos inyectarle algo, y todo lo que mi mente podía pensar es que se trataba de un veneno. Sin embargo, cuando logramos salir de ahí, creí que nuestra pesadilla había terminado.Qué equivocada estaba…—¡Alto ahí! —grita Joanne a nuestras espaldas. Se había regresado, quién sabe para qué, y ahora nos encuentra a mí y a mi hermano con las manos en la masa, rescatando a Stefan de su tortura.Dejo a Stefan sobre el asiento de atrás del auto y salgo con las manos en alto, dándole la espalda. Eithan es el único que la está mirando de frente en este momento.—Baja esa arma —ordena mi hermano.—¡Qué valiente eres para decir eso! Cuando soy yo la que tiene la pistola en la mano. ¡Voltea! Quiero verte la cara —me dice a mí.G

  • Un Contrato para Captar tu Corazón   CAPÍTULO 90: NO TODO ESTÁ PERDIDO

    StefanDentro de este lugar pierdo la noción del tiempo, a pesar de eso, sé que no han pasado más de dos días. Sin embargo, todo se siente como una maldita tortura eterna de la que no creo poder escapar.La primera noche estaba seguro de que él me mataría, pero todo lo que hizo fue drogarme para que Joanne pudiese tenerme bajo su control hasta la mañana siguiente.Siento espasmos en mi cuerpo cada vez que intento respirar, me arden las heridas de los latigazos que me dio, tengo sed y hambre, pero todo eso parece una pequeñez comparada con mi preocupación por Lizzie.Ella la ha amenazado con matarla, y no solo a Lizzie, a mi hijo también.Llevo horas tratando de soltar mis ataduras, pero la debilidad en mi cuerpo me lo impide. Ese maldito de Daniel se ha asegurado de darme algo realmente fuerte.De pronto escucho pasos que se acercan a mí, ya no tengo fuerzas ni para levantar la cabeza. En eso, siento un balde de agua helada que me cae encima, causando que un alarido escape de mi garga

  • Un Contrato para Captar tu Corazón   CAPÍTULO 89: SIGUE AL CONEJO

    LizzieNo fue fácil escabullirnos de mi abuela y la familia de Stefan, pero por fin, pudimos salir de la casa y seguir los pasos de Daniel, quien no estaba demasiado lejos. Sospeché que se iría al hospital y no me equivoqué, pues a mitad de camino conseguí darle alcance sin que se diese cuenta.—Esto es una locura Eithan, ¿y si estamos cometiendo un grave error?—¿Y si no? Si es él, encontraremos a Stefan en un santiamén.—Pero si no es él, no solo estaríamos perdiendo el tiempo, sino que además nos exponemos a que nos acuse de acosadores o algo peor.—¡Bah! No se va a dar cuenta, tenemos que encontrar a Stefan antes de que sea tarde.La fatalidad con la que mi hermano dice aquello hace que todo mi cuerpo se ponga tenso. Si algo le pasa, juro que me moriría.Me aguanto las ganas de llorar y piso el acelerador para no perderlo de vista.Daniel llega hasta el hospital y se estaciona en el lugar habitual. Me causa mucho conflicto saber que ha vuelto a Newark, de algún modo siento como si

  • Un Contrato para Captar tu Corazón   CAPÍTULO 88: SOSPECHAS

    LizzieCuando llamo a la policía la primera vez no me hacen caso a pesar de mi insistencia. Según ellos, debo esperar al menos cuarenta y ocho horas. ¡Qué absurdo! ¿Acaso no se dan cuenta de que él podría estar en un grave peligro?Sin embargo, no pienso rendirme. Tomo mi celular y me comunico de inmediato con Nonna. Al explicarle la situación, no se detiene a pensarlo ni dos veces.—No te preocupes, ya mismo moveré mis influencias —asegura.Tyson, mi hermano y yo nos quedamos en el lugar hasta que, a la media hora, se aparece una patrulla de policía para investigar el hecho. Después de hacer una revisión a fondo, se da cuenta de que, en efecto, algo extraño le ha sucedido a Stefan, pues no es normal la forma en la que todo está dispuesto.Mi corazón solo acrecienta el miedo de que esa mujer le haya hecho algo malo, y aunque sé que no tengo ninguna prueba, algo en mi interior me dice que fue ella.—Oficial, le digo que esa mujer es la responsable, está mal de la cabeza —aseguro.—Buen

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status