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POV LisandroMi corazón latía con tanta fuerza que sentía que podía escucharlo.No sabía qué me estaba pasando.Tenía rabia. Miedo. Frustración.Y sí… Celos.Celos que me estaban consumiendo por dentro.La imagen de Evania abrazando a aquel hombre no dejaba de repetirse en mi cabeza.Sus brazos alrededor de ella.La forma en que Evania le había sonreído.La tranquilidad con la que lo había despedido.Todo me había hecho sentir una desesperación que no sabía cómo controlar.Quería volver atrás. Quería acercarme a ella y abrazarla.Quería decirle que no soportaba imaginarla con otro hombre.Pero ya no tenía derecho.Eso era lo peor. Yo mismo había destruido ese derecho.Yo había firmado el divorcio.Y, aun así, cuando imaginaba a Evania con otro hombre, sentía que la sangre me hervía.Era absurdo.Ella tenía todo el derecho de rehacer su vida.Pero mi corazón no parecía entenderlo.Entonces recordé su rostro cuando me apartó.Recordé sus palabras.«Ya no soy tu esposa.»Sentí un vacío e
POV EVANIA—Claro que tengo derecho.La respuesta de Lisandro salió con una seguridad que me dejó mirándolo durante varios segundos.—Aún eres la madre de mis hijos. ¡Aún tengo derecho sobre ti!No pude evitarlo.Me reí.No porque me causara gracia. Me reí porque aquella frase era tan absurda que no sabía qué otra reacción tener.—Lisandro, de verdad necesitas ir a terapia.Frunció el ceño.—No estoy bromeando.—Yo tampoco.Di un paso hacia atrás.—Ser la madre de tus hijos no significa que seas dueño de mi vida. Nuestra relación terminó. Tú puedes hacer con tu vida lo que quieras y yo haré exactamente lo mismo con la mía.—Evania…—No.Levanté una mano.—Escúchame por una vez.Mi voz salió mucho más firme de lo que esperaba.—No soy nada tuyo.Aquellas palabras parecieron golpearlo.—No vuelvas a hablarme como si tuvieras autoridad para decidir con quién puedo salir, a quién puedo conocer o de quién puedo enamorarme.Intenté pasar junto a él.—Por favor, déjame en paz.Pero apenas di
POV EvaniaMi auto decidió abandonarme en el peor momento posible.Justo cuando más necesitaba llegar a casa, comenzó a hacer un ruido extraño, avanzó unos metros y finalmente se detuvo.—Perfecto —murmuré mientras golpeaba suavemente el volante—. Justo lo que me faltaba.Después de todo lo que había ocurrido en los últimos días, lo último que necesitaba era quedarme tirada en medio de la calle.Por suerte, el señor Héctor Mondragón se ofreció a llevarme a casa.Al principio dudé.No conocía demasiado al hombre y, para ser sincera, su apariencia podía resultar intimidante.Era elegante, seguro de sí mismo y tenía esa clase de presencia que hacía que las mujeres voltearan a mirarlo cuando pasaba.Tenía toda la pinta de ser un hombre acostumbrado a conquistar mujeres.Sin embargo, había algo en su manera de hablar conmigo que me resultaba diferente.No intentó aprovecharse de la situación.No hizo comentarios incómodos.Simplemente se ofreció a ayudarme.Durante el camino comenzamos a c
POV LisandroCinthia se alejó de mí.Por primera vez desde que la había enfrentado, no parecía arrepentida de lo que había hecho.Al contrario.Levantó la barbilla y me sostuvo la mirada.—¿Y qué si se lo dije?Sentí que la rabia me recorría todo el cuerpo.—¿Qué acabas de decir?—Tenía derecho a saberlo.—¡No tenías ningún derecho!Cinthia soltó una risa amarga.—¿Por qué? ¿Porque quieres proteger a Evania?Apreté los puños.—Evania y tú ya no son nada. Así que no entiendo por qué te molesta tanto que Constanza lo sepa.Di un paso hacia ella.—Dios mío…Me llevé una mano al rostro.De repente, todo comenzó a encajar.La conversación de Constanza.Las cosas que supuestamente Evania había dicho.Todo.Sentí un nudo en el estómago.Sin pensarlo demasiado, tomé a Cinthia del brazo.—Vamos.—¡Suéltame!—Vas a entrar conmigo a esa habitación.—Lisandro, ¿qué estás haciendo?No respondí.La llevé conmigo por el pasillo hasta la habitación de Constanza.Cuando abrimos la puerta, Constanza le
POV LisandroTuve que ir al hospital temprano aquella mañana.No tenía demasiadas ganas de hacerlo, pero sabía que debía aparecer.Después de todo, Constanza estaba enferma y, aunque nuestra relación había cambiado mucho, no podía simplemente ignorar su situación.Cuando llegué al hospital, pregunté por su habitación y subí directamente.Al entrar, la encontré recostada sobre la cama.Ya había recibido el tratamiento y los medicamentos, pero el efecto se notaba en su rostro.Estaba pálida.Su cabello había perdido parte de su brillo y sus ojos parecían mucho más cansados que antes.Sin embargo, cuando me vio, sonrió.Una sonrisa débil.—Lisandro… qué bueno que viniste.Me acerqué a la cama y tomé su mano.—¿Cómo te sientes?Constanza cerró los dedos alrededor de los míos.—Mejor.Después sonrió nuevamente.—Contigo siempre me siento mejor.No supe qué responder.Antes, esas palabras habrían provocado algo en mí.Ahora simplemente me resultaban incómodas.No quería lastimarla, pero tam
POV EvaniaA la mañana siguiente desperté antes de que sonara la alarma.Abrí los ojos y durante unos segundos me quedé mirando el techo, completamente inmóvil.Me levanté de la cama y caminé directamente hacia el baño.Necesitaba comenzar de nuevo.Me duché rápidamente y, cuando terminé, abrí el armario.Elegí un traje sastre elegante.Quería verme bien. Me miré frente al espejo.Odié mis ojeras.Eran la prueba de una noche prácticamente sin dormir.Tomé el maquillaje y comencé a cubrirlas con cuidado.Base. Corrector. Un poco de rubor. Delineador. Máscara de pestañas.Y, finalmente, un labial color cobrizo.Me observé nuevamente.Seguía cansada.Pero había algo diferente en mis ojos.Determinación.—No... —murmuré.Respiré profundamente.—No voy a volver a caer por el amor de un mal hombre.Tomé mi bolso.—Nunca más.Me quedé mirando mi reflejo.—Lisandro, ayer me quedó claro lo que vales. Y yo valgo demasiado para un barato amor como el tuyo.Tomé las llaves y salí de la habitación







