Share

Capítulo 18

last update Petsa ng paglalathala: 2026-10-26 13:12:00

—¿Puedes cuidarla un momento? Bajaré a la cocina para terminar nuestra cena —dijo, al recordar que la había dejado a medias.

Estaba a punto de darse la vuelta cuando él habló de repente.

—¿Podemos ir contigo? —preguntó Adrian mientras la miraba. Ella no entendía el motivo, pero había algo en su mirada que le resultaba distinto; parecía tener algo que decir, aunque no se decidiera a empezar.

Se encogió de hombros y se dirigió hacia la puerta. Por ahora, prefería no insistir: dejaría que él ha
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter

Pinakabagong kabanata

  • Un Matrimonio sin amor    Capítulo 22

    No pudo evitar sentirse feliz de que por fin se preocupara por ella, y de que reconociera el esfuerzo que estaba haciendo por él y por la pequeña. Trató de buscar en sus recuerdos, pero no encontró nada parecido; quizás solo ocurría cuando estaban frente a su madre, la única circunstancia en la que recordaba que intercambiaban preguntas sobre su día, generalmente cuando tenían que ir a verla directamente desde sus empleos. Isabella sintió que el pecho se le expandía de esperanza. La forma en que se estaba comportando le hacía pensar que quizás su matrimonio todavía tenía salvación, incluso con todo lo nuevo que ahora compartían. Ella le devolvió la sonrisa. —Todo está bien, aunque ha sido un día muy largo y agotador. Tuve que firmar muchísimos documentos, ya que dentro de dos días es la fecha de pago —respondió ella. Se sentía muy bien al ver que por fin su marido se interesaba por su día y por cómo se sentía. Isabella tenía la esperanza de que esto fuera el comienzo de algo bueno

  • Un Matrimonio sin amor    Capítulo 21

    Decidió guardar silencio, pues no tenía fuerzas para empezar una discusión. Se sentía agotada, tanto emocional como físicamente tras todo lo que había vivido ese día, y además la pequeña ya descansaba plácidamente sobre la cama. Sin embargo, no dejaba de preguntarse cómo se acomodarían para dormir, y la preocupación empezó a crecer en ella: si se quedaba profundamente dormida, podría no darse cuenta de dónde estaba Nathalie y hacerle daño; lo que era peor, incluso podría asfixiarla sin querer. También le inquietaba la idea de empujarla en el sueño o confundirla con una almohada. No estaba acostumbrada a compartir su cama con nadie, por lo que no dejaba de darle vueltas al asunto. De pronto, sus pensamientos se detuvieron al mirar a Adrian, que estaba sentado al borde del colchón junto a su hija, observándola mientras dormía. Isabella sintió que debía hablar, pues él no parecía darse cuenta de la duda que la angustiaba. Respiró hondo antes de tomar la palabra. —Por cierto… ¿cómo va

  • Un Matrimonio sin amor    Capítulo 20

    Isabella se preocupó, pero Adrian mantuvo la calma: limpió con cuidado a la niña y siguió acariciándole la espalda hasta que terminó. Después, la acostó suavemente sobre la cama y ambos se quedaron un rato jugando con ella, usando un pequeño peluche que emitía sonidos muy dulces. Isabella no podía negar la alegría que sentía en el pecho en ese momento. De pronto, recordó algo importante: sacó el teléfono del bolsillo y marcó el número de Bianca. Si no se equivocaba, la hija de su amiga tenía casi la misma edad que Nathalie. Quería preguntarle por los cuidados necesarios y saber también cómo le iba a ella. Esperaba que la pareja ya no tuviera esas discusiones que habían tenido cuando viajaron a Florida. Sacudió la cabeza al recordar ese día: todavía le parecía increíble que el marido de Bianca no se hubiera enterado de que su esposa estaba de parto hasta que ella misma lo llamó para avisarle que ya estaban en el hospital. Mason había llegado corriendo en cuanto escuchó la noticia.

  • Un Matrimonio sin amor    Capítulo 19

    —Entonces, ¿por qué no trajiste a la enfermera contigo o contrataste a alguien para que se ocupara de ella? —le preguntó, observando su reacción. Vio cómo él tragó saliva, como si le costara encontrar las palabras adecuadas, y eso despertó aún más su curiosidad. El corazón le latía con fuerza mientras esperaba su respuesta. Adrian se aclaró la garganta; la tensión del momento parecía haberle secado la voz. —La verdad es que hay una razón por la que no traje a nadie más. En el avión solo iban el piloto y el mayordomo, y quería hablar contigo sobre ella y sobre lo que deberíamos hacer. No puedo dejar a la pequeña al cuidado de cualquier persona. Dado que estamos casados legalmente y contamos con los medios necesarios, podríamos iniciar los trámites para adoptarla; no sería algo complicado para nosotros —explicó él, dejándola totalmente atónita. Isabella se quedó con la boca entreabierta y la mirada perdida, frunciendo el ceño con incredulidad. ¿Cómo se le ocurría algo así? No sabía

  • Un Matrimonio sin amor    Capítulo 18

    —¿Puedes cuidarla un momento? Bajaré a la cocina para terminar nuestra cena —dijo, al recordar que la había dejado a medias. Estaba a punto de darse la vuelta cuando él habló de repente. —¿Podemos ir contigo? —preguntó Adrian mientras la miraba. Ella no entendía el motivo, pero había algo en su mirada que le resultaba distinto; parecía tener algo que decir, aunque no se decidiera a empezar. Se encogió de hombros y se dirigió hacia la puerta. Por ahora, prefería no insistir: dejaría que él hablara cuando estuviera listo, sin presionarlo para que contara la verdad. Se quedaron sentados cerca de ella mientras ella terminaba de preparar la comida; por un momento, parecían la imagen de una familia feliz. Pocos minutos después, Isabella terminó de cocinar y comenzó a poner la mesa. —¿Cómo haremos para comer los tres? —preguntó Adrian de pronto. —Yo la sostengo mientras comemos —respondió ella, y entonces vio que él le dedicaba una sonrisa. No supo explicarlo, pero el corazón le dio

  • Un Matrimonio sin amor    Capítulo 17

    Ella alzó la mirada de inmediato hacia él y no se equivocó: la melancolía se reflejaba claramente en sus ojos. ❤️ Aunque seguía molesta por la situación, no pudo evitar sentir lástima tanto por la bebé como por su madre. Nathalie era una niña encantadora, pero tenía la desgracia de no haber podido conocer a la mujer que le dio la vida. Se entristecía al pensar que no tendría la oportunidad de compartir tiempo con ella. Esa era la parte que más le dolía. Isabella conocía de primera mano el dolor de perder a un padre; sabía muy bien lo que la pequeña sentiría cuando creciera y comprendiera su situación. Estaba segura de ello, pues aunque había convivido con su padre, no podía negar el gran vacío que su muerte había dejado en su corazón. Precisamente por eso se había propuesto cuidar con todo su amor a su madre. ❤️ Quería asegurarse de hacer todo lo posible por ella mientras estuviera a su lado, y deseaba con toda su alma que le quedaran muchos años de vida, para que pudiera ver

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status