LOGINEl hospital estaba lleno de un silencio inquietante. Benjamin, luchaba contra los mpedicos y Max que intentaban subirlo a una m*****a camilla, mientras que por otro lado se llevaban a una inconsciente Aurora. Él sabía que Max intentaba calmarlo, pero sus ojos reflejaban la misma preocupación que los suyos.
—Ben, joder, tienes que calmarte. ¡No puedes estar con ella mientras te desangras m*****a sea!
—¿Es que acaso no escuchaste?¡ELLA ESTÁ EMBARAZADA, MAX!
Max podía entender la desesperación de su amigo, y sabía que si fuera él estaría exactamente igual, pero nada de eso le servía en esos momentos, por lo que decidió apelar a la razón.
—¿Cómo demonios crees que se va a sentir ella cuando despierte y te vea lleno de sangre? Tienes que dejar que te atiendan para poder ir a verla.
Ben sabía que su amigo tenía razón y aunque su corazón se estaba muriendo por ir con la habladora, terminó finalmente cediendo y dejó que los médicos hicieran todo lo que tenían que hacer, solo para terminar diciéndole que la bala no había ingresado en él, que solo lo había rozado.
—Entonces me imagino que no hay ningún maldito problema en pasarme a la habitación de mi mujer.— dijo, y en su voz no había ni una onza que demostrara que estaba abierto a consideración.
El médico tragando saliva y sabiendo que lo mejor en esos momentos era no llevarle la contraria al hombre que parecía un animal salvaje a punto de atacar, mandó a que adecuar la habitación para pasar a Benjamin a la habitación de la chica lo más pronto posible.
Cuando finalmente Max lo llevó en una silla de ruedas, que le obligaron a usar, hasta la habitación, no pudo evitar que su corazon se acelerara mientras veía a la habladora dormida sobre la cama.
Con lentitud rodó la silla hasta quedar en el borde de la camilla y con mucho cuidado le sostuvo una de las manos, mientras que con la otra rozaba levemente la barriga de la chica, cubierta unicamente por la bata de hospital.
—Muy bien, voy a dejarlos solos— dijo Max y Ben le dio un asentimiento, antes de escuchar que su amigo le decía—Debo ir a hablar con el investigar, me ha dicho que me tiene respuestas.
Sin embargo, ya nada de eso tenía importancia para él, pues todo lo que realmente le importaba estaba justo frente a sus ojos en esos momentos. En eso, vio como los parpados de Aurora se movieron con insistencia por unos segundos, antes de que muy lentamente la habladora fuera abriendo los ojos mirando desconcertada todo a su alrededor, antes de fijar la mirada en él.
Aurora sentía que todo el cuerpo le pesaba y le ardía como si estuviera en llamas. Con mucha dificultad se esforzó por abrir los ojos y lo que encontró aceleró sus latidos pues no reconocía dónde estaba.
Con lentitud fue mirando alrededor, confundida, antes de darse cuenta de que estaba en el hospital. Su mano instintivamente fue hacia su abdomen, una costumbre que había desarrollado desde que supo que estaba embarazada.
Un destello de memoria atravesó su mente: el enfrentamiento en la tormenta, la lluvia azotando, el sonido de los disparos. ¿Estaba bien Benjamin? La preocupación se instaló en su pecho justo cuando sintió un cosquilleo en su mano y entonces al girar la mirada ahí estaba él.
A su lado, sentado en una m*****a silla de ruedas sosteniendo su mano y mirándola como si no hubiese nada más en el mundo que fuera importante aparte de ella. Y fue eso, ese simple gesto el que terminó de descomponer todo en su interior, consiguiendo que sus ojos se enrojecieron y la lágrimas amenazaran con salir sin control.
—¿Cómo estás? —preguntó Aurora, intentando sonar más tranquila de lo que se sentía.
Benjamin no podía creer que fuera ella quien estuviera haciendo esa pregunta, sin embargo, así era la habladora. Como pudo le dio un asentimiento, pero su mirada estaba lejana.
—Estoy bien, Aurora. Pero necesitaba verte antes de que…
Antes de que pudiera terminar, sus ojos bajaron a la barriga de la chica, esa que seguía siendo plana pero que ya los médicos habían confirmado, tenía un bebé en proceso dentro de ella. Tentativamente, extendió la mano y tocó suavemente su estómago. Una lágrima se escapó de sus ojos.
—Vamos a ser padres —murmuró.
Aurora, sintió como sus propios ojos se enrojecieron sin control y tuvo que tragar en seco para no explotar en llanto ahí mismo sintiendo la gravedad de ese momento, sin embargo, también se emocionó. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y una sonrisa temblorosa apareció en su rostro.
—Sí, Ben. Vamos a ser padres.
Benjamin entonces ya no pudo contenerse más y sin importarle toda la m****a que había pasado entre ellos, las mentiras de Megan, el fraude en el parque, la discusión dentre ellos, la abrazó con fuerza, temeroso y emocionado al mismo tiempo.
—¿Por qué no me lo dijiste antes? —preguntó, y su tono estaba lleno de tristeza.
Aurora bajó la mirada, sintiéndose culpable y tonta por sus acciones. Por haberlo hecho todo mal, pero sabía que a veces había que estrellarse en la vida para aprender de los errores, ella sin duda lo había hecho y fue lo más honesta que pudo con su respuesta.
—Tenía miedo.— dijo entonces— Miedo de perderlo todo. Miedo de que te fueras con Megan y no aceptaras a nuestro bebé.
Benjamin se apartó un poco, mirándola directamente y entendiendo en esos momentos mucho mejor la reacción de Aurora y las razones por las que huyó.
—No lo habría hecho, Aurora. Megan no me interesa, no tengo nada con ella ni quiero tenerlo. La única mujer a la que amo con locura eres tú y no pienso dejar que manejes s esto sola.
Aurora tenía las emociones totalmente disparadas, no sabía si era por las hormonas o la adrenalina de hace un momento, pero lo único que atinó a hacer fue asentir , con lágrimas en los ojos.
—Lo sé ahora. Lo siento, Ben. No debería haber dudado de ti, no debí haberme ido como lo hice…
Él la abrazó con ternura, su corazón latiendo desesperado dentro de su pecho con todo el anhelo y el amor que había estado carcomiendo en los últimos días y le dijo:
—Nos hemos herido mutuamente, habladora. Es hora de dejar eso atrás. Y hay algo más que necesitas saber.
Aurora se separó lentamente de él y lo miró con curiosidad y preocupación. Ella ya conocía lo suficiente al rubio para deducir que sea lo que sea que iba a decirle decía ser muy importante para hacerlo justo en ese momento.
—¿Qué pasa?
Benjamin respiró hondo, listo para decir las palabras que esperaba terminaran de solucionar toda esa red de engaños y mentiras que se habían formado entre ellos y que los habían llevado hasta esa situación..
—No me acosté con Megan. Recuerdo ahora que no pasó nada.— le dijo y no mentía. Sus recuerdos poco a poco habían estado llegando y era muy consciente de haber estado entre la inconsciencia y la razón mientras ella le quitaba la ropa y lo hacía acostarse, pero él no podía ni moverse, era imposible que pudiera hacer algo— Me drogaron, estaba sedado. Tengo videos, si los quieres ver.
Aurora parpadeó, su corazón latiendo a mil por hora mientras que su cerebro trabaja como una maquina procesando la información. Sin embargo, era muy consciente de que ya ella misma había considerado que eso pudo haber sido lo que sucedió
—Lo siento, Ben. No debería haber dudado de ti.
Él le sonrió suavemente.
—Lo entiendo, habladora, de verdad lo hago. No había nada a mi favor. Aunque me dolió que no creyeras en mí, también lamento haber permitido que la duda se sembrara entre nosotros. A partir de ahora, vamos a confiar el uno en el otro, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —respondió Aurora, sintiendo un peso levantarse de sus hombros.
Antes de que pudieran decir más, la puerta se abrió y un par de oficiales de policía entraron en la habitación.
—Señor y señora Reed— dijeron y Aurora se puso tan roja como un tomate, pero Ben no dejó que corrigiera a los hombres.
—Esos somos nosotros, ¿Qué ocurre?
—Tenemos noticias. Rodrigo y su cómplice están bajo custodia. Serán procesados por varios cargos.
Benjamin y Aurora se miraron el uno al otro, una mezcla de alivio y gratitud en sus ojos.
—¿Qué va a pasar ahora, oficial?—Aurora necesitaba que le garantizaran que la pesadilla había terminado.
—Serán condenados, no tendrán juicio público porque la evidencia es demasiada. Ya no van a tener que preocuparse por ellos.
Esas, esas fueron las palabras que terminaron de relajar todo el cuerpo de Aurora.
—Muchas gracias.
Cuando los oficiales finalmente terminaron todos los exámenes de rutina y los dejaron solos nuevamente, Aurora, aún con las mejillas encendidas, no pudo evitar decirle:
—No somos el señor y la señora Reed.
Él, sin embargo, aprovechó ese momento, ahí en la habitación de un hospital, para decir lo que había querido decir desde hace semanas:
—Pero me encantaría que lo fuéramos habladora, dime, ¿A ti te gustaría ser la señora Reed?
Bueno cariñitos!!! hoy les dejé doble actualización, Mañana será el final de la historia y el epilogo, no se lo pueden perder! Besooos y mil gracias por ser parte de este viaje.
Un mes, eso fue todo lo que demoró Aurora en armar el matrimonio junto a Benjamin, pues lo cierto era que ninguno de los dos quería esperar más tiempo. Ya tenían un bebé en camino y lo cierto era que con todo lo que habían vivido lo que menos querían era perder más tiempo. Para resumir todo, tal como la policía dijo su secuestrador fue capturado y condenado a 15 años de cárcel y una vez que Mike llegó a la fiscalía y contó todo lo que su padre, el viejo Mcqueen, le hizo hacer de ahí para adelante las cosas fueron cayendo solas sobre su peso, sin embargo, la cereza del pastel fueron las pruebas que Logan había llevado a Ben, un audio donde se escuchaba claramente a su padre hablando de como había intentado matar a Ben y este había sobrevivido. Eso sumado a que Megan abrió la boca y contó como todo el plan del embarazo y drogar a Ben fue orquestado por Derrick, lo había terminado de hundir. Por eso había decidido que no quería perder un solo segundo más, ella quería pasar el resto de
El hospital estaba lleno de un silencio inquietante. Benjamin, luchaba contra los mpedicos y Max que intentaban subirlo a una m*****a camilla, mientras que por otro lado se llevaban a una inconsciente Aurora. Él sabía que Max intentaba calmarlo, pero sus ojos reflejaban la misma preocupación que los suyos. —Ben, joder, tienes que calmarte. ¡No puedes estar con ella mientras te desangras m*****a sea! —¿Es que acaso no escuchaste?¡ELLA ESTÁ EMBARAZADA, MAX! Max podía entender la desesperación de su amigo, y sabía que si fuera él estaría exactamente igual, pero nada de eso le servía en esos momentos, por lo que decidió apelar a la razón. —¿Cómo demonios crees que se va a sentir ella cuando despierte y te vea lleno de sangre? Tienes que dejar que te atiendan para poder ir a verla. Ben sabía que su amigo tenía razón y aunque su corazón se estaba muriendo por ir con la habladora, terminó finalmente cediendo y dejó que los médicos hicieran todo lo que tenían que hacer, solo para terminar
Aurora se aferró al volante, sus nudillos tornándose blancos mientras la tormenta arremetía fuera. El sonido de las gotas de lluvia golpeando el techo del auto se mezclaba con la intensidad de su respiración. La figura de Rodrigo fuera del vehículo era un espectro borroso en medio del aguacero.—Vas a bajar del auto ahora mismo —dijo el hombre con un tono que sugería que no había margen para la discusión.Aurora lo miró, sintiendo un nudo de temor en su garganta. Se sentía tonta por haber creído que el hombre se había olvidado de ella, pues simplemente había desaparecido. —Te he advertido, ¿recuerdas? —continuó diciendole, su voz llevando un tono ominoso—. Te dije lo que pasaría si intentabas huir.Las palabras resonaron en el aire cargado de electricidad. Con resignación y temor, Aurora no tuvo más opción y salió del auto. La lluvia empapó su ropa al instante, pero en ese momento, la incomodidad física era lo menor de sus preocupaciones.Ella estaba aterrada. Dios, podía sentir cómo
Benjamin no sabía como describir lo que estaba sintiendo mientras veía al hijo de puta de Mcqueen entrar esposado y gritando barbaridades a la delegación de policía. Y en el instante en que los ojos del viejo desgraciado se fijaron en él, se encargó de darle su mejor sonrisa de superioridad, mientras lo saludaba con la mano. Él quería que el infeliz supiera que estaba ahí por él, que lo había descubierto y tal como esperaba vio como el tipo se puso colorado de la rabia mientras que empezaba una nueva tanda de insultos, esta vez todos dedicados a él. —¡Tú! TODO ESTO LO HAS HECHO TÚ, PEDAZO DE IDIOTA. Benjamin, viendo como al tipo lo tenían que sostener entre dos oficiales, se acercó hasta donde se encontraban, mientras limpiaba una pelusa inexistente de su saco y decía. —Bueno, en realidad, tú mismo has hecho esto, supongo que nunca pensaste que terminarías cayendo. El gruñido salvaje que salió del viejo fue la advertencia que necesito para alejarse justo a tiempo para evitar el go
Aurora no podía hacer más que ver al pelinegro enfrente de ella viéndose nervioso y ansioso para que, por alguna razón, las palabras de Benjamín diciendo que el hombre tenía algo extraño aparecieran en su mente como un vendaval y todo su cuerpo se tensara en respuesta.—¿De qué… de qué estás hablando? —pregunta con el corazón latiendo acelerado dentro de su pecho—¿Mintiendo en qué?Mike sabía que en el momento en que abriera la boca echaría todo a la basura, pero ya no podía seguir con eso, mucho menos ahora que todo el tema del sabotaje del parque de Benjamin estaba siendo tendencia.Solo era cuestión de tiempo para que los capturados hablaran y delataran a su padre, porque si, él era el hijo del maldito viejo Mcqueen. El hijo bastardo para ser exactos, ese que ha mantenido oculto y al que solo se encargó de mandarle dinero. Fue así hasta hace unos meses cuando lo contactó y comenzó a sobornarlo con la enfermedad de su madre. Él le había hecho hacer cosas horribles, con la amenaza
Finalmente las cosas estaban saliendo medianamente bien y podía decir que estaba viendo la m*****a luz al final del túnel. El estudio del hacker estaba lleno de tensión. Las imágenes proyectadas en la pantalla contaban una historia de traición y manipulación, esa misma que lo ayudaría a pasar de victimario a víctima, que era justo lo que Max le había recomendado. Benjamin apretó los dientes, observando cada detalle como si fueran las piezas finales de un rompecabezas que finalmente se unían y su mayor coraje era con el hijo de puta de John, pues la habladora había confiado en él. Ese malnacido no sólo lo había engañado a él, sino que también había jugado con la amabilidad y el buen corazón de Aurora, y eso era algo que no pensaba dejarle pasar. Iba a destruirlos, iba a encargarse de hacer de sus vidas un maldito infierno. —Esto... esto es suficiente para exponerlos —murmuró Max, con un brillo de triunfo en los ojos, sacándolo de sus pensamientos, En esos momentos lo único que pud







