INICIAR SESIÓNBianca SterlingEl murmullo del océano Atlántico rompiendo con suavidad sobre la orilla de la costa sur era la melodía más hermosa que jamás había escuchado. El sol de la tarde caía con un calor templado, tiñendo el cielo de un degradado perfecto entre el rosa pastel y el violeta, reflejándose en las aguas mansas como un espejo de oro líquido. Me encontraba sentada en una hamaca de lino blanco suspendida entre dos palmeras, vestida con un solero de hilo ligero que se mecía con la brisa marina.Habían pasado tres años desde la noche en que el vestíbulo de Obsidiana se tiñó con la sangre de Vittorio Rossi. Tres años desde que el tiro de gracia cerrara de forma definitiva el ciclo de horror, extorsiones y deudas de juego que mi padre, Rubén D'Angelo, había dejado como herencia. Hoy, el pasado era solo una sombra difusa, una cicatriz en la memoria que ya no dolía. La ciudad seguía bajo el control absoluto de nuestro apellido, pero la estructura que Marcus y Karla dirigían como directores
CAPÍTULO 135JaxsonA mis espaldas, el silencio de la oficina era absoluto, roto únicamente por el sordo y rítmico zumbido del aire acondicionado. Miré mi reflejo en el cristal. El esmoquin negro me encajaba a la perfección, desprovisto de la rigidez de los vendajes que durante semanas me habían recordado el precio de mi coma. Estaba totalmente recuperado, fuerte, con la vitalidad del Alfa restablecida en su máxima potencia, pero el fuego que me quemaba las entrañas ya no era el de la paranoia o la sed de venganza. Era un fuego templado por la certeza de la victoria.Sentí unos pasos ligeros, elegantes y seguros avanzar sobre la alfombra fina del despacho. No necesité girarme para saber quién era; el aroma floral, fresco y sutil de Bianca inundó el espacio, borrando de mi mente cualquier rastro de los negocios de la Mesa Alta.Se detuvo a mi lado, rozando su hombro con el mío mientras clavaba sus ojos azules en la inmensidad del paisaje urbano allá abajo. Llevaba un vestido de seda co
CAPÍTULO 134Bianca El tintineo de las copas de cristal y el murmullo elegante de los inversionistas en el salón principal del casino unificado del norte marcaban el inicio de una época que muchos en la Mesa Alta creían imposible. Me encontraba de pie en el entresuelo superior, observando el movimiento de las mesas de juego allá abajo. La luz de las enormes arañas de cristal se reflejaba en el suelo de mármol pulido, un suelo que ya no arrastraba el olor a pólvora ni las manchas de sangre de la dinastía Rossi. Llevaba un vestido de gala azul oscuro, ceñido al cuerpo, y en mi dedo anular la alianza de oro blanco destellaba con una fuerza que me recordaba a cada segundo quién era y el imperio que representaba.La nueva era había llegado.Con el distrito norte completamente absorbido por la casa Sterling, el mapa de la ciudad se había unificado bajo un solo sello. Pero mi verdadera victoria no se había consolidado con las armas de mi esposo en el vestíbulo inferior, sino aquí, en las es
CAPÍTULO 133JaxsonAl final de la mesa, sentado en una silla de ruedas y escoltado por dos de los hombres de Marcus, se encontraba el viejo Lorenzo Rossi. No era el Don al que Vittorio había ejecutado en su despacho días atrás; era su hermano menor, el anciano tío de la dinastía, un hombre consumido por los años y la diabetes que había permanecido en la sombra de los negocios legales hasta que la locura de su sobrino lo obligó a asumir la representación de un linaje en ruinas. Lorenzo estaba destrozado por la muerte de su hermano, por el fin de su sangre y por la absoluta certeza de que se había quedado sin soldados para defender sus perímetros. Sus manos arrugadas temblaban sobre la madera de caoba de su bastón, y sus ojos, nublados por las lágrimas del luto y la derrota, miraban el vacío del salón con el pánico de quien se sabe el último de su estirpe.A mi lado, Bianca permanecía de pie, hermosa, gélida y soberana. Llevaba un traje sastre de color oscuro que contrastaba con la ali
CAPÍTULO 132 Bianca sterlingAllí estaba Jaxson, imponente, con la camisa blanca manchada de sangre enemiga y la Kimber .45 firmemente sujeta en su mano derecha. A sus pies, Vittorio Rossi yacía de rodillas, arrastrándose como una alimaña herida, escupiendo los restos de su arrogancia sobre el suelo que había intentado conquistar. El duelo de los líderes había terminado. Mi esposo, totalmente recuperado, le había demostrado el verdadero peso del apellido Sterling, dejándolo acorralado y quebrado ante la inmensidad de nuestro imperio.Bajé los primeros escalones de la escalinata con lentitud, manteniendo mi Glock de 9 milímetros apuntando hacia el suelo, sintiendo el peso de la alianza de oro blanco en mi dedo anular. El silencio en el vestíbulo era sepulcral, roto únicamente por la respiración entrecortada y sibilante de Vittorio.— Se terminó, Vittorio —dijo Jaxson, su voz profunda resonando en las bóvedas de cristal como una sentencia de muerte— Tu padre está muerto, tus finanzas n
CAPÍTULO 131 JaxsonPor los comunicadores de frecuencia cerrada había escuchado el estrépito de la balacera en el piso cincuenta y dos. Había escuchado a mi Bianca liderar la defensa del búnker financiero con una autoridad gélida que me había encendido el orgullo, pero saber que Vittorio Rossi se había atrevido a arrastrar sus sucias botas por el suelo de mi torre era algo que exigía una respuesta de sangre inmediata. Llegué a Obsidiana justo a tiempo para cortar la retirada de Vittorio. El infeliz creía que las escaleras de servicio del sector este serían su ruta de escape tras fracasar en su intento de secuestrar a mi esposa; no sabía que yo ya había sellado las salidas de emergencia.— Karla, asegura los ascensores secundarios —ordené con un hilo de voz que arrastraba la muerte— Nadie del norte sale vivo de este edificio esta noche. Vittorio es mío.Subí por la rampa de acceso directo hacia el vestíbulo principal, el gran atrio de mármol negro y paredes de cristal que servía de ca







