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CAPÍTULO 02

Autor: Merfevi
last update Data de publicação: 2024-03-01 08:00:05

Ava estaba de pie en la bulliciosa terminal del aeropuerto, el caos de los viajeros y sus equipajes girando a su alrededor como un torbellino. 

Agarró con una de sus manos, su maleta y con la otra su teléfono, su corazón se hundió mientras veía a las personas a su alrededor. 

De pronto recibió una llamada de Lyli. 

—Ava, lo siento mucho, pero no podré asistir a la fiesta de compromiso contigo. He contraído una gripe terrible y no hay manera de que pueda sobrevivir. 

—Por favor, no te preocupes por eso. —le aseguró Ava, aunque la decepción corría por sus venas—Solo concéntrate en mejorar. 

—Otra vez lo siento mucho. —repitió su asistente antes de colgar. Ella conocía la condición de Ava y lo difícil que era para ella enfrentar estas situaciones. 

Ava dejó escapar un profundo suspiro, preparándose para la noche que se avecinaba. Colocó sus audífonos en los oídos y reprodujo desde su teléfono su lista de reproducción favorita. 

No estaba acostumbrada a asistir a eventos sola, ni siquiera a asistir en compañía. Pero esta noche se sintió diferente. 

Esta noche esperaba tener a una compañera a su lado. 

Le envió un mensaje a Alejandro, antes de subir al avión, pero su mensaje ni siquiera fue recibido. Se sentía decepcionada de estar en este sitio. 

Se recompuso y decidió que este viaje sería positivo. 

(...) 

El vestíbulo del hotel era una mancha de colores apagados y voces confusas mientras Ava atravesaba las puertas giratorias, con la maleta arrastrándose detrás de ella. El vuelo la había dejado agotada, deseando solo el olvido del sueño.

—¿Señorita? ¿Señorita Thompson?

Ava se giró al oír su nombre y parpadeó para aclarar su visión.

—¿Quiere que la ayude con las maletas? —preguntó

A lo que ella asintió con su cabeza. 

—Su habitación está lista. 

Ava logró esbozar una pálida sonrisa. —Gracias. Subiré ahora. 

—¿Desea que la acompañe? —preguntó el hombre con amabilidad. 

—Estoy bien sola. 

Tomó el ascensor y subió hasta el décimo piso. Recibió un mensaje de su clienta, quien la esperaba en una de las habitaciones premium del hotel. 

Dejó sus cosas y tomó de nuevo el ascensor y mientras subía, decidió tomar una de las pastillas que ingería para la ansiedad, sacó una botella, el agua y justo cuando iba a terminar el líquido se derramó por su blusa. 

—¡Rayos! —se quejó al darse cuenta del accidente que había cometido. Iba a ver un cliente importante y ahora su blusa estaba mojada por completo. Se quitó la chaqueta que llevaba puesta y se quitó la blusa, la guardó en su cartera y antes de poder ponerse la chaqueta de nuevo, las puertas del ascensor se abrieron. 

Miró hacia el frente. Delante de ella estaba un hombre. Sus ojos se encontraron con los de Ava. Le dio una mirada de arriba abajo. 

Ava se cruzó de brazos y observó al hombre por unos segundos. Era guapo, cabello rubio, tenía una barba cortada a la perfección que moldeaba su rostro, pero tenía una mirada muy similar a la de Alejandro, sus ojos azules eran idénticos a los de su novio. 

—¡Eh!...—Ava intentó pronunciar palabra, pero aquel hombre solo ingresó al ascensor, presionó uno de los botones y de nuevo empezó a subir. Ella se apresuró a ponerse la chaqueta y ajustar los botones, arregló su cabello y esperó en silencio a que el ascensor abriera las puertas. 

La ansiedad rodeaba su cuerpo, sentía sus manos mojadas por la presencia de aquel desconocido. La pastilla no había hecho efecto.  

¡Ding! 

Sintió un gran alivio al escuchar la campanilla del ascensor. Salió casi corriendo cuando las puertas se abrieron. 

Ava dio un resoplido y continuó caminando hasta llegar a una de las terrazas del hotel. 

Navegó a través de un mar de tulipanes blancos y peonías de colores pastel, mientras el embriagador aroma de las flores frescas nadaba en el aire de la palaciega sala de estar de la habitación de Sara Huntington. Extendió una mano y la tela de su manga susurró su propia elegancia contra su piel.

—Sra. Huntington, soy Ava. Ayudaré a Zoe Thompson a crear su vestido de novia. —dijo, con una voz suave que contrastaba con la grandeza de la habitación.

Sara, envuelta en una bata de seda que caía en cascada sobre las curvas de su chaise longue como oro líquido, volvió su mirada hacia Ava, con los ojos brillando con la emoción de las nupcias inminentes.

Ava se sentía mucho mejor, sobre todo porque se encontraba haciendo una de las cosas que más amaba. 

—¡Por fin! No tienes idea de cuántas ganas he estado esperando por este encuentro—las palabras de Sara eran burbujas de champán, efervescentes y brillantes. —¿Dónde está Thompson? 

—Ella no pudo venir personalmente, pero me pidió de manera ferviente a tratarla como si se tratara de ella misma, puede confiar en mí. ¿Qué es lo que desea para su boda?

—Quiero que mi vestido destaque, Ava. Mi prometido... es bastante influyente y nuestra boda será el evento de la temporada.

—Por supuesto, señora Huntington. —respondió Ava, su tono era tan suave como el mármol pulido bajo sus pies—. Cuéntame sobre la visión que tienes para tu vestido.

Sara se inclinó hacia delante y la emoción tiñó sus mejillas de un delicado rosa. —Me imagino algo atemporal pero moderno. Un vestido que llame la atención, pero con un aire de gracia. Algo que diga 'Sara Huntington' sin pronunciar una sola palabra.

—Entendido. —reconoció Ava, notando el brillo de anticipación en los ojos de Sara. —¿Y tengo razón al entender que el tiempo es esencial? ¿Tu boda es pronto? —le preguntó

—Falta menos de un mes. —confirmó Sara, su voz mezclada con un toque de ansiedad que contradecía su exterior sereno. —Sé que es un cambio complicado, pero confío en la reputación de Zoe Thompson. Y, por supuesto, en su asistente excepcionalmente talentosa. 

—Ten la seguridad de que tendremos tu vestido listo en dos semanas. Te enviaré el contrato esta tarde para que lo firmes. Una vez que tengamos tus medidas, podremos comenzar a darle vida a tu visión. — le aseguró Ava, proyectando confianza que esperaba aliviaría los nervios subyacentes de Sara.

—Perfecto. —exhaló Sara, su postura se relajó con la seguridad del lujo y el cuidado meticuloso. —Entonces dos semanas. Casi no puedo esperar. 

Ava se concentró y tomó las medidas de la mujer. Noventa, sesenta, noventa, su cuerpo era el de una modelo. Ella notó lo hermosa que era, su piel delicada y su cabello muy bien cuidado, sin duda alguna el hombre que se casaría con ella, iba a llevarse un premio muy gordo, no solo por su hermosura sino por las cuentas millonarias que estaba segura aquella chica tenía guardados en el banco. 

—Te espero mañana en mi fiesta de compromiso, la temática será la misma de la boda para que tengas una mejor idea de lo que quiero. 

Ava dudó por unos instantes, pero Lyli tenía razón, debía dejar sus miedos a un lado. 

—Ahí estaré señorita. Le aseguro que su vestido será el mejor diseño de Zoe Thompson.

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