LOGINPOV SelenaJames abandona su postura de conde británico y comienza a reír, divertido.—¡Vaya, esta chica me agrada cada vez más! —dice, tocándose el pecho con dramatismo antes de dirigirse a mi suegro—. Yo no sé qué vas a decidir tú, Maurizio, pero a mí me encantaría volver a Italia y pasar más tiempo aquí... Como dice Selena, creo que es tiempo de poner las cosas en su lugar, ¿no?Maurizio asiente lentamente, con la mirada cargada de pesar.—Sí, lo sé. Tienes toda la razón... pero ya conoces a mi padre —pronuncia con resignación—. Selena, agradezco tus palabras. Quiero estar cerca de mi hijo, pero no quiero perjudicarlo. Sé que no es justo para James, pero no quiero que mi padre lo ataque ni lo hiera... No quiero que nadie lastime a James... —añade, dedicándole una mirada llena de una dulzura absoluta.Ay... Esto último lo dice con tanto amor que, en este preciso instante, entiendo perfectamente de dónde sacó Alessandro su lado desgarradoramente romántico y dramático.—Si es solo eso
POV SelenaLa fiesta está resultando más divertida de lo que pensé. Y mi futuro suegro no es el ogro que creía. Ha sido sumamente educado en el trato, ha elogiado el cambio de Alessandro y, por supuesto, me lo ha atribuido a mí.Pero bueno, aquí estamos todos por el chisme y no nos vamos a retirar del lugar sin averiguar cuál es la verdadera relación entre James Sterling y mi recién conocido suegro.Así que, como quien no quiere la cosa, voy saludando a todos, sonriendo y hablando aquí y allá, pero sin perder de vista a los «dos amigos y socios».Camino por el salón rozando la copa de champán con la punta de los dedos, fingiendo prestar atención a las conversaciones de la alta sociedad mientras mantengo la antena bien parada. Luca corre por ahí jugando con los hijos de unos invitados bajo la atenta mirada de mi madre, que sigue flotando en una nube de orgullo y felicidad, conversando por supuesto con mi futuro tío el cardenal, que se tomó una licencia para participar. Mi padre, fiel a
POV SelenaAlessandro me toma la mano. Suelto una risita baja mientras nos detenemos a mitad de la imponente escalera de mármol blanquecino. Mi ángel me sostiene firmemente de la mano, pero puedo sentir la tensión marcando cada uno de los músculos de su brazo.Mi mirada se fija de inmediato en la figura que acaba de cruzar el umbral del vestíbulo.Ahí está el hombre que me inquieta: Maurizio Di Doménico.Debo admitir que la genética de esta familia es lisa y llanamente una obra de arte. Es un hombre de poco más de sesenta años, increíblemente guapo, con esa distinción aristocrática y pulcra que solo se consigue tras décadas respirando el aire de la alta sociedad europea. Lleva un esmoquin de corte perfecto que acentúa su figura impecable, el cabello peinado hacia atrás salpicado por unas canas color platas muy favorecedoras y una postura erguida, casi regia.Sin embargo, su rostro es una máscara impenetrable. No hay una sola línea de calidez en sus facciones; tiene la misma mirada frí
POV SelenaPor fin ha llegado el día del compromiso y, aunque suelo jactarme de tener el control de cada situación, hoy los nervios me están ganando la partida. Hemos decidido con Alessandro celebrar la fiesta en la mansión de Francesco.Bueno, tanto como decidir, no. El abuelo utilizó sus técnicas persuasivas —esas que ustedes ya conocen muy bien— para convencernos. Y mi abuela Elena presionó otro tanto.Y ni hablar de mi madre. No les puedo explicar la felicidad que tenía el día en que supo que el cardenal Elio Di Doménico nos iba a casar; casi se desmaya de la emoción. Le cuenta a todo el que quiere oírla en la iglesia que su hija se va a casar y que el futuro tío político es un cardenal del Vaticano.Mi padre, pues ya lo conocen: él no dice ni una sola palabra. Se limita a observar, suspirar y sonreír cuando la ocasión lo amerita.En cuanto a Luca... bueno, ¿qué puedo decirles? Mi niño ha aceptado a Alessandro desde el primer día y disfruta muchísimo de su compañía. Hablan un mont
POV AlessandroSupongo lo que están pensando: que cuando Selena supo la verdad, explotó en furia por meterme en sus cosas sin consultarle y me tiró con todo lo que tenía a mano.Para mi sorpresa, no fue eso lo que sucedió.Cuando llegué al atelier, la encontré riendo y bromeando con el diseñador y sus ayudantes, de lo más relajada.Apenas me vio, vino hacia mí y me abrazó con fuerza, afianzando su rostro contra mi pecho. En un primer momento, respiré aliviado pensando en que se había creído esa estúpida mentira que inventamos con el griego, pero no.—Al fin llegaste, mi amor —murmuró con una dulzura genuina—. Lo siento, debí habértelo dicho.Me quedo congelado.¿Dijo «lo siento»? ¿Selena Barker pidiéndome disculpas? Esto es algo que voy a dejar anotado en la bitácora de mi memoria. Está reconociendo que se equivocó y pidiéndome perdón en una sola oración; sin duda, los milagros existen.Pero haré lo mismo que hace ella: fingiré demencia hasta el final, porque con ella nunca se sabe. T
POV AlessandroCuelgo la llamada y dejo escapar un largo suspiro, pasando una mano por mi rostro mientras la pantalla del teléfono se apaga. Selena es astuta, demasiado astuta para mi propio bien, y sé perfectamente que no se tragó del todo la absurda historia del complejo inmobiliario. Pero, al menos por ahora, he ganado algo de tiempo.No quiero que intervenga en este asunto en absoluto. Después le explicaré. Tiene que entender que, si va a ser mi esposa, tendrá que dejar que a veces me haga cargo de situaciones que la exceden.¡¿Por qué es tan terca e insiste una y otra vez que puede con todo?!Suspiro hondo y miro a mi inesperado cómplice.—«Una cifra con demasiados ceros», ¿en serio, Stravos? —refunfuño, guardando el móvil en el bolsillo interior de mi saco mientras me ajusto los gemelos—. Tu improvisación casi nos delata. Eres un imbécil. A Selena no tienes que darle demasiados detalles. Entiéndelo, ella tiene una intuición que debería ser usada por la CIA; es una pequeña espía







