FAZER LOGINEpílogo 2El reloj de pared en el despacho de la oficina marcaba las once de la noche. Leónidas estaba sentado detrás de su escritorio de caoba, con la camisa remangada y se había aflojado la corbata, mientras repasaba en su tableta los últimos detalles del contrato antes de la gala del día siguiente.A su lado, una de sus asistentes, una mujer eficiente que solo vivía para el trabajo, le hacía un resumen de la agenda.—Señor, los inversores de Hong Kong confirmaron su asistencia. El discurso está listo en el teleprompter y el chofer lo recogerá a las siete en punto. ¿Hay algo más antes de retirarme?Leónidas asintió, con la mirada fija en la pantalla, pero no en el contrato.—No, eso es todo por hoy. Gracias, Elena. Puedes irte.La asistente cerró su computadora portátil, se despidió con una inclinación de cabeza y salió del despacho, cerrando la puerta con un clic definitivo.En ese instante, Leónidas dejó escapar un suspiro que había estado conteniendo durante horas. Desbloqueó su t
Epílogo 1El viento soplaba suavemente entre los árboles en el lugar donde descansaban los restos de los padres de Sofía y Elías.Leónidas y Ariana se arrodillaron frente a las lápidas de Graciela y su esposo. Los niños se colocaron justo en medio de ellos, mirando las inscripciones con serenidad.—Hola, mamá... Hola, papá —comenzó Sofía, con la voz suave pero firme—. Por fin vinimos a visitarlos. Estamos todos aquí.Elías se acercó un poco más, tocando la piedra fría con sus dedos pequeños.Queríamos contarles que estamos muy bien. El tío Leónidas, Ariana y el abuelo nos han cuidado muchísimo —dijo el pequeño, con la mirada fija en la tumba—. Gracias por habernos enviado a Ariana. Es como una segunda madre que nos quiere de verdad.Sofía asintió, mirando también a los ojos de los adultos presentes. Luego volvió su mirada hacia sus padres.—Les prometemos que nunca los olvidaremos —continuó—. Nos esforzaremos para que estén orgullosos de nosotros, estudiando y siendo buenas personas.
Capitulo 157 Un hermoso desastreLas semanas pasaron y todo estaba mucho más tranquilo en la mansión de Leónidas. Walter ya se había ido; decía que estaba cansado de la cara de enamorado de Leónidas. El viejo Celis había decidido traer a Daniela a la casa y ambos pasaban mucho tiempo juntos.En cuanto a la fecha de la boda, esta había sido decidida para Navidad, y el más nervioso era Leónidas. Reinaldo Celis bromeaba con él, diciéndole que temía que Ariana se arrepintiera.En ese momento, él y los niños se peleaban por Ariana. Los niños eran acaparadores y cada vez querían más tiempo con ella. Sofía le decía:—Antes no eras así, tío, nos dejabas pasar tiempo con Ariana.—Por eso mismo, ahora me toca a mí —respondía él, manteniendo su postura.—No es justo, queremos ir con ustedes a la luna de miel, ¿por qué no podemos ir?—Porque es tiempo de adultos.—Nunca hemos viajado juntos —replicó Sofía, quien cada día era más espontánea y voluntariosa.Ariana mediaba entre ellos, pero no la de
Capitulo 156 RecuerdosAl llegar a la habitación de su madre, Ariana abrió la puerta y asomó la cabeza. Al verla despierta y leyendo, entró.—Ariana, ¿qué haces aquí? ¿Pasó algo? —preguntó su madre con curiosidad.—No, mamita, no pasa nada. Tenía que venir y aún es temprano. Vengo a mostrarte esto —respondió ella, levantando la mano y señalando con orgullo el dedo donde brillaba la joya.—Leónidas quiere que tengamos una boda formal, mamá —confesó Ariana con las mejillas encendidas—. Hoy me propuso matrimonio. Fue hermoso, una pedida de mano soñada. Sé que legalmente ya somos esposos, pero él insiste en que nunca tuvimos la ceremonia que merecemos. Quiere que caminemos hacia el altar frente a todos, que los niños nos vean... quiere que nuestra unión sea real ante el mundo.—Es una hermosa idea, hija —susurró Daniela, tomando la mano de Ariana con una mezcla de orgullo y nostalgia—. Se nota que Leónidas te quiere de verdad y has cambiado tanto y ha sido para bien; ya no te veo tan nerv
Capitulo 155 Pacto de Familia—Está en la suite de observación del cuarto piso, señor Celis. El señor Leónidas Celis está con él —respondió el médico, tratando de mantener la compostura—. Le realizamos una tomografía computarizada y...— ¡Cuarto piso! —sentenció Reinaldo, dirigiéndose a los ascensores privados.Ariana caminaba al lado del viejo, sintiendo cómo el corazón le golpeaba las costillas. Al entrar al ascensor, el silencio fue denso. Renata se mantenía un paso atrás, observando el reflejo de su padre en las puertas de acero; nunca lo había visto así de vulnerable, ni siquiera cuando ella misma causaba desastres. Para Reinaldo, Walter no era un "hijo recogido" en ese momento; era el muchacho que había arriesgado su vida por su familia.Las puertas del ascensor se abrieron en el cuarto piso. Leónidas estaba de pie frente a un gran ventanal, todavía con la camisa manchada de sangre seca en los puños. Al escuchar el grupo, se giró. Sus ojos se encontraron con los de Ariana y, por
Capítulo 154 Lazos de amorEduardo Winter caminaba de un lado a otro en el salón de su mansión. Cada vez que pensaba en lo que había perdido y en la amenaza de Leónidas sentía un sudor frío recorrerle la nuca.Leónidas Celis estaba ejecutando una sentencia de muerte empresarial.El sonido de la puerta principal cerrándose con un golpe violento lo hizo saltar. Segundos después, vio entrar a Juliana. Su cabello, siempre perfecto, estaba ligeramente desordenado, y sus ojos delataban que había llorado.El golpe violento de la puerta principal lo hizo saltar. Juliana entró al salón; su cabello, siempre perfecto, estaba desordenado y sus ojos delataban un llanto reciente.— ¿Y bien? —Preguntó Eduardo sin preámbulos—. ¿Hablaste con ella? ¿Lograste que esa tonta entrara en razón?Juliana lanzó su bolso de diseñador contra el sofá con una furia ciega.— ¡Es una maldita! —chilló—. No es la misma, papá. No sé qué le han hecho los Celis, pero esa pobretona me puso las manos encima. ¡Me amenazó c







