INICIAR SESIÓNArianna salió en busca de trabajo. Encontrar un empleo digno en ese preciso momento era bastante difícil en Las Vegas, pero por suerte para ella, logró conseguir uno en un restaurante. Resultaba bastante vergonzoso que una graduada tuviera que aceptar un trabajo cocinando pollos a la parrilla, pero así de difícil estaba la situación en el país para la gente de su estatus.
En el mundo actual, los ricos se hacen cada vez más ricos mientras que los pobres se vuelven más miserables; siempre existía esa discriminación entre ambos porque la clase alta y la clase baja jamás podrán ser comparadas como iguales. Incluso para dar un empleo, todo se basaba en el favoritismo y los prejuicios.
Para conseguir un buen trabajo, la mayoría de los hombres en esos puestos le pedían que primero se metiera a la cama con ellos, pero Aria prefería acostarse con cerdos antes que ofrecer su cuerpo a esos sinvergüenzas a cambio de un empleo. No es que fuera la Virgen María, pero tenía una dignidad que proteger y un amor propio que mantener. Era una chica criada con buenos valores y principios. Dave había sido su segundo novio y el único hombre con el que se había acostado; ella le había permitido intimar con ella porque lo amaba y tenía planes de pasar el resto de su vida a su lado, pero ahora se daba cuenta de que haber hecho eso fue un terrible error.
Él afirmaba que solo la quería como amiga, así que, ¿por qué le propuso entonces una relación íntima? ¿Por qué la llevó a la cama si no la amaba de esa manera? Le arrebató su dignidad y luego la abandonó. Ahora, para colmo de males, un hombre cualquiera aparece de la nada y se aprovecha de ella esa misma noche.
Arianna no estaba molesta porque este hombre se hubiera acostado con ella; él no la había obligado a hacerlo y, si era sincera, los pocos recuerdos que le quedaban de esa noche eran agradables, e incluso se había despertado a la mañana siguiente sintiéndose mucho mejor. Su único pesar era que él se había marchado sin siquiera despedirse; ni siquiera llegó a saber su nombre.
Arianna regresó del trabajo por el día; estaba completamente exhausta y se dejó caer sobre la cama. Su panza de embarazada ya tenía seis meses; tres más y daría a luz.
—Oye, chica, ¿cómo te fue en el trabajo hoy? —preguntó Rosie mientras entraba al dormitorio con una bandeja de frutas.
—Estresante —gruñó Arianna—. ¿Eso es para mí?
Rosie se acercó y le entregó las frutas variadas. —Sí, tampoco es que yo disfrute todo esto.
Arianna sonrió. —Aww... qué linda eres, esto es justo lo que necesitaba.
Rosie saltó a la cama y tomó una revista del mueble de noche. Comenzó a hojear las páginas con una sonrisa en el rostro.
—Wow... este tipo es tan guapo y encantador, mírale los ojos —dijo, admirando una foto en la revista.
Arianna se rió entre dientes y sacudió la cabeza. —¿Todavía sigues loca por esos hombres? Por cierto, ¡creí que ya habías leído esa revista un millón de veces! —exclamó.
Rosie se echó a reír. —Primero que nada, no las compro para leerlas, solo miro las fotos para familiarizarme con los millonarios y multimillonarios de esta ciudad; por si acaso me topo con ellos algún día, poder reconocerlos. Ahora, en cuanto a lo de leerla un millón de veces, esta la compré hoy, así que por favor, dame un respiro.
Arianna no pudo evitar reírse del comportamiento de su mejor amiga. Rosie tiene una debilidad por todos los hombres ricos; se la pasa enamorada en secreto y soñando con ellos sin importarle si están casados. Arianna le había dicho varias veces que dejara de soñar con esos hombres, que ya era hora de que se diera cuenta de que la gente de su nivel no tenía nada que ver con tipos así.
—Así que es nueva, bueno, déjame ver —dijo Arianna y extendió la mano para pedirla.
—¡Oh! ¿Así que ahora tú también quieres enamorarte? —preguntó Rosie con una sonrisa pícara.
—Lamento decepcionarte, ¡pero no! Solo quiero leer un par de líneas ya que es nueva —respondió ella y se rió.
—Está bien, pero asegúrate de no enamorarte de Tony, él es mío —sentenció Rosie.
Arianna se rió y le quitó la revista. Hojeó unas cuantas páginas pero no encontró nada de mucho interés. Era una revista de negocios que presentaba a los diez magnates empresariales más importantes y sus avances en el último año. Ninguno de ellos estaba relacionado con la industria del entretenimiento, así que se la devolvió a Rosie.
Pero justo cuando Rosie iba a recibirla, Arianna alcanzó a ver algo que le resultó familiar. Le arrebató la revista de inmediato y revisó la portada. Se quedó impactada con lo que vio. ¿Cómo demonios se le había pasado esto?
—¡Oh Dios mío, Rosie, mira! —exclamó con la mano tapándose la boca y los ojos abiertos de par en par.
—¡Lo sé! Son demasiado guapos, ¿verdad? —respondió Rosie emocionada.
—¡Noo! O sea, sí, son guapos, pero no me refiero a eso. ¡Mira la portada! —respondió Arianna y le volvió a entregar la revista.
Rosie se preguntó qué tenía de tan especial la portada para que su amiga reaccionara de esa manera. Le echó un vistazo y lo único que pudo ver fue a un hombre joven y apuesto con el título "Stark Oliver Gomez, empresario del año".
—¿Qué tiene de malo? Solo veo al soltero más codiciado de Las Vegas y CEO del año, pero no es más guapo que mi Tony —dijo con las cejas fruncidas.
—¡No me importa tu Tony! ¡Solo intento que te des cuenta de que el hombre que ves ahí es el mismo hombre de la noche de San Valentín, el tipo de la aventura de una noche! —gritó Arianna.
—¿Qué? ¿Me estás diciendo que EL PAPÁ DE TU BEBÉ ES UN CEO? —preguntó Rosie en voz alta. Se quedó mirando la foto varias veces más antes de volver a mirar a Aria.
—¡Sí, hermana, es el mismísimo hombre, lo reconozco! —gritó Arianna.
¡Continuará!
Oliver leyó detenidamente las líneas de la nota del médico. No podía creer lo que estaba viendo; el doctor había confirmado que su ADN coincidía con el del bebé que aún no había nacido, que el niño era suyo. Los informes del hospital estaban adjuntos a la carta. Pasó las páginas una por una y eran exactamente iguales a los de la clínica elegida por Arianna. Si no fuera por los diferentes nombres de los hospitales y las firmas, habría dicho que era una fotocopia.—Oliver, estoy seguro de que aquí hay algo turbio. Te dije que estas buscadoras de oro de clase media harían cualquier cosa para conseguir lo que quieren. Solo dame tu permiso y presentaré una demanda contra ellas. Las acusaré de fraude y engaño, ¡y luego las mandaré a prisión! —espetó Mr. Danielson.—Mr. Danielson, le advierto por última vez que no insulte a mi cliente o tendrá que responder ante la ley.—¿La ley, dices? Por si no lo sabes, gente como yo hace la ley. Abogados inútiles como tú no representan ninguna amenaza pa
Arianna entró hecha una furia al pequeño apartamento que compartían; no podía creer semejante descaro. La había invitado solo para insultarla y humillarla aún más. Ahora estaba más decidida que nunca a llevar esto hasta las últimas consecuencias; deseaba que los resultados de las pruebas fueran distintos para poder llevar el asunto a los tribunales.Su amiga Rosie estaba dormida cuando ella entró; Arianna tuvo que usar su propia llave al darse cuenta de que la puerta tenía el cerrojo puesto. Rosie se despertó cuando el murmullo lleno de rabia de Aria interrumpió su tranquilo descanso.Se levantó y se frotó los ojos.—Aria, regresaste lejísimos. ¿Qué pasó? ¿Por qué esa cara de enojo? —preguntó.—¿Pues quién más va a ser? El imbéicil y arrogante ese del multimillonario, que se cree con el derecho de hacer lo que le venga en gana y salir impune —soltó Arianna echando chispas.—¿Oliver? ¿Ahora qué te hizo? —preguntó Rosie acercándose. Le quitó el bolso de las manos y la hizo sentarse en l
—¿Quién era esa persona que estaba al teléfono? —preguntó Rosie después de regresar al dormitorio.—Oh, era el Empresario Arrogante del Año —refunfuñó Arianna, y Rosie escupió el agua que tenía en la boca.—¿Qué? ¿Oliver te llamó? ¿Cómo consiguió tu número? —preguntó con una expresión de sorpresa.—Ni siquiera lo sé. Cuando se lo pregunté, me salió con algo como: «Soy el soltero más codiciado de Las Vegas, uno de los cinco hombres más ricos de esta ciudad. ¿De verdad crees que me tomaría más de cinco minutos conseguir el contacto de alguien como tú?» —lo imitó.—¿Eh?—¡Lo sé! ¡Es tan arrogante! —espetó.—Entonces, ¿qué quiere? —preguntó Rosie mientras se sentaba junto a su mejor amiga.—Bueno, quiere que nos reunamos. No sé de qué quiere hablar —respondió Arianna.—Ya veo... ¿Aceptaste?—Sí. Acaba de enviarme la ubicación. Es... es el club donde nos conocimos por primera vez.Rosie arrugó el rostro.—¿Por qué tenía que ser allí, de todos los lugares? —preguntó.—No puedo decirlo. Supo
Tal como habían acordado, Oliver y Arianna, con la ayuda de sus abogados, hicieron los preparativos necesarios para realizar las pruebas que ayudarían en la investigación. Oliver estaba seguro de que no era el padre del niño, y Arianna no estaba menos segura de sus acusaciones. Sus abogados también confiaban plenamente en sus respectivos clientes, y eso provocó una gran tensión entre ambas partes.Oliver estaba de pie en su casa; estaba un poco preocupado, no porque tuviera miedo de perder el caso, sino por la cláusula añadida a los documentos legales. Estaba preocupado por Arianna. Si ella perdía el caso, tendría que pagarle la suma de cincuenta mil dólares estadounidenses.Se preguntaba de dónde conseguiría ella semejante cantidad de dinero, porque estaba seguro de que iba a perder el caso. No necesitaba ser adivino para saber que estaba arruinada, demasiado arruinada como para reunir semejante suma. Incluso si le daban un año, no podría pagarla, y si no era capaz de hacerlo, tendrí
El abogado de Oliver había llamado al señor Randy Damon para pedirle una reunión en la oficina de Oliver al día siguiente. El señor Damon, a su vez, le informó a Arianna sobre el giro de los acontecimientos, y ella aceptó. La cita se había fijado a las diez de la mañana en la oficina de Oliver.Arianna le contó a Rosie sobre el asunto y esta decidió acompañarla como testigo. Arianna se preguntaba qué trucos planeaba usar el multimillonario para librarse de aquello, pero su abogado le aseguró por teléfono que no debía preocuparse; le prometió encargarse de todo y asegurarse de obtener justicia.El señor Damon no era uno de los mejores abogados de la ciudad, pero era popular por su determinación y su empeño en hacer justicia para los menos privilegiados. En el mundo actual, la justicia es como una mercancía en subasta y el mejor postor se la lleva a casa, pero con abogados como él, incluso los pobres podían conseguir justicia.Nunca le temía a sus rivales; siempre luchaba contra las inj
Arianna entró en Stark Enterprises y, como de costumbre, la recepcionista estaba sentada en su puesto. La extranjera se puso de pie en cuanto la vio.—Buenos días —dijo Arianna y esbozó una sonrisa forzada.—Buenos días, señora. Lo siento, pero no puedo dejarla pasar esta vez —respondió de inmediato.Arianna soltó una risita para sus adentros; no le cabía duda de que la nena de su papá debía haber estado furiosa con la recepcionista. Podía ver el miedo en los ojos de la mujer.—Está bien, lo entiendo. También lamento no haber podido darte las gracias antes de irme ese día, y te pido perdón por cualquier problema que te haya podido causar, por favor perdóname —suplicó.—No hay problema, señora, bienvenida. Pero ¿a qué ha venido hoy? —preguntó la recepcionista, mientras miraba hacia arriba para asegurarse de que su jefe no estuviera cerca de su oficina.—Oh, venía a entregarle esto a tu jefe. Por favor, entrégale este aviso y mantén la confidencialidad —instruyó.La recepcionista la mir







