INICIAR SESIÓNLa escena en casa de Rosie era bastante cómica. Arianna estaba sentada en un sofá con las rodillas juntas y los pies ligeramente separados; sostenía su rostro con una mano mientras que con la otra sostenía un informe médico. No dejaba de mirar el papel que tenía en la mano, con la incredulidad grabada en todo el rostro.
Rosie, por otro lado, estaba de pie apoyada contra la pared al fondo de la habitación. Mantenía la mirada fija en su mejor amiga con una expresión que resultaba hilarante de describir.
Los informes mostraban claramente que Arianna tenía semanas de embarazo; ella no podía creerlo. ¿Cómo había pasado esto? Por esto mismo siempre evitaba los hospitales; nunca tenían buenas noticias para ella. La última vez que estuvo en uno fue para recibir la noticia de la muerte de su madre, y antes de eso, solo había ido para enterarse de que la leucemia de su padre estaba en una etapa crónica y, pocos días después, él había estirado la pata.
—¿De quién es? —preguntó Rosie en voz baja, habiendo aceptado ya el hecho de que su mejor amiga estaba embarazada.
—Es... Es de él, Rosie. El hombre... el hombre de la noche de San Valentín —tartamudeó Arianna mientras contenía las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, listas para desbordarse en cualquier momento.
—¿Estás segura, Aria? Podría ser de Dave —dijo Rosie.
Arianna sacudió la cabeza negativamente. —No, Rosie... No he tenido intimidad con Dave en meses. La última vez que tuvimos sexo fue en diciembre.
—¿Entonces qué vas a hacer ahora? ¿Cómo vas a encontrarlo? —cuestionó ella.
—Ya lo he intentado durante las últimas dos semanas, pero es como un fantasma, así que tengo que seguir adelante. Solo me queda afrontar mi destino —respondió Arianna con tristeza. Miró los informes una vez más y luego los dejó caer con descuido sobre la mesa.
—¿Quieres decir que te vas a quedar con el bebé? Pero si ni siquiera sabes quién es el padre, ¿estás segura de que es una buena idea? —preguntó Rosie, preocupada por su mejor amiga.
—No lo sé, Rosie, pero no puedo matar a mi bebé. Simplemente tengo que tenerla —suspiró Arianna.
—¿Tenerla? ¿Quieres una niña? —Rosie no pudo evitar notar que su mejor amiga ya se refería al bebé en femenino.
—Sí, quiero una niña hermosa. Siempre he querido una, aunque no de esta manera, pero supongo que el destino tiene sus formas de hacer las cosas. Los chicos son tan tercos y egoístas —Arianna forzó una risita, intentando consolarse a sí misma.
—Está bien, hermana. Si deseas tener a este bebé, yo te apoyaré. Estaré a tu lado en tu decisión, te lo prometo.
Arianna sonrió. —Por supuesto, sé que estarías a mi lado, igual tampoco es que tengas otra opción.
Rosie soltó una risa suave, luego se acercó a su amiga y la abrazó para consolarla. No importaba lo que deparara el futuro: eran amigas, hermanas, y nada las iba a separar.
—Hay una cosa más, hermana —dijo Arianna mientras se separaban del abrazo—. Creo que debería buscar un trabajo, no importa lo sencillo o local que sea. Es decir, no puedo seguir esperando la oportunidad laboral perfecta; necesito empezar a ganar dinero para apoyarte ahora que estoy embarazada.
—Aria, no me agrada la idea de que aceptes un trabajo local, pero, aun así, tienes razón. Necesitamos ahorrar dinero ahora que esperamos un bebé. O sea, habrá gastos de hospital y todo lo demás para tus chequeos y tratamientos —dijo Rosie, de acuerdo con la sugerencia de su mejor amiga.
—Tienes razón, por eso he tomado esta decisión hoy. Pero eso no significa que haya renunciado a mi meta de convertirme en una modelo famosa algún día; ese sueño sin duda se hará realidad —dijo Arianna con confianza. Este había sido su sueño de la infancia y, hasta el sol de hoy, seguía teniendo fe en que dejaría de ser un sueño para convertirse en realidad en el futuro.
—Lo sé, hermana; te tengo una fe ciega. Si no te conviertes en modelo, ¿entonces cómo voy a ser tu manager? —Rosie sonrió—. Ahora que lo pienso, tienes el cuerpo perfecto y las habilidades necesarias, lo único que te hace falta son contactos.
Arianna estalló en carcajadas mientras su amiga hacía referencia a su cuerpo mientras la examinaba con la mirada. Le parecía ridículo cómo su amiga siempre decía que era hermosa, pero cada vez que ella se miraba en el espejo, era incapaz de ver qué tenía de tan especial.
—Está bien, hermana. Cuando llegue el momento, serás mi manager, pero justo ahora necesito encontrar a un manager de verdad que me contrate —Arianna se rió y se puso de pie.
Rosie se alegraba de saber que su amiga se negaba a dejarse vencer por las circunstancias que la rodeaban; estaba embarazada de un desconocido y, aun así, era lo bastante fuerte como para tomar la decisión de conservarlo. Muy pocas mujeres querrían tener el hijo de un extraño al que quizás nunca vuelvan a ver; es como cargar con un peso muy grande.
Ser madre soltera en Las Vegas ciertamente no sería fácil, especialmente cuando no tienes familia ni parientes que puedan apoyarte, pero Rosie estaba segura de que su mejor amiga saldría adelante; era lo suficientemente fuerte para lograrlo.
Arianna había perdido a su padre a causa del cáncer de sangre. Unos meses más tarde, su deprimida madre decidió unirse a su esposo. Se tomó sus votos matrimoniales al pie de la letra y decidió seguir a su alma gemela, pero se olvidó por completo de su única hija. ¿Quién iba a cuidar de Aria a sus dieciocho años?
Pero Arianna no se rindió ante la vida en ese entonces; superó todo aquello y siguió presionando hacia adelante con el apoyo de su amiga de la infancia, esperando un futuro mejor. Puede que el camino fuera estrecho y lleno de baches en este momento, pero creía que, después de los baches, le esperaría un viaje sin contratiempos.
Continuará.
Oliver leyó detenidamente las líneas de la nota del médico. No podía creer lo que estaba viendo; el doctor había confirmado que su ADN coincidía con el del bebé que aún no había nacido, que el niño era suyo. Los informes del hospital estaban adjuntos a la carta. Pasó las páginas una por una y eran exactamente iguales a los de la clínica elegida por Arianna. Si no fuera por los diferentes nombres de los hospitales y las firmas, habría dicho que era una fotocopia.—Oliver, estoy seguro de que aquí hay algo turbio. Te dije que estas buscadoras de oro de clase media harían cualquier cosa para conseguir lo que quieren. Solo dame tu permiso y presentaré una demanda contra ellas. Las acusaré de fraude y engaño, ¡y luego las mandaré a prisión! —espetó Mr. Danielson.—Mr. Danielson, le advierto por última vez que no insulte a mi cliente o tendrá que responder ante la ley.—¿La ley, dices? Por si no lo sabes, gente como yo hace la ley. Abogados inútiles como tú no representan ninguna amenaza pa
Arianna entró hecha una furia al pequeño apartamento que compartían; no podía creer semejante descaro. La había invitado solo para insultarla y humillarla aún más. Ahora estaba más decidida que nunca a llevar esto hasta las últimas consecuencias; deseaba que los resultados de las pruebas fueran distintos para poder llevar el asunto a los tribunales.Su amiga Rosie estaba dormida cuando ella entró; Arianna tuvo que usar su propia llave al darse cuenta de que la puerta tenía el cerrojo puesto. Rosie se despertó cuando el murmullo lleno de rabia de Aria interrumpió su tranquilo descanso.Se levantó y se frotó los ojos.—Aria, regresaste lejísimos. ¿Qué pasó? ¿Por qué esa cara de enojo? —preguntó.—¿Pues quién más va a ser? El imbéicil y arrogante ese del multimillonario, que se cree con el derecho de hacer lo que le venga en gana y salir impune —soltó Arianna echando chispas.—¿Oliver? ¿Ahora qué te hizo? —preguntó Rosie acercándose. Le quitó el bolso de las manos y la hizo sentarse en l
—¿Quién era esa persona que estaba al teléfono? —preguntó Rosie después de regresar al dormitorio.—Oh, era el Empresario Arrogante del Año —refunfuñó Arianna, y Rosie escupió el agua que tenía en la boca.—¿Qué? ¿Oliver te llamó? ¿Cómo consiguió tu número? —preguntó con una expresión de sorpresa.—Ni siquiera lo sé. Cuando se lo pregunté, me salió con algo como: «Soy el soltero más codiciado de Las Vegas, uno de los cinco hombres más ricos de esta ciudad. ¿De verdad crees que me tomaría más de cinco minutos conseguir el contacto de alguien como tú?» —lo imitó.—¿Eh?—¡Lo sé! ¡Es tan arrogante! —espetó.—Entonces, ¿qué quiere? —preguntó Rosie mientras se sentaba junto a su mejor amiga.—Bueno, quiere que nos reunamos. No sé de qué quiere hablar —respondió Arianna.—Ya veo... ¿Aceptaste?—Sí. Acaba de enviarme la ubicación. Es... es el club donde nos conocimos por primera vez.Rosie arrugó el rostro.—¿Por qué tenía que ser allí, de todos los lugares? —preguntó.—No puedo decirlo. Supo
Tal como habían acordado, Oliver y Arianna, con la ayuda de sus abogados, hicieron los preparativos necesarios para realizar las pruebas que ayudarían en la investigación. Oliver estaba seguro de que no era el padre del niño, y Arianna no estaba menos segura de sus acusaciones. Sus abogados también confiaban plenamente en sus respectivos clientes, y eso provocó una gran tensión entre ambas partes.Oliver estaba de pie en su casa; estaba un poco preocupado, no porque tuviera miedo de perder el caso, sino por la cláusula añadida a los documentos legales. Estaba preocupado por Arianna. Si ella perdía el caso, tendría que pagarle la suma de cincuenta mil dólares estadounidenses.Se preguntaba de dónde conseguiría ella semejante cantidad de dinero, porque estaba seguro de que iba a perder el caso. No necesitaba ser adivino para saber que estaba arruinada, demasiado arruinada como para reunir semejante suma. Incluso si le daban un año, no podría pagarla, y si no era capaz de hacerlo, tendrí
El abogado de Oliver había llamado al señor Randy Damon para pedirle una reunión en la oficina de Oliver al día siguiente. El señor Damon, a su vez, le informó a Arianna sobre el giro de los acontecimientos, y ella aceptó. La cita se había fijado a las diez de la mañana en la oficina de Oliver.Arianna le contó a Rosie sobre el asunto y esta decidió acompañarla como testigo. Arianna se preguntaba qué trucos planeaba usar el multimillonario para librarse de aquello, pero su abogado le aseguró por teléfono que no debía preocuparse; le prometió encargarse de todo y asegurarse de obtener justicia.El señor Damon no era uno de los mejores abogados de la ciudad, pero era popular por su determinación y su empeño en hacer justicia para los menos privilegiados. En el mundo actual, la justicia es como una mercancía en subasta y el mejor postor se la lleva a casa, pero con abogados como él, incluso los pobres podían conseguir justicia.Nunca le temía a sus rivales; siempre luchaba contra las inj
Arianna entró en Stark Enterprises y, como de costumbre, la recepcionista estaba sentada en su puesto. La extranjera se puso de pie en cuanto la vio.—Buenos días —dijo Arianna y esbozó una sonrisa forzada.—Buenos días, señora. Lo siento, pero no puedo dejarla pasar esta vez —respondió de inmediato.Arianna soltó una risita para sus adentros; no le cabía duda de que la nena de su papá debía haber estado furiosa con la recepcionista. Podía ver el miedo en los ojos de la mujer.—Está bien, lo entiendo. También lamento no haber podido darte las gracias antes de irme ese día, y te pido perdón por cualquier problema que te haya podido causar, por favor perdóname —suplicó.—No hay problema, señora, bienvenida. Pero ¿a qué ha venido hoy? —preguntó la recepcionista, mientras miraba hacia arriba para asegurarse de que su jefe no estuviera cerca de su oficina.—Oh, venía a entregarle esto a tu jefe. Por favor, entrégale este aviso y mantén la confidencialidad —instruyó.La recepcionista la mir







