LOGINOliver leyó detenidamente las líneas de la nota del médico. No podía creer lo que estaba viendo; el doctor había confirmado que su ADN coincidía con el del bebé que aún no había nacido, que el niño era suyo. Los informes del hospital estaban adjuntos a la carta. Pasó las páginas una por una y eran exactamente iguales a los de la clínica elegida por Arianna. Si no fuera por los diferentes nombres de los hospitales y las firmas, habría dicho que era una fotocopia.—Oliver, estoy seguro de que aquí hay algo turbio. Te dije que estas buscadoras de oro de clase media harían cualquier cosa para conseguir lo que quieren. Solo dame tu permiso y presentaré una demanda contra ellas. Las acusaré de fraude y engaño, ¡y luego las mandaré a prisión! —espetó Mr. Danielson.—Mr. Danielson, le advierto por última vez que no insulte a mi cliente o tendrá que responder ante la ley.—¿La ley, dices? Por si no lo sabes, gente como yo hace la ley. Abogados inútiles como tú no representan ninguna amenaza pa
Arianna entró hecha una furia al pequeño apartamento que compartían; no podía creer semejante descaro. La había invitado solo para insultarla y humillarla aún más. Ahora estaba más decidida que nunca a llevar esto hasta las últimas consecuencias; deseaba que los resultados de las pruebas fueran distintos para poder llevar el asunto a los tribunales.Su amiga Rosie estaba dormida cuando ella entró; Arianna tuvo que usar su propia llave al darse cuenta de que la puerta tenía el cerrojo puesto. Rosie se despertó cuando el murmullo lleno de rabia de Aria interrumpió su tranquilo descanso.Se levantó y se frotó los ojos.—Aria, regresaste lejísimos. ¿Qué pasó? ¿Por qué esa cara de enojo? —preguntó.—¿Pues quién más va a ser? El imbéicil y arrogante ese del multimillonario, que se cree con el derecho de hacer lo que le venga en gana y salir impune —soltó Arianna echando chispas.—¿Oliver? ¿Ahora qué te hizo? —preguntó Rosie acercándose. Le quitó el bolso de las manos y la hizo sentarse en l
—¿Quién era esa persona que estaba al teléfono? —preguntó Rosie después de regresar al dormitorio.—Oh, era el Empresario Arrogante del Año —refunfuñó Arianna, y Rosie escupió el agua que tenía en la boca.—¿Qué? ¿Oliver te llamó? ¿Cómo consiguió tu número? —preguntó con una expresión de sorpresa.—Ni siquiera lo sé. Cuando se lo pregunté, me salió con algo como: «Soy el soltero más codiciado de Las Vegas, uno de los cinco hombres más ricos de esta ciudad. ¿De verdad crees que me tomaría más de cinco minutos conseguir el contacto de alguien como tú?» —lo imitó.—¿Eh?—¡Lo sé! ¡Es tan arrogante! —espetó.—Entonces, ¿qué quiere? —preguntó Rosie mientras se sentaba junto a su mejor amiga.—Bueno, quiere que nos reunamos. No sé de qué quiere hablar —respondió Arianna.—Ya veo... ¿Aceptaste?—Sí. Acaba de enviarme la ubicación. Es... es el club donde nos conocimos por primera vez.Rosie arrugó el rostro.—¿Por qué tenía que ser allí, de todos los lugares? —preguntó.—No puedo decirlo. Supo
Tal como habían acordado, Oliver y Arianna, con la ayuda de sus abogados, hicieron los preparativos necesarios para realizar las pruebas que ayudarían en la investigación. Oliver estaba seguro de que no era el padre del niño, y Arianna no estaba menos segura de sus acusaciones. Sus abogados también confiaban plenamente en sus respectivos clientes, y eso provocó una gran tensión entre ambas partes.Oliver estaba de pie en su casa; estaba un poco preocupado, no porque tuviera miedo de perder el caso, sino por la cláusula añadida a los documentos legales. Estaba preocupado por Arianna. Si ella perdía el caso, tendría que pagarle la suma de cincuenta mil dólares estadounidenses.Se preguntaba de dónde conseguiría ella semejante cantidad de dinero, porque estaba seguro de que iba a perder el caso. No necesitaba ser adivino para saber que estaba arruinada, demasiado arruinada como para reunir semejante suma. Incluso si le daban un año, no podría pagarla, y si no era capaz de hacerlo, tendrí
El abogado de Oliver había llamado al señor Randy Damon para pedirle una reunión en la oficina de Oliver al día siguiente. El señor Damon, a su vez, le informó a Arianna sobre el giro de los acontecimientos, y ella aceptó. La cita se había fijado a las diez de la mañana en la oficina de Oliver.Arianna le contó a Rosie sobre el asunto y esta decidió acompañarla como testigo. Arianna se preguntaba qué trucos planeaba usar el multimillonario para librarse de aquello, pero su abogado le aseguró por teléfono que no debía preocuparse; le prometió encargarse de todo y asegurarse de obtener justicia.El señor Damon no era uno de los mejores abogados de la ciudad, pero era popular por su determinación y su empeño en hacer justicia para los menos privilegiados. En el mundo actual, la justicia es como una mercancía en subasta y el mejor postor se la lleva a casa, pero con abogados como él, incluso los pobres podían conseguir justicia.Nunca le temía a sus rivales; siempre luchaba contra las inj
Arianna entró en Stark Enterprises y, como de costumbre, la recepcionista estaba sentada en su puesto. La extranjera se puso de pie en cuanto la vio.—Buenos días —dijo Arianna y esbozó una sonrisa forzada.—Buenos días, señora. Lo siento, pero no puedo dejarla pasar esta vez —respondió de inmediato.Arianna soltó una risita para sus adentros; no le cabía duda de que la nena de su papá debía haber estado furiosa con la recepcionista. Podía ver el miedo en los ojos de la mujer.—Está bien, lo entiendo. También lamento no haber podido darte las gracias antes de irme ese día, y te pido perdón por cualquier problema que te haya podido causar, por favor perdóname —suplicó.—No hay problema, señora, bienvenida. Pero ¿a qué ha venido hoy? —preguntó la recepcionista, mientras miraba hacia arriba para asegurarse de que su jefe no estuviera cerca de su oficina.—Oh, venía a entregarle esto a tu jefe. Por favor, entrégale este aviso y mantén la confidencialidad —instruyó.La recepcionista la mir







