Home / Romance / Una boda inesperada con el CEO / Capítulo: A merced de la pasión

Share

Capítulo: A merced de la pasión

Author: J.D Anderson
last update publish date: 2026-03-10 16:16:55

—¿Quién… eres tú? —preguntó con voz ronca—. Ah… ya. Eres la chica de la trampa.

Marisol no entendía. ¿De qué hablaba?

Ella retrocedió un paso y sentía que el suelo se movía bajo sus pies.

—No… yo solo… —intentó explicar, pero las palabras se chocaban entre sí—. No sé dónde estoy…

Cada paso que ella daba hacia atrás, él daba uno hacia adelante.

Hasta que sus respiraciones se entremezclaron.

Marisol se giró para huir, pero el mareo la atacó de nuevo y su rostro se estrelló contra el suelo.

No sintió dolor, solo un calor intenso en su cintura.

Todo su cuerpo se paralizó y se derritió en un instante. La mano del hombre apretó con fuerza y la atrajo hacia sí. Marisol se vio obligada a pegarse al pecho desnudo del hombre; sus músculos duros y su tacto ardiente la dejaron aturdida, el corazón latiendo con deseo.

Su corazón latía a toda velocidad, y el de él también.

Justo cuando el calor estaba a punto de envolverla por completo, recuperó la conciencia por un instante.

El aliento cálido de la mujer le calentó el pecho; su cuerpo suave y corpulento se acurrucó entre sus brazos.

Un bulto se formó rápidamente entre sus piernas; ya no pudo contenerse, buscando desesperadamente una entrada.

Un segundo después, él reclamó esos labios rojos que tanto había codiciado.

Fue un beso voraz, dominante, como si pretendiera devorar a Marisol por completo. 

Ella alzó las manos para apartarlo, pero ese pequeño gesto de resistencia solo sirvió para encender más su deseo.

Él la estrechó con furia, succionando la dulzura de su lengua con una urgencia salvaje. Los forcejeos de la mujer eran apenas caricias que lo incitaban a ir por más.

Marisol se resistió al principio, pero poco a poco su cuerpo empezó a ceder, respondiendo por instinto a cada embestida. 

Cada beso parecía apagar, gota a gota, el fuego abrasador que recorría su sangre. Sin embargo, su razón aún luchaba por escapar, gritándole que aquello era un error.

En cuanto él aflojó el agarre por un instante, Marisol lo empujó e intentó alcanzar la puerta. Pero él fue más rápido: la atrapó por la espalda, sus manos apresaron con precisión los dos suaves montículos y su aliento ardiente golpeó su oído.

Cuando la lengua de él delineó su lóbulo, Marisol soltó un gemido rindiéndose por completo.

Al día siguiente, cuando Marisol abrió los ojos, la confusión la invadió inmediatamente.

El dolor de cabeza era insoportable y su cuerpo se sentía extraño, adolorido.

Cuando intentó mover su cuerpo, se dio cuenta de que estaba desnuda. El aire frío le erizó la piel y, al voltear la cabeza, vio a un hombre durmiendo a su lado, él estaba bocabajo. El corazón le dio un vuelco.

—¿Qué hice anoche? —se preguntó, con el pánico creciendo en su pecho.

“¡IDIOTA! Me acosté con un hombre cualquiera… ¿Cómo pude hacerlo?”

En su mente solo había caos, imágenes borrosas de una noche que no podía recordar con claridad.

Recordó vagamente los toques, el deseo que había sentido, el calor del cuerpo ajeno y su propio cuerpo agotado por la experiencia.

Su piel estaba sensible, un leve dolor la recorría, y todo parecía darle vueltas.

¿Cómo había llegado a esa situación? ¿Cómo había permitido que todo pasara sin frenos, sin pensar en las consecuencias?

El miedo la invadió por completo, y sin pensarlo, se levantó de la cama con rapidez.

El hombre seguía durmiendo, completamente ajeno a su tormento. Él estaba volteado, su espalda era lo único que podía ver, y Marisol no se atrevió a mirar su rostro.

Sintió una necesidad urgente de escapar, de huir de esa realidad, de desaparecer antes de que fuera demasiado tarde.

Abrió su cartera, temblorosa, y sacó un billete de cien euros, dejándolos caer sobre la cama como si pudiera limpiar todo de anoche. 

En su mente, pensó que era un gigolo cualquiera y tenía un precio.

Luego se vistió rápidamente, con las manos temblorosas, y salió del cuarto sin mirar atrás.

Solo quería irse, desaparecer.

***

Una hora después, Valentino finalmente despertó. Sentía que la cabeza le estallaba y tenía la garganta seca.

Esta vez, la dosis había sido más fuerte que nunca.

Esos malditos debían de querer que muriera en esa cama. 

Con un movimiento rápido de ojos, inspeccionó la habitación: ella se había ido.

Una fugaz mirada de decepción cruzó sus ojos.

Se deshizo de las sábanas y caminó directo al baño. Cuando volvió a salir, ya vestía su impecable traje de sastre, luciendo de nuevo como el epítome de la élite empresarial. Justo cuando se ajustaba el reloj, un detalle en la cama captó su atención.

Frunció el ceño.

Era un billete de cien euros.

Lo sujetó entre sus dedos índice y corazón. 

—Ella... ¿me pagó por sus servicios? Eso me convierte en... —Soltó una risa seca, una mezcla de irritación y pura ironía.

Soltó el papel, dejándolo caer sobre el colchón, y entonces su mirada se ensombreció.

Junto al billete, apenas oculta por el pliegue de la sábana, una mancha carmesí se reflejó en sus pupilas grises.

—Era… virgen —susurró para sí mismo.

De inmediato, marcó un número en su teléfono.

—Encuentra a la mujer de anoche. No me importan los medios ni el coste.

—Sí, boss, pero... hay una noticia que debe ver ahora mismo.

Hizo clic en el enlace que recibió. El titular rezaba:

“Valentino Black, el multimillonario heredero de Black Light Corp, ebrio en una noche de excesos con una escort.” 

Continue to read this book for free
Scan code to download App
Comments (3)
goodnovel comment avatar
Sarah Cruz
A los dos los drogaron? A ella por venganza y a él? Cómo que está vez se pasaron? Qué costumbres tenés Valentino?
goodnovel comment avatar
Elizabetta River
Parece que tanto Marisol como Valentino tienen enemigos
goodnovel comment avatar
Elizabetta River
Está dosis ? esta vez ? que escondes Valentino ?
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • Una boda inesperada con el CEO   Epílogo

    Tres meses habían pasado desde que la tormenta en la familia había comenzado a calmarse.La mansión ya no se sentía como un lugar de tensión, sino como un espacio donde por fin podía respirarse en paz.Y aquella mañana, todo giraba en torno a una sola cosa: la boda.Alessia estaba frente al espejo.El vestido blanco caía sobre su figura con una elegancia casi etérea, como si hubiera sido hecho no solo para vestirla, sino para representar todo lo que había sobrevivido hasta llegar a ese momento.Sus manos estaban ligeramente tensas, aunque intentaba disimularlo.Detrás de ella, Marisol ajustaba con cuidado el velo, mientras Lilith observaba con una sonrisa suave, llena de emoción genuina.—Te ves hermosa… —murmuró Lilith, con una ternura que parecía contener orgullo.Alessia bajó la mirada por un segundo y sonrió. No era una sonrisa nerviosa únicamente. Era distinta.Más tranquila. Más segura.Como si, por fin, hubiese dejado de cargar un peso que no le pertenecía.La vida no había sido

  • Una boda inesperada con el CEO   Capítulo: Se mi amada esposa

    Alessia cargó al pequeño niño entre sus brazos y sintió que el corazón se le derretía de inmediato.El pequeño tenía apenas cinco años, pero poseía una belleza extraordinaria. Sus enormes ojos azules parecían dos fragmentos de cielo, mientras que su cabello oscuro como el carbón contrastaba con la claridad de su mirada. Sus mejillas redondas y su sonrisa inocente le daban un aspecto angelical.—Hola —dijo el niño con timidez.Alessia sonrió.—Hola, príncipe.Darío soltó una risita divertida y rodeó su cuello con sus pequeños brazos.Aquello hizo que Alessia sintiera una extraña calidez en el pecho. Durante toda su vida había experimentado rechazo, desprecio y soledad. Nunca había pertenecido verdaderamente a ningún lugar. Sin embargo, en aquel momento, mientras sostenía a aquel pequeño niño, sintió una paz que no recordaba haber experimentado antes.A pocos pasos de distancia, Eliseo observaba la escena.Sus ojos estaban llenos de ternura.Ver a Alessia con Darío era una de las imágene

  • Una boda inesperada con el CEO   Capítulo: Formar parte de tu vida

    Alessia lo miró en silencio.Las lágrimas seguían descendiendo lentamente por sus mejillas.Durante años había escuchado mentiras. Promesas vacías.Palabras que parecían hermosas al principio y terminaban convirtiéndose en heridas.Por eso le costaba creer.Por eso le costaba confiar.Y, sobre todo, le costaba comprender cómo alguien como Eliseo podía mirarla de aquella manera.—Yo...Su voz se quebró.—Mírame bien.Eliseo levantó una mano y apartó suavemente un mechón de cabello de su rostro.—Te estoy mirando.—No, de verdad mírame.Las lágrimas volvieron a brotar.—No soy una mujer tan hermosa.Negó con la cabeza.—No soy poderosa.Bajó la vista.—No tengo dinero, ni prestigio, ni una familia importante.Sus dedos temblaron.—¿Por qué me amarías a mí?Eliseo sintió que el corazón se le encogía.Aquel no era un problema de belleza.Ni de riqueza.Ni de estatus.Era mucho más profundo.Alessia no entendía cuánto valía.No veía la mujer fuerte que él veía cada día.La mujer que había s

  • Una boda inesperada con el CEO   Capítulo: Déjame ser tuyo

    Eliseo sintió que algo se rompía dentro de él.No fue una sensación ligera.Fue brutal. Dolorosa.Porque por primera vez entendió claramente algo horrible: Alessia realmente creía que nadie podía amarla sinceramente.Ni su familia. Ni él.Y la culpa de eso también era suya.El silencio llenó la habitación del hospital. Pesado. Asfixiante.El sonido lejano de las máquinas médicas parecía demasiado fuerte en medio de aquella tensión. Alessia mantenía la mirada baja, abrazándose ligeramente a sí misma como si intentara protegerse.Aquello destrozó a Eliseo más de lo que esperaba.Porque ella estaba asustada de él.Ella, que antes lo miraba con nervios, con ilusión contenida… ahora parecía esperar otro golpe emocional.Otra traición.Eliseo respiró lentamente antes de dar un paso más hacia la cama.Sus ojos oscuros permanecían fijos en Alessia.Y cuando volvió a hablar, lo hizo con una sinceridad brutal que rara vez mostraba.—Al principio… sí me acerqué a ti por venganza.Alessia cerró lo

  • Una boda inesperada con el CEO   Capítulo: ¿Qué más tengo que pagar?

    —Quería probar tu inocencia… y conocerte mejor. No lo hice a propósito.La voz de Eliseo salió más baja de lo normal, casi cansada.Después de todo lo ocurrido en aquella fiesta, incluso él parecía haber perdido parte de su habitual control.Alessia lo miró fijamente, sintiendo un dolor insoportable dentro del pecho.Porque ya no sabía qué creer.No sabía si odiarlo. No sabía si llorar. No sabía si todo lo que habían vivido juntos había sido una mentira.Eliseo dio un paso hacia ella lentamente y tomó su mano con cuidado, como si temiera romperla.Pero Alessia reaccionó de inmediato.Quiso apartarse. Quiso alejarse de él.Porque aunque una parte de ella todavía se sentía débil ante su presencia… otra parte estaba herida. Humillada.—No me toques.Sus palabras salieron quebradas.Eso hizo que algo se tensara en el rostro de Eliseo.Él abrió ligeramente los labios, como si quisiera decir algo más. Explicarse.Pero antes de que pudiera hacerlo, una voz llena de furia explotó detrás de ell

  • Una boda inesperada con el CEO   Capítulo: Destruir al enemigo

    Alessia lo miró completamente incrédula.Sentía el corazón golpeándole con fuerza dentro del pecho mientras intentaba procesar todo lo que acababa de descubrir. Las luces elegantes del salón, la música suave y las risas de los invitados parecían volverse lejanas, casi irreales.Solo podía verlo a él.A Eliseo Black frente a ella.Tan calmado. Tan controlador.Como si todo estuviera perfectamente planeado.Eso la hizo enfurecer aún más.—¡Tú! —su voz tembló de rabia—. ¿Por qué? ¿Por qué me mentiste?Los ojos oscuros de Eliseo permanecieron fijos en ella. No había burla en su expresión. Tampoco arrogancia.Había tensión.Y algo más profundo. Culpa.Él tomó suavemente una de sus manos antes de que Alessia pudiera apartarse.—Escúchame.—¡No quiero escucharte!Alessia intentó soltarse, pero Eliseo no la dejó ir.No le estaba haciendo daño, pero su agarre era firme. Demasiado firme.—Déjame demostrarte algo primero —dijo él en voz baja.Ella negó inmediatamente.—¡Ya me cansé de tus juegos,

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status