Inicio / Romance / Una falsa esposa. / Capítulo 5. Los Ángeles.

Compartir

Capítulo 5. Los Ángeles.

Autor: Isabella
last update Fecha de publicación: 2025-04-18 06:33:39

Capítulo 5: Los Ángeles

Al llegar al aeropuerto de Minnesota, el chófer detiene el vehículo frente a la terminal de salidas internacionales. Sin mediar palabra, descarga la pequeña maleta de mano y se marcha, dejando a Gildris sumergida en un mar de viajeros. El ruido de las maletas rodando sobre el granito y el murmullo constante de las despedidas la marean. Camina hacia la recepción con el pulso acelerado, apretando el sobre que contiene su boleto. Cuando llega a la taquilla, la empleada apenas levanta la vista; el estatus de "clase ejecutiva" parece actuar como un pase de invisibilidad ante cualquier pregunta incómoda. Verifica el código y le devuelve el comprobante con una sonrisa mecánica.

—Pase a la sala A, por favor —indica la mujer—. El abordaje comenzará en breve.

—Muchas gracias —responde Gildris, intentando que su voz no tiemble.

Mientras camina hacia la zona de seguridad, no percibe las miradas que atrae a su paso. Luce sencillamente espectacular. El equipo de Brittney ha hecho un trabajo quirúrgico: su cabello oscuro está recogido en un moño alto y pulcro del que cae una coleta de seda perfecta; unas gafas de sol de diseñador ocultan la mirada temerosa, dejando ver solo un maquillaje impecable. El vestido negro, de un corte minimalista que grita exclusividad, acaricia sus rodillas y se ciñe a sus curvas naturales, cubierto parcialmente por un abrigo largo a juego. Sus piernas, estilizadas por unos tacones Gucci que valen más que su floristería entera, resuenan contra el suelo con una elegancia que ella aún no siente como propia.

—Pasajeros del vuelo 325, con destino a Los Ángeles, por favor, aborden por la puerta B —anuncia la megafonía.

Gildris se detiene, confundida, buscando la señalización. Un hombre de aspecto distinguido, vestido con un traje que exhala poder, se aproxima a ella al notar su vacilación.

—Disculpe, señorita. He visto su boleto; es clase ejecutiva. Ese embarque se realiza por la puerta A, no por la B. Yo me dirijo allí también, permítame guiarla —dice el hombre con una amabilidad caballerosa.

—Es usted muy amable, gracias —responde ella con una dulzura genuina que contrasta con su apariencia gélida.

Al cruzar el umbral del avión, Gildris se queda sin aliento. Es la primera vez que vuela, y el lujo de la cabina privada la abruma. Se acomoda en su asiento de cuero, dejándose envolver por la comodidad mientras el aparato ruge iniciando el despegue. Son seis horas y veintitrés minutos de trayecto. Seis horas en las que no cierra los ojos; en su lugar, devora el archivo que Brittney le entregó, grabándose cada dato como si su vida dependiera de ello.

Su "esposo", Bastián Lauder, no es un hombre cualquiera. Es el heredero y líder de las Empresas Fundadoras Lauder, un imperio valuado en más de 350.000 millones de dólares. Controla hoteles de lujo, bancos, aerolíneas y tecnología de vanguardia. Es un deportista de élite: boxeo, esgrima, golf. Pero los detalles que más le preocupan son los íntimos: su carácter difícil, su inteligencia afilada y sus alergias mortales a los mariscos, las fresas y el diclofenaco. Memoriza los nombres de su familia: las pequeñas Ámbar y Priscila; los suegros, Leo y Abi; y la temida matriarca, Emmy Lanx.

Gildris observa las fotografías adjuntas. Son imágenes movidas, tomadas casi a hurtadillas. En la mayoría, Bastián lleva gafas oscuras o está de perfil. Se ve imponente, pero distante. Juguetea con el anillo de matrimonio en su dedo anular; le queda ligeramente ajustado, una presión constante que le recuerda el engaño. ¿Cómo va a engañar a un hombre así? Las descripciones lo pintan como alguien imposible de manipular. El miedo la atenaza, pero la imagen de su madre en la cama del hospital la obliga a tragar saliva y seguir leyendo.

El reloj marca las 6:00 p.m. cuando las ruedas del avión tocan la pista del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. El aire de California es más cálido, más denso. Al salir de la terminal, divisa un cartel con el nombre de "Brittney Cooper". El hombre que lo sostiene tiene una barba recortada y una postura alerta. Es Raúl, el chófer de confianza.

—¡Bienvenida a Los Ángeles, señorita Gildris! —le susurra él al acercarse. Gildris palidece y mira a su alrededor con pánico.

—No se preocupe —dice Raúl en voz baja, escoltándola hacia una SUV blindada—. Sé perfectamente quién es usted. La señora me dio instrucciones. Yo la ayudaré a sobrevivir aquí. Mi nombre es Raúl Bala, y estoy a sus servicios.

—Gracias, señor Raúl.

—No, "señor" no. Solo Raúl. No sea tan formal conmigo, por favor. Debemos darnos prisa; el señor Bastián bajará a cenar pronto y usted debe estar presente.

El trayecto hacia Bel-Air es un desfile de palmeras y luces doradas. Cuando los portones automáticos de la mansión Lauder se abren, Gildris siente que ha entrado en otro planeta. La propiedad es un paraíso de jardines extensos y seguridad privada. El shock la deja muda mientras camina hacia la entrada principal, donde una mujer mayor la recibe con una reverencia.

—¡Bienvenida, mi señora! —exclama la mujer, a quien Gildris identifica de inmediato como Amparo, la jefa de llaves.

—Buenas noches, Amparo —responde Gildris con una calidez humana que descoloca a la empleada. Amparo la mira con extrañeza mientras la ayuda a quitarse el abrigo; Brittney nunca solía ser tan cordial.

—El señor está con el doctor Agustín en su habitación —informa Amparo—. La cena está lista, solo esperamos sus instrucciones.

—Gracias, Amparo. Puedes retirarte.

Gildris se vuelve hacia Raúl con la mirada perdida en la inmensidad del vestíbulo. —¿Dónde está la habitación?

—Subiendo las escaleras, la primera a la derecha —indica Raúl—. La suya es la siguiente. Debido al estado del señor, han decidido dormir en habitaciones separadas, lo que facilitará su labor. Apresúrese; el doctor está irritado porque el señor acaba de despedir a otra enfermera.

Gildris sube las escaleras de mármol con el corazón en la garganta. Al llegar al piso superior, el doctor Agustín la intercepta en el pasillo.

—Señora Lauder, ¡finalmente! La estaba esperando —dice el médico con alivio.

—Lamento la demora, doctor. ¿Cómo está él?

Entra en la habitación y el aire se le escapa de los pulmones. Bastián Lauder está sentado en una silla de ruedas especial. Es mucho más atractivo y perturbador que en las fotos, incluso en su estado actual. Está sin camisa, revelando un torso escultural marcado por la tragedia: un collarín sujeta su cuello, tiene el brazo derecho y la pierna izquierda enyesados, y su piel muestra hematomas violáceos. Es un hombre roto físicamente, pero sus ojos oscuros, cargados de una indiferencia gélida, demuestran que su espíritu sigue intacto.

—¿Es muy grave? —pregunta ella, desviando la vista para ocultar su rubor.

—Lo es —responde Agustín con frustración—. Y el señor acaba de despedir a la última enfermera. La herida de su hombro requiere curaciones constantes para evitar una infección.

Gildris vuelve a mirar a Bastián. Siente una extraña punzada de compasión. —¿Por qué la ha despedido? ¿Qué hicieron mal?

—No me siento cómodo con extraños tocándome. Puedo hacerlo solo —interviene Bastián. Su voz es profunda, rasposa, cargada de una frialdad que corta como el hielo.

—No puede, señor —replica el doctor—. Apenas puede moverse y está teniendo picos de fiebre. Si sigue así, tendré que internarlo de nuevo.

—Odio los hospitales, Agustín. Lo sabes.

—Yo lo cuidaré —suelta Gildris de repente. Su voz suena firme, sorprendiéndola a ella misma.

El silencio que sigue es sepulcral. Agustín y Bastián la miran como si le hubiera crecido una segunda cabeza. Hace apenas una semana, Brittney había hecho un berrinche histórico, asegurando que ella no "limpiaría heridas" ni se "rebajaría a ser una sirvienta".

—Si a mi esposo le incomoda la presencia de desconocidos —continúa Gildris, acercándose un paso más—, entonces yo asumiré la responsabilidad. Dígame qué debo hacer, doctor.

—No es necesario —dice Bastián, clavando su mirada analítica en ella—. Le pediré a mi madre que venga a instalarse aquí para ayudarme.

El pánico recorre la espalda de Gildris. Si la suegra se muda a la casa, el juego se acaba en veinticuatro horas. La madre de Bastián notaría cada pequeño tic, cada diferencia en la mirada.

—No, no molestes a tu madre —dice ella, suavizando el tono, tratando de sonar como una esposa preocupada—. Soy tu mujer, Bastián. Es mi deber y quiero hacerlo. Por favor, déjame intentarlo.

Por primera vez, Gildris no está actuando del todo; la vulnerabilidad del hombre frente a ella le despierta un instinto protector que Brittney no posee. Agustín sonríe, viendo una oportunidad de oro.

—Es la mejor solución —interviene el médico—. Usted lo conoce mejor que nadie, señora. Venga, le enseñaré el protocolo de curación y le dejaré una guía detallada.

Bastián la observa en silencio mientras ella se acerca a Agustín con atención genuina. Sus ojos recorren el nuevo aspecto de su esposa: hay algo diferente en ella, algo en la forma en que lo mira que no encaja con la mujer superficial con la que se casó.

—Está bien —gruñe Bastián finalmente, aunque su tono sigue lleno de sospecha—. Que lo haga ella. Veremos cuánto tiempo aguanta antes de cansarse.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (13)
goodnovel comment avatar
Paula Almonacid
ay dios ya la han notado rara
goodnovel comment avatar
hebracor
oye gil, ahora q vas a atender al papacito, aprovecha q tienes q limpiarlo y mira bien de q está dotado!!! xq tarde o temprano, ese cuerpito será tuyo!!! decretadooooooo!!!
goodnovel comment avatar
hebracor
uy gil, te gustó el maridito!! y es todo tuyo x un tiempo!!! así q como dicen!! aprovecha casimiro q la vida es un suspiro!!! jejejejeje!!! y eso q lo vio todo maltrecho al pobre hombre!!!
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Una falsa esposa.   Capítulo 59. fin

    Capítulo 59. Con Brittney muerta, uno de sus cómplices bajo custodia, Gildris en estado crítico y la familia en desesperación. Lo que sería un día de felicidad y buenas noticias se convirtió en una pesadilla. La familia está al borde, los niños extrañan a su madre y Patrick empieza a tener las respuestas que buscaba: infiltrados y reclusos, todos manipulados por una mujer dentro de la cárcel. La noticia de lo sucedido se esparce rápidamente, lo sucedido conmociona a todos, la idea de que un parecido con otra persona podría causarte tanto daño atemoriza a mucha población, lo que confirma que la oveja negra siempre fue Brittney. Los que alguna vez la protegieron y le dieron el beneficio de la duda hoy se arrepienten de sus palabras; ahora la realidad es que Gildris es la que está en medio de todo esto y su vida y la del bebé corren peligro. * —Dime, doctor, ¿qué pasa con mi esposa? —Su esposa y el bebé están fuera de peligro. Ella tiene algunas heridas, como el impacto de bala

  • Una falsa esposa.   Capítulo 58.

    Capítulo 58. Al escucharlo todo, Bastián se desespera, toma el localizador y verifica la dirección del lugar. El dispositivo está en movimiento porque Brittney se está moviendo, lo que lo pone tenso; toma captura de la señal actual y procede a hacer su jugada. —REGRESA, DA LA VUELTA, VAMOS, DATE PRISA, TENGO QUE LLEGAR A LA CASA. Bastián piensa en los niños, en Gildris; está ansioso, llama rápidamente a Patrick, quien no demora en responder. P: ¿Bastián? B: Escúchame, Patrick, Brittney se escapó de la cárcel, escapó y tiene a Gildris secuestrada en una casa abandonada a pocos minutos de la nuestra. Brittney se estaba haciendo pasar por Gildris y va a la casa, mi casa, donde están mis hijos, mi suegra y, a esta hora, seguramente mis hermanas. Haz algo. P: Cálmate, Bastián, es imposible que esté afuera; ya nos hubieran informado, no hay registro de que se fugó. B: Ese es su plan, escucha esto, ¡demonios! Tienes que hacer algo. Bastián coloca la grabación. P: Estoy veri

  • Una falsa esposa.   Capítulo 57. En medio del final.

    Capítulo 57. En medio del final. Una boda como ninguna da lugar: amigos, familias y allegados se reúnen en la mansión Lauder Scanfort para presenciar una unión única y especial. El jardín adornado con hermosas rosas rojas, todo el lugar deslumbra elegancia y brillo. En esta ocasión no parece un funeral; todos disfrutan de champán mientras esperan por la novia, aunque ha costado que la gente entienda el cambio y que Gildris no es Brittney. La han aceptado, sin juzgar, han entendido que Bastián se enamoró de la impostora y que con ella tiene todo lo que siempre quiso: una familia. Todos los presentes ahora reunidos, dirigen su atención al centro del lugar, donde Gildris aparece, luciendo un hermoso vestido color blanco, acampanado, de cola larga, ella deslumbra con su belleza, ese moño alto con una pequeña corona la hace parecer una reina, su maquillaje oscuro resalta sus hermosos ojos color miel, que enfocan a su hombre, quien ya la espera en el altar con su traje negro a medida,

  • Una falsa esposa.   Capítulo 56. Propuesta.

    Capítulo 56. Mientras que en casa, Gildris, Bastián y Carlota se ponen de acuerdo con la situación, en la casa Lauder, las damas lloran junto a Gildris en medio del proceso del embarazo, cada momento reflejado en videos, llenando de ganas a la familia de que ella regrese. —Mira Leo, nos hicieron abuelos, mira a tus nietos. —Lo veo mujer, mi muchacho si que la supo hacer, dos de golpe, que bendición. —Son hermosos, mira como se muerde el dedo, que bello. Las tías están enamoradas, en la familia Lauder, por parte de la monarca no hay bisnietos directo y esto la conmueven mucho, no esperaban recibir este golpe, el tiempo perdido, aunque las circunstancias no lo ameriten, todos adoran a los bebés y sobre todo, lo feliz que Bastián estaba en el vídeo, todos están contentos, repiten las grabaciones, la ecografía, todo. —Necesitamos comprar cosas para el bebé, si deciden venirse, Leo, enviar el avión privado, que traigan todo lo que ella tiene allá, porque fue con esfuerzo, solo mi

  • Una falsa esposa.   Capítulo 55. Etapa final.

    Capítulo 55. Etapa final. Carlota le cuenta todas las historias de cuando Gildris era una bebé, una niña, haciendo sonrojar a Gildris; su madre no termina en el almuerzo y continúa en la sala, tomando él con el postre. —Yo pensando en cómo serán los bebés; mire que vi una foto de usted y dije: "Con estos genes, mis nietos serán guapísimos". —Bastián sonríe ampliamente. —Creo que sin duda serán los más hermosos. —Le toca el vientre mientras Gildris está meciéndose en su silla mecedora. —Ahí pasa todo el día, mi niña, hasta que se duerme; los bebés quedan jugando. Si continúa así, los va a alborotar. —¿Se ven como se mueve? —Sí, ¿quieres ver? —Gildris levanta su vestido descubriendo su hermoso vientre y empieza a hablarles a los bebés mientras los acaricia con la mano de Bastián. —Bastián, Ginna, aquí está papá, mis pequeños milagros, papá desea verlos… —Bastián sonríe ampliamente al ver cómo empiezan a moverse. —Se dejan ver, mira. —Los bebés se marcan en la piel de Gildr

  • Una falsa esposa.   Capítulo 54. Reencuentro.

    Capítulo 54. Reencuentro. Gildris se detiene al escuchar su voz, está de espalda, en shock, tiembla entre lágrimas, se voltea lentamente, sorprendiéndose al verlo, confirma que es él. Del temor, ella mira a los lados buscando la policía y al moverla intenta hablar con él y justificarse por sus acciones. —Escúchame, por favor, lo lamento, lo lamento mucho… —Ella llora—. Todo lo sucedido, te juro que yo no quise lastimarte, lo hice porque no tenía opción, yo te juro que solo fallé en mentirte, en no decir quién era, todo lo demás, todo fue real, al menos para mí lo ha sido. Sé que no me vas a creer, pero te juro que no tengo nada que ver con lo que Brittney ha hecho, yo… —Él la interrumpe aproximándose a ella. —Lo sé, lo he sabido todo desde el primer mes, lo investigué, sabía quién eras y por qué hacías todo lo que hiciste. Sé que no estaba en tus planes muchas cosas, pero lo hiciste, me ayudaste a curarme, me salvaste, salvaste la empresa, mi familia, tú me cambiaste la vida… —E

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status