แชร์

UN CAMBIO DE AIRES

ผู้เขียน: Escritora soñadora
last update วันที่เผยแพร่: 2021-09-06 07:30:05

Habían pasado ya tres meses y Lorena no había olvidado esos dos días que había pasado con Iker, nombre que había puesto a ese desconocido. Cuando pensaba en él tenía una extraña conjunción de sentimientos y sensaciones que no lograba entender.

La chica tenía miedo, pues era la primera vez que no podía controlar sus emociones. Ninguna de las técnicas que había aprendido le servían, es como si su corazón tuviera vida propia y quisiera decirla algo.

Decidió explicar lo que le pasaba a la psicóloga, para que le ayudara a comprenderlo o le diera técnicas para dejar de sentirlo y volver a controlar sus sentimientos y emociones.

—Hola, Lorena, hace tiempo que no te veía. ¿Te pasa algo? —dijo la psicóloga a Lorena.

—Es cierto que hace un tiempo que no venía, estaba más o menos bien, pero tengo últimamente una sensación muy extraña y que no entiendo —respondió Lorena.

—Enhorabuena porque ya has conseguido expresar lo que sientes. Por favor, cuéntame.

La muchacha bebió un poco de agua y empezó a relatar lo que sentía: «En las últimas fiestas conocí a un chico muy amable, que me escuchaba y me hizo sentir cosas que nunca había sentido. Pero ahora no puedo olvidarme de él y tengo miedo, ya que no puedo controlar lo que siento».

—Lorena, me gustaría saber que es lo que sientes exactamente, el miedo es porque estás acostumbrada a controlar tus emociones y sentimientos, pero el corazón a veces no se puede controlar —le comentó la doctora.

—Siento emoción, ilusión y hasta cierta excitación cuando pienso en él. No conozco su nombre y solo nos hemos visto dos días, pero hizo que me sintiera guapa, que perdiera la vergüenza que tenía de mi cuerpo y veo la vida de otra forma.

—Lorena, creo que eso se llama amor, es difícil que ocurra, pero a veces alguien llega y en un segundo trastorna tu vida haciéndote ver cosas que antes no veías. ¿Quieres durante un tiempo ayudar a niños con problemas? Creo que te vendría bien y te ayudará en esa nueva vida que has dicho que quieres tener —le dijo la psicóloga.

—Acepto tu propuesta y no creo que sea amor, pero aunque fuera así, no creo que vuelva a verle —respondió la chica.

—Mañana te espero a las 10:00 y durante el viaje seguimos hablando.

Se despidieron y quedaron en eso.

Por otro lado, en Benidorm, Iker, que así se llamaba aquel desconocido que impactó tanto a Lorena, por lo que ella había acertado en ponerle ese nombre, no podía dejar de pensar en esa muchacha de la sonrisa perfecta que había conocido en las fiestas. Así llamaba a Lorena.

Le escribía cartas, casi todos los días, que luego no se atrevía a enviar, pero las guardaba para entregárselas, cuando la volviera a encontrar.

Eran realmente preciosas y llenas de amor, donde decía lo especial que era y que soñaba con el día que estuvieran juntos para siempre.

Iker sentía que no se enamoraría de nadie cómo lo estaba de ella. A diferencia de Lorena, Iker si que creía que estaba enamorado de Lorena, posiblemente porque él no había vivido las situaciones de ella y su corazón no estaba dañado.

Más adelante, volveremos a hablar de Iker, porque el destino va a ser caprichoso.

Esa noche, Lorena casi no pudo dormir pensando en el viaje y por lo que sentía por ese chico. Lo poco que pudo dormir, tuvo un sueño realmente precioso y que, lógicamente, tenía que ver con Iker, por lo que pensó en contárselo a la psicóloga durante el camino.

A las diez en punto, estaba en la consulta de la psicóloga que la estaba esperando en el coche.

Metió la maleta en el maletero y se subió.

—¿A dónde vamos? —preguntó Lorena a la psicóloga nada más montar.

—A un campamento que está en Asturias donde van niños con problemas en la familia o en su entorno próximo. Creo que vas a poder ayudar a esos niños mucho —respondió la doctora.

—Esta noche, he tenido un sueño donde el protagonista era ese chico y sentí algo muy extraño.

—Cuéntame de que iba el sueño y que has sentido. —La mujer la comentó.

—He soñado que Iker, que así llamo a ese desconocido, me viene a buscar en un corcel blanco y me montaba en él. Me agarré a su cintura y siento como la brisa mueve mi cabello. No sé cuanto tiempo cabalgamos, pero me llevó a un castillo, me baja del caballo y me da un beso de esos de película. Lo que sentí, me da vergüenza decirlo —contó Lorena.

—Lo que te pasa, es muy normal y más a tu edad, pero con lo que has vivido, más aún. Idealizas a ese chico y lo ves como ese príncipe que rescata a la princesa, como en las películas. Al mismo tiempo, sientes algo por él, aunque hay todavía una barrera que debes superar —dijo la psicóloga.

—¿Cuál es la barrera que debo superar? Y, ¿cómo sabes lo que yo he sentido? —le interrogó Lorena.

—Te conozco de mucho tiempo y además soy experta en experiencias como la tuya y siempre contáis lo mismo cuando sentís algo por alguien. Debes pensar que eres dueña de tu cuerpo y de tu sexualidad, esa es la barrera que debes superar para ser realmente feliz.

—Pero es casi imposible, siempre vamos a necesitar un hombre para eso —interrumpió la chica.

—Ay, hija, eso no es así, es lo que te han hecho creer hasta ahora, si fuera así no se habría humedecido tu sexo —le refutó la mujer.

—Es verdad, exactamente he sentido eso —le contestó la muchacha.

Hablando, llegaron al campamento. Era un lugar bucólico en un bosque cerca de los lagos de Covadonga.

Tenía actividades de todo tipo para los niños y también se les daría clases según su edad.

El personal del campamento dormirían en pequeñas cabañas de dos monitores cada una y los niños estaban por un lado y las niñas por otro acompañados de un monitor que se iba turnando. Eso es lo que les explicaron en la reunión informativa.

En el reparto de cabañas, a Lorena le correspondió una cabaña que estaba en un lugar tranquilo y la compartiría con Marta, una chica huérfana que había sido criada por sus tíos.

—Hola, soy Marta, ven conmigo que te llevo hasta la cabaña —le dijo a Lorena.

—Encantada, yo soy Lorena —respondió.

Llegaron a ella y cada una se instaló en su lado y metieron la ropa en sus armarios correspondientes.

Cuando terminaron, se pusieron un rato a hablar y parecía que había buen felling entre ellas.

—¿Qué tal es el campamento y los niños? —preguntó la chica.

—Es duro, pero reconfortante al mismo tiempo, hay historias muy duras y niños de todo tipo y tienes que entender a cada uno y darle lo que necesita —respondió Marta.

—He venido aquí para tratar de aprender lo máximo que pueda —dijo Lorena.

—No te preocupes, yo te ayudaré. ¿De dónde vienes?

—De Illescas, un pueblo de Toledo.

—Yo soy de Madrid y tengo una floristería —comentó Marta.

—Me gustaría irme a la capital, pues las flores y su mundo me encantan.

—Si quieres te vienes conmigo y te enseño mi trabajo cuando termine el campamento.

—Gracias de corazón.

—No tienes porque dármelas y vamos a dormir, que mañana tenemos que madrugar porque llegan los niños.

Apagaron las luces y se echaron a dormir. Lorena no pudo casi pues estaba muy nerviosa e ilusionada.

Ese campamento iba a suponer algo muy positivo para Lorena.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • Una huida hacia adelante   EPÍLOGO: CONFESIONES A LA PERSONA QUE CAMBIO MI VIDA

    Lorena había decidido dejar de escribir en su diario porque ya no necesitaba ocultar nada, ya que con Iker tenía confianza para contarle todo y porque no quería tener ningún tipo de secreto con él.Esas últimas palabras, esas últimas hojas que escribiría se las quería dedicar a la persona que había cambiado su vida, quería confesarle todo lo que había supuesto para ella y, por supuesto, dejaría que él lo leyera. Lo que escribió fue lo siguiente:"Estas van a ser las últimas líneas que escriba en este diario, no tiene mucho sentido seguir escribiendo cuando no tengo que ocultar nada y puedo expresarme tal cual soy sin tener que esconder mis sentimientos y, sobretodo, porque puedo desnudar mi alma ante quien camina a mi lado.Escribo esto mientras veo a nuestros hijos dormir, después de haber estado un rato jugando con ellos y, cuando los veía sonreír, me ha venido a la mente aquella vez que un chico guapísimo me ofreció un refresco, sin darme cuenta entonces que

  • Una huida hacia adelante   POR FIN UN HOGAR

    Por fin se habían quedado solos y los niños estaban dormidos, por lo que podían hablar tranquilos, ya que hasta ahora siempre había alguien en la habitación.—¿Cómo estás, preciosa? —preguntó Iker mientras le acariciaba el pelo.—Un poco cansada, pero contenta de que por fin seamos una familia, aunque me estoy planteando que a lo mejor no deberíamos tener más hijos —dijo Lorena mientras le cogía la mano.—Amor, como tú lo veas, pues eres tú la que va a pasar por el embarazo y el parto.—Gracias por comprenderme siempre, no es por ti, sino por todo lo que ha pasado y nos han dicho que otro embarazo podría ser complicado y me estoy planteando hacerme la ligadura de trompas.Iker se quedó un segundo parado, no sabía que decir, no quería meter la pata, pero en su cabeza sonó un rotundo no a que ella se sometiera a otra operación.—No dices nada, ¿te ha molestado lo que te he dicho?, si es así, te pido perdón —dijo ella con tono un poco triste, p

  • Una huida hacia adelante   DESPUÉS DE TODO, NACIÓ EL BELLO FRUTO DE SU AMOR

    No habían casi hablado del tema y Lorena tenía mil preguntas en la cabeza, millones de miedos que la habían sobrevenido y tan sólo encontraba algo de tranquilidad entre los brazos de Iker, pues ellos eran tan cálidos y del alma, que la llenaban de calma.—Te veo preocupada, mi vida —comentó un día Iker mientras estaban desayunando.—Lo estoy, pero no quería agobiarte. No sé si voy a ser una buena madre y si podré hacerme cargo de todo —dijo Lorena bajando la vista.Él le acarició la barbilla, le levantó la cabeza y secó las lágrimas que resbalaban por sus mejillas, a lo que ella le cogió la mano y se la besó.—Seguro que vas a ser una madre estupenda, vamos a ser capaces de hacernos cargo de todo y no sientas vergüenza por tener miedos y dudas, siempre estaré aquí para escucharte.—Gracias, amor mío, siempre encuentras las palabras exactas para que me sienta mejor. No sé en que faceta me gustas más, porque en todas eres adorable —dijo ella mientras

  • Una huida hacia adelante   EL PREMIO MERECIDO

    Lorena se levantó un poco antes para hacer el desayuno, tantas veces lo había hecho Iker que ella decidió hacerlo y dejar que durmiera un poco más.Cuando estuvo preparado, y como no se había levantado, lo colocó en una bandeja y lo llevó a la habitación, despertando a Iker con un beso.—Buenos días, princesa, así da gusto despertar.—Buenos días, principe, para mí si que es un gusto despertar a tu lado.Tras el saludo, se dieron un abrazo y otro beso y se pusieron a desayunar.—¿Eres feliz conmigo?, dime la verdad, tesoro —preguntó ella como si dudara de la respuesta.—Por supuesto que sí, te lo diré mil veces y no me cansaré de decírtelo, amor —respondió él sin casi dar tiempo de que ella terminase la pregunta.—Pero si has tenido que aguantarme muchas cosas y pocas alegrías te he dado.—Eres increíble y te amo, tu sonrisa me transmite felicidad, has decidido compartir tu vida conmigo y dentro de poco me harás muy feliz —dijo

  • Una huida hacia adelante   UNA BUENA NOTICIA

    Lorena no sabía lo que le pasaba, pero desde que habían vuelto del campamento no había podido dejar de pensar en esa noche, en lo que había sentido, en como la había excitado, estar totalmente a su merced y como le había encantado, como le había hecho el amor esa noche, una mezcla perfecta entre dulce y salvaje, pero tan cariñoso preocupándose porque ella disfrutara, como hacía siempre.Cada vez que lo recordaba, su cuerpo se encendía y unas veces se podía controlar y otras debía calmar su deseo, por lo que decidió ir a ver a Teresa, su psicóloga, para ver si quería a Iker por lo que le hacía sentir al hacer el amor o era por todo lo demás por lo que disfrutaba tanto.A parte de lo anterior, tenía un retraso de quince días, pero no quería decir nada hasta la siguiente falta, pero ella sentía que esta vez sí que podría ser posible.Aprovechando que Iker había ido a cerrar un acuerdo con las perfumerías Juteko, ella fue a ver a Teresa.—Hola, Lorena, gracia

  • Una huida hacia adelante   REGRESO AL CAMPAMENTO

    Aquel aniversario supuso un antes y un después para Lorena, empezó a cuidar de sí misma y se dejó querer por Iker, pues este se convirtió en una extensión de ella y llegaba hasta donde ella no era capaz, por lo que todo le era muy fácil y, aunque le costó darse cuenta, por fin había comprendido que cuando te aman de verdad siempre vas a encontrar unas manos que nunca te dejarán caer.Todo no era positivo, aunque Iker se lo ponía muy fácil, pero pasaban los meses y no se quedaba embarazada, por lo que habían decidido ir a una clínica especializada.En la primera visita, les hicieron unas pruebas tanto a ella como a él para ver si tenían problemas de fertilidad, pero a parte de eso le habían hecho una exploración muy exhaustiva por lo que había vivido y sufrido ella.Llegó el día de ir a por los resultados y mientras esperaban que les llamaran, tuvieron la siguiente conversación.—Si yo soy estéril, tendré que pedirte perdón por no haberme dado cuenta y hac

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status