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Capítulo 2

Autor: Edi Beckert
last update Data de publicação: 2026-01-14 08:49:55

CAPÍTULO 02

Fabiana Prass

- ¡Que demonios! ¿Por qué me engañaste así? ¿No te basta con haberme sacado de Brasil prometiéndome una vida mejor? ¿Ahora te aprovechas y me vendes? - Golpeé con la mano la guantera del coche, muy enfadado.

- He oído hablar bien de la familia Strondda. Después de que su padre se hiciera cargo, ¡Roma se volvió muy segura! Deberías agradecérmelo, tendrás una bonita casa, buena comida, estarás fuera de la basura...

- ¡No soy una cazafortunas, y lo sabes! Vine a trabajar, no para ser sometida a esto, ¡imagina cuando todos se enteren en Brasil! Si vuelvo a ponerme en contacto con ellos, ¡ya que nos hiciste el favor de perder nuestros móviles en una bolsa el día de la venta! - dije, con la voz quebrada... recordar que tengo familia y ni siquiera sé dónde están o cómo están, es triste.

- ¡Ya está hecho! Y creo que es bueno obedecer, ya sabes que cuando Don quiere algo, lo consigue, y si no se lo pones fácil, ¡es peligroso que nos maten! - Le miré asustada.

- ¿De verdad crees que haría eso? - Hizo una mueca y me entraron ganas de meterle trozos de papel en la bocaza.

- Lo único que sé es que ahora vamos a ser ricos. Con un lugar donde clasificar la basura, una máquina de prensar y un camioncito...

- ¡Pero eres estúpido! ¡No puedo creer que no valga más que un trozo de tierra y una máquina! - Saqué la cabeza por la ventanilla y paró el coche.

- ¿No vas a coger las bolsas de basura?

- ¡Ya está bien! ¡Vámonos a casa!

- ¡Sabes que si paras antes te quedas sin cena! - Miré la bolsa de pan y pasteles.

- Bien, ¡no quiero cenar! - Escondí la bolsa o me la quitaría.

Me negué a seguir trabajando y me fui a su casa. Me encerré en mi habitación en cuanto me duché y me apresuré a comer la comida de casa de Don, pero me costó dormir.

Me desperté temprano porque pensé que sería mejor ordenar la basura de una sola vez, ya que hoy no podría descansar en absoluto.

Abrí varias bolsas grandes, una junto a otra, y luego empecé a buscar bolsa por bolsa en mi mesa de trabajo.

De repente vi algo valioso en una bolsa pequeña, pero con el ruido de un choque de coches me sobresalté y acabé tirando la bolsa al suelo.

Como el lugar donde vivo es alto y hay barandillas debajo, acabó en la carretera, y bajé corriendo a recogerla.

Cuando llegué, me sorprendió un hombre muy guapo parado en la calle, y miraba la bolsa que se había detenido cerca de sus pies.

- ¡Ésa es mi bolsa! - le dije, y él se agachó para cogerla.

- Sí, claro. ¡Ya te la cojo yo! - Siguió mirándome de otra manera y me dio un poco de vergüenza. Cuando fui a recoger la bolsa, nuestras manos se tocaron y levanté las cejas, mirándole fijamente.

- Gracias...

- ¡Eres muy guapa! La más guapa de Roma, diría yo. Apuesto a que no eres de aquí... - aquella voz serena y gruesa me hizo estremecer desde los dedos de las manos hasta los de los pies. - Esos ojos me dicen mucho de ti...

- ¿Qué dicen mis ojos? - pregunté sin demora, y me sorprendió mi valentía; nuestras miradas se clavaron y me perdí en aquellos ojos oscuros

- Dicen que eres perfecta... ¡tienes un buen corazón y una belleza única!

- Deja de decir mentiras, mira mi ropa, mi pelo...

- ¡Tu ropa no dice nada de ti! Al contrario... - pareces pensar. - ¡Dicen que eres trabajadora y valiente! Por no hablar de que tu pelo natural es como las aguas frescas de un río limpio adornado con hermosas flores... - Tragué saliva.

- ¡Soy Fabiana! - Le tendí la mano. - Vengo de Brasil... - la cogió y entonces me di cuenta de que estaba sucia. - ¡No la toques! ¡Estaba trabajando! - sonrió, y entonces me di cuenta de lo bonita que era esa sonrisa, ese hombre parecía que estaba mintiendo.

- ¡No te preocupes tanto por los detalles! Yo también estaba labrando la tierra, me detuve al oír un ruido fuerte, ¡pero era el tubo de escape de un coche que pasaba! - Sacó una de esas flores amarillas del arcén y vi que tenía las manos sucias de tierra. Luego me la puso en la oreja y me di cuenta de que estaba encantada con aquel hombre.

Es todo lo contrario al idiota que me compró, parece más humano, sensible... usa palabras ligeras, parece un hombre romántico y me doy cuenta de que estoy en problemas, porque nunca dejaré que ese ogro, pariente de Sherek, me toque.

- ¡FABIANAAA! - grita mi tío y me saca de esa hermosa burbuja.

- Tengo que trabajar, si no me meteré en un lío, ¡mi tío no me deja pasar! - Dije un poco torpe.

- ¿Qué quieres decir? - ahora parecía serio, su semblante se ensombreció.

- Dejemos eso para la próxima conversación, tú vives por aquí cerca, ¿no?

- Sí, vivo cerca de aquí... ¡Volveré mañana por la mañana! - Yo seguía mirándole y creo que hasta mis ojos sonreían, no quería alejarme de aquel hombre.

- ¡FABIANAAA! - oímos el grito y me asusté y salí corriendo.

- Me tengo que ir... ¡hasta mañana! - Dije mientras corría y solo entonces me di cuenta de que no le había preguntado su nombre a aquel amable hombre, simplemente me había ido corriendo a trabajar, ya me ha pegado mi tío por no trabajar bien, y hoy, prefiero evitarlo.

.

Don Antonio Strondda

.

- ¿A dónde has ido, volviendo sonriente? ¿Saliste de aquí dispuesto a matar a uno de los nuestros y has vuelto sonriendo? - me preguntó mi hermana Laura con un cálido abrazo. - Ah, ya veo que has vuelto a trastear con las plantas, ¡pero eso no es todo!

- Fui a visitar a mi prometida para ultimar los detalles de nuestra boda. - Fui a lavarme las manos.

- ¿Lo has entendido bien? Bueno, con estas manos sucias, ¡me resulta difícil! - se burló, ayudándome con las mangas de la vieja camiseta de manga larga que me había puesto para trabajar la tierra.

- No sé... ¡Espero que sí! - respondí con una sonrisa, aunque sabía que aquella hermosa muchacha no me reconocería con mi gorra y mis ropas más sencillas.

- ¡Le diré a mamá que puede volver para la ceremonia! ¡Sobrevivirás a la boda! - bromeó Laura.

- ¡Por supuesto! - respondí, ¡imaginándome poseyendo a aquella ragazza en su noche de bodas!

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