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La sombra que se pasó del límite

Author: M Souza
last update publish date: 2026-04-01 06:46:44

Narrado por Ranya

Yo me consideraba buena en lo que hacía. Discreta. Invisible cuando era necesario. Siempre supe moverme por los rincones de las casas donde trabajé sin ser notada, escuchar sin ser oída, observar sin ser vista. Y en aquella mansión de oro y sombras, creí que seguía jugando bien. Pero ese día, algo cambió.

Tal vez me volví demasiado confiada.

O tal vez… simplemente subestimé quién era Khaled Rashid.

Llevaba tres días siguiendo una rutina cuidadosa: limpiaba donde debía limpiar,
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  • Vendida al Jeque   368

    RajComencé a organizar todo lo que estaba bajo mi mando con precisión, ajustando cada detalle sin prisa, pero tampoco permitiendo ningún margen de error. Algunas decisiones claramente no fueron bien recibidas. Eso era evidente en las miradas esquivas, en la forma en que evitaban mirarme directamente, en el silencio más denso que se instalaba cada vez que entraba en algún lugar. Pero nadie dijo nada. Nadie cuestionó. Después de lo que ocurrió con Malik, nadie parecía dispuesto a descubrir hasta dónde estaba dispuesto a llegar.Podían estar en desacuerdo, podían guardar resentimiento, pero sabían exactamente con quién estaban tratando. Mi padre nunca me enseñó a confiar en las personas. Me enseñó a esperar lo peor de ellas. Y eso fue lo que me mantuvo preparado. Para mí, la confianza nunca fue necesaria. El control siempre fue suficiente.Uno de los hombres se acercó para actualizarme sobre la situación. Su postura era respetuosa, pero la tensión estaba allí, visible en los pequeños de

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    Nayla La celebración comenzó exactamente como la había imaginado: íntima, controlada y rodeada únicamente de personas que realmente formaban parte de nuestra vida. Nada de exageraciones, nada de movimientos innecesarios. Conocía a Adir lo suficiente para saber que, si hubiera dependido únicamente de él, aquel momento habría adquirido proporciones mucho mayores, pero, esta vez, respetó lo que le pedí. Aquella noche no se trataba de estatus, no se trataba de demostrar poder… se trataba de familia. El ambiente fue preparado con cuidado, siguiendo tradiciones más discretas y elegantes. La mesa principal estaba organizada con platos típicos, dulces delicados y frutas, todo dispuesto con una estética impecable. El aroma de las especias llenaba suavemente el aire, mientras pequeñas luces doradas hacían que el espacio resultara acogedor. Algunas mujeres conversaban en voz baja, otras observaban, y los hombres se mantenían más alejados, respetando el momento. Llevé la mano hasta mi vientre

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    AdirNo recordaba la última vez que había estado tan ansioso por algo. Era una sensación extraña, casi inquietante, como si el tiempo estuviera pasando más despacio a propósito, solo para prolongar aquella espera. En los últimos días, terminamos posponiendo este momento debido a todo lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor, pero ahora ya no había más excusas. Era hoy. El día en que finalmente descubriríamos el sexo de nuestro hijo.Nayla estaba a mi lado, visiblemente más tranquila que yo. Había un brillo en sus ojos que no ocultaba la expectativa, pero también transmitía una calma que yo no conseguía encontrar dentro de mí. Mientras mantenía las manos entrelazadas, intentando controlar el ritmo de mi respiración, ella parecía completamente entregada a aquel momento, como si ya supiera exactamente lo que estaba por venir.Giró el rostro hacia mí con una sonrisa suave, de esas que siempre conseguían desarmarme.— Estoy casi segura de que es una niña — dijo, con tranquila convicció

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    LamisMi cuerpo todavía palpitaba por completo después de lo que él había hecho conmigo. Mi respiración no conseguía volver a la normalidad, mi pecho subía y bajaba demasiado rápido, mi piel estaba caliente, sensible… pero, aun así, no quería detenerme allí. Él estaba recostado en la cama, todavía agitado, con los músculos tensos y aquella mirada oscura que siempre conseguía desarmarme, y eso encendió algo dentro de mí. Quería corresponderle. Quería hacerle sentir al menos una parte de lo que acababa de hacerme sentir.Deslicé las manos lentamente por su abdomen, sintiendo cada detalle de su piel caliente bajo mis dedos, como si estuviera aprendiendo nuevamente su cuerpo. Me incliné y besé su pecho, descendiendo sin prisa, disfrutando de cada una de sus reacciones.El sonido que escapó de sus labios fue bajo, ronco.— Eso… Lalá… joder…Sonreí, provocándolo todavía más, disfrutando de aquel reencuentro y de la intimidad que durante tanto tiempo nos había sido negada. Él llevó una mano

  • Vendida al Jeque   364

    LamisRegresamos a casa y, a pesar de toda la ligereza que llevaba por dentro, todavía quedaba un rastro de tensión que no desaparecía por completo. Subí con él en brazos, sintiendo su cuerpo ya pesado por el sueño apoyado contra mí, cálido, tranquilo, completamente ajeno a todo lo que había sucedido. Permanecí unos minutos allí, acariciándolo, observando cómo su respiración se hacía más lenta, esperando ese momento en que el cuerpo se relaja por completo y el sueño se vuelve profundo. Cuando estuve segura de que estaba dormido, dejé la lámpara encendida, la puerta entreabierta y me detuve durante un instante solo para mirarlo una vez más, como si aquello me diera la seguridad necesaria para continuar.Era extraño.Todo parecía nuevo, aunque cargara con tanta historia.La casa, el silencio, la sensación de empezar de nuevo… y, principalmente, lo que estaba a punto de suceder.Bajé las escaleras con calma y encontré a Fawzi sentado en el sofá, con un vaso de whisky en la mano, relajado

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    LamisMe quedé observando a aquella mujer en medio de la plaza, alzando la voz como si intentara imponerse a través del ruido. Era el tipo de actitud que revelaba más debilidad que fuerza. Quien realmente tiene algo que sostener no necesita llamar la atención de esa manera. Simplemente dejé escapar una ligera sonrisa cuando Fawzi se alejó con mi hijo, y solo entonces volví a mirarla con calma, sabiendo exactamente cómo terminaría aquello.— Suéltala.Hablé sin levantar la voz, mirando directamente al guardia de seguridad que la sujetaba.— Quiero ver si es capaz de sostener todo eso que está diciendo. Gritar es fácil… cualquiera puede hacerlo. Ahora, sostenerlo es otra historia. Puedes soltarla y apartarte.Vaciló durante un instante, evaluando la situación, pero finalmente obedeció.En cuanto quedó libre, Salite vino hacia mí señalándome con el dedo, cargada de arrogancia, como si todavía creyera que tenía el control.— Te quiero lejos de mi hombre, ¿me entiendes? No puedes llegar aq

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