Compartilhar

Soy tu esposo

last update Data de publicação: 2026-07-03 22:42:49

Isabella lo miró fijamente y tiró de su brazo con fuerza, estaba arta de todo, de no saber que diablos pasaba a su alrededor.

—Ahora suéltame.

Adriano no se movió ni un centímetro. Una sonrisa ladeada apareció en sus labios.

—¿Y si no lo hago? Por lo visto se te olvidó un pequeño detalle, cariño... soy tu esposo, y no pienso dejar que te marches así de mi lado.

Isabella soltó una risa cargada de ironía.

—Vaya... sí que eres un idiota.

Volvió a intentar zafarse, pero Adriano tiró de ella con may
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado
Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Pau Rgz Rivas
cada cuánto se actualiza?
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • Vendida al hermano equivocado   Ella es mía

    Gael levantó la mirada hacia los hombres que permanecían detrás de él.Su expresión había cambiado por completo.—Abran fuego.La orden fue suficiente.Los hombres comenzaron a disparar contra la entrada de la bodega. El estruendo de las armas retumbó por todo el lugar, haciendo vibrar los ventanales y provocando que varios objetos cayeran de las estanterías.Los tres hombres que custodiaban la propiedad reaccionaron de inmediato.—¡Al suelo! —gritó uno de ellos.Se refugiaron detrás de unas enormes cajas de madera mientras respondían al ataque.Las balas atravesaron algunos de los objetos, levantando astillas por todas partes.Mientras tanto, en el interior de la mansión, María bajaba rápidamente las escaleras junto a Isabella.—¡Señora, tenemos que escondernos!—¿Qué está pasando? —preguntó Isabella, intentando mantener la calma.—No lo sé, pero están disparando.Un nuevo estruendo hizo que Isabella se estremeciera. Antes de que pudiera responder, escucharon pasos apresurados detrá

  • Vendida al hermano equivocado   Tenemos que irnos

    La tarde había llegado sobre la mansión Vercelli, en una simple vista llena de calma.Dentro de la propiedad, las luces permanecían encendidas y algunos empleados todavía se movían por los pasillos. Después de lo ocurrido horas atrás con Leah, todos parecían estar intentando recuperar la normalidad.Pero aquella tranquilidad estaba a punto de terminar.En la sala de vigilancia, uno de los hombres encargados de controlar las cámaras permanecía sentado frente a los monitores. Sus ojos recorrían las diferentes entradas de la propiedad hasta que algo llamó poderosamente su atención.Frunció el ceño, pues una camioneta negra apareció en una de las cámaras, después otra, y otra.El hombre se inclinó hacia delante.—¿Qué demonios...?Y amplió la imagen.Varias camionetas estaban atravesando lentamente el camino que conducía directamente hacia la mansión.Entonces vio las puertas abrirse, y varios hombres armados comenzaron a descender.El guardia sintió que un escalofrío le recorría la espa

  • Vendida al hermano equivocado   Será mía

    Gael sostenía el teléfono con fuerza, caminando de un lado a otro dentro de su habitación. Su mandíbula permanecía tensa mientras esperaba que Leah dejara de llorar al otro lado de la línea. Estaba a punto de responder cuando la puerta se abrió sin previo aviso.Eduardo entró con el ceño fruncido.Al verlo, Gael bajó la mano que sostenía el teléfono y respiró hondo, intentando que su padre no alcanzara a escuchar la conversación.Del otro lado de la llamada, la voz desesperada de Leah volvió a escucharse.—Gael... no pude hacer nada.Él frunció el ceño.—¿Qué?Leah soltó un bufido cargado de rabia.—Sí, como escuchaste. La estúpida mujer de tu hermano, me acaba de echar.Gael cerró los ojos con fuerza.—¡Mierda!Eduardo levantó una ceja, intentando entender qué estaba ocurriendo, pero decidió permanecer en silencio.Gael hizo una pausa antes de volver a hablar.—Espera un momento... ¿y dónde está mi hermano?—No lo se, él salió temprano. Pero la estúpida, insípida e insignificante de

  • Vendida al hermano equivocado   Gritos

    Mientras tanto, en la mansión Vercelli permanecía inusualmente silenciosa.Con Adriano fuera atendiendo la reunión en las bodegas del centro y Luca acompañándolo, apenas quedaban algunos empleados ocupándose de sus labores, y por supuesto los dos hombres encargados de cuidarla, de cuidar de Isabella.Leah entreabrió la puerta de la habitación que le habían asignado y asomó la cabeza. Observó el largo pasillo y, al comprobar que no había nadie, sonrió con satisfacción.—Perfecto... —susurró.Salió con paso tranquilo, procurando no hacer ruido. Bajó las escaleras y caminó directamente hacia el lugar que más le interesaba desde que había puesto un pie en aquella mansión.La biblioteca.Empujó la pesada puerta de madera y recorrió el enorme lugar con la mirada.—Veamos qué escondes, Adri. Debemos tener pistas para Gael.Comenzó a abrir cajones, mover carpetas y revisar documentos. Libros, contratos y expedientes terminaron sobre el escritorio y el suelo.No tardó mucho para que una de la

  • Vendida al hermano equivocado   Esto apenas comienza

    Adriano abrió con cuidado la puerta de la habitación.Esperaba encontrarla despierta, dispuesta a discutir una vez más. Sin embargo, para su sorpresa, Isabella dormía profundamente sobre la cama, abrazando una almohada.Una leve sonrisa apareció en sus labios.Por un instante permaneció inmóvil observándola. Después entró al baño, se duchó rápidamente y se cambió de ropa. Cuando salió, ella seguía dormida.Sin hacer ruido, apagó la lámpara que aún permanecía encendida y se acostó en el otro extremo de la cama.Al amanecer, Adriano ya estaba de pie.Terminó de abotonarse la camisa mientras observaba a Isabella dormir unos segundos más.—Descansa... —murmuró en voz baja.Salió de la habitación y cerró la puerta con cuidado, en el vestíbulo ya lo esperaba Luca.—¿Todo listo, señor?—Sí.Ambos caminaron hacia la salida.Antes de subir al vehículo, Adriano se detuvo frente a dos hombres de confianza.—Quiero vigilancia permanente en la mansión. Y asegúrense de que mi esposa esté protegida

  • Vendida al hermano equivocado   Cartas sobre la mesa

    Adriano sostuvo la mirada de Leah durante varios segundos, definitivamente el silencio comenzó a volverse incómodo, pero finalmente, dejó escapar un suspiro.—Está bien.Leah levantó la cabeza de inmediato.—¿Qué?—Te doy una semana.Los ojos de la rubia se iluminaron.—¿De verdad?Sin pensarlo dos veces, corrió hacia él con una enorme sonrisa, dispuesta a abrazarlo.Pero antes de que pudiera rodearle el cuello con los brazos, Adriano levantó una mano y la detuvo.—Ni un paso más.Leah parpadeó.—¿Adri...?—No quiero que me toques.Su voz sonó completamente seria.—Y mucho menos cerca de mi esposa.La sonrisa de Leah desapareció durante un instante. Después asintió con aparente resignación.—Está bien, Adri.Adriano hizo una seña hacia una de las empleadas que esperaba discretamente en el pasillo.—María.La mujer se acercó enseguida.—¿Señor?—Lleve a la señorita Leah a una de las habitaciones de invitados, la del ala norte.—Sí, señor.La empleada hizo un gesto para que Leah la sigu

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status