Início / Romance / Volver a Amar / Capítulo 1. Ayuda

Compartilhar

Capítulo 1. Ayuda

last update Data de publicação: 2023-07-26 01:53:24

Julián salió de las caballerizas de la hacienda Miramar, muy temprano por la mañana, mientras la luna aún se alzaba en el cielo y las estrellas alumbraban su camino; él se dirigió al sur, donde habían sido vulnerados por los bandidos que se dedicaban a robar el ganado. El último atentado había dejado malherido a su abuelo Andrés, quien por suerte se había recuperado con rapidez, pero el susto aún lo tenía metido en la sangre.

Le reconfortaba saber que uno de aquellos delincuentes yacía muerto y enterrado, pero no se confiaba. Sus cómplices aún seguían en libertad y con seguridad tarde o temprano buscarían venganza por ese asesinato, pero estaría preparado para recibirlos, no volverían a tomarlos desprevenidos de nuevo.

El recuerdo le hizo apretar los dientes, él mismo había salido herido gracias a ese miserable, que había intentado asesinar a Daniel en el primer asalto que sufrió la hacienda Monterreal.

El dolor punzó en su costado, como si hubiese sentido el calor de la bala de nuevo entre sus carnes, era una sensación horrible, pero que apartó mientras seguía cabalgando su destino.

Habían pasado tantas cosas desde entonces.

—Julián —la voz de Álvaro le hizo girarse, no esperó que su capataz lo siguiera a esa hora de la mañana.

—¿Qué haces aquí? —preguntó al verlo tomar su sombrero e inclinar ligeramente el rostro a manera de saludo.

—Solo quería informarte que las cercas al norte de Ojo de Agua fueron violentadas, como si algún tipo de camión las hubiera tirado —dijo el hombre.

—¿Cuándo sucedió? —le cuestionó, halando las riendas del caballo para detenerlo.

—Ayer por la noche, pero no tuve tiempo de avisarte, mi hijo se enfermó y tuve que llevarlo de emergencia a la clínica —se disculpó.

Julián asintió.

—Me haré cargo de investigar lo que pasó con esa cerca, ve al sur y hazte cargo del ganado. Hoy saldrán cien reses a la ciudad, hazte cargo —le ordenó.

Álvaro asintió.

—Te mantendré informado, ¿necesitas que envié hombres contigo? —le preguntó.

Julián negó.

—Me haré cargo de todo y si necesito algo, me comunicaré contigo por el radio —avisó para que estuviera pendiente.

—Así lo haré —aseguró Álvaro antes de encaminarse hacia el sur, a reemplazar a Julián.

Entre tanto, Julián se dirigió al norte, esperaba que este nuevo inconveniente no fuera el inicio de una nueva preocupación.

El vaquero cabalgó con prisa hacia su destino y una hora más tarde se encontró con las huellas de un todoterreno, no se trataba de un camión, lo que significaba que tampoco se trataba de un robo, quizá algún vehículo se había desviado de su camino y había terminado empotrándose contra la cerca. Era una situación poco probable, sin embargo, no imposible. Las curvas de los caminos para quien no las conocieran podía ser traicioneras y peligrosas.

Julián inspeccionó el terreno, evaluó los daños y los materiales que necesitaba para arreglar la cerca y cuando tuvo el dato, se comunicó con Álvaro para que enviara gente al pueblo para comprar los materiales y posteriormente las trajeran al lugar para iniciar con los trabajos.

El reloj marcaba las siete de la mañana, cuando Julián terminó de recorrer el terreno. Contó las cabezas de ganado que se guardaban en el área, confirmando que debió tratarse de algún incidente vial, pues su ganado, estaba completo.

 Cuando el sol se alzó en lo alto, el reloj ya marcaba las diez de la mañana, por lo que Julián llevó su caballo al río para darle de beber un poco de agua. El jinete se bajó de su caballo, lo arreó hasta que las patas del animal se humedecieron y él se sentó sobre una de las rocas a la orilla del río, sacó su cantimplora y bebió de un solo trago la mitad de su contenido, mientras limpiaba el sudor de su frente.

Fue en ese momento de relativa paz que escuchó los quejidos provenientes de los arbustos. El cuerpo de Julián se tensó, se levantó de la roca y con paso lento avanzó hacia el arbusto de donde provenía aquellos ruidos que no parecían humanos, pero tampoco podían pertenecer a ningún animal.

Era un sonido lastimero y doloroso.

Julián llevó la mano a su cintura, tomó su pistola y apuntó en dirección de aquellos arbustos que se movían, podía ser el aire o bien, alguien que se escondía entre ellos; el vaquero no podía descartar que se tratara de algún bandido que resultara herido, quizá eso explicara la cerca rota, pero lo que Julián jamás esperó, fue encontrarse con el cuerpo golpeado de una mujer.

Él no podía verle el rostro, pues la maleza lo privaba de esa visión, pero podía ver el cuerpo herido, sangrante. Un escalofrío le recorrió de pies a cabeza, él guardó el arma y se agachó para apartar las ramas que ocultaban el rostro de la muchacha.

Julián contuvo la respiración al encontrarse con la viuda de Ángel Salvatierra. Su primer impulso fue llamar a la hacienda Ojo de Agua; sin embargo, algo se lo impidió, no sabía qué le había pasado, así que lo primero que debería hacer era llamar a la policía para notificarles sobre su descubrimiento.

Eso es lo que tenía que hacer, llamar y dejar que ellos se hicieran cargo de todo. Julián sacó su móvil y marcó el número de la estación policial.

—Ayuda —escuchó el quejido de la mujer, él se tensó—. Por favor —musitó la mujer con dolor.

Julián en un acto de puro impulso, colgó la llamada justo cuando el jefe de la policía le atendió, él corrió hacia su caballo, tomó la cantimplora de agua y volvió junto a Natalia.

—Ayuda —suplicó la muchacha de nuevo, le dolía la mandíbula, el cuerpo, el alma.

Julián se agachó para ayudarla a levantarse, lo que provocó que ella dejara escapar un fuerte y ronco gemido de dolor.

—¿Qué fue lo que te pasó? —preguntó con los dientes apretados, Julián sintió la ira arder en su interior al verla tan golpeada. En su familia le habían enseñado a respetar a las mujeres, a ellas no se les tocaba ni con el pétalo de una rosa, si no era para amarlas.

—Ayúdame —pidió ella sin responder la pregunta de Julián.

—Llamaré a Ojo de Agua, alguien tiene que venir por ti…

—¡No, por favor, no! —suplicó, mientras su cuerpo temblaba de manera violenta—. A ellos no —insistió, mientras rompía en un llanto desgarrador—. Te lo suplico, a ellos no —chilló con angustia y terror.

Por un momento, Julián no supo qué hacer, se quedó quieto, como si fuera una estatua de mármol.

—Por favor, a ellos, no —insistió ante el silencio de Julián.

El vaquero dio un respiro profundo. No tenía idea de lo que había ocurrido con Natalia Salvatierra, pero no podía dejarla a su suerte, tirada como si fuera un animal. Por lo que, la tomó entre sus brazos y le dio un poco de agua, ella bebió como si no hubiese probado una gota de líquido en muchos días, entre gemidos de dolor, terminó el contenido de la cantimplora.

—Tengo que reportarlo a la policía, tienen que castigar a quien te ha hecho esto —dijo Julián, ella negó con dificultad.

—No por favor, ayúdame, te lo suplico —pidió, haciendo muecas de dolor—, pero no llames a las autoridades —suplicó de nuevo.

Julián no estaba de acuerdo con la petición de la mujer; sin embargo, él se debatía entre hacer lo correcto o brindarle la ayuda que ella le estaba pidiendo. Natalia Salvatierra, necesitaba un médico de urgencia.

Contra todos sus buenos principios y las enseñanzas de sus padres, la tomó en brazos y la llevó hasta su caballo, subirla a él fue un verdadero reto, fue casi imposible y subirse él, fue mucho más difícil, la mujer no podía mantenerse en pie.

Con el enojo bullendo en su interior, Julián se dirigió a la choza más cercana y la más alejada de la hacienda y de los senderos que colindaban con las otras haciendas, la llevó hasta el pie de la montaña, no supo exactamente qué fue lo que lo llevó a decidirse por ese lugar, pero allí estaba. Recostando el cuerpo de Natalia sobre el duro y frío catre.

Ella gimió al sentir la paja del colchón rasparle sus heridas…

—Lo siento —se disculpó Julián.

Ella negó.

—Gracias —le susurró.

Julián quería preguntar. Quería saber lo que le había ocurrido o quien le había herido tanto. Él no concebía que alguien fuera capaz de ensañarse tanto con una mujer y ¿Qué razones podía tener?

Un pensamiento atroz se le cruzó por la cabeza, pero negó de inmediato. No podía tratarse de los delincuentes que habían huido, aunque era la única explicación.

«Ellos la habrían matado, no herido», pensó.

—Iré por ayuda, traeré un médico, alguien que te ayude con esas heridas —dijo él, pero la mano de Natalia le impidió alejarse y marcharse.

—No quiero que nadie se entere de esto, Julián, ¿verdad? —preguntó, ella recordaba al muchacho, él había presentado sus respetos el día del entierro de Ángel.

Julián asintió.

—No quiero que nadie sepa lo que ha sucedido —lloró—. No deseó que… —ella no fue capaz de terminar la oración. No quería recordar lo que Efraín Salvatierra le había hecho la noche anterior.

«Te lo advertí, Natalia, te dije que no querrías conocer el lado oscuro de esta familia.»

Las palabras de su cuñado le hicieron temblar, pues fueron las primeras y últimas que escuchó antes de que todo se consumara.

—Soy Veterinario, no médico —le dijo Julián con pena.

—Sabrás qué hacer —le dijo ella, cerrando los ojos, mientras un fuerte dolor le atravesó el bajo vientre, provocando que un grito desgarrador saliera de su garganta antes de que su mundo se convirtiera en oscuridad…

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Rosy Maria Luna Za
Esta muy buena,espero que ella pueda superar todo y habrá su corazón.. una pregunta no recuerdo el nombre de la anterior novela,que desencadena esta historia
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • Volver a Amar   Capítulo extra

    El llanto llenó una de las habitaciones de la Escondida, Diana Arteaga había llegado al mundo y demandando la atención de su madre. Alicia estaba pálida, cansada y sentía que le dolía hasta el último cabello de su cabeza, pero sonreía feliz de tener a su bebé entre sus brazos.La pequeña era una mini copia suya, por lo menos es lo que le pareció cuando fue puesta entre sus brazos por el doctor que la atendió.Paloma tenía los ojos llenos de lágrimas, mitad de alegría y mitad de terror, pero su hija había sido muy valiente y había dado a luz a su pequeña Diana en casa.—Felicidades, Señora Vidal, por su primera nieta —dijo, Marcelo abrazándola y colocando su mentón sobre el hombro de Paloma.Ella sonrió.—Lo mismo para usted, señor Vidal. La reina de su corazón ha nacido —le dijo, pues Marcelo cuidaba mucho a Alicia desde que supo de su embarazo y su apoyo, tal como lo ofreció había sido incondicional para Simón y Alicia.—Felicidades, Alicia, y gracias por darme el bello regalo de ser

  • Volver a Amar   Epílogo

    Andrés y Laura se apresuraron a volver a Miramar, tan pronto como la noticia del nacimiento de Nicolás llegó a La Escondida. Estaban emocionados, era su tercer bisnieto y pronto también llegaría a sus vidas la pequeña Diana, que estaba a dos meses de nacer, aunque con lo crecida que Alicia estaba y al ser primeriza, Laura sospechaba que llegaría al mundo antes de los dos meses.—Nos estamos llenando de pequeños de nuevo —dijo Andrés, mientras conducían——. Me recuerda tanto cuando nuestros nietos nacieron, fue una época muy bonita que no pensé repetir. Me siento viejo —añadió.—Estás viejo, querido, pero no puedo quejarme —le dijo, besando su mejilla—. Envejecer contigo ha sido lo mejor de mi vida y no lo cambiaría por nada ni por nadie. Ver a mi familia hacerse más y más grande es un privilegio que no todos tienen la dicha de gozar.Andrés asintió.—Tienes razón, mi amor. El tiempo pasa, pero en cada retazo siempre habrá una memoria para el recuerdo.Laura le sonrió.—Cada retazo está

  • Volver a Amar   Capítulo 52. Bienvenido

    La familia tenía muchos motivos para celebrar, Ignacio y Renata hicieron público su reconciliación y el más feliz fue Carlitos, el niño dio brincos de alegría que cualquier duda que sus padres aún conservaban se rompió y fortaleció su deseo de unirse como familia.La única preocupación que llegaba a ensombrecer la dicha que vivían era Aurora. La joven volvió de La Soledad y lucía triste, pero se negó a hablar, ni siquiera Laura había logrado que se abriera, por lo que decidieron dejar las cosas correr, esperando que en algún momento ella decidiera hablar.Sin embargo, los meses pasaron y nada sucedió, Aurora se cerró en su burbuja y evitaba a toda costa los temas que tuvieran que ver con Esteban. Wendy estaba preocupada al igual que Samuel, ninguno de los dos sabía qué hacer para poder ayudarla.—¿No vas a decirnos lo que sucedió? —preguntó Wendy cansada de verla tan ausente.—No ha pasado nada, mamá, no te preocupes —le dijo.—No te creo, cuando te marchaste lo hiciste entusiasmada,

  • Volver a Amar   Capítulo 51. Un hombre enamorado

    —Nunca imaginé que la vida me diera tantos momentos felices, cuando pensaba en tener una familia, una esposa. No alcanzaba a comprender lo que realmente significaba. El amor es tan bello y aunque el camino es doloroso, es el único sentimiento por el que de verdad vale la pena recorrerlo —expresó Julián, dejando un beso sobre el dorso de la mano de Natalia. Habían dejado el consultorio de Renata una hora atrás. Julián había conducido de regreso a la hacienda; sin embargo, no llegaron a la casa grande. Él la había secuestrado y llevado a una de las cabañas que había en medio del campo. Natalia no puso objeción, estaba a la entera disposición de su marido. Confiaba en él con los ojos cerrados. —Eres el mejor de los hombres —susurró ella en respuesta a aquellas palabras. —Solo soy un hombre enamorado —refutó él con esa sonrisa que no se borraba de su rostro desde que salieron de la consulta. Natalia le acarició la mejilla, la barba le picó las manos, pero no se detuvo, delineó con la p

  • Volver a Amar   Capítulo 50. Volver a amar

    Los ojos del vaquero se llenaron de lágrimas y de felicidad, su sonrisa lo decía todo. Julián se acercó a su esposa, la tomó del mentón y la besó. Fue un beso tierno, llenó de amor, el hombre quería decirle con aquel beso todo lo que sentía por ella, aunque Natalia lo sabía y se sentía muy afortunada por tenerlo en su vida, por tener la oportunidad de volver a amar.—Te amo, te amo —le susurró él sobre los labios.Natalia le acarició la mejilla y limpió las lágrimas que corrían por las mejillas del vaquero. Eran lágrimas de felicidad, aun así, ella no quería verlo llorar. Quería que Julián se sintiera feliz y dichoso por tenerla en su vida, quería que su sonrisa no se borrara jamás y que su amor durara para siempre.—Te amo, mi vaquero favorito. Te amo con cada pedacito de mi cuerpo y de mi alma, gracias por ser el hombre más maravilloso del mundo y por convertirte en mi razón de ser y de estar —le dijo, besando los labios de Julián, no fue apasionado, sino un simple roce que les hizo

  • Volver a Amar   Capítulo 49. Un capítulo cerrado

    Santiago se giró para no ser testigo de lo que podía ocurrir entre su hermano y Aitana. Tenía el corazón dolorido, pero entendía que en el corazón no se podía mandar, además, él no había hecho ningún movimiento para llamar la atención de la joven, pues no imaginó que su gemelo estuviera enamorado de ella.¿Qué era lo mejor que un hombre podía hacer en ese caso? Retirarse con honor y desearle a Sebastián que fuese feliz.Entretanto, Aitana se apartó de Sebastián, el muchacho estaba serio, pero el brillo de sus ojos lo delataba. Sus labios estaban rojos por el labial de la joven y sus mejillas ligeramente rojas por la emoción del momento.—Sebastián…—No digas nada, por favor, quiero guardar este momento como el más preciado de mis tesoros. Te he querido desde hace un buen tiempo y ahora que he vuelto a verte no quiero perder más el tiempo, Aitana —dijo, tomando la mano de la muchacha y dejándole un beso sobre su dorso.Aitana se sonrojó, su corazón latía acelerado, no sabía si era de e

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status