FAZER LOGINEstuve un poco desaparecida por temas de estudio y trabajo, pero ya estoy de vuelta, aprovechando mis vacaciones para actualizar todas mis historias lo más que pueda <3
El camino de regreso se sintió como subir desde los mismos infiernos. Dorian no le permitió caminar sola; su brazo rodeaba la cintura de Nyra con una firmeza que ella no sabía si interpretar como apoyo o como custodia. El contacto de la mano de él contra la piel desnuda de su costado —allí donde su blusa había dejado espacio libre— enviaba descargas eléctricas que Nyra apenas podía procesar en medio de su estupor.Dorian la empujó suavemente hacia el interior de un espacio privado, una pequeña habitación de comando dentro del campamento revestida de madera oscura y estanterías que exhalaban el aroma de siglos de historia. Cerró la puerta con un clic definitivo.—Siéntate —ordenó él. No fue un grito, fue un murmullo con tono dominante.Nyra no obedeció de inmediato. Se quedó de pie en el centro de la alfombra persa, temblando. Sus ojos azul grisáceo estaban fijos en el gran ventanal que mostraba la noche eterna de Eclipria.—Lo que viste allí abajo... —comenzó Dorian, acercándose a ell
El campamento estaba vivo de una manera que Nyra nunca imaginó posible. No era como en las películas, con vampiros y hombres lobo mostrándose como aliados de ópera gótica. Era crudo. Visceral. Peligroso.Dorian la llevaba de la mano a través de las tiendas de campaña, su agarre era posesivo, inamovible. Los guerreros se apartaban a su paso, inclinando la cabeza en reverencia, pero sus ojos—esos ojos que brillaban en la oscuridad—se clavaban en ella como si pudieran ver exactamente lo que había ocurrido entre ella y su líder.—Las reglas del clan son simples —comenzó Dorian, su voz resonaba con una autoridad que hizo que otros vampiros cercanos se tensaran—. Primera: nunca saldrás sola. Jamás. Alistair aún anda de cacería.Ella quiso protestar. Quiso decir que no era una prisionera. Pero un vistazo a su rostro le indicó que cualquier argumento sería inútil.—Segunda regla —continuó—: confiarás en mí sobre cualquier otro. Alistair es astuto. Puede ofrecerte cosas. Promesas. Salvación. N
Nyra sintió el aire frío golpear su piel mientras Dorian la llevaba volando por sobre los tejados de Eclipria. Sus brazos la rodeaban con una posesión que no dejaba espacio para dudas: ella le pertenecía, al menos por ahora.—¿A dónde me llevas? —preguntó, aunque su voz se perdía con el viento. Podía sentir los músculos de Dorian trabajando bajo sus brazos, tenía el control absoluto que sobre su cuerpo y el de ella.—A un lugar donde podré mantenerte a salvo —respondió él sin soltar la mirada del horizonte—. Lejos de tu padre. Lejos de todos.Bruma iba envuelto en el pecho de Dorian, completamente dormido, sedado por la magia del vampiro. Nyra había protestado, pero Dorian había sido inflexible: su perro necesitaba descanso, y él no podía vigilar al animal mientras buscaban a Cyrus.Cayeron en un claro del bosque rodeado de pinos enormes. Las antorchas antiguas de fuego verde iluminaban el perímetro de lo que parecía ser un campamento. Hombres y mujeres de aspecto inhumano se movían
El silencio que quedó después de que Dorian desapareciera era ensordecedor.Nyra se quedó ahí, temblando contra la pared, con la camiseta desgarrada colgando de sus hombros y la respiración acelerada. Su mente estaba hecha un caos, dividida entre el alivio de que se fuera y una extraña sensación de vacío que no podía nombrar. Llevó las manos a su pecho, intentando calmar los latidos desenfrenados de su corazón.Bruma levantó la cabeza lentamente, como si despertara de un trance. El perro se acercó a ella con preocupación, rozando su pierna.—Lo sé, bebé. Lo sé —susurró, acariciando la cabeza del animal con dedos temblorosos.Recogió lo que quedaba de su camiseta y se dirigió a la ducha. El agua caliente no fue suficiente para borrar la sensación de esas manos sobre su piel, el calor de su cuerpo presionándola contra la pared, sus colmillos rozando su cuello. Cerró los ojos bajo el chorro y se permitió, solo por un momento, recordar cómo se había sentido. El deseo y el miedo mezclados e
La respiración de Nyra se había convertido en un jadeo entrecortado. Dorian la mantenía inmóvil contra la pared, con sus muñecas apresadas por una mano de hierro que parecía poder quebrarlas en cualquier momento. La camiseta desgarrada revelaba su piel bronceada, y el miedo se mezclaba con una extraña sensación de anticipación que ella no lograba comprender.—No entiendes nada —susurró Dorian, acercando su rostro al cuello de Nyra. Su aliento era caliente, casi amenazador—. Tu padre ha destruido a mi clan, experimentado con nosotros como si fuéramos simples especímenes de laboratorio.Nyra sintió los colmillos rozando su piel. Un escalofrío le recorrió la espalda, una mezcla de terror y una inexplicable excitación que la hacía sentir vulnerable.—No sé de qué hablas —respondió ella con su voz temblando—. Mi padre es un científico, sí, pero no un asesino— Una risa seca escapó de los labios de Dorian.—¿Un científico? —Su tono era de desprecio—. Llamas ciencia a la tortura sistemática d
Dorian frotó su entrepierna contra Nyra y sintió como el calor le recorría el cuerpo. Por su parte, Nyra se sentía acorralada contra la pared sintiendo no solo la mirada abrasadora de ese hombre sobre su cuerpo sino su ingle rozándola con fuerza. Era la primera vez que estaba tan cerca de un hombre y no sabía como sentirse. ¿Qué le estaba haciendo?Nyra intentó forcejear varias veces, pero el amarre de él era muy fuerte, peo en un movimiento clave, mientras el intentaba abrirle las piernas con las suyas. Aprovecho la oportunidad y con toda la valentía que pudo agarrar, lo pateó con todas sus fuerzas en la entrepierna. Dorian sintió un dolor terrible y por inercia, la soltó llevándose las manos a donde había recibido el golpe. Nyra aprovechó el momento para soltarse y correr a tomar a su perro y luego salir corriendo de la habitación lo más rápido que pudo. Dorian respiró profundo y recobró la compostura. Su primer instito era abalanzarse sobre Nyra para no dejarla escapar, pero la es







