Mag-log inCanary intentó escapar, o al menos soltarse del agarre del alfa. Pero él la inmovilizó con fuerza entre sus brazos mientras sus licántropos le gruñían amenazantes.
Sujetándole el mentón, dijo: "¿De verdad crees que vas a escapar de mí así?" Soltó una risa cargada de ironía. "Eres tan flaca... y tan débil. No me malinterpretes, me gusta que me desafíen, Canary. Pero todo tiene un límite... y ya es hora de que volvamos a casa." La sujetó con aún más fuerza. Sin embargo, Canary logró darle una fuerte bofetada en el rostro y apartarse de él. Los licántropos se lanzaron hacia ella a toda velocidad, pero Kyra levantó una mano, ordenándoles que se detuvieran. Canary permaneció firme. "¡No iré contigo a ninguna parte! No soy tu esposa, ni lo que sea que creas que soy. ¡Yo nunca quise casarme contigo! ¡Jamás lo haría! ¡Ni aunque estuviera loca!" Le gritó directamente a la cara. Kyra mostró una sonrisa aterradora y volvió a acercarse, obligándola a retroceder un paso. "No me gusta repetir las cosas, Canary." Las garras de sus manos crecieron de manera inquietante. Ella se estremeció. "Te dije que vienes conmigo... y vendrás. ¡Maldita!" Su voz se volvió fría. "¿Quieres que te trate como trataban a la puta de tu madre? Muy bien." La sujetó por la cintura, le inmovilizó los brazos a la espalda y la obligó a caminar. Todo su cuerpo se erizó de miedo. Kyra era un monstruo. "No llevas su olor... Eso significa que él no te tocó." Sonrió con satisfacción. "Qué bien... Ese privilegio me pertenece." Sus palabras, susurradas junto a su oído, le revolvieron el estómago. Y así reanudaron el camino. Canary no podía hacer otra cosa que seguir caminando. --- El amanecer estaba a punto de llegar. Canary sentía un deseo desesperado de escapar. Solo imaginar que sería obligada a permanecer junto a ese maldito hacía que la piel se le helara. Ya estaban cerca de la frontera de la aldea de Kyra cuando sintió algo. No sabía qué era. Su piel comenzó a arder. Era como un presentimiento. Nunca había experimentado una sensación semejante. Era como si algo... Se estuviera acercando. "¡Sigue caminando!" Kyra le gritó, obligándola a avanzar. La extraña sensación no desaparecía mientras descendían por una ladera. Entonces la nuca se le erizó. Un aullido estremecedor rasgó el silencio. Asustada, miró hacia atrás. Kyra ya estaba en su forma bestial. En ese mismo instante, un enorme licántropo de pelaje rojo se lanzó sobre él y lo derribó de un solo golpe. Vahem. Todos los licántropos corrieron en ayuda de su alfa. Canary solo alcanzaba a ver sangre. Y a escuchar gritos. Kyra volvió a abalanzarse sobre Vahem mientras este luchaba por liberarse. Entonces sintió un impulso recorrer todo su cuerpo. Algo dentro de ella le ordenaba correr hacia él. Pero se resistió. Giró sobre sus talones y echó a correr hacia el bosque. No pensaba convertirse en la prisionera de ninguno de los dos. Continuó descendiendo la colina mientras los rugidos seguían resonando detrás de ella. Por un instante, se detuvo. Miró hacia atrás. "Vahem..." Susurró con el cuerpo temblando. La sangre se le heló. Pero se obligó a seguir corriendo. Los gritos continuaban. De pronto, una punzada atravesó su cabeza. Era un dolor extraño. Perdió el equilibrio y cayó rodando cuesta abajo. Cuando finalmente llegó al pie de la colina... Algo despertó dentro de ella. No sabía qué era. Un rugido bestial escapó de su garganta. Como el de un licántropo. Sus ojos se tiñeron de un rojo intenso, como la sangre. Su primer impulso fue correr de regreso hacia Vahem. No entendía por qué. Pero permaneció inmóvil sobre el suelo. "Canary..." Escuchó su voz detrás de ella. Se giró de inmediato. Vahem estaba allí. Desnudo. Cubierto de heridas. "V-vamos, Canary." Le tendió la mano. Quiso resistirse. Sabía que podía huir si realmente lo deseaba. Pero algo dentro de ella no se lo permitió. Tomó su mano y lo siguió. "Cuando me transforme... súbete a mi espalda, ¿de acuerdo?" Ella asintió. A pesar de las graves heridas, Vahem volvió a transformarse. Y cuando ella montó sobre su lomo y comenzaron a correr a través del bosque... Algo muy dentro de ella agradeció que Rouge siguiera con vida. --- Después de correr durante un largo trecho, Vahem comenzó a perder velocidad. Estaba completamente exhausto. Aun así, Canary notó que ya estaban llegando a la aldea. Numerosos licántropos corrieron hacia ellos. Cuando estaba bajando de la espalda de Rouge, un dolor insoportable atravesó su brazo izquierdo. No entendía qué era. Parecía fuego consumiéndole la piel. Los licántropos llevaron a Vahem y a Canary al interior de la mansión. Pero el dolor no desaparecía. Acostaron a Vahem en el salón principal y lo vistieron. Canary caminó lentamente hasta donde él estaba. "¿Él... va a estar bien?" Le preguntó a uno de los licántropos. Este la miró con desconfianza. "Tal vez. Quedó gravemente herido en esa batalla." Hizo una breve pausa. "Por tu culpa." Canary bajó la mirada. Todavía sujetaba con fuerza su brazo izquierdo, que seguía ardiendo de dolor. Se acercó despacio hasta Vahem. Su cuerpo estaba cubierto de sangre. No entendía por qué había arriesgado la vida de aquella manera. Y mucho menos... Por ella. Se detuvo muy cerca. "Gracias... Vahem." No sabía si él podía escucharla. Estaba a punto de alejarse cuando él tomó su mano. La atrajo hacia sí. Y la envolvió entre sus brazos. En un abrazo. Canary no supo cómo reaccionar. Su cuerpo estaba cálido. Y él... ¿Estaba temblando? "No tienes idea de lo que sentí cuando vi que habías desaparecido, Canary." Le susurró al oído. Ella sintió que la sangre volvía a hervir. "Solo de imaginar lo que ese maldito podría haberte hecho..." Todo su cuerpo se tensó. "Yo... no sé de lo que habría sido capaz." Había un odio inmenso en su voz. Sin saber muy bien qué hacer, Canary levantó lentamente los brazos, rodeó su cuello con ellos... Y le devolvió el abrazo. No sabía qué significaba todo aquello. "Estoy bien... Estoy aquí. Gracias... otra vez." Lo escuchó reír en voz baja. Cuando estaba a punto de decir algo más, un dolor abrasador recorrió su brazo, como si una brasa ardiente se hubiera clavado en su piel. Se apartó de Vahem de inmediato. "¡¿QUÉ SUCEDE?!" Él se puso de pie pese a sus heridas. Canary cayó de rodillas, empapada en sudor, consumida por aquel dolor insoportable. Miró su brazo... Y vio que un símbolo comenzaba a aparecer sobre su piel. Gritó aterrorizada. Vahem se acercó, pero ella retrocedió. El dolor era insoportable. Y entonces... Desapareció. Como si jamás hubiera existido. Temblando, volvió a mirar su brazo. Allí estaba. Un maldito símbolo. Una media luna. "¿Qué demonios es esto?" Preguntó con la voz quebrada. Al levantar la vista, encontró a Vahem completamente pálido. "¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESTO, VAHEM?!" Él se agachó lentamente hasta quedar de rodillas frente a ella. Llevaba una camisa blanca. Con movimientos lentos, levantó la manga. Revelando exactamente la misma media luna grabada en su brazo. Canary sintió que todo su cuerpo temblaba. "¿Q-qué... qué significa esto?" Pero él permaneció en silencio. "¡Respóndeme! ¿Es... es algún tipo de maldición? Yo... yo..." "No es una maldición, Canary." Respondió sin levantar la cabeza. "Entonces... ¿qué demonios es esto?" "Es la marca de una unión licántropa." Canary palideció al instante. "¿Qué?" "Es la marca de una unión de pareja entre dos licántropos." Levantó lentamente la mirada hacia ella. "Las lunas de nuestros brazos... se completan entre sí." Canary comenzó a reír. Una risa nerviosa, desesperada, completamente fuera de control. Su corazón latía con violencia. "No... no... Eso es imposible." Negó una y otra vez con la cabeza. "Porque yo no soy una licántropa." Vahem guardó silencio. "¡No lo soy!" "¿Estás completamente segura de eso, Canary?" Ella lo miró sin comprender. "¿Qué... qué quieres decir con eso?" Sus ojos se llenaron de lágrimas. "Mi madre... ella... ella era humana. Eso no tiene ningún sentido..." "Tu madre sí." La voz de Vahem fue apenas un susurro. "Pero tu padre... era un alfa, Canary." Todo su cuerpo quedó inmóvil. "Eso te convierte en una híbrida." Hizo una breve pausa. "Eres mitad humana... y mitad licántropa." Canary apenas podía respirar. Vahem sostuvo su mirada. "Y además..." Su voz se volvió aún más suave. "Eres mi Luna." Ella no encontró palabras. En ese instante, sintió que todo su mundo se derrumbaba. La oscuridad comenzó a envolver su visión. Y, un segundo después... Perdió el conocimiento.Todavía sintiendo el cuerpo tambaleante, Canary consiguió ponerse de pie. Miró de reojo el cuerpo sin vida de su hermana mientras su corazón latía con fuerza dentro de su pecho.Luego volvió la mirada hacia el frente y vio a Vahem al otro lado. Ya no era la bestia de pelaje rojo. Había vuelto a ser su Vahem, con el cuerpo completamente intacto, como si ninguna espada hubiera atravesado su cuerpo.Él la miró y sus miradas se encontraron.A pesar de estar débil, Canary corrió hacia él, y Vahem hizo lo mismo. Ambos chocaron el uno contra el otro mientras Vahem la levantaba en el aire y ella envolvía las piernas alrededor de su cuerpo, aferrándose a él.Sus labios se encontraron con intensidad. Sus lenguas y dientes se entrelazaban dentro de sus bocas, porque aquella cercanía por sí sola no era suficiente."Nunca vuelvas a hacerme esto." Susurró entre jadeos contra sus labios."Nunca más, mi amor."Sentía ganas de llorar, pero aquel no era momento para eso.Sin perder tiempo, Vahem comenz
"¡VAHEM, VAHEM!" Canary gritó a todo pulmón mientras caía al suelo junto al cuerpo de Vahem. Lo tendió boca arriba; su abdomen sangraba profusamente. Su cuerpo estaba débil, la vida abandonaba lentamente su cuerpo. Todo a su alrededor parecía haberse detenido; todos parecían haberse detenido para mirar a Canary mientras gritaba el nombre de su macho. No podía ser. Todavía tenían tantas cosas por vivir. Debían tener hijos, viajar por el mundo, vivir una vida larga y feliz el uno junto al otro. Canary no podía vivir sin Vahem; él era suyo. Completamente suyo, una parte de su cuerpo, de su propia carne.Sacudió su cuerpo, casi inerte."¡VAHEM, MI AMOR... MI AMOR! ¡MI TODO! MÍRAME... ¡NO TE VAYAS, NO TE ATREVAS A DEJARME!"Lentamente, él levantó un brazo y le tocó el rostro con debilidad. Canary apretó su mano. Él escupió un poco de sangre."Vuelve a mí... Vahem, Vahem, no me hagas esto."Las lágrimas cayeron sobre su rostro mientras ella acariciaba su cuerpo.Él se estremeció. Quería dec
La tierra apestaba a hierro y a carne podrida, y tenía un sabor amargo a medida que se acercaban. Había tantas cabezas, brazos y piernas arrancados de sus cuerpos. Hombres que todavía agonizaban en el suelo. Canary sentía que aquel era un mundo completamente diferente al que había conocido hasta ese momento.Merydia tomó la delantera en la batalla, desobedeciendo las súplicas de Vahem, Klaus y Markus.Ella no tenía miedo.A medida que los hombres de Daros se acercaban, levantó los brazos sin mostrar el menor indicio de temor y lanzó a una buena parte de ellos hacia un lado. A otros los desmembró con un simple chasquido de dedos.Merydia era extremadamente poderosa, pero aquel tipo de magia exigía demasiado de ella.Aun así, no se detuvo.Mientras los hombres avanzaban hacia ella, su cuñada levantaba los brazos y los arrojaba hacia los lados. Al mismo tiempo, Daros ordenaba que más de sus hombres entraran en el campo de batalla.Aquello no era suficiente. Merydia era demasiado poderosa
El grupo regresó apresuradamente al palacio, mientras Merydia y Markus se quedaron atrás para ayudar a los aldeanos que necesitaban refugiarse en las cámaras de seguridad del palacio.Todos los licántropos fueron puestos en alerta alrededor de todo el palacio, mientras el ejército real se preparaba en la parte trasera.Klaus permaneció en el gran patio, dando algunas últimas instrucciones de emergencia, mientras Vahem y Canary subían a su habitación.Vahem entró tirando de Canary consigo mientras se dirigía apresuradamente al otro lado de la habitación para tomar la armadura que había mandado hacer para ella.Sin perder tiempo, colocó la armadura sobre su cuerpo y la cerró con agilidad."Vahem..."Él sostuvo su rostro entre los dedos y besó sus labios de manera larga y pausada. Un beso romántico, un beso de despedida. Ella se apartó, sintiendo el corazón oprimido."¡No! No vamos a hacer esto. ¡No vas a besarme así, Vahem!"Él tragó saliva mientras sus ojos se teñían de rojo."Esta pue
El encuentro con Daros debía ser rápido. Así que todos se prepararon lo más rápido posible.Los licántropos fueron enviados por delante para que permanecieran escondidos en el bosque. Mientras tanto, el resto del grupo iría a caballo.Canary estaba en el patio, esperando al resto del grupo. Cuando Vahem se acercó, la abrazó por detrás y besó lentamente su cuello. Ella sintió varios escalofríos mientras él recorría su cuerpo con las manos. Sin demora, sintió que el macho colocaba una daga dentro de su bota, y sonrió."¿Para qué es esto?""Quiero que estés lo más segura posible." Se apartó rápidamente."Yo también quiero que lo estés. ¿Está bien armado?""Puedes apostar a que sí." Su rostro adquirió una expresión extremadamente maliciosa. Canary puso los ojos en blanco cuando comprendió a qué se refería el macho."Eres extraño.""Lo sé." Se acercó de nuevo, besando suavemente la superficie de sus labios.Mientras preparaban los caballos a su lado, Merydia, Klaus y Heloíse no tardaron en
Canary estaba acostada junto a Vahem, disfrutando de la respiración agitada de su macho, mientras la luz de las velas se reflejaba sobre su cuerpo desnudo. Ella se estremeció mientras dibujaba suaves círculos sobre su pecho."¿Qué estás haciendo?""Dibujando mi nombre sobre ti." Él sonrió de lado mientras masajeaba su espalda desnuda."Mi nombre ya está marcado en mí, Canary." Ella esbozó una pequeña sonrisa mientras alzaba la mirada hacia él."Esta podría ser nuestra última noche juntos." Él apoyó un dedo sobre sus labios."No pienses así.""Es imposible no pensarlo. ¡Daros ya está a nuestra puerta! Y... Lídia no se irá sin provocar una masacre." Él respiró profundamente."No voy a dejar que te haga nada, ni a ti ni a nadie. Esta vez... le arrancaré la cabeza a esa zorra." Canary se estremeció mientras acariciaba su cabello."Vahem... No quiero morir, y sobre todo... no quiero que tú mueras." Las lágrimas brotaron de inmediato de sus ojos. Él se sobresaltó, la recostó sobre la cama y







