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C6- PARA DIVORCIARME DE ÉL.

Author: Paulina W
last update Petsa ng paglalathala: 2026-01-15 09:52:45

C6- PARA DIVORCIARME DE ÉL.

Aurora cruzó la puerta de la mansión y el aire le pesó en el pecho. 

Ocho años. Ocho años sin pisar ese suelo.

Avanzó despacio y miró a los lados. Los cuadros seguían ahí, las paredes, el mármol, el silencio espeso, todo igual.

Dio un paso más y apenas dejaba la maleta cuando escuchó una voz.

—¿Es... es usted? 

Aurora se giró.

Una vieja empleada la miraba con los ojos muy abiertos, pálida, como si viera un espectro.

—Sí —respondió Aurora, seca—. No soy un fantasma. ¿Dónde está la abuela?

La mujer apretó los labios, en realidad nunca la había querido, siempre había preferido a Jimena, la esposa del joven Alan, y eso no había cambiado.

—Está arriba, pero...

No terminó la frase, porque Aurora ya subía las escaleras con un aire arrogante, sin embargo se detuvo a mitad del tramo y giró la cabeza y su mirada fue fría y dura.

—Tráeme algo de beber. Ahora.

La empleada se quedó rígida, Aurora no esperó respuesta, se dio la vuelta y siguió subiendo.

La mujer llamada Rosa frunció la boca con desprecio cuando quedó sola.

Mientras tanto, arriba, el pasillo parecía más largo. Aurora caminó rápido y el corazón le golpeaba fuerte y cuando estuvo frente a la puerta, cerró los ojos un segundo, respiró hondo, buscando controlarse.

Tomó aire otra vez y giró el pomo.

La habitación era igual de amplia y lujosa como la recordaba, la recorrió hasta que sus ojos se posaron en la cama, donde estaba una anciana, de cabello blanco, piel frágil y unos ojos azules familiares, pero que cuando vieron a Aurora, se abrieron con asombro.

—Aurora... —susurró.

Ella avanzó, sus ojos estaban rojos, mientras los labios le temblaban.

—Ven... ven, mi amor —apuró la anciana, abriendo los brazos—. Déjame abrazarte.

Aurora llegó hasta ella y se dejó rodear mientras le besaba la mejilla, la frente.

—Estás distinta —susurró entre lágrimas—. Más madura y también más hermosa.

Aurora sonrió, débil.

—No es para tanto.

—Oh claro que sí —refutó la anciana—. No tienes idea de lo mucho que te he extrañado.

Ella también la había extrañado, porque al final, era la única que la había querido de verdad en esa casa.

La anciana la miró con ternura y le acarició la mejilla.

—Estoy tan feliz de verte... sobre todo ahora.

Aurora tragó saliva.

—¿Ahora?

La sonrisa de la anciana se volvió triste.

—No me queda mucho tiempo.

La sonrisa de Aurora se borró.

—¿Cómo? ¿Cómo que no te queda mucho tiempo?

—Me estoy muriendo, mi niña —dijo con calma—. Por eso quería verte, necesito arreglar las cosas antes de partir.

El golpe fue seco y Aurora sintió culpa, miedo, dolor, todo junto.

—Abuela... pero los médicos...

—Ya no hay solución —respondió—. Mi corazón está cansado y... el cáncer de páncreas avanzó. Ya acepté mi destino. Solo quiero irme sabiendo que tú estás bien.

Aurora frunció el ceño, con el dolor rompiéndole las costillas.

—No entiendo de qué hablas...

La anciana tomó aire.

—Te he dejado una herencia. Lo suficiente para que estés segura toda tu vida, sin preocuparte por nada.

Aurora negó de inmediato y se apartó.

—No... abuela, no. Yo no quiero eso.

La anciana le tomó la mano y cerró los ojos un instante. Y esa vieja culpa, esa que nunca la dejó, la atravesó una vez más.

—Déjame hacerlo —susurró—. Déjame hacer lo correcto... lo que debí hacer hace mucho.

Aurora se sentía perdida.

—Sé que Angelo cuidará de ti —continuó la anciana—. Has cambiado... y ustedes...

Aurora se levantó de golpe con el estómago cerrándose.

—No —dijo, ahora más fuerte—. Lo siento, abuela. Pero eso no puede ser.

La anciana la miró, confundida.

—¿Por qué? Son esposos. Has estado lejos mucho tiempo, Aurora y ya es momento de que...

—Volví por dos razones —la interrumpió—. La primera es verte... y la segunda... es para divorciarme de él.

El rostro de la anciana quedó en blanco, pero justo ese instante, la puerta se abrió.

—Abuela, ¿segura de que Aurora llegaba hoy?

Ambas se giraron y Angelo se quedó inmóvil al verla, mientras que el corazón se le detenía por un segundo. 

Habían pasado ocho años sin ver a la mujer que estaba delante de él, su esposa.

—¿Aurora? —susurró y el aire se tensó.

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Mga Comments (12)
goodnovel comment avatar
Claudia Serrano
Si la culpaste sin dejar que Aurora te contara la verdad, preferiste alejarla y ahora la culpa no te deja en paz y quieres recomendarla con tu dinero,
goodnovel comment avatar
Claudia Serrano
Si claro la extraño que nunca fue a visitarla ni siquiera sabe que tiene una bisnieta, ahí se ve su preocupación.
goodnovel comment avatar
Elda Marquez
como me gustaría ver la cara de Angelo... después de 8 o 9 años (tomando en cuenta los 9 meses de embarazo y que Angela tiene 8 años)... y que pasará por la cabeza de Angelo?
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