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Capítulo 7

Autor: Bagel
Aiden se acercó con una bandeja en las manos. Sobre el terciopelo negro, dos dagas de plata ornamentadas destellaban con una luz letal.

—¡No... Raven! ¡Alfa! ¡Me equivoqué!

En el instante en que Damien vio las dagas, se derrumbó por completo.

Ignoró el dolor punzante de su pierna rota y retrocedió a rastras por el suelo manchado de sangre, desesperado por huir.

—¡No me toques! ¡No puedes hacerme esto! —chilló Selena, encogiéndose de terror mientras una mancha de orina se extendía por su vest
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  • ¡Nuestro Alfa es una Hembra!   Capítulo 10

    —¿Y quién eres tú para exigir un combate? —pregunté con frialdad.Él soltó una risa profunda, pero no respondió.En un parpadeo, se movió. Ni siquiera vi su golpe. Una ráfaga de viento se abalanzó sobre mí por un costado y levanté el brazo para bloquear el ataque por reflejo. La fuerza del impacto fue tan brutal que me obligó a retroceder tres pasos. Las gruesas baldosas de mármol se agrietaron bajo mis botas.Dos presencias Alfa de primer nivel chocaron con violencia en el aire, desatando un zumbido ensordecedor.En menos de un minuto, intercambiamos más de treinta golpes. Fue una pelea cuerpo a cuerpo que nos sacudió hasta los huesos, y estábamos completamente igualados. Pero él desvió cada uno de mis ataques letales con una facilidad casi insultante.—Feroz. Me gusta —murmuró con una risa grave y ronca—. Por desgracia, ahora no es el momento.Sacó algo del bolsillo de su gabardina y me lo arrojó sin previo aviso. Lo atrapé en el aire con un movimiento rápido. Era una ficha pes

  • ¡Nuestro Alfa es una Hembra!   Capítulo 9

    Las hélices del helicóptero aún giraban con un rugido ensordecedor cuando salté de la cabina hacia el asfalto. Aiden me siguió de cerca con dos escuadrones de mi guardia de élite, todos armados de pies a cabeza.Una multitud de casi cien lobos invadía la plaza principal de la Academia de Artes de Lobos. Cuarenta o cincuenta guardaespaldas, que vestían los uniformes de varias familias nobles, blandían sus armas y lanzaban maldiciones hacia la entrada del edificio.—¡Entreguen a esa mocosa insolente! —vociferó un Alfa.—¿Se atreve a lastimar al futuro Alfa de mi manada? ¡Una loba sentada en un trono no cambia la sangre inferior que corre por sus venas! —clamó otro Alfa.Tres machos Alfa de mediana edad, los patriarcas de los tres estudiantes heridos, lideraban a la multitud enfurecida. Uno de ellos, un lobo calvo, sujetaba al decano por el cuello de la camisa y le escupió en la cara con desprecio.—¡Ni intentes usar el nombre de Raven para intimidarme! ¡Es un ídolo caído, ahogada en

  • ¡Nuestro Alfa es una Hembra!   Capítulo 8

    El Anciano Kael se puso de pie a duras penas y apoyó las manos sobre la mesa para no colapsar. El sudor se deslizaba por sus sienes y manchaba los documentos de destitución debajo de él.—¡Raven! ¡Ni intentes asustarnos con tu maldita aura! —tartamudeó—. ¡Nosotros... nosotros solo estábamos discutiendo cómo ayudarte a manejar las futuras investigaciones del Consejo de Ancianos de Blackstone!—¡Exacto! ¡Discutíamos planes de contingencia! —intervino el Anciano Voss a su lado, desesperado por justificarse—. ¡Engañaste a toda la manada! ¡Una loba Alfa solo convertirá a Blackstone en el hazmerreír del mundo entero! ¡Nuestro Consejo tiene todo el derecho legal de destituirte!Ni siquiera me digné a dedicarles una mirada. Hice un gesto hacia Aiden y, un segundo después, estrellé cinco carpetas negras y gruesas contra la mesa. Las carpetas se deslizaron por la superficie pulida hasta detenerse justo frente a las manos temblorosas del Anciano Kael.—Ábrelas y dales un vistazo —ordené con f

  • ¡Nuestro Alfa es una Hembra!   Capítulo 7

    Aiden se acercó con una bandeja en las manos. Sobre el terciopelo negro, dos dagas de plata ornamentadas destellaban con una luz letal.—¡No... Raven! ¡Alfa! ¡Me equivoqué!En el instante en que Damien vio las dagas, se derrumbó por completo.Ignoró el dolor punzante de su pierna rota y retrocedió a rastras por el suelo manchado de sangre, desesperado por huir.—¡No me toques! ¡No puedes hacerme esto! —chilló Selena, encogiéndose de terror mientras una mancha de orina se extendía por su vestido—. ¡Consejo! ¿No van a hacer nada? ¡Nos va a matar!La galería quedó sumida en un silencio denso. Los guardias del Consejo permanecieron impasibles, como estatuas de piedra, sin siquiera parpadear ante sus súplicas.Desenvainé una de las dagas.—Damien Crowe. Traicionaste a tu manada e incriminaste a tu Alfa —sentencié, mirándolo desde arriba—. En mi título como Alfa, te sentencio: perderás a tu lobo para siempre.—¡Raven! ¡No puedes! —chilló el macho, sacudiendo la cabeza con pánico—. ¡L

  • ¡Nuestro Alfa es una Hembra!   Capítulo 6

    —Ah... muérdeme... más fuerte...Los gemidos sofocados y anhelantes de Selena resonaron por el sistema de sonido envolvente del salón.En la pantalla gigante, la imagen se veía nítida. Selena estaba desnuda, a horcajadas sobre un musculoso renegado. Luego soltó una risa al empujarlo contra el colchón y tocó las marcas de mordeduras frescas en su cuello entre risitas.—Es perfecto. Mañana usaré estas «heridas» para destruir por completo a la engreída de Raven —ronroneó la loba.El silencio cayó sobre la sala, seguido por un jadeo colectivo que sacudió a la multitud.—¡Apáguenlo! ¡Apáguenlo! —El chillido de Selena fue desgarrador mientras golpeaba el micrófono frente a ella como una trastornada.Perdió el equilibrio, cayó del banquillo del demandante y se estrelló de forma patética contra el piso de mármol.El video en la pantalla continuó. El renegado rodó sobre ella, inmovilizándola contra las sábanas de la cama.—¿Estás segura de que podrás mantener esa farsa mañana? —preguntó

  • ¡Nuestro Alfa es una Hembra!   Capítulo 5

    Me abrí la camisa de un solo tirón. El agudo tintineo de mis mancuernillas de diamantes resonó al estrellarse contra el suelo de mármol.El silencio de la galería duró apenas un segundo antes de que el salón entero estallara en un caos irreversible.Las cámaras hicieron un primer plano. Mi pecho era esbelto, pero exhibía unas curvas de hembra innegables. A la línea suave de mi mandíbula le faltaba la nuez de Adán. Cada detalle anatómico que me definía biológicamente como loba se transmitió en vivo y en resolución 4K para todas las manadas.Un rugido de incredulidad atravesó el salón del Consejo.—¡Qué...! —gritó un lobo entre el público.—¡Eso es imposible! —bramó un miembro del Consejo.—¡¿Ella... ella es una loba?! —preguntó una Omega en el público.Los Omegas en la galería se cubrieron la boca con las manos por asombro. Los Ancianos del Consejo se levantaron de un salto, solo para dejarse caer de nuevo en sus asientos, completamente atónitos. En el tercer piso, los reporteros

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