LOGINComo no podía creer lo que acababa de escuchar de su amiga, Alice buscó información sobre Richard en G****e y casi se cayó de espaldas cuando leyó la fortuna estimada de su familia.
—¿Qué hace un multimillonario en el apartamento de mi padre? —se pregunta.
—No lo sé, tal vez no quiera llamar demasiado la atención.
—Eso es ridículo. ¿Cómo no va a llamar la atención si hay miles de fotos suyas en internet?
—Míralo por el lado bueno. Parece estar interesado en ti y, por lo que leí, está soltero. Imagínate si consigues conquistar el corazón de un partidazo como ese.
—Ay, Laila, después de enterarme de algo así, ni siquiera voy a poder mirarlo a los ojos —confiesa.
—Claro que sí. Ahora es cuando debes mirarlo a los ojos, bien fijamente, para ser más exacta —Laila se ríe, divirtiéndose con las expresiones de Alice.
—¿Y si piensa que ya sabía quién era y por eso me acosté con él tan rápido? —comenta, empezando a crear paranoias en su cabeza.
—Deja de pensar eso. Solo un loco podría creer algo así —le da una palmada en el hombro con la intención de quitarle esa idea de la cabeza. —Sigue siendo la misma de siempre. Si cambias de actitud ahora, podría sospechar algo.
—¿Cómo voy a actuar con naturalidad sabiendo que no es un hombre cualquiera?
—Es una persona común, Alice, y seguirá siéndolo hasta que tú decidas lo contrario. Piénsalo.
[…]
La jornada de trabajo terminó y Alice decidió pasar por casa para ducharse antes de ir a la casa de Endrick a hablar con él.
Ya eran más de las siete cuando llegó al apartamento y el hecho de encontrar todas las luces apagadas la dejó confundida.
Como tenía prisa, caminó hacia su habitación, pero se sobresaltó al ver la silueta de un hombre de pie en el pasillo.
—¿Richard? —pregunta asustada. —¿Qué haces aquí a oscuras?
—Te estaba esperando —responde.
—¿Ha pasado algo?
—No, no ha pasado nada, pero apenas podía esperar a que llegaras para que las cosas empezaran a pasar.
Aún en la oscuridad, Richard camina hacia Alice, la rodea con sus brazos grandes y fuertes y la besa en los labios.
—¿Qué crees que estás haciendo? —pregunta ella entre beso y beso.
—Llevaba queriendo hacer esto desde que te vi esta mañana en la empresa.
Sin decir una palabra más, Richard lleva a Alice a su habitación, la ayuda a quitarse la ropa y entra con ella en la bañera.
Aunque quisiera decir que no, no consigue oponer ninguna resistencia a lo que está ocurriendo. Simplemente deja que él tome el control de la situación.
Alice pierde la noción del tiempo que pasa en aquella bañera con él, pero cuando entra en su habitación y mira el celular, ve que ya pasan de las diez de la noche.
—Dios mío —dice sobresaltada.
—¿Qué pasa? ¿Ha ocurrido algo?
—Tengo un compromiso —dice mientras recoge la ropa que está tirada en el suelo.
—Ya es tarde. ¿No puedes dejarlo para mañana?
—No, no puedo —responde, saliendo de su habitación y dirigiéndose a la suya.
Rápidamente, Alice se pone otra ropa y se peina. Luego toma su bolso y sale hacia el estacionamiento del edificio donde vivía.
¿Cómo pudo olvidarse de que debía visitar a Endrick? ¿Cómo pudo dejarse llevar una vez más por las insinuaciones de Richard?
Mientras conduce, se culpa por haberse dejado llevar por un hombre al que acababa de conocer.
Al llegar a la casa de Endrick, toca el timbre varias veces hasta que él aparece. Esta vez, Endrick parece un poco abatido.
—Alice, ¿qué haces aquí? —pregunta confundido.
—Sé que es tarde, pero te dije que vendría, ¿no? —Se siente culpable por haber olvidado el compromiso, sobre todo sabiendo la razón por la que se retrasó.— Tuve un contratiempo, por eso no pude venir antes.
—Está bien, seguro que tenías tus motivos —dice él, haciéndose a un lado para dejarla entrar.
—¿Ya estabas durmiendo? —pregunta ella al entrar en la casa que conocía tan bien, después de haber vivido allí durante tantos años.
—No, estaba hablando por teléfono.
—¿Entonces interrumpí tu llamada?
—No, ya había terminado de hablar con mi madre —confiesa.
Entonces Alice mira a Endrick a los ojos y ve un enorme vacío en ellos.
Él ya lo sabía todo.
—¿Qué te dijo tu madre? —pregunta, temiendo la respuesta.
—Lo que ella me dijo no importa. Lo único que quiero saber es tu versión —dice él, sentándose en el sofá e indicándole que haga lo mismo.
—Endrick, siento mucho cualquier malentendido, pero quiero que sepas que, durante todo el tiempo que estuvimos juntos, jamás se me pasó por la cabeza engañarte —declara.
—Lo sé. Solo quería oír esa confirmación de tus propios labios —sonríe. Aunque su sonrisa no es muy animada, Alice sabe que él nunca sospechó de ella.
—¿Entonces no creíste lo que te dijo tu madre?
—Claro que no —responde de inmediato.
—El hombre que ella vio en mi apartamento no es más que…
Endrick levanta la mano, indicándole que deje de hablar.
—No necesitas explicarme nada sobre lo que haces o dejas de hacer después de nuestra ruptura. No voy a juzgarte.
Endrick siempre había sido comprensivo con Alice, y esa fue una de las razones por las que ella se enamoró de él. Sin embargo, por muy buena persona que hubiera sido, eso no bastó para que el amor perdurara.
—Admiro lo que acabas de decir, pero yo no puedo ser como tú —confiesa Alice. —En realidad, tu madre me dijo algo que no deja de dar vueltas en mi cabeza y necesito que me lo aclares.
—Siento mucho lo que ella te dijo. No quería que mis problemas llegaran hasta ti.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Alice, aunque tú no hubieras terminado conmigo, habría sido yo quien terminara contigo, porque no me queda mucho tiempo de vida.
Un viaje en familia a una playa tropical es algo que Alice y Richard llevan mucho tiempo planeando. Con el ritmo acelerado de la vida cotidiana, encontrar el momento perfecto para una escapada familiar siempre terminaba posponiéndose. Pero ahora, con Lily, su hija mayor, de diez años, y los gemelos Zack y Brian, de ocho, la pareja decide que por fin ha llegado el momento de disfrutar de unos días juntos en un lugar donde puedan relajarse y fortalecer aún más los lazos que los unen como familia.Lily, siempre coqueta y con un gran sentido del estilo, comienza a preparar su maleta varios días antes del viaje. Escoge sus vestidos favoritos, unas sandalias adornadas con pequeñas piedras brillantes e incluso un elegante sombrero de playa.—Mamá, ¿crees que este vestido combina con el sombrero? —pregunta Lily mientras gira frente al espejo.—Combina perfectamente, cariño. Vas a estar preciosa en la playa —responde Alice sonriendo al ver el entusiasmo de su hija.Zack, por el contrario, está
La cena de negocios en el lujoso hotel Ritz-Carlton de Manhattan es un evento grandioso que reúne a los empresarios e inversionistas más importantes de la ciudad. El ambiente irradia sofisticación y poder; hombres y mujeres lucen sus atuendos más elegantes mientras conversan sobre nuevas oportunidades de inversión y disfrutan de una exquisita gastronomía. Para Alice y Richard, aquella noche representa mucho más que una oportunidad para fortalecer relaciones comerciales; también es una ocasión para reafirmar la sólida alianza que han construido tanto en los negocios como en su vida personal.Alice pasa toda la tarde preparándose con esmero. Elige un elegante vestido largo de seda azul oscuro que realza delicadamente su figura. Lleva el cabello recogido en un sofisticado moño y completa el conjunto con unos pendientes de perlas que Richard le regaló tiempo atrás. Cuando se contempla frente al espejo, se siente hermosa y segura de sí misma, aunque en el fondo de su corazón persiste una l
Alice está ansiosa por ver a su amiga Laila, que acaba de dar a luz. Después de semanas de expectativa y de muchas conversaciones sobre cómo sería la llegada del bebé, por fin llega el gran momento. Laila está ingresada en uno de los mejores hospitales de la ciudad, y Alice sabe que su amiga necesita todo el apoyo y el cariño posibles en una ocasión tan especial. En cuanto tiene la oportunidad, prepara sus cosas y va al hospital para visitarla y conocer al nuevo miembro de la familia: Ravi.Al llegar al hospital siente una ligera ansiedad. El ambiente es tranquilo; la gente camina serenamente por los pasillos. Se dirige al mostrador de información, donde una enfermera le indica la habitación en la que está Laila. Sonriendo, sigue las indicaciones, emocionada por volver a ver a su amiga.Cuando llega a la habitación, encuentra a Laila recostada en la cama, con una sonrisa cansada pero radiante, mientras sostiene a su hijo recién nacido entre los brazos. Alice se emociona al contemplar
El día está soleado y perfecto para pasar la tarde al aire libre. El cielo completamente azul y la suave brisa anuncian una jornada agradable para la familia Carter. Alice y Richard han decidido llevar a los gemelos, Zack y Brian, al Central Park, ya que Lily está disfrutando de una tarde de chicas con la tía Elis y su prima Lucy. Los niños esperan el paseo con enorme entusiasmo. Ahora, con cinco años, rebosan energía y curiosidad, listos para explorar cada rincón del parque y divertirse al máximo.Alice prepara todo con esmero: una cesta con bocadillos, jugos y hasta una manta para hacer un pequeño pícnic. Richard, por su parte, ayuda a los niños a ponerse las zapatillas, una tarea que, como siempre, termina convirtiéndose en un divertido juego.—¿Listos para la aventura de hoy, chicos? —pregunta Richard mientras termina de atar los cordones de Zack.—¡Sí, papá! —responden los dos al mismo tiempo con una enorme sonrisa.Zack, el más hablador de los dos, comienza inmediatamente a enum
El sol apenas comienza a asomarse en el horizonte, proyectando rayos dorados que iluminan suavemente la mansión Carter. Aquella mañana, el ambiente está impregnado de una mezcla de ansiedad e ilusión, porque es el primer día de clases de Lily, la primogénita de la pareja. Con tres años recién cumplidos, está a punto de dar uno de los primeros grandes pasos de su vida, y sus padres viven ese momento con una intensidad que ni siquiera son capaces de expresar con palabras.Alice es la primera en despertarse, como de costumbre. Se levanta en silencio para dejar que Richard duerma unos minutos más. Primero entra en la habitación de los gemelos y sonríe al comprobar que ambos siguen profundamente dormidos. Después se dirige al dormitorio de Lily, donde los primeros rayos de sol comienzan a filtrarse entre las cortinas entreabiertas.Permanece unos instantes contemplando a su hija, reflexionando sobre lo rápido que pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando la sostuvo por primera vez entre s
Ya en la sala de recuperación, Alice se siente maravillada por el milagro de la vida. Los niños se parecen muchísimo a Lily cuando nació, con su abundante cabello negro y lacio, heredado de Richard.—No puedo creer que tenga tres hijos y que ninguno se parezca a mí —se lamenta Alice mientras observa a los bebés dormir plácidamente.—En ese caso, deberías agradecer por tener un marido tan guapo —bromea Richard, contemplando a su esposa con un amor renovado.—Espero que, al menos, hereden mi humildad —responde Alice mientras toma la mano de su marido con una sonrisa divertida—. Perdóname… —dice de repente, poniéndose seria mientras la culpa comienza a invadir su corazón.—¿Por qué me estás pidiendo perdón? —pregunta Richard, confundido.—Por no haberte dado la oportunidad de vivir esto cuando nació Lily —confiesa, mientras las lágrimas comienzan a deslizarse por su rostro.—Sé que fue difícil para ti, igual que lo fue para mí, amor. No te culpo por eso. Entiendo que yo también debí habe







