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¿Parfait?

last update Tanggal publikasi: 2021-12-22 05:58:38

“El renovado restaurante del Hotel Johnson´s London Corporated ha integrado a un nuevo ayudante es su cocina, la mismísima Isabel Johnson, sí exactamente la hermana del renombradísimo Nick Johnson heredero de todo el conglomerado Johnson que últimamente se ha visto envuelto en ciertos inciertos económicos. Este podrá ser la última apuesta del joven empresario para no perder lo que su padre formó durante años ¿Qué cargo ocupara la joven esperanza de la familia?

Además, se supo que en su
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  • ¡SÍ, CHEF!   FIN

    – Olivia…– Alejandro – me giro rápidamente para verlo, está despierto, se ve cansado, terriblemente golpeado, pero por fin después de quince días ha despertado. – Cálmate, no te esfuerces. Ya llamo a las enfermeras. Entra una, dos enfermeras. Luego la doctora, lo examinan y regulan sus medicamentos. Alejandro me observa y observa el niño que llevo en mis brazos y él admira con atención todo lo que sucede frente a él. – ¿Por qué no me habías dicho? – pregunta, su voz se escucha forzada, como si le costada mucho hablar. – Lo siento, no hables. Por favor, sé que me equivoqué y espero que me perdones por ello. Yo… yo tenía miedo. – ¡Papi! ¿Jugamos? – le pide Martín a Alejandro. – En este momento papi no puede. Tiene que descansar. – ¿Esto es tuyo? – le pregunta Alejandro a su pequeño, las lágrimas salen de sus ojos sin poderlo controlar.Martín asiente y se restriega los ojos. – Deberían ir a descansar. Yo… n

  • ¡SÍ, CHEF!   Momentos, tiempos y realidades

    Una venda le cubre gran parte de la cabeza, en mi mente repito la lista, fracturas múltiples en los huesos de su mano derecha, contusión en la parte derecha de su cabeza, fracturas en varias costillas y dos rotas, evidentes moretones en diferentes partes de su cuerpo donde recibió el impacto. Una hemorragia interna provocada por una de sus costillas. Sus ojos están cerrados, todas las maquinas hacen ruido y pitidos exasperantes, me acerco a pasos cortos y lentos, una bolsa de sangre sobre la cabecera de la cama resalta demás de las otras con el suero y los medicamentos que le administran, le tomo la mano izquierda y se la acaricio. — Lo siento. No debí irme anoche del restaurante. No debí irme de tu departamento — me siento a su lado y sollozo entre su mano y las mías. Después de un largo tiempo, de desahogarme y dejar que la tristeza saliera de mi alma, me levanto para acariciarle el rostro y recuerdo las noches que dormimos juntos uno al lado del otro compartiendo

  • ¡SÍ, CHEF!   Suena el timbre

    Siento el aire frío de la ciudad colarse por la visera de mi casco, voy lo más rápido que puedo, incluso me paso varios semáforos en rojo, solo quiero ver a mi amada Olivia y consolarla. Aunque en este momento ya lo esté haciendo otros brazos, otro corazón, que esté besando sus dulces labios y posiblemente haciéndole el amor. Una punzada me atraviesa el pecho y me hace desequilibrar por un segundo, zigzagueo con la moto bajo mí, y retomo el control de nuevo con un poco de dificultad, bajo de a poco la velocidad para darme un minuto y respirar. Lo importante es llegar donde ella, así sea tarde.Un pitido y las luces de un coche me hacen espabilar de la peor manera. (…)El timbre suena y hace que Martín se despierte de nuevo, llora con ira así que debo alzarlo para poder abrir la puerta. De alguna manera también agradezco que sus pequeños brazos rodeen mi cuello, encuentro un poco de consuelo en ese gesto, aunque él no entienda

  • ¡SÍ, CHEF!   Cardamomo y cúrcuma

    — Cardamomo y cúrcuma — le digo a Isabel apenas entro y la veo recostada en el sofá de la oficina, muy tranquila como si solo estuviese esperando a que la noche acabe para irse, ni siquiera parece que hubiese llorado.Ella empalidece y me mira asustada. La tiro de uno de sus brazos y la obligo a levantarse y esta vez pega un grito más fuerte, supongo que con el propósito que la escuchen. Me siento enojado, decepcionado y triste — Eres la peor persona que he conocido en mi vida. — Alejandro, yo no hice nada — intenta escabullirse. — Así fueras la última persona sobre la faz de la tierra, nunca me metería contigo — respiro y solo siento lastima por ella. Aún así no la suelto y la saco arrastras del lugar.La cocina sigue funcionando, con un poco más de preocupación, pero sin afectar en nada, las personas que ha elegido Olivia para trabajar con ella son leales y en medio de todo eso es bueno.— ¿Dónde está Olivia? — le pregunto a Emily qu

  • ¡SÍ, CHEF!   Sabor amargo y corazón roto

    Me dispongo a ayudar a Olivia con la cocina, cada vez entra más gente y hay más pedidos, es una de las mejores noches que hemos tenido en el restaurante. Verifico que todos estén trabajando de la manera correcta y les hago correcciones, y sobre todo estoy atento a Isabel, aunque después de lo que le dije ayer espero que tenga su mente más clara. Emily entra a la cocina, le falta un poco el color en el rostro, así que me acerco al mesón para ayudarle a sacar pedidos y escuchar lo que hablan, procurando que nadie en la cocina sospeche nada. — Y el otro, ellos. Todos son adultos, no tan viejos. Todos son amigos y uno de ellos se ha quedado en este mismo hotel. Hizo la reserva la semana pasada y llegó ayer y entregará la habitación el día de mañana en las horas de la mañana — le explica Emily a Olivia.— Es muy posible — todos afirmamos de acuerdo con que esa es la posibilidad es la más acertada.Olivia le agradece a Emily y ella se va a seguir con todo

  • ¡SÍ, CHEF!   Vicio divino

    — Tres Magrets, dos Rossini y tres chuletones — gritan al fondo y yo sigo concentrado en la salsa que me ha quedado horrible, la intento arreglar como sea.— Alejandro… — escucho mi nombre provenir de esa misma dulce voz que grita de vez en cuando — Tres chuletones de búfalo — me dice con suavidad, aún en sus ojos se nota que ha estado llorando, se le ven algo tristes y apagados. Aún sin ser parte de su vida le sigo causando tristezas. — Sí, chef — le contesto y en ese justo momento suena mi teléfono, debe ser algo extremadamente urgente para que reciba una llamada, todas las personas que me conocen saben muy bien que mientras que esté en un servicio, nunca voy a contestar. Miro el número y es Luigi, mi gran amigo y chef — Un minuto, chef — le pido a Olivia que aún me observa con atención y me lo concede. Salgo de la cocina al callejón y el aire frío es un alivia para mi cabeza. — Luigi — le saludo. — Fonollar — contesta el hombre

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