Ya en el restaurante y como el francés vaticinó, todas las miradas están puestas en nosotros, mas, estoy acostumbrada a las miradas, al tener a Viktor, como hermano es imposible no acostumbrarse, bien sean de odio y envidia por parte de algunas mujeres o de deseo y lasciva por parte de casi todos los hombres, tampoco es que yo sea un adefesio, por lo que no me afecta para nada. Pero en verdad, nuestro variopinto grupo debe llamar mucho más la atención.Nos dan nuestra mesa y hacemos el pedido. Con el camarero llevándose las cartas, comenzamos una animada conversación, me entero de como Lea y Didier se conocen, resulta que sus familias son viejos amigos, y han estado en contacto durante casi toda su vida. Cuando el francés se enteró del negocio que tenía planeado hacer mi amiga, se ofreció a hacer tratos comerciales con ella como un favor, pues la empresa de su padre, donde ahora él es el gerente general, solo hace despachos a gran escala, nada que ver con nuestra pequeña empresa en exp
Última actualización : 2026-09-25 Leer más