Los últimos días han sido especiales, los niños intentan estar conmigo todo el tiempo posible, lo que me indica hasta qué punto los herí al partir de casa.—Me duele la garganta, siento como si me hubiese comido una cucharada de arena. —Levanto una ceja y me cruzo de brazos.—¿De qué tipo de arena? —Él baja la mirada.—¿Arena, arena? —Lo miro, fijamente.Hoy es jueves y, como sabe que el fin de semana se acerca, empieza a buscar excusas para no ir a clases.—Levántate, vas a llegar tarde a la escuela. —Me alejo de su cama.—Papá, la arena es solo arena, no hay clasificaciones, y la siento en mi garganta; además, creo que tengo fiebre; si mamá estuviera aquí, lo sabría y me dejaría descansando en mi camita —gime apesadumbrado.—¿Me estás queriendo decir que con esa actuación tan mediocre convences a tu madre? Porque si es así, acabo de desilusionarme de los dos. —Él me mira como si estuviera enloqueciéndome. —Me desilusionaría de ti, por hacer las cosas tan mal; una actuación como esta
Última atualização : 2026-08-30 Ler mais