Lo siguiente que Helene debía hacer: Conseguir un testigo. Eso sería más fácil de lo que había imaginado, Carlo, Portia, hasta la misma Ana Leticia podría ayudarle, pero Helene había llamado a su cuñada Lia, la había preparado para traerla a la ciudad y se sintió mal si cambiaba de opinión repentinamente, así que cuando llegó en la noche a la casa de Itsac, se sentó en el borde de la cama y llamó por el teléfono fijo que tenía ahí directo al hotel. — Hotel Las Cumbres ¿en qué le puedo ayudar? —Helene suspiró. — Felipe, ¿Cómo estás? Soy Helene. — La gemela buena, ¿Cómo estás? Muy famosa en estos días, por cierto — Helene suspiró. — Bastante, de hecho. ¿Cómo está todo por allá?— Tu hermano está un poco… malgeniado, como siempre, pero nada más, ¿mis primos cómo están? — Carlo está aquí en Ciudad Costera, Esther allá con su vagabundo bien feliz — el mesero se rio al otro lado. — ¿Quieres que te pase a Oliver? — Helene negó. — Porfa, quiero hablar con Lia. — Ya la alcanzó — Helene
Última actualización : 2023-12-12 Leer más