Al llegar a la habitación de la niña encontró a Elena caminando descalza de un lado a otro. Acunaba a la bebé entre sus brazos.Su mujer llevaba puesto un vestido largo, de tela vaporosa y semitrasparente, por el que se le podía divisar una ropa interior oscura y las deliciosas curvas de su cuerpo generoso y exuberante.Como él la había imaginado, ella llevaba su extensa cabellera suelta y despeinada, meciéndose sobre su espalda al compás de sus pasos hasta tocarle la cintura.No pudo evitar repasarla de pies a cabeza, con hambre, mientras su deseo bullía en su interior.Al girarse hacia él, Elena apretó el entrecejo.—¿No ibas a llegar en pocos minutos? —se quejó, sin dejar de zarandear a la bebé para que parara el llanto.Iván dibujó una sonrisa torcida en su rostro, como la de un niño pícaro a quien le habían descubierto la mentira.—Tuve un inconveniente, amor.La mujer lo vio de arriba abajo con desaprobación.—¿Por qué estás cubierto de harina, y tan sucio?Él caminó hacia una m
Última atualização : 2024-05-10 Ler mais