El día comenzó con una certeza incómoda:ya no había marcha atrás.El desfile estaba confirmado desde hacía meses, pero ahora tenía otro peso.No era solo una colección.Era una declaración.Un acto de resistencia.Bogotá amaneció cubierta por una neblina suave, como si la ciudad también contuviera el aliento. Desde la ventana del camerino observé el movimiento frenético del recinto: técnicos ajustando luces, modelos caminando con batas blancas, diseñadores corriendo con telas entre las manos. Todo seguía su curso… y, sin embargo, nada era normal.Lucía entró con una tableta en la mano.—Los medios están afuera —dijo—.Más de lo habitual.—Lo imaginé —respondí, sin apartar la mirada del espejo.Mi reflejo me devolvió una versión de mí que había aprendido a reconocer en los últimos meses: más firme, más consciente, menos ingenua. El vestido que llevaba aún no estaba terminado, pero ya se sentía como una armadura.—¿Mi madre? —pregunté.—Está con el equipo legal —respondió—.Tranquila.
Última atualização : 2026-06-04 Ler mais