La audiencia preliminar comenzó a las nueve en punto, en la sala cuatro del juzgado central, un espacio de techos altos y bancos de madera que olía a barniz viejo. Valeria llegó con diez minutos de margen, con el expediente de Ferrer bajo el brazo y la hoja del registro falso guardada en el bolsillo interior del saco, como si pudiera protegerla.Leonardo no había respondido a su llamada durante la noche. Pero a las siete de la mañana, un mensaje llegó a su teléfono: "No vayas sola. Ya estoy en el edificio." Ella no contestó. Tampoco lo buscó entre el público, aunque sentía su presencia como una corriente fría en la nuca.El juez, Ricardo Alba, era un hombre de sesenta años con gafas de montura metálica y una fama de meticuloso que ella conocía desde sus años de estudiante. Revisó el expediente con paciencia, deteniéndose en las firmas, y luego alzó la vista hacia la defensa.—Abogada Cruz, tengo entendido que su cliente ha perdido a su principal testigo de cargo en las últimas cuarent
Huling Na-update : 2026-11-02 Magbasa pa